Brasil/ Los evangélicos exhiben su músculo en el Congreso. [Naiara Galarraga Gortázar]

Ernesto Herrera germain5 en chasque.net
Sab Ago 6 16:25:00 UYT 2022


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Correspondencia de Prensa

6 de agosto 2022

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Brasil



Los evangélicos exhiben su músculo en el Congreso de Brasil



El Parlamento, que acoge más cristianos conservadores que mujeres, refleja
la alianza política entre Bolsonaro y los jerarcas de una comunidad que
supone un tercio de la población.



Naiara Galarraga Gortázar, desde Brasilia

El País, 6-8-2022

https://elpais.com



Al diputado brasileño Sóstenes Cavalcante, de 47 años, le incomoda que le
cuelguen la etiqueta de poderoso. Prefiere términos más acordes con la
humildad que predica el evangelio. Él y los suyos “tienen mucha influencia,
eso es innegable”, dice en una entrevista en su despacho, en Brasilia. Este
teólogo, que durante ocho años ejerció de misionero en Argentina, es ahora
el líder del frente parlamentario evangélico de Brasil, un bloque que suma
más legisladores que cualquier partido en el hemiciclo. En los 513 escaños
de la Cámara de los Diputados se sientan más evangélicos (116) que mujeres
(75). Ellos son las caras más visibles del creciente poder político de una
comunidad de fieles que no deja de crecer y a la que ya pertenece uno de
cada tres brasileños.



Nunca tuvieron tanto poder ni un presidente tan conservador y afín como el
católico Jair Bolsonaro. La alianza que mantienen es importante porque el
voto de los millones cristianos conservadores será crucial para decidir si
es reelegido o si Lula da Silva regresa para un tercer mandato.



Cavalcante asegura que, “respetando a los parlamentarios del frente
(evangélico) que apoyan a la oposición, el 90% o 95% de nosotros apoyamos la
reelección del presidente Bolsonaro”. Habla un excelente español que
aprendió durante los ocho años como misionero de la Asamblea de Dios en
Santa Fe.



El presidente brasileño, descendiente de italianos, fue bautizado por un
pastor en el río Jordán, en el norte de Israel. Su esposa, Michelle, es
evangélica, como sus hijos. Y su lema electoral de 2018 Brasil por encima de
todo, Dios por encima de todos casa perfectamente con una agenda
ultraconservadora que resulta muy atractiva para los cristianos de las
iglesias protestantes. Los próximos comicios, en octubre, serán un duelo
entre el bien y el mal, según el militar retirado.



Existe un partido, Republicanos, que viene a ser el brazo político de una
iglesia, la Universal. Pero todas las formaciones, salvo la más a la
izquierda, el PSOL, tienen evangélicos entre sus señorías. Y estas
pertenecen a un amplio abanico entre los cientos de denominaciones
protestantes, pero, en materia moral, la coincidencia es casi absoluta. “Lo
que nos une son temas de valores y costumbres, como la lucha contra el
aborto, contra la legalización de las drogas y a favor de la familia
tradicional. Estos tres temas, y los juegos de azar, son los más fuertes”,
dice el legislador Cavalcante. Casinos y armas son dos temas de discrepancia
con el presidente.



Se coordinan en un grupo de WhatsApp. Ahí dan las instrucciones. “Los días
que el tema es importante, ponemos ahí la orientación (del voto). Los
diputados dejan de seguir a sus partidos y siguen al frente. Cuando el tema
es ideológico, el partido no les sanciona, excepto el PT. Incluso echó a un
diputado que votó a favor de la vida y contra el aborto”, afirma.



Brasil es un país laico de mayoría católica sumido en una profunda
transformación social impulsada por la pujanza de las iglesias evangélicas,
que poseen medios de comunicación y mueven enormes cantidades de dinero. La
ciudadanía es profundamente creyente, un crucifijo preside el hemiciclo y
cada miércoles a primera hora la sede del Congreso acoge en una sala un
culto evangélico con cánticos, manos alzadas, invitados y retransmisión por
Facebook. Allí les prometió el presidente Bolsonaro un juez “terriblemente
evangélico” para el Tribunal Supremo. Cumplió.



En la anterior elección, siete de cada diez evangélicos votaron a Bolsonaro.
Y las encuestas señalan que el apoyo al presidente menguará, pero aún será
mayoritario. Existe también una minoría que se identifica con Lula por
motivos terrenales, explica el politólogo Vinicius do Valle, del
Observatorio Evangélico. “Le votan no por ser evangélicos, sino porque son
pobres. En Brasil son el segmento religioso con la mayor proporción de
negros, de personas que viven en la periferia, en otras palabras, de baja
renta”, dice el investigador Do Valle en una entrevista por vídeollamada.



La diputada Benedita da Silva, negra, carioca de 80 años, es el emblema de
los protestantes en el partido de Lula. No suele votar con sus
correligionarios. La veterana política es una excepción porque, en el
Congreso brasileño, mucho más relevante que las siglas partidarias son las
bancadas, los lobbys parlamentarios. A los tres más potentes se los conoce
popularmente como BBB (boi, biblia, bala). Es decir, los defensores de los
intereses del sector agropecuario, los evangélicos y las fuerzas de
seguridad.



Una de las novedades que ha traído el bolsonarismo es que se ha ampliado el
espectro de asuntos en los que los legisladores cristianos conservadores
actúan al unísono. El politólogo afirma que, “con este Gobierno, no solo
actúan juntos en la agenda moral, sino también en la defensa de las
políticas estratégicas de Bolsonaro”. Es creciente su interés por la
educación como campo de batalla para combatir la educación sexual, los
derechos LGTB o la homofobia. En ese flanco, han vivido el escarnio de que
el ministro de educación, evangélico, y dos pastores fueran detenidos por
tráfico de influencias. Cavalcante echa balones fuera y se limita a decir
que “fue un suceso lamentable”, que ellos no lo propusieron para el cargo y
critica la demora en destituirlo.



Ni los evangélicos participaron siempre en política, ni estuvieron siempre
tan a la derecha. Los convulsos años de la crisis política que incluyó el
impeachment contra Dilma Rousseff y culminó con la elección de Bolsonaro
también trajo cambios a su universo político. Cada vez se reconocen más
abiertamente de derechas— “principalmente tras el fenómeno del
bolsonarismo”, apunta el politólogo— y además caló el discurso contra el PT
de Lula. “En algunos sectores, la izquierda no es vista como el oponente
político, como una posición legítima en el juego político, sino como el mal.
Un enemigo que hay que combatir en una guerra santa”, según el Do Valle.



Aunque los evangélicos son a menudo definidos como un bloque monolítico, los
fieles son mucho más plurales y diversos que los jerarcas, como insisten
todos los que estudian el fenómeno en Brasil y su espectacular empuje en las
últimas dos décadas.



Los líderes cristianos conservadores tuvieron en su día sintonía política
con el PT —más con Lula que con Rousseff—, pero contribuyeron a la caída de
la presidenta y luego se sumaron con entusiasmo a la ola bolsonarista.



En aquellos años, cuenta el legislador, operaban en secreto. Trabajaban de
manera coordinada contra la mayoría del PT. “Fue la manera que encontramos
de ofrecer algún tipo de resistencia ideológica ante un Gobierno de
izquierdas”, explica el diputado, que pertenece a la Asamblea de Dios, la
más nutrida denominación evangélica, con un siglo de presencia en Brasil.



Reprocha al PT las prácticas corruptas mientras gobernaron y su agenda
progresista. O, como dice el jefe del frente evangélico, “Gobiernos que
atacaban valores cristianos”. Se queja de que, “cuando no lograban aprobar
aquí las leyes, lo hacían vía el poder judicial”, como ocurrió, subraya, con
el matrimonio entre personas del mismo sexo o la ampliación del derecho al
aborto en el caso de fetos sin cerebro.



Pese a ser consciente de que la pandemia y la guerra de Ucrania han
desgastado al presidente y de que la crisis económica es uno de sus flancos
débiles, confía en una victoria de Bolsonaro. Y está convencido de que la
elección se decidirá por un margen mucho menor que los diez puntos de 2018.
“Ahora serán 3%, como máximo, 5%”, pronostica. Espera que entonces el
mandatario de extrema derecha pueda dedicarse a fondo a la agenda
ultraconservadora. Entre los temas prioritarios, restringir el derecho al
aborto.



La prioridad del frente parlamentario evangélico no es, de todos modos,
elegir presidente sino ampliar sus filas. Ahora mismo ostentan el 20% de los
escaños cuando se estima que suponen el 30% de los 210 millones de
brasileños.



El próximo presidente, sea Lula (favorito en las encuestas y que también los
corteja) o Bolsonaro, tendrá sin duda muy presentes a esos millones de
compatriotas, como los tienen los presidentes del Congreso. “Ya no
funcionamos en secreto, todos lo saben. La presidencia de la Cámara, cuando
van a votar temas polémicos, quiere saber qué piensan esos tres frentes
(BBB). Antes solo preguntaban a los líderes de los partidos y a la bancada
femenina. Ahora, para evitar sorpresas, también nos preguntan. Tenemos
capacidad de derrotar o ganar proyectos, así que, empezaron a escucharnos”.



* Naiara Galarraga Gortázar, es corresponsal de EL PAÍS en Brasil. Antes fue
subjefa de la sección de Internacional, corresponsal de Migraciones, y
enviada especial. Trabajó en las redacciones de Madrid, Bilbao y México. En
un intervalo de su carrera en el diario, fue corresponsal en Jerusalén para
Cuatro/CNN+. Es licenciada y máster en Periodismo (EL PAÍS/UAM).

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