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<BODY bgColor=#ffffff background=""><FONT face=Arial size=2>
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<HR>
</DIV>
<DIV align=center><STRONG><FONT size=4><EM>boletín solidario de información -
edición internacional</EM><BR><FONT color=#800000 size=5><U>Correspondencia de
Prensa</U><BR>Agenda Radical - Colectivo Militante</FONT><BR><U>6 de mayo
2009<BR></U>suscripciones y redacción: </FONT></STRONG><A
href="mailto:germain5@chasque.net"><STRONG><FONT
size=4>germain5@chasque.net</FONT></STRONG></A><BR></DIV>
<DIV align=justify>
<HR>
</DIV>
<DIV align=justify> </DIV>
<DIV align=justify><STRONG><FONT size=3>Capitalismo</FONT></STRONG></FONT></DIV>
<DIV align=justify><FONT face=Arial><STRONG></STRONG></FONT> </DIV>
<DIV align=justify><FONT face=Arial><STRONG>Entrevista a Jorge Beinstein
*</STRONG></FONT></DIV>
<DIV align=justify><FONT face=Arial><STRONG></STRONG></FONT> </DIV>
<DIV align=justify><FONT face=Arial><STRONG>“La crisis es financiera,
energética, alimentaria y ambiental”</STRONG></FONT></DIV><FONT face=Arial
size=2>
<DIV align=justify><BR><STRONG>Jorge Beinstein es uno de los pocos economistas
que en pleno auge del modelo neoliberal caracterizó la globalización como la
antesala de una crisis mundial. Afirma que el capitalismo se ha convertido en un
sistema que destruye fuerzas productivas. Asegura que es un error trazar
divisiones entre empresas productivas y financieras porque ambas están muy
vinculadas. Y sentencia que luego de esta crisis no se volverá a la prosperidad
pasada.</STRONG><BR><BR></DIV>
<DIV align=justify><STRONG></STRONG> </DIV>
<DIV align=justify><STRONG>Fernando Krakowiak<BR>Suplemento Cash<BR>Página/12,
Buenos Aires, 3-5-09<BR></STRONG><A
href="http://www.pagina12.com.ar/"><STRONG>http://www.pagina12.com.ar/</STRONG></A></DIV>
<DIV align=justify> </DIV>
<DIV align=justify><BR>Jorge Beinstein es uno de los pocos economistas que en
pleno auge del modelo neoliberal caracterizaron a la globalización como la
antesala de una crisis mundial. Sus pronósticos fueron desestimados por una
amplia mayoría de intelectuales conservadores y liberales, que entonces creyeron
ver una reconversión superadora del viejo capitalismo keynesiano. Sin embargo,
el desprestigio que las recetas neoclásicas experimentaron en América latina
desde fines de los ’90 y el reciente colapso del sistema financiero
internacional revalorizaron su voz en los círculos académicos. Hace pocos días
estuvo en la Feria del Libro presentando su libro Crónica de la decadencia y
Cash aprovechó para conversar con él sobre las perspectivas que se abren en el
nuevo contexto.</DIV>
<DIV align=justify><BR><STRONG>¿Por qué la crisis actual debe ser vista como la
expresión de la fase terminal del capitalismo y no como una crisis cíclica más
dentro del sistema?</STRONG></DIV>
<DIV align=justify><BR>–Primero por su magnitud. Hasta ahora en los planes de
salvataje se insertaron 8 billones de dólares cuando los ingresos fiscales de
los países del G-7 son iguales a 10 billones. Se calcula que la masa
especulativa global en este momento asciende a 1000 billones. Cuando fue la
crisis de 1929, el 3 por ciento de los estadounidenses estaba vinculado con la
especulación bursátil y en este momento es casi el 60 por ciento. Ahora bien,
esta crisis también es diferente en términos cualitativos. No es sólo una crisis
financiera sino también una crisis energética, alimentaria y ambiental.</DIV>
<DIV align=justify><BR>Algunos analistas relativizan el supuesto carácter
terminal de la crisis diciendo que el capitalismo está en crisis desde que
surgió y sin embargo no para de expandirse.<BR>–Siempre están los que piensan
que el capitalismo llegó para quedarse. Es una utopía conservadora potenciada
por un sistema que desde sus orígenes se las ingenió para superar todas las
crisis de sobreproducción. El problema es que a partir de los ’70 se empiezan a
manifestar elementos de crisis que no son sólo de sobreproducción sino también
de subproducción, pese a que en los viejos debates se consideraba que estas
crisis habían desaparecido junto con las civilizaciones anteriores al
capitalismo.</DIV>
<DIV align=justify><BR><STRONG>¿Cómo es posible que al mismo tiempo haya una
convergencia entre una crisis de sobreproducción y otra de
subproducción?</STRONG></DIV>
<DIV align=justify><BR>–Lo que pasa es que la sucesión de crisis de
sobreproducción, siempre superadas o al menos amortiguadas, fue generando
elementos de depredación energética, ambiental y agrícola que están devorando al
capitalismo. Las crisis de sobreproducción nos diferenciaban del precapitalismo
porque antes solo se conocían los ciclos más largos, las crisis de civilización,
pero resulta que al final no éramos tan originales y también terminamos teniendo
crisis de subproducción. El capitalismo se fue convirtiendo en un sistema que
destruye fuerzas productivas. En los próximos años va a haber menos energía,
menos capacidad de producción industrial y menos alimentos por habitante.</DIV>
<DIV align=justify><BR><STRONG>La producción de alimentos creció de manera
espectacular.</STRONG></DIV>
<DIV align=justify><BR>–El problema es el sistema social, porque en realidad lo
que se está produciendo crecientemente es soja para los chanchos y maíz para
elaborar combustible. Ese maíz ya no puede ser considerado un alimento. Es un
insumo para la producción. A nivel mundial, la cantidad de alimentos por
habitante disminuye. Además, el desarrollo agrícola de avanzada ha llegado a un
nivel tal de exacerbación de la productividad que está destruyendo la tierra, el
recurso de base para la producción agrícola. Al utilizar glifosato para cosechar
soja se logra aumentar la productividad por hectárea, pero en diez años la
productividad va a terminar siendo menor a la que se tenía cuando se empezó a
utilizar ese insumo.</DIV>
<DIV align=justify><BR><STRONG>Si el maíz se destina a la producción de
biocombustibles va a haber más energía.</STRONG></DIV>
<DIV align=justify><BR>–Se produce más energía de origen agrícola, pero cuando
se calcula la totalidad de la producción energética (tomando en cuenta petróleo,
gas, energía nuclear, solar y biocombustibles) y se lo divide por la cantidad de
habitantes, se observa que desde fines de los `80 la producción de energía por
habitante está empezando a caer. Usted me podría decir que la gente puede vivir
mejor consumiendo mucha menos energía, pero eso significa pensar en otro modelo
de sociedad. La Agencia Internacional de Energía, que siempre había negado el
Peak-Oil, en 2005 distribuyó un borrador titulado “Posibles medidas ante un
eventual colapso energético”. Allí proponen prácticamente la eliminación del
transporte privado, la descentralización de la industria y la descentralización
política y administrativa. Ahora bien, que alguien explique cómo haría para
funcionar la sociedad capitalista actual con esas reformas.</DIV>
<DIV align=justify><BR>En la última cumbre del G-20, los líderes mundiales
afirmaron que ésta no es una crisis del capitalismo sino una crisis de origen
financiero que se revierte con mayor regulación sobre los mercados.</DIV>
<DIV align=justify><BR>–Es un error trazar una división entre el sector
financiero y el productivo. Hace un cuarto de siglo, las 200 más grandes
corporaciones estadounidenses hacían negocios financieros y los mismos
representaban cerca del 10 por ciento de sus beneficios. En la actualidad, esos
beneficios están entre el 40 y 45 por ciento. En los últimos treinta años, las
empresas productivas llevaron adelante esa reconversión porque hubo una
desaceleración de la demanda y los excedentes de capital se fueron destinando al
sector financiero. Esa es la economía capitalista realmente existente. Por lo
tanto, si se pone fin al negocio financiero, muchas empresas supuestamente
pertenecientes al mundo productivo deberán cerrar sus puertas. General Motors
está al borde de la quiebra, pero en los últimos años una de las formas que
había encontrado para sobrevivir era la multiplicación de negocios financieros.
Además, no solo está el problema de las empresas. La sociedad de consumo en
Estados Unidos y Europa sólo fue posible con la financiarización de los
consumidores, que sirvió para amortiguar la crisis de sobreproducción.</DIV>
<DIV align=justify><BR><STRONG>Se fue postergando la resolución de los
problemas.</STRONG></DIV>
<DIV align=justify><BR>–Sí, pero las dificultades son cada vez mayores. Ahora
están haciendo los salvatajes, pero el problema no es de liquidez sino de
solvencia. Aunque la tasa de interés baje a cero la persona que ya está
endeudada no va a querer seguir endeudándose para consumir. Lo que quiere es
conseguir un trabajo seguro. Se llegó a una situación de sobrecarga de deudas
para financiar las compras y también hay un límite en cuanto a la posesión de
objetos. El problema de la industria automotriz se explica en parte por la
saturación de automóviles que existe en los países ricos.</DIV>
<DIV align=justify><BR><STRONG>¿Esta situación se puede revertir?</STRONG></DIV>
<DIV align=justify><BR>–No hay cómo hacerlo. Lo que se hizo desde los ’70 hasta
ahora fue simplemente amortiguar la crisis. Ahora bien, yo no estoy diciendo que
esta situación lleve a un derrumbe inmediato del sistema. Es un proceso de
decadencia que se puede amortiguar, pero ya la vieja prosperidad no
vuelve.</DIV>
<DIV align=justify><BR><STRONG>¿Durante cuánto tiempo se puede amortiguar una
crisis? Si el capitalismo puede amortiguar un desenlace terminal durante cien
años es porque ese desenlace dejó de ser terminal.</STRONG></DIV>
<DIV align=justify><BR>–La degeneración parasitaria del capitalismo empezó hace
casi un siglo. La dominación del capital financiero es de fines del siglo XIX.
El capitalismo consiguió sobrevivir, pero lo hizo en condiciones cada vez
peores. La etapa actual es una exacerbación de la decadencia, pero nadie sabe lo
que puede pasar. La crisis propone y la cultura dispone.</DIV>
<DIV align=justify><BR>La ventaja que tiene el sistema actual es que sus
principios fundantes, como el individualismo, están muy arraigados en cultura
moderna.</DIV>
<DIV align=justify><BR>–Una de las características que han tenido las últimas
décadas es que todo el planeta se hizo burgués, más allá de algunos enclaves. La
civilización burguesa es una cultura planetaria. La cuestión es hasta qué punto
esa cultura es viable. Puede haber una superación, pero también se puede entrar
en decadencia.</DIV>
<DIV align=justify><BR><STRONG>En otros períodos históricos la crisis hizo
pensar en la posibilidad de un cambio y hubo rebeliones populares generalizadas,
pero ahora predomina la apatía.</STRONG></DIV>
<DIV align=justify><BR>–La magnitud de la crisis dejó a muchos ciudadanos
paralizados. No hay que olvidar que el neoliberalismo provocó una
desestructuración social terrible. La falta de reacción puede ser la expresión
de una profunda decadencia cultural, pero también puede ser la calma que precede
a la tormenta. El analista Zbigniew Brzezinski dejó de lado sus habituales
reflexiones sobre política internacional y desde hace algún tiempo viene
advirtiendo sobre el peligro de motines sociales en los Estados Unidos. Por
ahora no hubo reacciones violentas, pero no se lo debe descartar.</DIV>
<DIV align=justify><BR><STRONG>En este contexto, ¿qué margen de acción tiene la
gestión pública? ¿Da lo mismo Barack Obama que George Bush?</STRONG></DIV>
<DIV align=justify><BR>–La llegada de Obama refleja la crisis de la alternativa
más radical del capitalismo, que era Bush. Los grandes partidos no pudieron
imponer a sus candidatos tradicionales y terminó ganando un outsider de la
política que encima es negro. Ahora bien, eso no significa que Obama implique un
cambio de sistema. Está haciendo los mismos salvatajes que Bush y aumentó el
gasto militar.</DIV>
<DIV align=justify><BR>También les dio algunas señales a los sindicatos
diciéndoles que ésta es su hora.</DIV>
<DIV align=justify><BR>–Por ahora son sólo palabras porque los salvatajes son
financieros. No hay redistribución del ingreso en los Estados Unidos. Los
salvatajes tienen rostro keynesiano, pero están queriendo salvar lo que viene de
la era neoliberal. Si quiere llevar adelante un verdadero programa keynesiano
tampoco le va a ser fácil. Por ejemplo, si decide prohibir la importación de
productos chinos, va a tener un conflicto muy importante con empresas
estadounidenses que se radicaron en China para seguir siendo rentables. Con esto
no quiero decir que no haya alternativas. Lo que digo es que las verdaderas
alternativas no están dentro del sistema capitalista.</DIV>
<DIV align=justify><BR><STRONG>¿Qué impacto tendrá la crisis sobre
Latinoamérica?</STRONG></DIV>
<DIV align=justify><BR>–Latinoamérica en muchos sentidos anticipó la crisis del
neoliberalismo. En la región, ese modelo entró en crisis a fines de la década
pasada y en los elencos gobernantes se puede ver una suerte de emergencia
posneoliberal. A nivel de la economía no tanto porque ese progresismo
latinoamericano pudo sostenerse y avanzar por la prosperidad mundial. Fue un
antineoliberalismo que se apoyó paradójicamente en la última prosperidad del
neoliberalismo que vivieron los países desarrollados. Ahora estos gobiernos
progresistas están frente a una disyuntiva terrible. Si siguen como hasta ahora,
la situación va a ser insostenible porque el mundo cambió. El auge exportador,
que había permitido algunos avances sociales sin tocar mucho el sistema,
terminó. En estos momentos, la situación se está poniendo grave porque hay una
pelea muy fuerte por el ingreso y muchos de los gobiernos progresistas de la
región van a tener que definirse. Van a tener que radicalizarse hacia la
izquierda o la derecha se los va a terminar devorando. Hasta ahora expresaron
más la crisis del neoliberalismo que la afirmación de un movimiento de
transformación.</DIV>
<DIV align=justify><BR><STRONG>¿Las medidas que tomó el gobierno de Cristina
Kirchner en respuesta a la crisis internacional en qué dirección
van?</STRONG></DIV>
<DIV align=justify><BR>–Creo que en un principio estaban convencidos de que el
sistema de equilibrio que mantuvieron, sobre todo durante la gestión de Néstor
Kirchner, se podía prolongar durante mucho tiempo y terminaron reaccionando
tarde. La nacionalización de las AFJP fue una medida correcta, pero debería
haberse hecho antes y sobre la base de una gran concientización popular. Además,
en el conflicto con la burguesía rural se equivocaron porque avanzaron con las
retenciones móviles cuando los precios estaban por empezar a caer y encima
terminaron permitiendo la reconstitución de la derecha. Ahora tienen por delante
un escenario muy difícil porque no sólo son rechazados por las elites sino por
amplios sectores de las capas medias.</DIV>
<DIV align=justify><BR><STRONG>¿La restauración conservadora es
inevitable?</STRONG></DIV>
<DIV align=justify><BR>–Es cierto, pero es una derecha con cuerpo grande y
cabeza chica porque no tiene proyecto. Cuando Carlos Menem llegó al poder tenía
un proyecto porque el sistema de Europa del Este se estaba derrumbando y el
neoliberalismo parecía dar respuestas para todo, pero ahora son bandidos sin
proyecto. ¿Qué pueden hacer Cobos, De Narváez o Prat Gay? Lo primero que van a
hacer es eliminar impuestos al sector rural y entonces no van a tener más
alternativa que ajustar el gasto público y pedir dinero prestado. Eso es volver
a los ‘90, pero no creo que sea tan fácil imponer esas recetas porque hubo un
cambio en la sociedad.</DIV>
<DIV align=justify><BR><STRONG>¿Qué debería hacer el Gobierno para tratar de
ponerle freno a esa avanzada?</STRONG></DIV>
<DIV align=justify><BR>–Debería nacionalizar los ferrocarriles y mejorar
rápidamente su funcionamiento para ganar apoyo popular. También armar un
ministerio de economía social y poner al sistema financiero en función de ese
proyecto. Van a enfrentar resistencias, pero si no se hace nada van a terminar
mal. Algunos dicen que no pueden avanzar porque no hay cuadros políticos
suficientes, pero los cuadros políticos se forman cuando las cosas se van
haciendo. No estoy diciendo que haya que transformar el ejercicio del poder en
una aventura. Lo que digo es que hay que tomar la iniciativa.
<HR>
</DIV>
<DIV align=justify><BR><STRONG><FONT size=3>* ¿Quién es?</FONT></STRONG></DIV>
<DIV align=justify><BR>Jorge Beinstein es economista egresado de la UBA y doctor
de Estado en Ciencias Económicas de la Universidad de Franche Comté-Besançon,
Francia. Fue director del Centro de Estudios Multidisciplinarios en Innovación
Tecnológica y Prospectiva en la Universidad Nacional de La Plata y profesor
titular de la cátedra “Historia económica y social general” en la Facultad de
Ciencias Económicas de la UBA. También se desempeñó como docente e investigador
en Maison des Sciences de l’Homme, Institut National Agronomique de
Paris-Grignon, Universidad de Franche Comté-Besançon y Conservatoire National
des Arts et Métiers. Actualmente es profesor titular de la Cátedra Libre
Globalización y Crisis en la Facultad de Ciencias Sociales de la UBA, profesor
del Doctorado en Ciencias Económicas de la Universidad Nacional de La Matanza y
coordinador del Observatorio Internacional de la Crisis, organización que agrupa
especialistas de Europa, Asia, América y Africa.</DIV>
<DIV align=justify>
<HR>
</DIV>
<DIV align=center><STRONG><FONT size=3><FONT color=#800000
size=4>Correspondencia de Prensa</FONT><BR>boletin solidario de información -
edición internacional<BR></FONT></STRONG><A
href="mailto:germain5@chasque.net"><STRONG><FONT
size=3>germain5@chasque.net</FONT></STRONG></A><BR><STRONG><FONT size=3><FONT
color=#800000 size=4>Agenda Radical - Colectivo
Militante</FONT><BR></FONT></STRONG><A
href="mailto:Agendaradical@egrupos.net"><STRONG><FONT
size=3>Agendaradical@egrupos.net</FONT></STRONG></A><BR><STRONG><FONT
size=3>Gaboto 1305 - Teléf: (5982) 4003298 - Montevideo -
Uruguay</FONT></STRONG><BR></DIV>
<DIV align=justify>
<HR>
</DIV></FONT></BODY></HTML>