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<BODY bgColor=#ffffff background=""><FONT face=Arial size=2>
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<HR>
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<DIV align=center><STRONG><FONT size=4><EM>boletín solidario de información -
edición internacional</EM><BR><FONT color=#800000 size=5><U>Correspondencia de
Prensa</U><BR>Agenda Radical - Colectivo Militante</FONT><BR><U>10 de julio
2009</U><BR>suscripciones y redacción: </FONT></STRONG><A
href="mailto:germain5@chasque.net"><STRONG><FONT
size=4>germain5@chasque.net</FONT></STRONG></A><BR></DIV>
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<HR>
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<DIV align=justify><STRONG><FONT size=3>Uruguay</FONT></STRONG></FONT></DIV>
<DIV align=justify><FONT face=Arial><STRONG></STRONG></FONT> </DIV>
<DIV align=justify><FONT face=Arial><STRONG>Corsarios del
Caribe</STRONG></FONT></DIV><FONT face=Arial size=2>
<DIV align=justify><FONT size=3><STRONG>27 de junio 1973 - 28 de junio 2009
<BR><BR>Mujica es incapaz de estimular la resurrección del espíritu de rebelión
que caracterizó a nuestro pueblo asalariado. Es incapaz de proponer a las
multitudes que apoyen concientemente el proyecto de emancipación
social.</STRONG><BR><BR><STRONG>Jorge Zabalza</STRONG> <BR></FONT><BR></DIV>
<DIV align=justify><STRONG></STRONG> </DIV>
<DIV align=justify><STRONG>La Posta<BR>Revista político-cultural<BR>Montevideo,
julio 1ª quincena 2009</STRONG> <BR><BR><BR>Desde que secundaria incentiva a
informarse sobre la “historia reciente”, algunos estudiantes cerrenses se han
acercado a Santa Catalina en busca de mi testimonio. Por cierto, no me causa
gracia ser visto como parte de la historia, una especie de momia con memoria...
<BR><BR>He podido comprobar que, por lo general, los adolescentes poseen una
imagen distorsionada del golpe, lo creen consecuencia de la guerra entre
tupamaros y el ejército. El análisis más riguroso desvirtúa esa visión errónea y
simplista de la historia, pero la teoría de los dos demonios viene ganando
subjetividades a nivel popular, especialmente en esa juventud nacida después de
1985, que asume de manera no consciente esa visión reaccionaria de la historia.
<BR><BR>Aún antes de los ’60, el estancamiento de la producción del campo y la
pérdida de capital de las industrias protegidas, había hecho caer las ganancias
de la clase capitalista que, como siempre, buscó hacer pagar los platos rotos
por la crisis al pueblo asalariado. <BR><BR>Un par de cifras bastan para dejar
en evidencia que los motivos del golpe cívico-militar fueron más bien prosaicos:
<BR><BR>-antes de la dictadura, el pueblo asalariado disfrutaba de ingresos
equivalente a más o menos el 40% de la torta producida cada año en el país
<BR><BR>-a la salida de la dictadura, esa parte de la torta que iba al salario
había sido reducida hasta alrededor del 20%. <BR><BR>Según explica Raúl Sendic
(padre) en uno de sus artículos, la reducción de los ingresos de los asalariados
entre 1976 y 1985, representó una brutal transferencia de 6.047 millones de
dólares hacia los dueños del capital, que fueron a parar a la especulación
financiera. Un robo.<BR><BR>Como nadie tolera ser robado sin oponer resistencia,
las organizaciones sociales salieron a la calle a frenar el asalto que sufrían.
Viendo que la rapiña no salía por la vía pacífica (elecciones nacionales y
parlamento), los dueños del Uruguay quitaron la careta liberal a su democracia e
iniciaron, con el pachecato, la escalada de violencia hacia el terrorismo de
estado. <BR><BR>Cuando Pacheco no fue suficiente, convocaron a sus fuerzas
armadas ordenándoles cometer el robo y ofreciéndoles una parte del botín. Los
milicos hicieron el mandado concienzudamente: desaparecieron forzosamente y
asesinaron a cientos de militantes, torturaron a decenas de miles de personas y
encerraron a todo el pueblo en el campo de concentración que fue el Uruguay
entero. <BR><BR>Sus crímenes tuvieron la finalidad de crear el clima de terror
que necesitaban para la rapiña. Hubo un sólo demonio, el que desató la guerra
contra el pueblo asalariado para apropiarse de los más de 6. 000 millones de
dólares. Encubierta por toda su parafernalia nacionalista y patriotera, la
dictadura consistió en el uso de la fuerza militar con el objetivo de que la
clase dominante se apoderara del 80% de la torta producida cada año. <BR><BR>Es
lo que explico a los estudiantes, aunque no la explicación tal vez contradiga
los programas de secundaria. Como son futuros asalariados, me parece interesante
que vayan aprendiendo a relacionar política con clases sociales y salario, que
comprendan, además, que la esencia de un programa popular está en la restitución
del poder adquisitivo que la dictadura arrebató al pueblo asalariado.
<BR><BR>Raúl Sendic lo introdujo en su programa de soluciones como señaló en un
artículo de MATE AMARGO el 6 de diciembre de 1987: “Hay que hacer cumplir el
veredicto del referéndum. Ahí está la valentía, el desafío audaz ante la
prepotencia, de un vasto sector de nuestro pueblo, y que no se puede negociar.
Hay que aumentar los salarios para devolver al pueblo trabajador uruguayo, por
lo menos el poder adquisitivo que le quitó la dictadura. Eso no se puede
transar. No hay que pagar un dólar más por la deuda externa. Esta configura una
estafa descomunal y no se puede seguir quitando el alimento, la salud y la
enseñanza a los uruguayos para darle más capital al gran capitalismo. Esto
tampoco admite transacciones ni fórmulas intermedias”.<BR><BR>Este programa
innegociable. Si se transa con el poder...no se está con el pueblo. Así enseñaba
Raúl Sendic. <BR><BR>Hace un par de siglos que la historia nacional es la
historia de la confrontación entre dos proyectos antagónicos e irreconciliables,
por un lado el de los dueños del Uruguay, que luchan por conservar el poder que
les permite apropiarse del 80% de lo producido cada año – y por eso es el
proyecto “conservador”- y, por el otro lado, el proyecto de la emancipación
social, que quiere arrebatar a la clase dominante ese poder económico y político
para que el pueblo asalariado transforme revolucionariamente la sociedad
capitalista. <BR><BR>Ninguno de esos proyectos es para “todos los uruguayos”.
Cada uno pretende beneficiar a uno de los extremos de la bautizada “brecha
social” por la academia, que ya es más bien abismo que simple brecha. <BR><BR>Un
extremo es el vértice de los grandes propietarios, alrededor de 300 familias y
empresas que monopolizan la propiedad de los 2.176 latifundios mayores de 1.000
hectáreas, del comercio agroexportador, así como de algunas industrias y
empresas de servicios medianas. <BR><BR>Ellas están asociadas y subordinadas a
los grandes capitales transnacionales de la banca, el monocultivo sojero y de
eucaliptus y la industria frigorífica, les “regalan” zonas francas y se hacen
los distraídos cuando Botnia se vuelve el mayor latifundista del país, jamás
nunca se los ha visto asumir la defensa del capital nacional y oponerse a los
designios del imperialismo.<BR><BR>El otro extremo es la base de la pirámide, el
millón y medio de asalariados y jubilados que no pagan IRPF porque sus ingresos
no llegan al mínimo imponible. La condición de pobreza, sin embargo, no está
dada solamente por el poder adquisitivo, no se mide por el consumo de las
familias. La pobreza es estar sometido a una existencia intrascendente y
resignada, una vida de sometimiento y explotación. Los pobres pasan por la vida,
no que la viven. La pobreza es de espíritu. <BR><BR>El objetivo primordial de la
dominación de clases es mantener a los oprimidos en el subdesarrollo
intelectual, que les sea imposible comprender que emanciparse del poder
económico es la única manera de terminar con la pobreza. Si el millón y medio se
revolucionara... ¡adiós a las 300 familias dueñas de todo!<BR><BR>La misión
política de los partidos conservadores es arrastrar al pueblo asalariado bien
lejos del proyecto emancipatorio, arrastrarlos mediante la amortiguación y la
demagogia tras el proyecto conservador, alienarlos hasta que “besen llenos de
felicidad el látigo de quienes los oprimen”. Han tenido éxito.<BR><BR>Recurro a
las cifras nuevamente: <BR><BR>-en 1971, la lista más votada fue la del SI al
plebiscito para permitir la reelección de Jorge Pacheco Areco: ¡medio millón de
votos!, para apoyar la escalada hacia el golpe de Estado.<BR><BR>-en 1980, más
del 40% del electorado votó el SI a la reforma constitucional de los milicos, o
sea, que de hecho, un importantísimo sector de la población apoyaba lo actuado
por la dictadura. <BR><BR>-en 1989 más del 50% votaron amarillo. Aunque haya
influido la propaganda aterrorizadora de la derecha sobre un porciento de esos
votantes, hubo un núcleo duro que estaba ideológicamente de acuerdo con la
impunidad de los criminales en delitos aberrantes.<BR><BR>Sin ser exageradamente
pesimistas, puede afirmarse que durante décadas los partidos tradicionales
lograron retener a más del 40% del electorado apoyando el proyecto conservador,
aún cuando la mayoría vote –y actúe, lo que es peor- en contra de sus propios
intereses. <BR><BR>Otros números que no mienten. <BR><BR>Después de casi cinco
años de política redistributiva progresista, el senador Alberto Couriel confesó
–sin otro apremio que el electoral- que los millones de dólares que dejó el
crecimiento de la producción, fueron a parar directamente a las arcas del 5% más
rico de los uruguayos, o sea, de los dueños de latifundios y bonos de deuda
pública. Nadie lo ha desmentido, ni siquiera Astori.<BR><BR>Por el contrario,
los asalariados que en los últimos años del siglo XX, habían recuperado parte de
lo perdido durante la dictadura, alcanzando a recibir un 30% de lo producido en
el país, con el gobierno progresista retrocedieron nuevamente al entorno del 20%
que recibían al 1985.<BR><BR>Añade el mismo Couriel que los asalariados reciben
hoy un 5.6% menos que entre 1998 y 2001, gobierno de Jorge Batlle antes de la
crisis del 2002, y Joaquín Etchevers, por su parte, evalúa esa disminución en un
33% durante el período 2005-2007 en que la política económica fue conducida por
Astori. <BR><BR>Calcula Etchevers que cada uno de esos años (2005, 2006 y 2007),
aproximadamente 1.700 millones de dólares que antes recibía el pueblo asalariado
ahora van a para a manos de la clase capitalista. Otro robo...no?v Muchos
creyeron que la victoria frenteamplista del 2004 significaba el comienzo del fin
del sistema, pero la prometida redistribución de la riqueza terminó siendo una
contraredistribución. Esta vez la clase dominante no precisó de un golpe de
estado para rapiñar el salario, lo hizo en plena democracia progresista, con
consejos de salarios y ministros provenientes del movimiento sindical.
<BR><BR>Es que, en definitiva, la victoria del Frente Amplio no significó un
debilitamiento del apoyo electoral al proyecto conservador. Si al exiguo 8% que
vota al Partido de Bordaberry, se le suman los votantes de Lacalle y de Astori,
nos reencontramos con aquel 40% del electorado que votaba a Pacheco, al SI a la
dictadura y al SI a la impunidad. Apenas fue un traslado de votantes desde la
demagogia “tradicional” hacia la nueva demagogia de los sectores progresistas de
derecha encabezados por Vázquez y Astori. <BR><BR>Como actualmente la torta es
más grande, aunque sea más pequeño el trozo que corresponde al pueblo, para cada
asalariado o jubilado representa unos pesitos más con relación al 2004. Disponer
de esos pesitos más es tremendamente importante en condiciones de miseria,
repercute sobre el estado de ánimo colectivo, ayuda a pasar desapercibida
realidad tal cual es: los ricos son cada vez más ricos y la injusticia social es
mayor aunque se disfrace de progresista. <BR><BR>Sobre esa subjetividad del
“pesito más”, es mucho más fácil para el progresismo la comunicación con el
millón y medio de pobres, los ha convencido que es posible “arrastrar” a los
empresarios, no al proyecto de emancipación, pero sí hacia una redistribución
más equitativa de la riqueza. v ¿Qué es “redistribuir el ingreso nacional”?
Muchos frenteamplistas le llaman “desarrollo social” a la política generosa de
asistir con otros pesitos más a excluidos y marginados, a cambio de que sus
hijos concurran a CAIFs y escuelas a recibir alimentación y laptops. Nos
afiliamos a la idea de Sendic, redistribuir hoy es “aumentar los salarios para
devolver al pueblo trabajador uruguayo, por lo menos el poder adquisitivo que le
quitó la dictadura. Eso no se puede transar”. Una inyección de capital para
desarrollar la producción para el mercado interno, no para la exportación y la
dependencia de los mercados exteriores. No se puede transar.<BR><BR>Hacerlos
devolver al pueblo lo que le robaron y le roban es traslado de fondos por miles
de millones dólares a la mesa de los asalariados, a su vivienda, a su salud, a
su educación... ¿se imaginan? Expropiar de hecho a las 300 familias. No es un
programa un anticapitalista, por supuesto, pero reaccionarán como los dueños de
Bolivia o los de Venezuela. <BR><BR>Que me perdonen quienes militan entusiastas
para “profundizar los cambios”, convencidos de que el segundo gobierno tendrá un
carácter realmente popular, pero no hay nada que me permita creer que José
Mujica cambiará el rumbo de la política económica de Astori- Vazquez, que apoyó
y compartió todos estos años desde el Consejo de Ministros. <BR><BR>La delgada
línea de lo popular pasa por estar con los dueños del Uruguay o contra ellos.
Enfrentarlos o, pragmáticamente, hacerse los distraídos. Consentir el delito de
rapiña continuada u obligar a restituir al pueblo lo que se robaron. Se busca un
presidente con la voluntad política de Evo Morales y un pueblo con la fuerza que
hoy poseen el boliviano y el venezolano.<BR><BR>Mujica es incapaz de estimular
la resurrección del espíritu de rebelión que caracterizó a nuestro pueblo
asalariado. Es incapaz de proponer a las multitudes que apoyen concientemente el
proyecto de emancipación social. Todo lo contrario, el 29 de junio ya estaba
acordando el reparto de cargos con la derecha del Frente Amplio al mejor estilo
de los viejos caudillos de los partidos burgueses. Con la excusa de “hay que
ganar en octubre”, se firmaron los contratos que aseguran el “continuismo” en
las políticas económica y salarial del próximo gobierno. “Continuista” pero que
te deja contento con guiños picarescos y dichos arrabaleros: el proyecto
conservador ha encontrado el caudillo más apto para arrastrar pueblo hacia la
mesa del pacto con las cámaras empresariales y los centros militares. </DIV>
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Uruguay</FONT></STRONG><BR></DIV>
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