<!DOCTYPE HTML PUBLIC "-//W3C//DTD HTML 4.0 Transitional//EN">
<HTML><HEAD>
<META http-equiv=Content-Type content="text/html; charset=iso-8859-1">
<META content="MSHTML 6.00.6001.18344" name=GENERATOR>
<STYLE></STYLE>
</HEAD>
<BODY bgColor=#ffffff background=""><FONT face=Arial size=2>
<DIV align=justify>
<HR>
</DIV>
<DIV align=center><STRONG><FONT size=4><U>boletín solidario de
información</U><BR><FONT color=#800000 size=5>Correspondencia de Prensa
<BR></FONT><U>15 noviembre 2009<BR></U><FONT color=#800000>Edición Internacional
de Agenda Radical<BR></FONT><U>Colectivo Militante</U><BR>Gaboto 1305 - Teléfono
4003298 - Montevideo - Uruguay<BR>redacción y suscripciones: </FONT></STRONG><A
href="mailto:germain5@chasque.net"><STRONG><FONT
size=4>germain5@chasque.net</FONT></STRONG></A></DIV>
<DIV>
<HR>
</DIV>
<DIV> </DIV>
<DIV><STRONG><FONT size=3>Uruguay</FONT></STRONG></FONT></DIV>
<DIV align=justify><FONT face=Arial size=2><STRONG></STRONG></FONT> </DIV>
<DIV align=justify><FONT face=Arial><STRONG>Entrevista a la politóloga Constanza
Moreira, senadora electa por el MPP</STRONG></FONT></DIV>
<DIV align=justify><STRONG><FONT face=Arial></FONT></STRONG> </DIV>
<DIV align=justify><FONT face=Arial><STRONG>"Se olvida el rol de articulación
incluso en clave socialdemócrata que ha desempeñado Mujica en todo este
tiempo"</STRONG></FONT></DIV>
<DIV align=justify><FONT face=Arial></FONT> </DIV>
<DIV align=justify><FONT face=Arial><STRONG>"Para Mujica los modelos son el
'capitalismo en serio' de Nueva Zelandia y el pacto socialdemócrata de
Lula"</STRONG></FONT></DIV>
<DIV align=justify><STRONG><FONT face=Arial></FONT></STRONG> </DIV>
<DIV align=justify><FONT face=Arial><STRONG></STRONG></FONT> </DIV>
<DIV align=justify><FONT face=Arial size=2><STRONG>Las opiniones que
reproducimos (puede leerse la entrevista integra en el sitio indicado más
abajo) son reveladoras. No solo tienen el sentido de una verdadera radiografía
política del senador José Mujica, canditado presidencial del Frente Amplio
(FA). También preanuncian, sin tapujos, las características principales que
tendría un más que probable segundo gobierno "progresista". La entrevistada,
Constanza Moreira, es politóloga y fue directora del Instituto de Ciencia
Política de la Universidad de la República (UDELAR) entre 2005-2007, actualmente
se desempeña como docente e investigadora full time. En las elecciones del
pasado 25 de octubre, donde el FA obtuvo la mayoría parlamentaria en ambas
cámaras, fue electa senadora por la lista del Movimiento de Participación
Popular (MPP), corriente a la que pertenece el propio Mujica. Sus opiniones son
nítidas, muestran la reconversión definitiva de toda una capa de dirigentes
políticos e intelectuales, académicos y sindicalistas, a las tesis "equlibrio",
"gobernabilidad", "concertación social", "lealtad institucional". Dicho de
otro modo: muestran la rendición incondicional del "progresismo" ante la lógica
implacable del mercado que imponen el capital y las clases propietarias. La
transparencia de Moreira en sus dichos confirma, por otra parte, lo ya sabido:
que el balotaje del próximo 29 de noviembre será una disputa entre dos opciones
del orden capitalista. En todo caso, con matices y contradicciones entre sí,
sobre todo en materia de "gestión de gobierno" y nunca sobre "modelos de país"
(como bien lo aclaró recientemente el presidente Tabaré Vázquez). Aunque todo
puede pactarse si se dejan "puentes tendidos". Y nadie mejor guardian de
esos puentes que uno de sus principales arquitectos: el ex guerrillero tupamaro
José Mujica, "un articulador en clave socialdemócrata", promotor
incansable de "una alianza entre trabajadores y empresarios".</STRONG>
</FONT><FONT face=Arial size=2><STRONG>(Redacción de Correspondencia de
Prensa)</STRONG></FONT></DIV>
<DIV align=justify><STRONG><FONT face=Arial></FONT></STRONG> </DIV>
<DIV align=justify>
<DIV align=justify><FONT face=Arial
size=3><STRONG></STRONG></FONT> </DIV></DIV>
<DIV align=justify><FONT face=Arial><STRONG>Constanza
Moreira:</STRONG></FONT></DIV>
<DIV align=justify><FONT face=Arial><STRONG></STRONG></FONT> </DIV>
<DIV align=justify><FONT face=Arial><STRONG>“Los puentes en política siempre
tienen que estar tendidos”</STRONG></FONT></DIV>
<DIV align=justify><STRONG><FONT face=Arial></FONT></STRONG> </DIV>
<DIV align=justify><FONT face=Arial size=2></FONT> </DIV>
<DIV><FONT face=Arial size=2><FONT face=Arial><STRONG>Entrevista de Emiliano
Cotelo</STRONG></FONT></DIV>
<DIV align=justify>
<DIV align=justify><FONT face=Arial size=2><STRONG>En Perspectiva, Montevideo,
9-11-09 <BR>Radio El Espectador</STRONG></FONT></DIV>
<DIV align=justify><FONT face=Arial size=2><A
href="http://www.espectador.com/1v4_contenido.php?id=166521&sts=1"><STRONG>http://www.espectador.com/1v4_contenido.php?id=166521&sts=1</STRONG></A></FONT></DIV>
<DIV align=justify><FONT face=Arial size=2><STRONG>Transcripción de María Lila
Ltaif</STRONG><BR></DIV></FONT>
<DIV align=justify> </DIV>
<DIV align=justify><STRONG></STRONG> </DIV>
<DIV align=justify><STRONG>Emiliano Cotelo - Vayamos a los temas de la campaña
rumbo a la segunda vuelta. El argumento central que maneja la fórmula
Lacalle-Larrañaga para impulsarse es el del equilibrio, “el equilibrio está en
tus manos” dice el eslogan, “no es sano para el país otro período de gobierno
con el FA con mayoría parlamentaria propia y además el Poder Ejecutivo”.
Sostienen –lo dijo el propio Lacalle, sin ir más lejos, la semana pasada en
entrevista aquí– que Mujica no es lo mismo que Tabaré Vázquez, y ello implica
que el rumbo del gobierno se inclinará hacia las posiciones más radicales de la
izquierda –MPP, Corriente de Acción y Pensamiento - Libertad, Partido Comunista
(PCU) y aliados–, y añaden que un gobierno así profundizará la división en la
sociedad uruguaya. ¿Qué responde usted, que integra la bancada de esos sectores
que menciona Lacalle?<BR></STRONG><BR>Constanza Moreira - La primera cosa que
tengo que decir con respecto al equilibrio es que una situación en la cual el
Poder Ejecutivo está en manos de un partido y el poder parlamentario está en
manos de otro no es una situación de equilibrio político, precisamente es una
situación de desequilibrio político, y en ciencia política le llamamos “gobierno
dividido”. Y voy a hacer una diferenciación entre un Poder Ejecutivo que no
tiene mayorías parlamentarias, que es un caso muy habitual –miremos América
Latina, sin ir más lejos es el caso de Brasil, donde el Poder Ejecutivo está en
manos de un partido que no tiene mayoría en el Parlamento; y es el caso de
Rafael Correa y el de Lugo–, y el caso en que la mayoría parlamentaria está en
manos de otro partido, que es una situación bastante excepcional. También
tenemos el caso de Estados Unidos, donde últimamente el Parlamento ha quedado en
manos del Partido Demócrata, en el último período de Bush, y Bush en el Poder
Ejecutivo. Tampoco sería este el caso, porque el Poder Ejecutivo no estaría en
manos de un partido sino de una coalición.<BR><BR>Entonces, un Poder Ejecutivo
en manos de una coalición… y una coalición no es lo mismo que un partido, es
bastante más indisciplinada, y Uruguay ya ha visto ejemplos de eso incluso
recientemente, la coalición entre el doctor Batlle y el Partido Nacional (PN)
tuvo poca duración, o incluso la coalición que armó el doctor Lacalle con Julio
María Sanguinetti entre 1990 y 1994. Fueron coaliciones bastante inestables.
Entonces, tener un Poder Ejecutivo con una coalición inestable y una mayoría
parlamentaria en manos de un partido como el FA, que es altamente disciplinado,
genera una situación de desequilibrio político, no de equilibrio político. Esa
es la primera afirmación.<BR><BR>La segunda, sobre si Mujica se parece o no a
Tabaré Vázquez, evidentemente no se parece, como Tabaré Vázquez no se parecía a
Seregni, cada líder del FA tiene sus propias características. En todo caso es
claro que el FA, incluso por la tradición de la izquierda uruguaya, es un FA de
dirección colectiva y de trabajo colectivo. Lo que está en juego en noviembre no
es Mujica, sino más bien un gobierno del FA, y no creo que nadie pueda decir que
este gobierno del FA que pasó, con mayorías parlamentarias más fuertes aún que
un eventual segundo gobierno del FA, porque este ganó en primera vuelta, haya
sido un gobierno malo o un gobierno de prepotencia. Más bien yo diría, partiendo
de las evaluaciones que la opinión pública ha hecho a lo largo de estos cinco
años, que la gente ha estado bastante contenta con este
gobierno.<BR><BR><STRONG>EC - Justamente, allí ponen el acento el doctor Lacalle
y otros dirigentes del PN: que una cosa es Vázquez y otra es Mujica, que Vázquez
representa –decía Lacalle– un dirigente al estilo de los socialdemócratas
europeos, y eso ha implicado una huella, un determinado rumbo, una determinada
forma de manejar las cosas. Mujica en cambio es otra historia, empezando por su
pasado con el MLN, etcétera, y eso trae la posibilidad de que un segundo
gobierno del FA en esas condiciones sea más radical y fomente las
confrontaciones.<BR></STRONG><BR>CM - Ahí se olvida el rol de articulación
incluso en clave socialdemócrata que ha desempeñado Mujica en todo este tiempo.
Me permito recordar el rol que cumplió en la Concertación para el Crecimiento,
que nucleó a empresarios, trabajadores y dirigentes políticos en plena crisis de
2002. Si hay algo que implica un pacto socialdemócrata es una alianza entre
empresarios y trabajadores. Quizás alguno no lo recuerde, porque la Concertación
para el Crecimiento tuvo una vida relativamente efímera, pero fue una señal de
que se podía hacer una suerte de pacto social que incluyera a los empresarios y
a los empresarios del sector agropecuario, que están bastante conscientes del
rol que puede desempeñar Mujica en este gobierno en una situación de
crisis.<BR><BR>Esto es lo primero que quiero decir. Me parece que meter el
pasado guerrillero de Mujica con la idea de que es un líder de confrontación es
algo que no funciona bien ni siquiera para el sentido común de los uruguayos,
que han visto ese rol de Mujica no solo hacia fuera, sino incluso hacia dentro
del FA. Mujica ha tenido un rol bastante importante en coser acuerdos hacia el
interior del FA en momentos en que el FA, como todo partido muy grande, ha
tenido no pocas dificultades para debatir temas que importan. Entonces yo
separaría el rol de guerrillero de Mujica, que bastante pagó por ese pasado
guerrillero, porque les recuerdo a todos los que escuchan que Mujica no solo
estuvo preso, sino que estuvo tirado en un pozo en condiciones inhumanas.
Entonces yo no quisiera volver a insistir sobre esos horrores, me parece que
estamos debatiendo la elección de noviembre, pero volver a insistir en eso y no
recordar todo lo que pasó Mujica, a todo lo que sobrevivió y la forma en que
después se dedicó a la política y se transformó en un parlamentario sería
hacerle poca justicia a la historia.<BR><BR><STRONG>EC - ¿Cómo define la
orientación que tendría un segundo gobierno del FA encabezado por
Mujica?</STRONG><BR><BR>CM - Te voy a dar una definición científica, volvemos a
la ciencia: si uno mira la ubicación ideológica de los partidos en un continuo
que va del 1 al 10, el FA es un partido que se ubica en un espectro que va del 2
al 5, es decir, de la izquierda al centro tiene todo, y esa es la diferencia
grande que tiene con el PN y el Partido Colorado (PC), que están situados entre
el 7 y el 8 de la escala, son partidos conservadores que ocupan un espacio
ideológico más chico, por eso también son menores y por eso la gente los vota
menos, porque el espacio ideológico que ocupan es más reducido, mientras que el
FA tiene una especie de “oferta ideológica” de centro a izquierda mucho más
amplia.<BR><BR>En esa oferta ideológica el MPP –nosotros vamos midiendo eso a lo
largo del tiempo– se ha ido corriendo hacia el centro y hoy no está demasiado
lejos de la ubicación del Partido Socialista, y tenemos al PCU un poco más a la
izquierda, obviamente. Entonces en términos estrictamente de posicionamiento
ideológico, si juzgáramos a Mujica por el MPP, porque no tengo ninguna medición
de Mujica como Mujica, pero si lo juzgamos por el grupo que lo ha representado
en este tiempo, yo diría que está en un lugar no demasiado diferente del resto
de sus compañeros partidarios. Cuando Mujica habla sobre un “capitalismo en
serio” –ha usado esa expresión–, su modelo es Nueva Zelandia, no es ningún país
del socialismo real, y cuando se refiere a Lula –más allá de que esto sea
compartible o no–, que es el ícono más claro en América Latina de un pacto
socialdemócrata en el sentido de un pacto capital-trabajo, un pacto entre
empresarios y trabajadores, un pacto de cooperación capitalista, se ubica
exactamente en ese lugar. Ese es un lugar que puede ser muy discutible para la
propia izquierda, pero no deja demasiado lugar a dudas en su discurso y en su
modo de comportarse con respecto a eso. Pero por supuesto, siempre va a haber
suspicacias.<BR><BR>Y acá me voy a referir a la tercera pregunta: las
suspicacias no están exentas de intenciones político-electorales que a veces se
expresan de la peor manera, que es lo que está pasando en este primer tramo de
campaña. Toda elección es, por más que algunos podamos querer o no que la
política se parezca a una competencia, una especie de carrera en la cual
finalmente habrá un ganador, que será el que haya logrado convencer a la mayor
cantidad de gente posible de que es el mejor para gobernar los destinos de un
país. Yo insisto en que a este país no lo gobiernan los presidentes, lo
gobiernan los partidos y los parlamentos. No somos un país de tradición
presidencialista, me alegra mucho que no lo seamos, con tres millones de
personas se puede montar perfectamente una República, no se precisa ningún
presidencialismo extremo, y el poder de los presidentes en este país es
reducido, bastante más reducido que en la mayor parte de los países de América
Latina, sin ir más lejos, bastante más reducido que en Argentina y Brasil. Así
que vamos a colocar el rol del presidente en su justo lugar.<BR><BR>Pero más
allá de eso, el clima de campaña que se está viviendo en este momento, y
especialmente las infortunadas declaraciones de Jorge Batlle –lo escuché ayer en
un programa en VTV–, no contribuye a generar condiciones para un pacto entre
partidos, para un diálogo nacional, para un acuerdo nacional. Todo eso parece
estar en el discurso como algo que estaría en el deseo de los uruguayos y de las
elites políticas, pero aparentemente la práctica concreta es explotar al máximo
posible sensaciones de malestar, especialmente con relación a Mujica y a su
trayectoria, mediante declaraciones infundadas, presunciones sospechosas, todas
cosas que no solamente no contribuyen al clima de campaña, sino que contribuyen
a la inestabilidad política. Con esto quiero ser especialmente precisa, porque
sobre todo Jorge Batlle, que fue presidente, a otro no se lo pediría, pero los
ex presidentes –ni que hablar los presidentes– tienen que cuidar que las
elecciones se celebren en un clima de estabilidad política, de confianza cívica
y que sean eso, sean elecciones para ver quién tiene la mejor propuesta de
gobierno.<BR><BR><STRONG>EC - Justamente, a propósito de la oferta de diálogo,
esa fue una herramienta que la fórmula Mujica-Astori lanzó incluso antes de las
elecciones del 25 de octubre y ratificó después, seguramente como una forma de
enfrentar las declaraciones y advertencias que hacen los partidos de la
oposición a propósito de lo que implicaría una presidencia de Mujica. El planteo
era que incluso si Mujica era electo presidente con mayoría parlamentaria
procuraría acuerdos multipartidarios, sobre todo en algunos asuntos claves como
educación, seguridad pública, energía y medioambiente, y no se descartaba la
posibilidad de acceso a su gabinete de ministros pertenecientes a los partidos
tradicionales. En el PN dicen que esa oferta quedó desautorizada muy pocas horas
después del 25 de octubre cuando desde el FA tanto Mujica como Astori hicieron
una serie de declaraciones que resultaron agresivas sobre los candidatos
blancos. Por ejemplo, los comentarios irónicos a propósito de la Divina
Providencia y la crítica por el uso de los símbolos patrios. Eso fue lo primero
que ocurrió después de las elecciones, y llevó a Lacalle y Larrañaga a poner en
duda la voluntad acuerdista que el FA</STRONG> <STRONG>proclama. ¿Cómo vio ese
primer episodio?</STRONG><BR><BR>CM - La voluntad de acuerdo sobre grandes temas
nacionales no significa coparticipación en el gobierno.<BR><BR><STRONG>EC - No
necesariamente.</STRONG><BR><BR>CM - Un gobierno con mayorías parlamentarias no
hace coparticipación, muy raramente. La coparticipación se hace porque se
necesita.<BR><BR><STRONG>EC - Pero Mujica llegó a manejar esa
posibilidad.</STRONG><BR><BR>CM - Otra cosa es incorporar a gente de los
partidos de la oposición en el gabinete, porque los partidos de la oposición
pueden tener excelentes cuadros técnicos o políticos que creamos necesario
incorporar. Eso también hay que decirlo, nuestra forma de llenar los cargos en
el Ejecutivo a través de partidos, de sectores, no siempre es la
mejor.<BR><BR><STRONG>EC - La precisión que está haciendo usted es que la
posibilidad de contar con ministros pertenecientes a los partidos tradicionales
de la que habló Mujica no está atada a un acuerdo para gobernar, a una coalición
de gobierno.</STRONG><BR><BR>CM - Exactamente, voy a ser muy precisa en esto:
los gobiernos de coparticipación en general en el mundo y especialmente en
Uruguay se han consolidado ante la imposibilidad de tener mayorías
parlamentarias propias. Eso en el último período. A lo largo de la historia del
siglo XX Uruguay inventó fórmulas –el colegiado, el gobierno bicéfalo– que
fueron formas de coparticipación entre el PN y el PC, que se repartían el país
por mitades y encontraron esas fórmulas de compromiso para cogobernar. Eso pasó
a lo largo del siglo XX y desde el fin de la dictadura hasta acá lo tuvimos en
formato de coalición. Esos formatos de coalición se hicieron porque el gobierno
no tenía mayoría parlamentaria, entonces negociaba con el otro partido y el
apoyo parlamentario se expresaba mediante el reparto de cargos en el gabinete.
Ese es el formato coalicional típico en sistemas presidencialistas.<BR><BR>Un
gobierno con mayorías parlamentarias no necesita eso, no necesita ese formato de
coparticipación, pero puede expresar su voluntad de dialogar de muy diversas
formas. Una de las formas, quizás la más comprometida, es incorporar al gabinete
uno o más miembros de los partidos de oposición.<BR><BR>Otra forma –que además
ya está prevista en nuestra Constitución, porque siempre fuimos un bipartidismo–
es la incorporación a los organismos de contralor o a las empresas públicas.
Esta es una incorporación distinta, es incorporar a los partidos de oposición
como fiscalizadores de la gestión de gobierno, y no necesariamente comprometidos
con un programa de gobierno.<BR><BR>La tercera forma es lograr acuerdos en el
Parlamento sobre temas que importan. Se han logrado acuerdos en el Parlamento
sobre temas que importan en este gobierno y en gobiernos anteriores. Es cierto
que la mayoría de las leyes de alta importancia en este país han sido leyes de
votación dividida, pero en la actividad parlamentaria regular existen muchos más
acuerdos que lo que la gente se imagina. Se pueden lograr acuerdos en el
Parlamento para votar una ley de educación sin que eso implique coparticipación
en el gabinete.<BR><BR>Son tres cosas distintas: la incorporación de ministros,
la incorporación en las empresas públicas y en los entes autónomos y la votación
en el Parlamento.<BR><BR><STRONG>EC - Ese ofrecimiento de acuerdos que hizo
Mujica junto con Astori antes del 25 y que ratificó después, ¿qué validez tiene
a esta altura?, ¿qué vigencia tiene?</STRONG><BR><BR>CM - Tú dices que
inmediatamente esa expresión de voluntad de acuerdo quedó desautorizada porque
dijeron “ustedes usan los símbolos patrios”; pero francamente, la voluntad de
acuerdo político es una decisión de estrategia política de largo aliento, esas
decisiones no se alteran porque en la campaña electoral alguien diga “te dije…”,
es decir, porque se produzcan las escaramuzas propias de la contienda electoral.
Esto es una definición estratégica de más largo aliento, y todo el sistema
político tendrá que pensar, los partidos de la oposición y el FA, si quieren
embarcarse en la búsqueda de acuerdos nacionales al estilo Seregni, diría
yo.<BR><BR><STRONG>EC - Pero llamó la atención que el FA eligiera como primeros
pasos de la campaña ese capítulo de la confrontación cuando estaba la otra línea
posible que era la de las propuestas.<BR></STRONG><BR>CM - Yo no diría que el FA
eligió el camino de la confrontación. Diría que en el medio de muchas cosas que
pasaron en la campaña algunas cosas –y por supuesto que los medios son
especialmente responsables en esto– son exacerbadas hasta el infinito. Entonces
si Mujica dijo que había golpistas en el gobierno, si Jorge Batlle dice que el
MLN está involucrado en el suceso de las armas, todo esto a lo que Penadés ayer
le llamaba “hojarasca” –¡qué hojarasca!, las hojarascas prenden fuego con mucha
rapidez–, todo esta hojarasca en principio está inhabilitando que se produzca un
debate. Había una cierta idea de que podíamos tener un debate entre las dos
fórmulas, pero el clima de campaña por ahora está enrarecido como para habilitar
este debate.<BR><BR><STRONG>EC - El PN sostiene que quien ingresó primero en
este terreno que podríamos llamar de la hojarasca o del barro fue el propio
Mujica con esas declaraciones que comentábamos. Es indiscutible que después los
pasos en esa dirección los dio el PN, y siguieron con las declaraciones de Jorge
Batlle sobre el caso Feldman. Ahora estamos en una pista absolutamente
embarrada, en un ambiente completamente enrarecido. Y usted decía que en estas
circunstancias probablemente quede por el camino un debate entre las
fórmulas.</STRONG><BR><BR>CM - Parecería que en estas condiciones no hay mucho
clima para un debate.<BR><BR><STRONG>EC - ¿Y lo otro, la posibilidad de,
terminada la instancia del 29 de noviembre, sentarse a
negociar?</STRONG><BR><BR>CM - Eso nunca queda por el camino.<BR><BR><STRONG>EC
- Ya que estoy hablando con usted, que es…<BR></STRONG><BR>CM -
…politóloga…<BR><BR><STRONG>EC - No, la estoy entrevistando como representante
del FA y nada menos que del Espacio 609. ¿Considera que esta serie de spots que
está emitiendo el PN en el interior del país vinculando el caso del arsenal de
Feldman con Mujica y Marenales no bloquea en el futuro el
diálogo?<BR></STRONG><BR>CM - En el futuro no hay nada bloqueado, el futuro
siempre está abierto. Lo que me parece es que esos spots publicitarios –Penadés
les llamaba de otra manera– tienen una intención tan ofensiva y agraviante como
poco propositiva, y a la larga es como decir “por favor, no voten a estos
tipos”. En cualquier sistema un poquito más sofisticado –no digo mucho más
sofisticado, apenas un poquito más sofisticado– esto pasaría a una especie de
tribunal superior electoral y sería prohibido, francamente. Yo creo que no le
hace bien al PN, el PN tiene que tener capacidad de propuesta, ha tenido una
votación muy importante. El propio Bordaberry se había alejado de estas
prácticas que fueron bastante corrientes en el PC en la elección de 2004, en el
último tramo de la elección de 2004 el Foro Batllista hizo una propaganda
terrible, especialmente contra Mujica y el MPP; terrible en el sentido de poco
democrática, de poco cuidadosa de los principios que deben guiar una democracia
electoral, una cultura cívica democrática como la que este país se merece.
Entonces, es cierto que lo vimos en 2004 y que Bordaberry parecía que iba a
tener otra actitud, y tuvo otra actitud a lo largo de la campaña, decía “yo no
quiero entrar en confrontaciones”, etcétera; sin embargo personas de su partido
como el propio Sanguinetti y el propio Jorge Batlle salen a hacer esta campaña,
y el PN se suma con estos spots que, insisto, en cualquier otra reglamentación
del mundo un poco más firme de las elecciones debería ser prohibido.<BR><BR>Creo
que expresa una especie de aceleración frustrada de final de campaña, que
también tiene que ver con los resultados de las encuestas, aunque, insisto, no
hay ningún resultado claro ahora, parece que lo más razonable es que gane el FA,
pero para esto no contribuye a nada.<BR><BR><STRONG>EC - ¿Para usted no dinamita
los puentes?</STRONG><BR><BR>CM - No, los puentes en política siempre tienen que
estar tendidos, los puentes no se dinamitan jamás. No es bueno lo que está
pasando, esto está inhibiendo la posibilidad de que haya un debate y acentuando
las rispideces y las agresividades. Yo como frenteamplista creo que no hay que
contestar ni caer en la confrontación, me gustaría que hubiera modos
institucionales de frenar una propaganda agraviante, no los tenemos, pero
quisiera que los hubiera para que no cayéramos uno contra otro.<BR><BR>Pero los
puentes en política siempre están tendidos y deberán estar tendidos, porque
además eso es lo que quiere la ciudadanía, y una República es eso, no es una
facción contra la otra. Eso es otra cosa, no es la política que queremos, no es
una facción contra la otra, en este país ya se terminó la época en que nos
degollábamos y de la tierra purpúrea. Ahora estamos en una política de diálogo y
de negociación. Esa es la política. </DIV>
<DIV align=justify>
<HR>
</DIV>
<DIV align=justify><BR><BR><BR><BR></DIV></FONT></DIV></BODY></HTML>