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<DIV align=center><STRONG><FONT size=4><U>boletín solidario de
información</U><BR><FONT color=#800000 size=5>Correspondencia de Prensa
<BR></FONT><U>23 de enero 2010</U><BR><FONT color=#800000 size=5>Colectivo
Militante - Agenda Radical</FONT><BR>Gaboto 1305 - Montevideo -
Uruguay<BR>redacción y suscripciones: </FONT></STRONG><A
href="mailto:germain5@chasque.net"><STRONG><FONT
size=4>germain5@chasque.net</FONT></STRONG></A></DIV>
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<HR>
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<DIV align=justify><STRONG><FONT size=3>Chile</FONT></STRONG></FONT></DIV>
<DIV align=justify><FONT face=Arial><STRONG></STRONG></FONT> </DIV>
<DIV align=justify><FONT face=Arial><STRONG>Un empresario multimillonario al
frente del país<BR></STRONG></FONT></DIV>
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size=3></FONT></STRONG></FONT> </DIV>
<DIV align=justify><FONT face=Arial size=2><STRONG><FONT size=3>Chile, Sociedad
Anónima</FONT></STRONG><BR><BR><BR><STRONG>Franck Gaudichaud *<BR></STRONG><A
href="http://www.monde-diplomatique.fr"><STRONG>www.monde-diplomatique.fr</STRONG></A></FONT></DIV>
<DIV align=justify><FONT face=Arial size=2><STRONG>Traducido para Rebelión por
Caty R.</STRONG><BR><BR><BR>Chile acaba de experimentar un viraje histórico tras
la segunda vuelta de las elecciones presidenciales del pasado domingo 17 de
enero. La derecha ha conquistado el gobierno a través de las urnas por primera
vez desde hace más de cincuenta años: el último presidente de la derecha elegido
fue Jorge Alessandri en… 1958. En referencia a la transición democrática que
puso fin a la dictadura del general Pinochet (1973-1989), algunos analistas no
dudan en hablar de una «segunda transición». Según ellos, esta primera
alternancia desde el fin de la dictadura incluso daría prueba de una buena salud
democrática. Después de 17 años de un terrorismo de Estado que acabó con la
experiencia de la Unidad Popular de Salvador Allende y dos decenios de una
democracia bajo tutela nacida de una «transición pactada», conducida por la
«Concertación de los Partidos para la Democracia» (coalición de circunstancias
entre el centro izquierda socialista y la democracia cristiana), ahora el pueblo
chileno conocerá las alegrías de la alternancia… </FONT></DIV><FONT face=Arial
size=2>
<DIV align=justify><BR><STRONG>Un nuevo ciclo político</STRONG> </DIV>
<DIV align=justify><BR>«Después de 20 años de gobierno de la Concertación, esta
noche nos brinda la maravillosa responsabilidad de conducir los destinos de la
patria»: de esta forma el empresario multimillonario Sebastián Piñera saboreó su
victoria ante los miles de simpatizantes reunidos en Santiago, la capital. En su
primer discurso, ha llamado a «la unidad nacional» y ha reiterado sus temas de
campaña favoritos, de corte populista, entre ellos la lucha contra «la
delincuencia y el narcotráfico», la gestión de un «Estado eficaz» con «mucho
músculo y poca grasa», a la vez que se declaraba preocupado «por los más débiles
y la clase media» (después de prometer durante la campaña que crearía un millón
de puestos de trabajo…). </DIV>
<DIV align=justify><BR>De los casi siete millones de votos emitidos, el
candidato electo ganó la segunda vuelta con el 51,6% de los sufragios en nombre
de la «Coalición por el cambio» que agrupa a la derecha liberal (Renovación
Nacional, de donde procede) y los sectores católicos y conservadores de la UDI
(Unión Democrática Independiente), herederos directos de la dictadura. Frente a
él, el ex presidente demócrata cristiano Eduardo Frei, obtuvo el 48,4%. Frei
defendía los colores de la Concertación, la cual ha estado al frente del
gobierno desde 1990, y de la que Michelle Bachelet (socialista) pasará el relevo
el próximo mes de marzo. Así, esta alternancia acaba con un ciclo de cuatro
gobiernos consecutivos de la Concertación: un personal político instalado de
forma duradera en el aparato del Estado que se adaptó ampliamente al modelo
económico heredado de la dictadura, así como a la Constitución autoritaria de
1980, enmendada varias veces pero nunca cuestionada. Además de la falta de
carisma de Frei y la ausencia de renovación generacional, la Concertación, en la
actualidad, aparece agotada. Incluso a pesar de la gran popularidad de Michelle
Bachelet (80% de apoyo según las encuestas) y un balance defendido por la
mayoría de las élites del país, donde la apertura económica a las
multinacionales y la mercantilización de los servicios públicos se ha combinado,
desde el año 2000, con una política social dirigida a los más pobres (1). Por
otra parte, Piñera se apresuró a anunciar que no hará «tabla rasa» del período
anterior y que permanecerá abierto a la «democracia de los acuerdos», como se ha
hecho hasta ahora. Las elecciones del 17 de enero, ciertamente, marcan el fin de
la Concertación tal como ha conseguido existir y acelerarán sus tensiones
internas entre el polo demócrata cristiano y el Partido Socialista (PS) </DIV>
<DIV align=justify><BR><STRONG>¿Crisis terminal de la Concertación?
</STRONG></DIV>
<DIV align=justify><BR>La dicotomía democracia/autoritarismo, que estructuraba
el sistema político de la «transición pactada» y permitía a la Concertación
apelar al «mal menor» en caso de balotaje o justificar las reformas «en la
medida de lo posible», ya no funciona. La coalición nació en 1988 con la función
esencial de negociar una salida de la dictadura con los militares y las clases
dominantes. Así lo pudo demostrar el sociólogo Felipe Portales, ese pacto
significó la aceptación del modelo neoliberal de los «Chicago boys», de
numerosos acuerdos parlamentarios con la derecha, el mantenimiento de una buena
parte de la herencia institucional autoritaria (Constitución, sistema electoral
binomial, código laboral, ley de amnistía) y la garantía de una amplia impunidad
para los responsables de violaciones de los derechos humanos (2). </DIV>
<DIV align=justify><BR>Esta elección es la primera desde la muerte del general
Pinochet en 2006 y se inscribe en un terreno político cuya fluidez creciente,
acentuada por la renovación de las luchas sociales, se ha acelerado en el curso
de los últimos meses. La crisis de los partidos gubernamentales se concretó en
la primera vuelta, especialmente con la candidatura disidente de Marco Enríquez
Ominami (MEO) (3), también procedente de la Concertación y que desestabilizó las
fuerzas políticas tradicionales con un discurso crítico en el que alternaba
algunas medidas progresistas con un programa económico liberal de fondo. MEO
supo atraer los votos de una parte de la juventud escolarizada y de las clases
medias urbanas y recogió no menos del 20% de los votos en la primera vuelta
para, finalmente, –poco antes de la segunda vuelta- apoyar públicamente a
Eduardo Frei. Aprisionados en el oleaje de un inmenso show político televisado,
el Partido Comunista y sus aliados (dentro de «Juntos Podemos») intentaron
defender la candidatura de Jorge Arrate (también procedente del PS y ex
ministro) con un programa que proponía reformas sociales, la recuperación de los
servicios públicos y un cambio de la Constitución combinado con una alianza
«instrumental» con la Concertación, en el ámbito de las elecciones legislativas,
destinada a romper la «exclusión institucional» de este sector de la izquierda
extraparlamentaria (4). Dentro de la izquierda radical sigue dominando la
fragmentación, pero existen experiencias interesantes, como el Movimiento de los
Pueblos y los Trabajadores (MPT) que intenta reagrupar a varias pequeñas
organizaciones anticapitalistas, y que hicieron campaña para «anular la
votación» (al lado de otros sectores como Clase contra Clase – trotskista),
denunciando la ausencia de candidatos «independientes del sistema», del Estado,
y por lo tanto, una ausencia de alternativa popular, de clase, en estas
elecciones (5). A pesar de todo, una parte importante del movimiento sindical,
como la Central Unitaria de los Trabajadores (CUT), se adhirió a la candidatura
centrista frente a una derecha considerada «peligrosa» para los derechos de los
trabajadores. Sin embargo, la campaña de Frei no propuso ningunas perspectivas
reales frente a la inmensidad de las desigualdades sociales en las que Chile es
uno de los campeones de América Latina… Todo lo contrario. A diferencia de una
derecha que ha modernizado su imagen con gran refuerzo de la comunicación,
Eduardo Frei recordaba a numerosos electores la continuidad de un gobierno
(1994-2000) caracterizado por nuevas privatizaciones, el cierre de la mayoría de
los medios de comunicación independientes e, incluso, la negativa frente a la
extradición de Pinochet a España por el juez Garzón. </DIV>
<DIV align=justify><BR>En cuanto a los jóvenes, más de dos millones no están
inscritos en los censos electorales porque no se reconocen en una representación
nacional nacida de la transición pactada y a la que ven alejada de sus
preocupaciones cotidianas. En total, cada vez son menos ciudadanos los que
participan en las elecciones desde 1998, y el 31% de los chilenos en edad de
votar, es decir, 3,8 millones de personas, ni siquiera están inscritas en los
censos electorales (el voto es obligatorio en Chile). Este hastío es también el
de ciertos intelectuales de renombre, como el historiador Sergio Grez, que
afirmaba: «Cualquiera que sea el resultado de las elecciones presidenciales, los
habitantes del país seguirán padeciendo el modelo neoliberal que los dos
aspirantes a la presidencia de la República –con matices- pretenden consolidar».
<BR></DIV>
<DIV align=justify><STRONG>El «Berlusconi»de Sudamérica</STRONG> </DIV>
<DIV align=justify><BR>Algunos días antes de la segunda vuelta, uno de los
escasos periódicos todavía independientes, El Ciudadano, efectuó una encuesta
callejera para conocer la opinión de los ciudadanos sobre las elecciones
presidenciales. Uno de ellos declaraba en resumen: «Actualmente, Chile es como
una gran empresa, entonces tendrá al frente a un empresario de éxito…». En este
país que ha conocido en el curso de los últimos treinta años una auténtica
«revolución capitalista», retomando la expresión del sociólogo Tomás Moulian, la
ciudadanía, en efecto, a menudo se posiciona en una fuerte despolitización. La
constatación del periodista Mauricio Becerra es amarga: «El fin del guión era
obvio: de tanto dar poder al gran capital, el empresariado terminó por tomar el
Estado. (…) Muy pocas empresas públicas quedan por privatizar, la subjetividad
neoliberal individualista arrecia en los prototipos identitarios y la
concentración del temor social en los delitos contra la propiedad antes que en
la desprotección social o en la falta de participación están instalados en el
imaginario colectivo» (5). A partir de marzo, será uno de los de la burguesía
financiera quien dirija el país. </DIV>
<DIV align=justify><BR>Sebastián Piñera, a veces apodado «El Berlusconi
chileno», es uno de los hombres más ricos de la nación, con una fortuna valorada
en 1.200 millones de dólares (en el puesto 701 del mundo según la clasificación
Forbes 2009). Se enriqueció durante la dictadura –en gran parte de forma
fraudulenta según las revelaciones de los diarios La Nación y El Siglo- y
controla una de las principales cadenas de televisión (Chilevisión), la compañía
de aviación Lan Chile y un importante club de fútbol (Colo Colo). Los inversores
no se equivocaron: al día siguiente de las elecciones, las acciones de sus
empresas experimentaron una subida del 13,8% en la bolsa... Por otra parte se
benefició del apoyo directo de los medios de comunicación dominantes, lo que le
permitió llevar a cabo una campaña mediática ofensiva y alejarse de la sombra de
la dictadura que sigue planeando sobre el conjunto de la derecha chilena. </DIV>
<DIV align=justify><BR>Por otra parte Piñera, que siempre que tiene ocasión
recuerda que votó «no» en el referéndum de 1989 contra el general Pinochet, no
ha dudado en afirmar que contará con la colaboración de ex miembros del régimen
militar si sus cualidades pudieran servir al país... Los parlamentarios
ultraconservadores y reaccionarios de la UDI también esperan su parte en el
nuevo ejecutivo: mientras que la derecha controla la mitad de las dos Cámaras,
la UDI posee, ella sola, 40 diputados (un tercio de los escaños) y 8 senadores
(igual que Renovación Nacional). Sobre esta base, sin duda esperan cuatro años
difíciles a las familias de detenidos desaparecidos de la dictadura, al pueblo
Mapuche movilizado en el sur del país, a los ciudadanos que reclaman una
asamblea constituyente y, más ampliamente, al movimiento social, sindical y
anticapitalista, verdaderas bestias negras de Piñera (7). </DIV>
<DIV align=justify><BR>Pero este giro político también incidirá en el ámbito
regional. Será detrás de la estrategia imperialista de Estados Unidos, junto a
Perú, Honduras, Panamá y Colombia (el presidente Uribe es un ejemplo a seguir
según Piñera) y frente al eje «bolivariano» (Venezuela, Ecuador, Bolivia y Cuba)
donde se situará Chile, en el plano geopolítico, a partir de marzo. Esta llegada
de una derecha sin complejos a la Moneda, el palacio presidencial que vio la
muerte del presidente Allende el 11 de septiembre de 1973, tendrá pues un
impacto mucho más allá de la cordillera de los Andes en el momento en que los
pueblos de América Latina intentan afirmar su independencia frente a los
gigantes del norte. </DIV>
<DIV align=justify> </DIV>
<DIV align=justify>* Profesor de Civilización Hispanoamericana en la Universidad
Grenoble 3 (Francia) y miembro del colectivo editorial de Rebelión. Dirigió la
edición del libro Le Volcan latino-américain. Gauches, mouvements sociaux et
néolibéralisme en Amérique latine, Textuel, 2008 (versión en español por
publicar). </DIV>
<DIV align=justify><BR><STRONG><U>Notas</U></STRONG></DIV>
<DIV align=justify> </DIV>
<DIV align=justify>(1) Libio Pérez «Una Bachelet no hace verano» Le Monde
diplomatique, diciembre 2009. <BR>(2) Felipe Portales, Chile, una democracia
tutelada, Editorial Sudamericana, 2000. <BR>(3) Enríquez-Ominami es hijo del
revolucionario Miguel Enríquez, asesinado por los militares en 1974. <BR>(4) El
PC y su coalición «Juntos podemos», que obtuvieron el 6,2% de los votos en la
primera vuelta y 3 diputados, pidieron el voto para Eduardo Frei a cambio de «12
puntos de compromiso» del candidato de la Concertación. El PC ya deja entrever
una alianza a largo plazo con el PS y ciertos sectores progresistas de la
Concertación en el Parlamento. <BR>(5) Ver: MPT, “El triunfó de la Alianza por
Chile es sólo un cambio de rostro de la desigualdad”, Rebelión.org,
www.rebelion.org/noticia.php?id=98913 <BR>(6)
www.elciudadano.cl/2010/01/18/se-van-los-capataces-y-vuelve-el-patron/ <BR>(7)
Mario Amorós, «La derecha reconquista La Moneda con Sebastián Piñera»,
Rebelión.org, www.rebelion.org/noticia.php?id=98891
<HR>
<BR></FONT></DIV></BODY></HTML>