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</DIV>
<DIV align=center><STRONG><FONT size=4><U>boletín solidario de
información</U><BR><FONT color=#800000 size=5>Correspondencia de Prensa</FONT>
<BR><U>26 de setiembre 2010</U><BR><FONT color=#800000 size=5>Colectivo
Militante - Agenda Radical</FONT><BR>Gaboto 1305 - Montevideo -
Uruguay<BR>redacción y suscripciones: </FONT></STRONG><A
href="mailto:germain5@chasque.net"><STRONG><FONT
size=4>germain5@chasque.net</FONT></STRONG></A></DIV>
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<HR>
</DIV>
<DIV> </DIV>
<DIV><STRONG><FONT size=3>Imperialismo</FONT></STRONG></DIV>
<DIV><STRONG><FONT size=3></FONT></STRONG> </DIV>
<DIV><STRONG><FONT size=3>Un Plan Colombia para
México</FONT></STRONG></FONT></DIV><FONT face=Arial size=2>
<DIV align=justify><BR> </DIV>
<DIV align=justify><STRONG>Laura Carlsen *</STRONG></DIV>
<DIV align=justify><STRONG>Programa de las Américas del Center for International
Policy </STRONG></DIV>
<DIV align=justify><A
href="http://www.cipamericas.org/"><STRONG>www.cipamericas.org/</STRONG></A></DIV>
<DIV align=justify> </DIV>
<DIV align=justify> </DIV>
<DIV align=justify>La Secretaria de Estado de E.U. Hillary Clinton afirmó
el miércoles pasado que México y Centroamérica están enfrentando una
“insurgencia” que exige aplicar el equivalente del Plan Colombia en la región.
Sus comentarios despertaron al instante la ira del gobierno mexicano, así como
temores de una intervención militar más extensa de Estados Unidos.</DIV>
<DIV align=justify><BR>“…nos enfrentamos a la amenaza creciente de una red bien
organizada de narcotráfico que en algunos casos se transforma en o está haciendo
causa común con lo que consideraríamos una insurgencia en México y en
Centroamérica”, declaró Clinton, añadiendo que “estos cárteles de la droga están
demostrando índices cada vez mayores de insurgencia; de súbito aparecen coches
bomba donde antes no los había.”</DIV>
<DIV align=justify><BR>Irónicamente, la pregunta a la que Clinton estaba
respondiendo fue en torno a qué ha estado haciendo Estados Unidos en lo tocante
a su “responsabilidad en el hecho de que las drogas vengan hacia el norte y las
armas vayan hacia el sur.” En lugar de contestar la pregunta, Clinton comparó a
México con Colombia y pronunció la declaración más audaz hasta la fecha sobre la
intervención estadounidense, que incluye apoyo militar, en la guerra de México
contra el narcotráfico.</DIV>
<DIV align=justify><BR>“Se está pareciendo cada vez más a la Colombia de hace 20
años”, dijo Clinton. “Y Colombia… llegó hasta el punto en donde más de una
tercera parte del país, casi el 40 por ciento del país en una u otra época
estaba controlada por los insurgentes, por las FARC. Pero se requerirá una
combinación de capacidad institucional y cumplimiento de la ley mejorados y,
cuando se apropiado, respaldo militar a ese cumplimiento de la ley, conjugados
con la voluntad política para ser capaz de evitar que el problema se extienda y
procurar reducirlo…” Clinton sostuvo que el Plan Colombia dio resultados
positivos y añadió que “necesitamos idear cuáles serían los equivalentes para
América Central, México y El Caribe.”</DIV>
<DIV align=justify><BR><STRONG>La respuesta mexicana</STRONG></DIV>
<DIV align=justify><BR>Miembros del Congreso Mexicano reaccionaron con
indignación. En sesiones para analizar el cuarto informe de gobierno del
presidente Felipe Calderón, un diputado señaló que en el gobierno estadounidense
“son buenos para criticar a otros países y no reconocer que son una parte
importante de esta negra cadena de narcotráfico y crimen organizado. El pueblo
mexicano debe rechazar cualquier actitud injerencista de parte del gobierno de
Estados Unidos.” Algunos congresistas demandaron que la Secretaria de Relaciones
Exteriores envíe una nota formal de protesta al gobierno de Obama.</DIV>
<DIV align=justify><BR>La Secretaria de Relaciones Exteriores Patricia Espinosa
declaró que “no comparto una apreciación en este sentido”, refiriéndose a las
declaracines de su contraparte norteamericana. A su vez, el vocero del gabinete
Alejandro Poire rechazó la comparación con Colombia.</DIV>
<DIV align=justify><BR>En Washington, funcionarios de Obama se apresuraron a
tratar de reparar el daño. El Secretario de Estado Adjunto Arturo Valenzuela
corrigió a su jefa, explicando que el empleo “[d]el término ‘insurgencia’ no
debería ser visto de la misma forma en que nos referimos a una insurgencia
colombiana. No una insurgencia de un grupo militarizado que opera dentro de una
sociedad e intenta apoderarse del estado por motivos políticos.” Posteriormente
el Presidente Obama descartó la comparación en observaciones hechas a La
Opinión.</DIV>
<DIV align=justify><BR>El comentario desató un remolino dentro del gabinete de
Obama y en las relaciones diplomáticas entre Estados Unidos y México.</DIV>
<DIV align=justify><BR><STRONG>La comparación colombiana</STRONG></DIV>
<DIV align=justify><BR>Lo único sorprendente de los conceptos vertidos por
Clinton es que los mencionó en voz alta. La Iniciativa Mérida originalmente se
propuso como “Plan México” hasta que el nombre fue desechado. La comparación
directa con el Plan Colombia se consideró como una desventaja. En México, la
idea de la presencia militar estadounidense inflama el sentimiento nacionalista.
Mientras tanto, en Estados Unidos el impacto insignificante sobre el tráfico de
drogas y el incremento de violaciones a derechos humanos que implicó el Plan
Colombia a un costo de 7,300 millones de dólares vuelve preocupante el que sea
copiado en la frontera con México.</DIV>
<DIV align=justify><BR>Cualquiera que sea su nombre, el plan de Bush para México
y Centroamérica siempre guardó una relación estrecha con su antecesor del cono
sur. El Plan Colombia comenzó como un plan antinarcóticos estructurado según los
lineamientos del modelo de guerra antidrogas de aplicación de la ley, bloqueo y
uso del ejército, todo ello con la cercana participación de Estados Unidos. El
Plan México no incluye la presencia del ejército estadounidense pero sigue el
mismo modelo.</DIV>
<DIV align=justify><BR>La fusión intencional que establece Hilary Clinton de la
insurgencia con el narcotráfico surge de una de dos fuentes posibles: ignorancia
o desinformación maliciosa. Una insurgencia busca apoderarse de territorio para
producir un cambio profundo en la estructura de la sociedad y, por lo general,
tomar a su cargo el gobierno. Los narcotraficantes, pese a declaraciones de
Calderón en contra, no lanzan ofensivas contra el estado para substituirlo. Su
ocupación principal es proteger y expandir su extremadamente lucrativo negocio.
El mal entendido –al parecer intencionado- respecto de esta distinción es en
parte el fundamento de la fallida política con la que se libra la guerra contra
las drogas.</DIV>
<DIV align=justify><BR>Si la distinción fuera entendida, la estrategia obvia
debía ser atacar el negocio, no a quienes lo manejan. Contratar substitutos
dentro de un cártel es extremadamente fácil en México. La estructura de los
cárteles es flexible, en ellos nuevos dirigentes o pandillas rivales reemplazan
a los eliminados o debilitados. Existe una fuente inagotable de hombres jóvenes
con escasas perspectivas en la vida en un país donde el gobierno ha fracasado en
proporcionarles oportunidades educativas o laborales adecuadas.</DIV>
<DIV align=justify><BR>Atacar el negocio significa ir tras las estructuras
financieras trasnacionales que lo soportan, y ambos gobiernos han parecido
renuentes a hacerlo con decisión dado que el dinero de la droga fluye a través
de las principales poderosas instituciones financieras, aporta liquidez y
financia empresas exteriormente legítimas.</DIV>
<DIV align=justify><BR><STRONG>La adopción de políticas
regresivas</STRONG></DIV>
<DIV align=justify><BR>Poco antes de los señalamientos de Hillary Clinton, el
Congreso de E.U. asignó $175 millones de dólares más para la guerra antinarco
mexicana sin ninguna revisión o análisis estratégico comprehensivos de los
terribles resultados que el modelo ha arrojado hasta la fecha. La violencia
vinculada con la droga estalló al sur de la frontera con cerca de 30,000 muertos
desde que se declaró la guerra a fines de 2006. Las violaciones de derechos
humanos de que se acusa al ejército se habían sextuplicado el año pasado, y
justo en los últimos meses efectivos del ejército han matado a tiros a varios
civiles.</DIV>
<DIV align=justify><BR>Los representantes electos por los estadounidenses
deberían asignar los dólares de sus impuestos con base en un minucioso análisis
de cómo los recursos alcanzarán efectivamente los objetivos relacionados con el
bien público. Hoy, cuando se trata de asignar recursos para la defensa en
general, y el Plan México es un ejemplo extremo, el modus operandi es: gastar
ahora, y lidiar con los resultados desastrosos después…. gastando todavía más.
De acuerdo con un informe reciente de la General Accounting Office (Oficina de
la Contraloría General de E.U.), la Iniciativa Mérida ni siquiera contiene
objetivos a alcanzar por medio de los cuales evaluarla.</DIV>
<DIV align=justify><BR>La asignación suplementaria para México estipula que las
normas bajo el rubro “Control y Cumplimiento de Leyes Antinarcóticos a nivel
Internacional” (INCLE) requieren que el Departamento de Estado emita un informe
que demuestre el cumplimiento de los requisitos de su Sección 7045(e). Estas
“condiciones de derechos humanos”, que algunos legisladores y grupos de
Washington impulsaron, reflejan serias preocupaciones de que los fondos estarían
fluyendo a fuerzas de seguridad mexicanas notoriamente corruptas y
abusivas.</DIV>
<DIV align=justify><BR>No obstante, en la práctica el Congreso diluyó las
condiciones de tal manera que proporcionen una cortina de humo para esconder
preocupaciones más graves respecto de la estrategia. El Congreso ignoró las
críticas contra la Iniciativa Mérida de la AFL-CIO y organizaciones de
ciudadanos y aprobó cinco asignaciones separadas que en total suman casi 1,500
millones de dólares. La iniciativa se transformó de un compromiso de tres años a
un pacto permanente.</DIV>
<DIV align=justify><BR>El 5 de septiembre la Secretaria de Estado Clinton
anunció que el gobierno de E.U. estaba reteniendo el 15% de la nueva asignación
suplementaria con base en las “condiciones de derechos humanos”. El gobierno
mexicano se quejó públicamente y en voz alta pero lo celebró en privado. Las
matemáticas son bastante claras: ‘te daremos 175 millones de dólares en fondos
extraordinarios pero te retendremos 26 millones de dólares’–de lo que resulta
una ganancia neta de 149 millones de dólares. Ambos gobiernos hicieron
declaraciones santurronas. El de Estados Unidos criticó a México “olvidando” el
hecho de que el crimen trasnacional no podría funcionar sin corrupción dentro de
sus propias fronteras. El gobierno de Calderón protestó contra el escándalo
sobre los derechos humanos que hacía su vecino cuando tiene una guerra que
librar. Hasta la prensa convencional señaló las contradicciones del juego de
cifras.</DIV>
<DIV align=justify><BR>A estas alturas se pensaría que la estrategia de imponer
condiciones para lograr una guerra antinarco más bondadosa y amable (como diría
Bush padre) estaría absolutamente desacreditada. La interpretación más generosa
es que fue una estrategia de parte de grupos y congresistas que malentendieron
tanto la situación en México como la nueva relación binacional del Pentágono que
se estaba forjando a través del Plan. En lugar de proceder a la necesaria
rectificación inmediata, la administración Obama planea pedir todavía más fondos
públicos para la política fracasada mientras, de dientes para afuera, defiende
los derechos humanos.</DIV>
<DIV align=justify><BR><STRONG>Dudas cada vez mayores</STRONG></DIV>
<DIV align=justify><BR>La última controversia sobre políticas para el
narcotráfico en México sobreviene en medio de las dudas a ambos lados de la
frontera. Los senadores mexicanos de todos los partidos políticos excepto el de
Calderón, criticaron acremente el “fracaso” de la guerra contra las drogas del
presidente en un análisis del cuarto informe anual de la administración. El
Partido Revolucionario Institucional señaló que el informe anual presentado por
el presidente Calderón mostraba menos incautaciones y ningún aumento notable en
arrestos comparados con niveles históricos, y una asignación de tan sólo 1,500
millones de pesos a la prevención de adicciones. Un miembro del Partido de la
Revolución Democrática deploró la ecuación de “a más recursos, más muertes”, ya
que a la fecha, la guerra contra las drogas le ha costado al castigado
presupuesto mexicano cerca de 7 mil millones de dólares.</DIV>
<DIV align=justify><BR>En Estados Unidos también han crecido las dudas en cuanto
a la eficacia de la estrategia. El Subdirector del Servicio de Inmigración y
Aduanas (ICE por sus siglas en inglés) Alonzo R. Peña lamentó que el gobierno
mexicano a menudo no tome en cuenta los servicios de inteligencia de E.U. antes
de actuar. Peña comentó que en ocasiones el motivo podía ser simple precaución
pero que en otras “era completamente corrupción”. En Washington, el aumento de
consecuencias negativas ha conducido a inquietudes sobre la falta de una
estrategia de salida o un camino claramente definido hacia el éxito.</DIV>
<DIV align=justify><BR>No hay fórmulas mágicas que se presenten, en particular
si se atiende al grave deterioro de la situación en México. No obstante, el
Congreso de E.U. no debe ignorar la violencia desencadenada bajo los términos de
la política actual, y no puede aceptar los asesinatos como daño colateral. En
México, los especialistas calculan que a este paso las muertes relacionadas con
el narcotráfico alcanzarán más de 70,000 hacia el final de la presidencia de
Calderón, a un ritmo de 50 muertes diarias en todo el país.</DIV>
<DIV align=justify><BR>Estados Unidos debe empezar por reconocer la
responsabilidad que comparte por el crecimiento del crimen organizado en México.
Estados Unidos se enfrenta también a enormes desafíos dentro de sus fronteras y
comparte la responsabilidad por respaldar una estrategia que de forma tan
evidente ha incrementado la brutalidad de los cárteles de la droga. Hay muy
escasa información sobre las actividades anticorrupción en Estados Unidos que no
sólo no han prevenido, sino de hecho han facilitado el trasiego transfronterizo
de substancias ilegales para su distribución a ciudades de una a otra costa. Los
programas de tratamiento contra adicciones y prevención de abuso de drogas
tienen un presupuesto de miseria. Medidas como la del referendo sobre la
regulación de la mariguana podrían eliminar una enorme parte del ingreso de los
cárteles sacando la droga del mercado negro.</DIV>
<DIV align=justify><BR>Las declaraciones de Hillary Clinton revelan las fuertes
corrientes dentro del gobierno estadounidense que buscan intensificar la
injerencia de E.U. en la guerra mexicana contra las drogas. Nunca es fácil
admitir un fracaso de tal magnitud en las políticas, o revertir planes como el
Plan México que involucran a los poderosos grupos cabilderos de empresas de
defensa y de seguridad privada. Pero el Presidente Obama ha demostrado el valor
para admitir errores en el pasado y buscar rectificarlos. Tanto su
administración como el Congreso de E.U. deben demostrar hoy ese valor para
reorientar decisivamente la descontrolada guerra contra las drogas.</DIV>
<DIV align=justify><BR>* Laura Carlsen es directora del Programa de las Américas
del Center for International Policy. Este artículo se publicó originalmente en
la columna de Laura Carlsen para Foreign Policy in Focus.
<HR>
</FONT></DIV></BODY></HTML>