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<DIV align=center><STRONG><FONT size=4><U>boletín solidario de
información<BR></U><FONT color=#800000 size=5>Correspondencia de Prensa
<BR></FONT><U>15 de noviembre 2010<BR></U><FONT color=#800000 size=5>Colectivo
Militante - Agenda Radical<BR></FONT>Gaboto 1305 - Montevideo -
Uruguay<BR>redacción y suscripciones: </FONT></STRONG><A
href="mailto:germain5@chasque.net"><STRONG><FONT
size=4>germain5@chasque.net</FONT></STRONG></A></DIV>
<DIV>
<HR>
</DIV>
<DIV> </DIV>
<DIV><STRONG><FONT size=3>Debates<BR><BR>Dos pasos adelante, uno atrás
<BR></FONT></STRONG></DIV></FONT>
<DIV align=justify><FONT face=Arial><STRONG></STRONG></FONT> </DIV>
<DIV align=justify><FONT face=Arial size=2><STRONG><FONT size=3>Prólogo del
libro homónimo de Isabel Rauber, publicado por Editorial Vadell,
Caracas<BR></FONT></STRONG></DIV></FONT>
<DIV align=justify><FONT face=Arial size=2></FONT> </DIV>
<DIV align=justify><FONT face=Arial size=2><STRONG></STRONG></FONT> </DIV>
<DIV align=justify><FONT face=Arial size=2><STRONG>István
Mészáros <BR>CALPU<BR></STRONG></FONT><A
href="http://calpu.nuevaradio.org/"><FONT face=Arial
size=2><STRONG>http://calpu.nuevaradio.org/</STRONG></FONT></A></DIV>
<DIV align=justify><BR><BR><FONT face=Arial size=2>Trataron de negar, hasta el
último minuto incluso, la más remota posibilidad de una crisis estructural
fundamental del orden de reproducción establecido por el capital. Se esperaba
que todos creyéramos que “el mercado siempre se encarga de todo”. Se suponía que
los problemas cíclicos periódicos sólo iban a “mejorar la eficiencia del
mercado” para beneficio de todos, y así asegurar la dominación del sistema
capitalista para siempre.</FONT></DIV><FONT face=Arial size=2>
<DIV align=justify><BR>Sin embargo, a pesar de todos los consuelos
preconcebidos, el mercado falló en aquello de “ocuparse de todo”. Al contrario,
una masiva crisis financiera global explotó, empujando al Estado capitalista a
intervenir en la economía del mundo –contradiciendo directamente los
tradicionales principios propagandísticos del idealizado “mercado libre” del
“sistema privado de empresas”- con la astronómica cifra de trillones de dólares
inyectados a bancos catastróficamente defectuosos y a otras enormes empresas en
bancarrota, incluyendo las gigantescas compañías de autos americanas.</DIV>
<DIV align=justify><BR>Algunas “personificaciones ideológicas del capital”, como
los editores de la revista semanal mas influyente en ese campo, The economist,
gritaron alto en la portada de su publicación: “Salven el sistema”. Y, para
estar seguros, las autoridades estatales en cada uno de los principales países
capitalistas hicieron todo lo que estaba en su poder para salvar, tanto como
pudieran, al sistema. Y, como era de esperar, hemos sido testigos una vez más de
la cínica “nacionalización” de la quiebra capitalista.</DIV>
<DIV align=justify><BR>Pero incluso, tras la multi-trillonaria inyección de
dólares de las operaciones de rescate estatales a la economía mundial
capitalista generadoras de endeudamientos crónicos en todos lados, a ser pagados
de alguna manera en el futuro- los problemas se resisten a ser resueltos. De
hecho empeoran aún más porque las graves determinaciones estructurales
subyacentes y las contradicciones de la crisis global son evitadas como las
plagas. Las acciones de recuperación están permitidas estrictamente con el
propósito de manipular los síntomas, pero se les prohíbe ocuparse de las causas
de su empeoramiento.</DIV>
<DIV align=justify><BR>Al mismo tiempo incontables millones de trabajadores son
expulsados del “mercado laboral” para reconstituir mediante las miopes e
irracionales prácticas de los llamados “ajustes de plantilla” la inhumana
“racionalidad” de la cancerosa expansión del capital a cualquier costo. Esto
debe ser perseguido según el orden socioeconómico establecido incluso si eso
significa automáticamente ignorar la verdad elemental que las grandes masas de
trabajadores que son despedidos para una producción rentable, se necesitan
también para un consumo rentable.</DIV>
<DIV align=justify><BR>De esta manera la producción de despilfarro y
destructividad toma ahora una triple dirección:</DIV>
<DIV align=justify><BR>1. en el mundo de la producción industrial capitalista y
de las finanzas especulativas-aventureras, así como<BR>2. en la intensificación
del dominio militar, con su inaudita devastación de los recursos materiales y
humanos, incluyendo la desvergonzada imposición de nuevas guerras imperialistas
en nombre de la “democracia” y la “libertad”, y<BR>3. literalmente, la base
natural vital de nuestra propia existencia, es directamente atacada por la
devastadora invasión del capital en el mundo natural en el cual los seres
humanos deben sobrevivir o perecer.<BR></DIV>
<DIV align=justify>De acuerdo con esto, dadas las condiciones de nuestra crisis
global cada vez más profunda, no es exagerado afirmar que la supervivencia misma
de la humanidad se está volviendo el principal dilema de nuestros tiempos.</DIV>
<DIV align=justify><BR>La pregunta es entonces: ¿Qué se puede hacer al respecto
y cómo?</DIV>
<DIV align=justify><BR>Obviamente, en contraste con la perpetuación del capital
firmemente enraizado y los intereses jerárquicos creados cumplidos, sólo una
aproximación radicalmente socialista puede prometer algunas respuestas viables e
históricamente sustentables a tan urgentes preguntas. Esto significa una
aproximación basada en un apasionado compromiso con los objetivos humanos de un
futuro mejor y basada al mismo tiempo también en una evaluación crítica del
pasado. En otras palabras, los principios orientadores de una crítica no
comprometida con el orden social reproductivo del capital debe ser combinada con
las potencialidades creativas de la auto-crítica atendiendo no solo a las
razones emanadas de los fracasos del pasado sino también a las tentaciones
desviacionistas de la cotidianidad.</DIV>
<DIV align=justify><BR>Como Isabel Rauber lo define y aclara en este texto, la
perspectiva histórica del orden social al que debemos apuntar radica en la
constitución conciente de una sociedad horizontal, creada sobre una base
totalmente equitativa. El orden social capitalista es jerárquico en todo
sentido, y como tal, es incorregible. Esto es por causa del modo en que operan
las funciones de reproducción del metabolismo social del capital, que debido a
sus más recónditas determinaciones sólo puede funcionar sobre la base del
divorcio total de las funciones de control de producción y distribución de los
individuos trabajadores cuyo papel se reduce a ejecutar las órdenes que les
llegan desde arriba.</DIV>
<DIV align=justify><BR>Consecuentemente, la abogada “ruptura y superación del
dominio del capital” un requerimiento clave explicitado en el subtítulo de este
libro es factible sólo restituyendo a los individuos sociales el control total
sobre su actividad vital, superando la inhumana alienación y la irracionalidad
fetichista que caracteriza el orden existente. Así, la gran tarea organizativa y
creativa de la transformación radical que necesitamos es concebible sólo si es
procurada “desde abajo”, a través de la participación más activa de las grandes
masas del pueblo.</DIV>
<DIV align=justify><BR>Una sociedad horizontal puede por lo tanto calificar para
sus principales y definitorias características solamente si realmente tiene
éxito en organizar y realizar su decisión vital haciendo procesos
consistentemente, desde abajo, elaborando al mismo tiempo las formas y
modalidades de coordinación a través de las cuales semejante principio
orientador antijerárquico puede abrazar los procesos vitales no sólo de
relativamente pequeñas comunidades sino del todo social.</DIV>
<DIV align=justify><BR>El título Dos pasos adelante, uno atrás denota que Isabel
Rauber no se hace ilusiones, ni nada por el estilo, sobre una rápida solución a
estos problemas, como fue erróneamente sugerido en proyecciones vanguardistas
sectarias y mecanicistas en el pasado. Ella deja muy claro a lo largo de su
libro que tenemos que enfrentar un cambio civilizatorio fundamental, requiriendo
una larga transición desde el orden existente hacia uno que puede ser
constituido en el presente y el futuro por la gran mayoría del pueblo.</DIV>
<DIV align=justify><BR>A este respecto, el punto de partida necesario es la
indefinida y positivamente sustentable relación entre los seres humanos y la
naturaleza. En este vital sentido:</DIV>
<DIV align=justify><BR>“La vida, más que la razón, nos convoca a abrir paso a
las nuevas concepciones acerca del progreso, el bienestar social e individual, y
a re-pensar estos temas en función de la armonía/equilibrio ser
humano-naturaleza, asumiendo que la sobrevivencia humana es inseparable de la
naturaleza. Es la vida –y no la economía , la que ocupa en esta concepción la
órbita central articuladora de un nuevo modo de construcción y organización del
metabolismo social, económico, político, cultural, conjugadamente con la
practica universal de una nueva ética de convivencia humana en su reencuentro
con la naturaleza.”</DIV>
<DIV align=justify><BR>Esta es la base natural y social sobre la cual debe ser
lograda la transición radical al nuevo orden social, sin importar cuán difícil
pueda ser el proceso de reestructurar el marco de trabajo estructural jerárquico
establecido por el capital. Pues un proceso transformador cualitativo de esta
magnitud requiere de una dedicación conciente del pueblo a esta histórica tarea.
Así es como Isabel Rauber lo plantea:</DIV>
<DIV align=justify><BR>“La transición nace en las entrañas mismas del
capitalismo, pero no espontáneamente (de un modo “natural”) ni por acumulación
de reformas parciales; requiere de un articulado e integral proceso consciente.
…la lucha contra la lógica del capital necesita ir articulada a la construcción
de la lógica horizontal liberadora, revolucionaria, parte del proceso de
construcción de la (nueva) sociedad horizontal. Requiere de la voluntad y la
participación organizada y crecientemente consciente de todos los actores
sociales y políticos cuya actividad cuestionadora forja el proceso mismo.”</DIV>
<DIV align=justify><BR>Al mismo tiempo Rauber insiste también, y correctamente,
que este proceso de reestructurar nuestro modo de reproducción social jerárquico
e inamovible debe empezar ahora mismo, en vez de “esperar el momento y las
circunstancias favorables”.</DIV>
<DIV align=justify><BR>Igualmente, ella subraya repetidamente en el libro que es
absolutamente necesario emprender una revalorización crítica de las experiencias
socialistas del siglo XX en pos de una solución positiva a los problemas a
enfrentar en el futuro. Esta reevaluación debe incluir la simultánea
constitución de una práctica política más viable y la reorientación de los
actores militantes de nuestro tiempo:</DIV>
<DIV align=justify><BR>“Una nueva concepción de la política y la acción política
demanda también de un nuevo tipo de militante, con una lógica que modifique de
raíz lo que hasta ahora se suponía era su “razón de ser” y actuar. … Se trata de
una militancia consecuente con las propuestas que levanta, impuesta de que los
desafíos socio-transformadores no son tarea de élites mesiánicas, sino que
reclaman la participación protagónica plena de las mayorías concientes.”</DIV>
<DIV align=justify><BR>Y, para resaltar la relevancia del proceso transformador
tal como se revela en diferentes partes de América Latina, ella cita las
palabras de Joao Pedro Stédile, uno de los líderes profundamente comprometidos
del Movimiento Sin Tierra de Brasil (MST), un movimiento innovador y en todo
sentido verdaderamente basado en las masas:</DIV>
<DIV align=justify><BR>“Necesitamos colocar nuestras energías para ir hacia
donde el pueblo vive y trabaja, y organizarlo. (...) Sin organizar al pueblo no
se va a ningún lugar, y muchas veces [parte de la militancia] se ilusiona con
eternas reuniones de cúpula o meros discursos explicativos acerca de la
coyuntura.”</DIV>
<DIV align=justify><BR>Los cambios que se prevé surjan y se consoliden en el
curso de este desarrollo, están indudablemente llamados a ser fundamentales.
Pero precisamente por esa razón, tales cambios pueden ser logrados con éxito
solamente si el nuevo orden reproductivo social en su proceso de construcción
por las grandes masas del pueblo es –y se mantiene- positivamente horizontal
tanto en sus partes constituyentes como en su cohesión general. Y eso es
factible solamente si la transición cualitativa reestructuradora requerida tiene
lugar desde abajo, constituyendo concientemente “desde los seres humanos
concretos” el actor colectivo de la transformación revolucionaria sobre una base
totalmente equitativa, y también si retiene una igualdad sustantiva como
principio seminal regulativo del nuevo modo de reproducción metabólica social
habitual.</DIV>
<DIV align=justify><BR>De esta manera la dimensión política vital del proceso
transformador está estrechamente integrada con la dimensión social y cultural de
la vida cotidiana de la gente. Para citar algunos de los pasajes del libro de
Isabel Rauber:</DIV>
<DIV align=justify><BR>“Esta transición tiene entre sus tareas centrales la
construcción de poder político cultural popular desde abajo, simultáneamente
herramienta y camino para la construcción del actor colectivo, la fuerza social
revolucionaria del cambio y su organización política, impulsado por la
participación democrática de los pueblos, y cohesionado inicialmente mediante
definiciones programáticas estratégicas que orienten y contribuyan a hacer
confluir y enlazar los procesos de lucha y transformación que nacen en los
ámbitos comunitarios locales con los que tienen lugar en otras dimensiones y
ámbitos. …Por tanto, toda revolución social desde abajo (radical) tiene como
centro y punto de partida a los seres humanos concretos que integran una
sociedad concreta en un momento histórico determinado; de ahí que sea
imprescindible enfocar el proceso socio-transformador en su integralidad y
profundidad multidimensional e intercultural. Esta complejidad del proceso es
parte sustantiva, característica de las revoluciones desde abajo , creadas y
protagonizadas por los pueblos. Tales son las revoluciones sociales del siglo
XXI.”</DIV>
<DIV align=justify><BR>Entretanto, los cantos de sirena para “salvar el
sistema”, proclamados a los cuatro vientos por las personificaciones ideológicas
del capital, van a sonar más alto, mientras las contradicciones del orden
establecido reafirman su carácter destructivo con creciente intensidad. El reto
histórico de transformación radical está por lo tanto haciéndose más urgente
cada día. El libro de Isabel Rauber Dos pasos adelante, uno atrás, en manos del
lector, es una contribución muy importante a encontrarse con él.
<HR>
</FONT></DIV></BODY></HTML>