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<BODY bgColor=#ffffff background=""><FONT face=Arial size=2>
<DIV align=justify>
<HR>
</DIV>
<DIV align=center><STRONG><FONT size=4><U>boletín solidario de
información<BR></U><FONT color=#800000 size=5>Correspondencia de Prensa
<BR></FONT><U>26 de noviembre 2010<BR></U><FONT color=#800000 size=5>Colectivo
Militante - Agenda Radical<BR></FONT>Gaboto 1305 - Montevideo -
Uruguay<BR>redacción y suscripciones: </FONT></STRONG><A
href="mailto:germain5@chasque.net"><STRONG><FONT
size=4>germain5@chasque.net</FONT></STRONG></A></DIV>
<DIV>
<HR>
</DIV>
<DIV> </DIV>
<DIV><STRONG><FONT size=3>Brasil</FONT></STRONG></FONT></DIV>
<DIV align=justify><FONT face=Arial><STRONG></STRONG></FONT> </DIV>
<DIV align=justify><FONT face=Arial size=2><STRONG><FONT size=3>El BNDES y el
desborde imperialista de Brasil<BR></FONT></STRONG><BR><BR><STRONG>Luis Fernando
Novoa Garzón *<BR>Revista Pueblos<BR></STRONG><A
href="http://www.revistapueblos.org/"><STRONG>http://www.revistapueblos.org/</STRONG></A></FONT></DIV><FONT
face=Arial size=2>
<DIV align=justify><BR><BR>La trayectoria histórica del Banco Nacional de
Desarrollo Económico e Social (BNDES), que apareció en 1952 como Banco Nacional
de Desarrollo Económico (BNDE), expone caminos y opciones de construcción,
deconstrucción y reconstrucción nacional, según el arco hegemónico de fuerzas en
cada periodo. La metamorfosis institucional del BNDES siempre fue lugar
privilegiado para partir a nuevos procesos, un espacio selectivo de ejercicio de
creatividad histórica, como veremos. <BR><BR>Fue el BNDES el que delineó los
trazos del mercado interno brasileño en los años del nacional desarrollismo,
garantizando cierta proporcionalidad entre el capital privado nacional, el
capital estatal y capital multinacional. El modelo de sustitución de
importaciones fue consolidado por el BNDES, en nombre de una burguesía con
reclamos de primacía regional y que se proponía como socia del capital foráneo,
aunque minoritaria en tal “asociación”.</DIV>
<DIV align=justify><BR>Este ciclo, llamado desarrollista, perduró hasta
comienzos de la década de 1990, aunque sufriendo espasmos entre 1964-1984, con
una dictadura militar para asegurar la centralidad del capital monopolista en el
bloque de poder. A partir de los gobiernos neoliberales (Color de Mello y
Henrique Cardoso), el BNDES pasó a financiar y a planear la regresión de ese
proceso, desvertebrando y mutilando el cuerpo económico que antes había formado
y nutrido.</DIV>
<DIV align=justify><BR>El BNDES siempre cumplió activamente el papel que se le
requería. Durante el ciclo de sustitución de importaciones resultó indispensable
para la constitución de la contraparte nacional frente a la estrategia de
deslocalización del capital extranjero teniendo como blanco preferencial Brasil.
Aunque estuviera con los núcleos dinámicos de su economía bajo el control del
capital extranjero, en las fronteras accesorias de la manufactura (suministro de
piezas, metalurgia) y en los sectores de base (acero e infraestructura), el
Brasil, con su territorio continental, sostenía un pulsar económico constante,
con relativa autosuficiencia, que permitía imaginar una nación en
construcción.</DIV>
<DIV align=justify><BR>En el ámbito discursivo [1], cualquier proyecto de
nación, en un país con dos tercios de la población oprimida por siglos,
requeriría un horizonte de integración social y una evocación de un "pueblo
brasileño" con un mínimo grado de homogeneidad. El proyecto nacional
desarrollista tuvo que recurrir ora al populismo ora al patriotismo
“disciplinarizador”. No por mera casualidad, fue durante la dictadura, en 1982,
que el BNDE gano su “S” de "Social" para evitar cualquier duda con relación al
carácter nominalmente inclusivo del pretendido desarrollo económico. Incluso la
izquierda de extracción marxista, con su proyecto nacional-popular, disputaría
en paralelo el concepto de nación, llamando a obreros y campesinos a realizar
las tareas democráticas y anti-imperialistas, tareas desde siempre extrañas a la
nuestra desenraizada burguesía.</DIV>
<DIV align=justify><BR>Sin embargo, los fundamentos frágiles de “nación en
construcción” comenzaron a ser corroídos con el empeoramiento de la crisis de la
deuda hacia la mitad de la década de 1980. El modelo de “integración
competitiva” que más tarde se establecería como alternativa hegemónica fue
conceptualizado originalmente por los técnicos del BNDES, ubicados en puesto
avanzado de observación del agotamiento de la financiación pública de los
sectores de infraestructura. En un seminario promovido por Julio Mourão,
entonces director del Departamento de Planeación del Banco, fue vaticinado, en
mayo de 1984, el fin del ciclo de sustitución de importaciones y la necesidad de
la construcción de un nuevo paradigma de la política industrial.</DIV>
<DIV align=justify><BR>Bajo la justificación de innovación y la carrera
tecnológica se trató de trasmitir el pleno comando de la economía nacional para
el sector privado y trasnacional. [2] Aún en el periodo de transición
democrática del gobierno de Sarney, el BNDES presentó su nuevo Plan Estratégico
(1987- 1990), que incorporaba los escenarios posibles de la anhelada
“integración competitiva”. A los cien primeros días del mandato de Fernando
Collor de Melo, el 26 de junio de 1990, fue lanzado el Programa Directrices
Generales de la Política Económica y de Comercio Exterior, que prescribía
desregulación, liberalización del comercio y privatizaciones como herramientas
básicas para la llamada reestructuración competitiva de la economía
brasileña.</DIV>
<DIV align=justify><BR>En 1990, con un gobierno que expresaba el vaciamiento de
la nación, el concepto de integración competitiva ganó fuerza propia y motora.
“No solo la cultura del BNDES cambiaría, sino que diversos segmentos de sociedad
habían absorbido la propuesta, y la nueva bandera ganó el mundo político,
viniendo a representar los años 1990 la opción nacional para la participación de
Brasil en el proceso de globalización” (Mourão, 2002, p. 37)</DIV>
<DIV align=justify><BR>El BNDES, como agencia de comunicación instantánea con
los grandes inversionistas internacionales, se hizo cargo del asalto a los
sectores públicos rentables. Las privatizaciones fueron auto-expropiaciones que
promovieron la desnacionalización y la reconfiguración patrimonial de las
estructuras productivas del país, por intermedio de subvaluaciones de los
activos de las estatales, del libre uso de títulos de deuda de dudoso valor y de
indiscriminado financiamiento público. Fue el BNDES el que implementó el
Programa Nacional de Desestatización (Ley 8.031/1990), aparcando empresas más
atractivas, desarmando obstáculos administrativo-jurídicos, definiendo precios
mínimos, articulando potenciales inversionistas y, aún después, financiando la
trasferencia patrimonial (Pinheiro e Giambiagi, 2000, p. 21).</DIV>
<DIV align=justify><BR>En la así conocida “Era FHC-Fernando Henrique Cardoso”
(1994-2002), la reestructuración de la economía brasileña, aguzada por el
discurso del “automatismo de mercado”, procuró excluir la posibilidad de
cualquier trazo visible de autonomía en las políticas industrial y de comercio
exterior. Los cortes de gastos y las privatizaciones no fueron lineales ni
tuvieron una naturaleza simplemente geométrica. Surgieron nuevos intereses y
reglas que impusieran como principio supremo la conectividad del territorio de
todos los factores económicos en él puestos.</DIV>
<DIV align=justify><BR>A partir de 2003, bajo la conducción de un Gobierno
pretendidamente post-neoliberal, se recicla y se denomina de otro modo el modelo
de inserción competitiva. En la búsqueda de un reposicionamiento relativamente
ventajoso del país en la división internacional del trabajo, el BNDES mantendrá
su posición nuclear en la concepción y en la ejecución de ese
desplazamiento.</DIV>
<DIV align=justify><BR>Desde entonces, el banco viene protagonizando dinámicas
de concentración y descentralización de los capitales posicionados en el Brasil,
concebido no más como nación y sí como una preciosa colección de habilidades,
especializaciones y fronteras de mercado. Un espacio asumido y dedicado a
valorizar capital expatriado.</DIV>
<DIV align=justify><BR><STRONG>La "creatividad" del capitalismo y la
descomposición del tejido social</STRONG></DIV>
<DIV align=justify><BR>La creatividad del capitalismo nunca dependió tanto de su
capacidad de descomponer tejidos sociales y economicos. Los llamados países
emergentes como Brasil, después de décadas de internacionalización pasiva y
autodestructiva y de rigurosos ejercicios de elasticidad institucional,
presentan las condiciones ideales para el ejercicio de desfiguramiento.</DIV>
<DIV align=justify><BR>Al final de los 90, la desarticulación social resultante
de la liberalización económica sin límites hizo inviable el mantenimiento de
coaliciones con representación de intereses multisectoriales o multiclasistas.
La gobernabilidad del modelo neoliberal pasaría a depender de la reconstrucción
parcial de esferas públicas y de instancias nacionales reconocidas como tal. En
un contexto de agotamiento y de impostergable reciclaje del modelo neoliberal en
el Brasil, partidos y líderes de centro izquierda se presentaron para recomponer
los precarios arreglos de poder entre patrocinadores y beneficiarios de desmonte
de la economía nacional.</DIV>
<DIV align=justify><BR>Electo Lula por dos veces consecutivas (2002 y 2006), la
interlocución política pasaría a ser acaparada por un intercambio de posiciones
en la máquina del Estado, teniendo por meta el ajuste consensual de los ritmos y
direcciones de proceso de liberalización. Pero dicho “intercambio” tiene su
precio político, quiere decir que la “legitimidad” del gobierno, normalizador de
la crisis, cobra su tributo en forma de autonomía relativa. Acciones eficaces
del Estado para que la eficacia de los mercados libres sea posible. Las
mediaciones político-económicas desde ahí volvieron se menos reductibles.</DIV>
<DIV align=justify><BR><STRONG>Desmonte neoliberal o desarticulación económico -
espacial [3]</STRONG></DIV>
<DIV align=justify><BR>Un reto: poner el Brasil, y sus capitales, en posición
neta y singular en el mercado global, especialmente en cuanto al cinturón
industrial asiático, sostenido en asiento regional continental ampliado, el
núcleo puesto en Sudamérica, además con enlaces orgánicos crecientes con
Centroamérica y África occidental. Esos son los encargos “nacionales” que el
BNDES trata de cumplir.</DIV>
<DIV align=justify><BR>El Banco traduce tales prioridades en su política de
financiamiento, de dos formas elementales. La primera, procurando influenciar
las filiales trasnacionales situadas en el país para que extiendan allí sus
planes operacionales, especialmente las que hacen uso intensivo de
materias-primas. La segunda, potencializando las empresas de capital brasileño,
definidas como aquellas constituidas bajo las leyes brasileñas y con sede
principal en el país. Gran parte de ellas son empresas incubadas por el capital
extranjero o tienen sus estructuras volcadas a la exportación básica. Con
subsidio y protección públicos se alza una burguesía
agrario-industrial-extractiva, con ropaje verde amarillo. Brasil y sus capitales
en expansión, en lenguaje corriente, pasan a ser términos indisolubles. El
gobierno brasileño, disciplinado por los oligopolios privados, presenta las
estrategias de estos en moldura nacional creíble y sostenida
electoralmente.</DIV>
<DIV align=justify><BR>Lo que se manifiesta en el crepúsculo de un otro Brasil
posible es un crecimiento unilateral y concentrador que se legitima por sí mismo
y que da lugar a un proceso de exclusión consumado y redimido. Exclusión no
apenas de sectores sociales y territorialidades considerados descartables, sino
de miradas y perspectivas colectivas o pasibles de colectivización. Pero las
empresas transnacionales, las altas finanzas y la agroindustria siguen
presentando a su país como "el Brasil de todos”, el propio logo de la Era Lula,
que prosigue.</DIV>
<DIV align=justify><BR>“Soberanía ex post” como sustrato de una benévola
dominación. Los derechos sociales ahora vendrán como bonificación estimada en
razón directa al nivel de domesticación social. Y la participación, ahora
“ciudadana”, no más “popular”, por su vez, es válida hasta donde se extiendan
los cabestros, hasta donde la "gobernabilidad" pueda alcanzar, con certificación
del Banco Mundial y de su aparato particular de ONGs. Después de un minucioso
trabajo de implosión de todos los puentes de salida concebibles, preguntan
cínicamente los saboteadores: ¿Qué salidas quedan?</DIV>
<DIV align=justify><BR>Identificar los mecanismos de saboteo de alternativas,
revelar como se institucionalizan en cada correlación de fuerzas, puede ser un
comienzo.</DIV>
<DIV align=justify><BR>El BNDES, por su poder desequilibrador de ciertos pactos
oligopólicos o por su poder equilibrador de otros, ¿no sería una las posibles
puentes da salida del modelo? De hecho, las restricciones pétreas al manejo de
la política económica impuestas por el sistema financiero sólo tuvieron
efectividad porque hubo voluntad deliberada del propio gobierno de abdicar de lo
que podía objetivamente hacer. De forma preventiva, el oligopolio financiero que
controla el país necesita enmarcar el campo de actuación del banco público de
fomento. Su aceptabilidad está condicionada a cómo su proceso de toma de
decisiones tenga en cuenta la dinámica de las redes trasnacionales que se ocupan
del Brasil y desde él buscan reproducirse.</DIV>
<DIV align=justify><BR>Al comienzo del primer mandato de Lula, los portavoces de
las instituciones financieras lanzan un ultimátum: el BNDES debe extinguirse o
ser apropiadamente corporativizado. [4] En crédito público direccionado es visto
paradójicamente como un riesgo de particularización frente a la pretensa
universalidad de la lógica del mercado. Sigue incansable el panóptico financiero
a identificar potenciales y reales desviaciones, en el régimen de libre
apreciación y multiplicación de capital ficticio.</DIV>
<DIV align=justify><BR>La crítica de los mecanismos direccionales [5] de
financiación de inversiones, específicamente del BNDES, expresa los temores de
los grandes inversionistas privados de perder el control sobre la financiación
pública de largo plazo. El Banco sólo será tolerable o considerado útil si sigue
positivamente comandos secuenciales definidos en el orden inverso de las
restricciones apuestas por los grupos económicos dominantes. Selectividad en los
préstamos para consolidar y expandir las posiciones de las grandes
corporaciones, ya dueñas de voluminosos créditos, en los últimos escalones del
grado de inversión (investment grade). [6] Todas las fichas, existentes y
futuras, en las “empresas ganadoras” en el juego del libre comercio, o sea, en
la libre apropiación por parte del monopolio más apto. En la construcción
política y institucional [7] del BNDES se va percibiendo la actualización de la
hegemonía del bloque de poder, de cómo se integran o se alternan las fracciones
del capital.<BR>No podemos olvidar que las compañías globalizadas que nos
victimizaron históricamente fueron proyecciones pujantes de las economías
centrales de donde se originaron. Las transnacionales fueron y son el resultado
de soportes estatales concatenados y de una sumatoria de “preferencias”
oligopólicas y de opciones políticas y geopolíticas. Fueron las mismas políticas
públicas de conglomeración, que envuelven apoyo tecnológico, comercial y de
crédito, las que permitieron la descentralización geográfica de las inversiones
de las economías centrales en búsqueda de la nivelación mínima de los costos
operacionales y de posiciones dominantes en mercados estratégicos. Vemos ahora
el BNDES repitiendo la misma historia de internacionalización de capitales, bajo
la farsa de una integración regional como sustrato ideológico y como moldura
institucional adecuada a la gestión integrada de corredores de exportación y
clusters en escala continental.<BR><BR>* Luis Fernando Novoa Garzón es profesor
de la Universidad Federal de Rondonia y miembro de la Red Brasil sobre las IFMs
y la Plataforma BNDES.</DIV>
<DIV align=justify> </DIV>
<DIV align=justify>
<DIV align=justify><STRONG><U>Notas </U></STRONG></DIV>
<DIV align=justify><BR>[1] Según Faircloug, el discurso es un marco delimitador
de la lucha por el poder: "La práctica discursiva se basa en las convenciones
que naturalizan las relaciones de poder y ideologías, y las propias convenciones
y las formas en que son articuladas son un foco de lucha "(2001, p. 94).<BR>[2]
“Las empresas tuvieron que ser alentados a explorar las nuevas tecnologías en el
mundo, expuestos a la competencia del exterior, y los sectores más dinámicos
sobresalieron por su cuenta. Terminó la historia para elegir a un sector
preferido y llenarlo de protección. Las instituciones públicas que compiten por
el papel de coordinar las mejores empresas para integrar este nuevo escenario”.
(Nassif, 2007, p. 140).<BR>[3] El término "desmonte neoliberal" hace referencia
al periodo de reestructuración productiva llevada a cabo por los gobiernos
neoliberales en los 90 y 2000.<BR>[4] Corporativizado o corporativizado: la
antesala de la privatización, es decir, la conversión de una empresa pública en
una empresa privado- comercial, con respecto a su funcionamiento y su gestión
para que pueda ofrecer máxima rentabilidad a sus asociados privados. (Nestor e
Mahboobi, 2000, p 119<BR>[5] La “propuesta Arida” (Arida, 2005) refleja el temor
a la pérdida de la auto-dirección de los conglomerados financieros proponiendo
la atrofia progresiva del BNDES.<BR>[6] "¿Quién juzga lo que sea competitivo y
eficiente? El mercado. Los resultados y los números de las empresas es que
muestran eso. Ese es el criterio objetivo ", dijo Luciano Coutinho, presidente
del BNDES, en una entrevista a la Agencia Brasil el 29 de abril de 2008.<BR>[7]
Sobre procesos de construcción institucional, ver Tapia (2007, p.
183-9).<BR><BR><BR><STRONG><U>Bibliografía</U></STRONG></DIV></DIV>
<DIV align=justify><BR>ARIDA, P. Mecanismos compulsórios e mercados de capitais:
propostas de políticas econômicas. Texto de Discussão, Rio de Janeiro, Casa das
Garças, n. 8, 2005. Mecanismos compulsórios e mercados de capitais: propostas de
políticas econômicas. Texto de discussão n. 8. Rio de Janeiro, Casa das Garças,
2005.<BR>BANCO MUNDIAL. Departamento de Finanças, Setor Privado e
Infraestrutura. Região da América Latina e do Caribe. Como revitalizar os
investimentos em infraestrutura no Brasil: políticas públicas para uma melhor
participação do setor privado. 5 nov. 2007. v. 1: Relatório principal
(36624-BR). Disponível em: .<BR>BRASIL. Decreto 4.418, de 11 de outubro de 2002.
Aprova novo estatuto social da empresa pública Banco Nacional de Desenvolvimento
Econômico e Social (BNDES). Diário Oficial da União, Brasília, 14 out.
2002.<BR>CARDOSO, F.; FALLETO, E. Dependência e desenvolvimento na América
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subimperialismo revisitado: a expansão do capitalismo brasileiro e a política de
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D. (ed.) BNDES, 50 anos de desenvolvimento. São Paulo: DBA/BNDES, 2002.
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Os cabeças de planilha: como o pensamento econômico da era FHC repetiu os
equívocos de Rui Barbosa. Rio de Janeiro: Ediouro, 2007.<BR>NESTOR, S.;
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CASTELAR, A. (org.) A privatização no Brasil. Rio de Janeiro: BNDES/OCDE,
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<BR></DIV>
<DIV align=justify></FONT> </DIV></BODY></HTML>