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name="Compose message area"><FONT size=2 face=Arial><FONT size=3 face=Calibri>
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<DIV align=center><FONT size=4 face=Arial><STRONG><U>boletín solidario de
información<BR></U><FONT color=#800000 size=5>Correspondencia de
Prensa<BR></FONT><U>25 de setiembre 2011</U><BR><FONT color=#800000
size=5>Colectivo Militante - Agenda Radical</FONT><BR>Montevideo -
Uruguay<BR>redacción y suscripciones: <A
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href="mailto:germain5@chasque.net">germain5@chasque.net</A></STRONG></FONT><A
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<DIV align=justify><FONT face=Arial><STRONG>Chile<BR></DIV></STRONG></FONT>
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<DIV align=justify><FONT face=Arial><STRONG>Cuatro meses de movilizaciones
estudiantiles<BR></DIV></STRONG></FONT>
<DIV align=justify><FONT size=2 face=Arial><STRONG><FONT size=3>Nuevos
aires</FONT></STRONG> <BR></FONT></DIV>
<DIV align=justify><FONT size=2 face=Arial><STRONG></STRONG></FONT> </DIV>
<DIV align=justify><FONT size=2 face=Arial><STRONG></STRONG></FONT> </DIV>
<DIV align=justify><FONT size=2 face=Arial><STRONG>Juan Manuel Chaves
<BR>Semanario Brecha, Montevideo, 23-9-2011<BR><A
title="http://www.brecha.com.uy/ CTRL + clic para seguir el vínculo"
href="http://www.brecha.com.uy/">http://www.brecha.com.uy/</A></STRONG><A
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size=2 face=Arial>
<DIV align=justify><FONT size=3 face=Calibri></FONT><FONT size=3
face=Calibri></FONT><FONT size=3 face=Calibri></FONT><BR><BR>A mayo remontan las
primeras movilizaciones de los estudiantes chilenos por una "educación gratuita
y de calidad". Lo curioso del caso es que el desgaste no se ha hecho sentir aún,
a pesar de las presiones crecientes del gobierno. El movimiento ya ha
repercutido sobre el nivel de popularidad de Sebastián Piñera, uno de los más
bajos conocidos por un presidente desde la caída de la dictadura, y en el
relanzamiento de la protesta social en el país. Y sigue teniendo efectos fuera
de fronteras.<BR> <BR>El siguiente informe comprende una crónica "desde
dentro" de un movimiento que de todas maneras busca nuevos aires, y la
descripción de una de las consecuencias de la inequidad del sistema educativo
chileno: el "exilio" de estudiantes hacia Argentina.</DIV>
<DIV align=justify><FONT size=3 face=Calibri></FONT><FONT size=3
face=Calibri></FONT><FONT size=3 face=Calibri></FONT><BR>Andrés egresó en 2010
de la Universidad Bernardo O'Higgins como profesor de educación física, deporte
y salud. La carrera le llevó cuatro años, hoy tiene 24 y una deuda de 60 mil
dólares por pagar. Sus planes de vida se condicionan fuertemente: tenía la
ilusión de viajar unos meses para "abrir un poco la cabeza" pero no puede darse
ese lujo; de alguna manera tiene que encontrar la forma de pagar las cuotas del
préstamo que solicitó para costear sus estudios universitarios. "Mi familia
solventó mi educación durante el básico y secundaria, ahora quiero valerme por
mí mismo, pero es difícil arrancar con menos 60 mil, entro al mundo laboral ya
endeudado", cuenta Andrés a Brecha en medio de la marcha del jueves 14.</DIV>
<DIV align=justify><FONT size=3 face=Calibri></FONT><FONT size=3
face=Calibri></FONT><FONT size=3 face=Calibri></FONT><BR>Su situación es muy
parecida a la de un millón y medio de estudiantes universitarios chilenos que se
hartaron de seguir pagando por su educación.</DIV>
<DIV align=justify><FONT size=3 face=Calibri></FONT><FONT size=3
face=Calibri></FONT><FONT size=3 face=Calibri></FONT><BR>Hasta 2006 muy pocos
estudiantes de las clases media y baja se aventuraban a hacer una carrera
universitaria, y el medio más a mano eran las becas del Estado, que sólo
llegaban a una parte de la población. Actualmente el resto de los estudiantes
puede recurrir a dos tipos de créditos: uno otorgado por el Estado con un
interés del 2 por ciento, cuyas cuotas se descuentan del salario (5 por ciento
de éste) durante 12 años (lo que supone el 50 por ciento del costo total de la
carrera) pero que sólo se otorga a estudiantes de la educación pública; y un
segundo crédito, dirigido a estudiantes de la educación privada (la mayoría),
llamado Crédito con Aval del Estado (cae), por el cual el estudiante se endeuda
con la banca privada por un préstamo que se amortiza a los dos años del egreso
con un interés del 6,4 por ciento y que se paga en su totalidad. Con este nuevo
mecanismo las familias que antes no podían acceder a la educación lo hacen, y
las universidades permiten ingresar con puntajes más bajos. La forma de
selección de los estudiantes se relaja desde el momento que el Estado aparece
como un respaldo a la banca privada, lo que deriva en una multiplicación de
instituciones universitarias.</DIV>
<DIV align=justify><FONT size=3 face=Calibri></FONT><FONT size=3
face=Calibri></FONT><FONT size=3 face=Calibri></FONT><BR>Con este panorama la
preocupación de Andrés se ve menor frente a la realidad de Ileana, su compañera
de marcha, que está finalizando la carrera de medicina (unos nueve años) gracias
a este segundo tipo de préstamo. Su carrera le cuesta cerca de 1.700 dólares
mensuales. "Sé que cuando termine la universidad tengo que salir inmediatamente
a trabajar. Adiós al sueño de la casa propia, del auto y los planes de familia,
por lo menos en un futuro inmediato." La posibilidad de la educación pública
está presente en ambos casos, pero saben que las oportunidades son mejores
egresando de una institución privada.</DIV>
<DIV align=justify><FONT size=3 face=Calibri></FONT><FONT size=3
face=Calibri></FONT><FONT size=3 face=Calibri></FONT><BR><STRONG>Fuimos
pingüinos </STRONG></DIV>
<DIV align=justify><FONT size=3 face=Calibri></FONT> </DIV>
<DIV align=justify>El anterior movimiento estudiantil en Chile fue el de los
llamados "pingüinos", estudiantes de secundaria a punto de pasar a la
universidad y preocupados por la situación crítica que enfrentarían. Surgido en
2006, el movimiento, pese a su capacidad de movilización, fracasó. El proyecto
de discusión fue guardado en un cajón por la presidenta socialista Michelle
Bachelet, y todo se solucionó con reuniones cerradas con los principales actores
del conflicto. Muchos de los que hoy están presentes en la movilización
estuvieron en las de 2006 y no quieren que vuelva a suceder lo mismo.</DIV>
<DIV align=justify><FONT size=3 face=Calibri></FONT><FONT size=3
face=Calibri></FONT><FONT size=3 face=Calibri></FONT><FONT size=3
face=Calibri></FONT><BR>Los dirigentes estudiantiles Giorgio Jackson y Camila
Vallejo son las caras más visibles de estas movilizaciones. Sus discursos
coinciden con los propósitos de los estudiantes, y su capacidad para
trasmitirlos ganó la simpatía del resto de la sociedad chilena. Los líderes del
movimiento se han enfrentado constantemente a acusaciones de promover la
violencia en las manifestaciones y de ser agentes políticos del Partido
Comunista (Camila Vallejo es militante del Partido Comunista). Ellos son celosos
guardianes de su propia independencia. La Concertación se vio tentada en un
primer momento de "coparlos", pero "el pudor o realismo político" les impidió
acercarse al movimiento social, "porque en parte ellos estuvieron en el gobierno
desde 1990 hasta 2010 y son responsables de lo que está sucediendo
hoy".</DIV><FONT size=3 face=Calibri></FONT>
<DIV align=justify><FONT size=3 face=Calibri></FONT><FONT size=3
face=Calibri></FONT><FONT size=3 face=Calibri></FONT><FONT size=3
face=Calibri></FONT><BR>La semana pasada los estudiantes pidieron que se les
garantizaran cuatro puntos para iniciar un diálogo formal con el gobierno de
Sebastián Piñera: postergar el plazo para cerrar el primer semestre del año,
congelar los proyectos de educación que se discuten en el Congreso,
transparentar el diálogo y que no se entreguen más recursos a las universidades
que lucran. El ministro de Educación, Felipe Bulnes, se negó rotundamente a
postergar el cierre del primer semestre de estudios y a congelar los proyectos
que se discuten en el Congreso. Y el martes 19 Piñera anunció que
"lamentablemente" unos 70 mil estudiantes, el 2 por ciento de la matrícula de
secundaria, perderían el año. "Tengo que pensar en el resto", y "ya es hora de
que los estudiantes se pongan a trabajar", dijo el presidente. La respuesta de
los jóvenes fue una nueva marcha, ayer jueves, en la que insistieron en que no
se dejarían dividir. "Todos queremos estudiar y trabajar: para eso estamos acá,
en la calle, para que nos sea posible hacerlo", dijo Camila Vallejo.</DIV><FONT
size=3 face=Calibri></FONT>
<DIV align=justify><FONT size=3 face=Calibri></FONT><FONT size=3
face=Calibri></FONT><BR><STRONG>Buen negocio</STRONG> </DIV>
<DIV align=justify><FONT size=3 face=Calibri></FONT> </DIV>
<DIV align=justify>En Chile cualquiera puede fundar una universidad, y por esta
razón nacen centros educativos a cada instante. Así lo explicaron a Brecha los
docentes de la Universidad Alberto Hurtado Marcos Fernández y María Teresa
Rojas. Los dos coinciden en que la educación en Chile está "mercantilizada" y
apunta al enriquecimiento de algunos. A pesar de ser docentes de institutos
privados ("empresas", se animan a decir), son conscientes de que es necesario un
cambio del sistema y que esta es una buena oportunidad.</DIV>
<DIV align=justify><FONT size=3 face=Calibri></FONT><FONT size=3
face=Calibri></FONT><FONT size=3 face=Calibri></FONT><BR>Según explica otro
profesor, Alberto Harambour, de la Universidad Diego Portales, en Chile una ley
de 1981 prohíbe expresamente que en la educación superior haya lucro, y
establece que todos los ingresos deben ser reinvertidos. Pero la ley incluye una
cláusula que es como una invitación a burlarla: permite la creación de
"sociedades espejo" que habilitan al rector de una universidad a ser además -por
ejemplo- dueño de una inmobiliaria que le arriende el edificio a la universidad
a un precio muy superior al del mercado. Y así también con la prestación de
servicios. El mecanismo ha conducido a que cada vez más empresarios deseen
hacerse cargo de centros educativos, de los que extraen un buen lucro. El
negocio es tan visible y rentable que a principios de 2009 el grupo
estadounidense Apollo compró la universidad privada chilena uniacc en 40
millones de dólares, y lo mismo sucedió con un fondo de inversión canadiense
(KKR), que compró la Universidad de Las Américas, y parcialmente la Andrés
Bello, ambas con la mayor cuota del "mercado" de la educación universitaria
privada. Cada universidad privada tiene sus planes de estudio. Es "el mercado"
el que unifica sus ofertas. "Las reglas de la oferta y la demanda hacen que
todas enseñen más o menos lo mismo", dice. La única carrera que tiene regulados
sus contenidos es medicina: el Colegio Médico establece que antes de que un
médico ejerza debe aprobar una prueba con los principales contenidos necesarios
para la práctica.</DIV>
<DIV align=justify><FONT size=3 face=Calibri></FONT><FONT size=3
face=Calibri></FONT><FONT size=3 face=Calibri></FONT><FONT size=3
face=Calibri></FONT><BR>María Teresa Rojas dijo a Brecha la desigualdad entre
los egresados de distintas universidades, y en algunas ocasiones baja la calidad
de la educación." Para obtener más cantidad de estudiantes ("clientes", ironizan
los tres docentes), las universidades bajan los requisitos de ingreso y las
exigencias en los cursos. "El sistema está pensado de tal forma que si un
estudiante abandona sus estudios universitarios quien debe costear la deuda que
generó es la propia universidad. Por lo tanto se genera lo que denominamos
'titulación oportuna', en la cual los centros de estudio buscan de todas las
formas posibles que los estudiantes egresen, y si es en la menor cantidad de
años, mejor."</DIV>
<DIV align=justify><FONT size=3 face=Calibri></FONT><FONT size=3
face=Calibri></FONT><FONT size=3 face=Calibri></FONT><FONT size=3
face=Calibri></FONT><FONT size=3 face=Calibri></FONT><BR><STRONG>La tierra se
mueve</STRONG> </DIV>
<DIV align=justify><FONT size=3 face=Calibri></FONT> </DIV>
<DIV align=justify>En la jornada de paro del 24 de agosto, una ruidosa marcha de
jóvenes llegó a la intersección de Andrés Bello y el puente sobre el río
Mapocho. Se trataba de jóvenes estudiantes de la Pontificia Universidad Católica
que se dirigían a Las Condes, uno de los barrios más ricos de Santiago. Era la
hora de la merienda y descanso de cientos de trabajadores de la construcción de
un imponente edificio. De repente, un joven dirigente estudiantil lanzó la
clásica consigna de los universitarios de izquierda: "¡Obreros y estudiantes,
unidos y adelante!". Los obreros de la construcción se mostraron sorprendidos,
pero después de sonrisas y comentarios comenzó el vitoreo con cascos al aire.
Una estudiante en bicicleta llenó el ambiente con el allendista "¡El pueblo
unido jamás será vencido!". Todos los puños se levantaron. Una elegante señora
acompañada de su mucama, en la otra vereda, apuraba el paso mirando con asombro.
Uno de los logros de las movilizaciones es que han sabido trascender al
estudiantado, llegando tanto a los sectores populares como a una clase media que
se ha ido pauperizando a medida que se profundiza su nivel de
endeudamiento.</DIV>
<DIV align=justify><FONT size=3 face=Calibri></FONT><FONT size=3
face=Calibri></FONT><FONT size=3 face=Calibri></FONT><BR>Las movilizaciones
estudiantiles comenzaron hace más de tres meses. Las consignas han cambiado para
evitar el estancamiento, dice Camila Vallejo, presidenta de la Federación de
Estudiantes de la Universidad de Chile y vocera de la Confederación de
Estudiantes de Chile. En las calles de Santiago, estudiantes de los liceos "en
toma" solicitan dinero para "aguantar" y la mayoría de la población complementa
su contribución con palabras de aliento. Un caceroleo masivo en varios barrios
fue reflejo del apoyo. "Esta vez la familia de clase media está doliente,
acompaña la movilización porque está endeudada y ve que esta realidad no se
cambia sin una participación popular", sostiene María Teresa Rojas. Todo un
progreso.</DIV>
<DIV align=justify><FONT size=3 face=Calibri></FONT><FONT size=3
face=Calibri></FONT><FONT size=3 face=Calibri></FONT><BR>Luego del paro nacional
convocado por la Central Unitaria de Trabajadores (CUT) el 24 y 25 de agosto, el
gobierno comenzó a preocuparse por la amplitud de las movilizaciones
estudiantiles. Y empezó una campaña para intentar dividir y debilitar el
movimiento que se fue extendiendo a los docentes e incluso a personal jerárquico
de algunos centros educativos.</DIV>
<DIV align=justify><FONT size=3 face=Calibri></FONT><FONT size=3
face=Calibri></FONT><FONT size=3 face=Calibri></FONT><BR>A los rectores que
habían mostrado cierta simpatía por los estudiantes movilizados, la prometida
inyección de 4.000 millones de dólares suplementarios en el sistema educativo
bastó para calmarlos. Están ahora llamando a los jóvenes "a la calma" y a
"negociar". Los estudiantes movilizados sostienen que las nuevas partidas
anunciadas por el gobierno, así como la reducción de los intereses de los
préstamos, aun si son avances, poco significarán si no son acompañadas de un
cambio de fondo del "modelo educativo".</DIV><FONT size=3
face=Calibri></FONT><FONT size=3 face=Calibri></FONT><FONT size=3
face=Calibri></FONT>
<DIV align=justify><FONT size=3 face=Calibri></FONT><FONT size=3
face=Calibri></FONT><FONT size=3 face=Calibri></FONT><BR>Por otro lado, el
gobierno chantajeó a los estudiantes con que si no vuelven a clase antes del 10
de octubre y se enganchan en un programa especial de exámenes no sólo perderán
el año sino que serán responsables del despido de docentes y del cierre de
universidades. Un joven consultado por Brecha en la marcha del jueves 14
explicó: "No nos inscribimos en este programa porque estamos luchando por una
educación de calidad, y el gobierno en vez de eso nos inventó una artimaña para
salir rápido. Lo que nosotros queremos es cursar este año de nuevo, pero en
otras condiciones".
<HR>
</DIV>
<DIV align=justify><FONT size=3 face=Calibri></FONT> </DIV>
<DIV align=justify><FONT size=3 face=Calibri></FONT> </DIV>
<DIV align=justify><FONT size=3
face=Calibri></FONT></FONT> </DIV></BODY></HTML>