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<DIV align=center><STRONG><FONT size=4><U>boletín solidario de
información</U><BR><FONT color=#800000 size=5>Correspondencia de
Prensa</FONT><BR><U>26 de setiembre 2011</U><BR><FONT color=#800000
size=5>Colectivo Militante - Agenda Radical<BR></FONT>Montevideo -
Uruguay<BR>redacción y suscripciones: <A
title="mailto:germain5@chasque.net CTRL + clic para seguir el vínculo"
href="mailto:germain5@chasque.net">germain5@chasque.net</A></FONT></STRONG><A
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title="mailto:germain5@chasque.net CTRL + clic para seguir el vínculo"
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<DIV align=justify><STRONG><FONT size=3>Bolivia</FONT></STRONG></FONT></DIV>
<DIV align=justify><FONT face=Arial><STRONG></STRONG></FONT> </DIV>
<DIV align=justify><FONT size=2 face=Arial><STRONG><FONT size=3>Espejos e
interrogantes desde el Parque Isiboro
Sécure<BR></FONT></STRONG><BR><BR><STRONG>Elizabeth Peredo Beltrán
*<BR>Rebelión<BR><A
href="http://www.rebelion.org/">http://www.rebelion.org/</A></STRONG></FONT><A
href="http://www.rebelion.org/"><FONT
title="http://www.rebelion.org/ CTRL + clic para seguir el vínculo" size=2
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title="http://www.rebelion.org/ CTRL + clic para seguir el vínculo"></STRONG></FONT></A></DIV>
<DIV align=justify><BR><BR><FONT size=2 face=Arial>Las voces que crecen en torno
de la construcción de la carretera del TIPNIS han colocado una importante
tensión en el proceso iniciado hace más de un quinquenio en el país.
</FONT></DIV><FONT size=2 face=Arial>
<DIV align=justify><BR>El proceso actual boliviano empezó con un cuestionamiento
al neoliberalismo y al colonialismo. Se inició hace un par de décadas con la
marcha indígena por tierra y territorio y por una nueva constitución, colocando
como una de las piedras fundacionales la legitimidad de los derechos de los
pueblos indígenas y la necesidad de un nuevo pacto social. La Guerra del Agua,
las jornadas de Febrero y Octubre 2003, la épica Guerra del Gas fueron también
momentos fundacionales de creación de una narrativa articulada a la defensa de
la vida que sentaron bases fundamentales para salir del letargo
neoliberal.</DIV>
<DIV align=justify><BR>Desde entonces hasta ahora, los movimientos y activistas
sociales bolivianos han luchado por los derechos indígenas, por los derechos de
la mujeres, por el valor de la vida, por una integración solidaria, por
recuperar la soberanía, contra el libre comercio, contra la mercantilización del
agua, contra los transgénicos, contra las mega represas, contra el racismo,
contra la exclusión. Con esas agendas hemos llegado a la Asamblea Nacional
Constituyente dando lugar a una de las Constituciones más interesantes de
América del Sur que incluye el principio del "vivir bien", el "Suma Qamaña"
planteando al menos la intuición de que el desarrollismo, el extractivismo y la
lógica del capital no son los caminos para construir un país que pretenda ser
soberano y que pueda brindar una inspiración a los pueblos del mundo en la
transformación urgente y necesaria que se requiere en el planeta.</DIV>
<DIV align=justify><BR>Por ello, es fundamental a estas alturas hacer una pausa
para mirar el camino recorrido y hacer un balance, hablar del proceso, no sólo
del gobierno, aunque éste haya optado por banalizar los atisbos de crítica de la
sociedad polarizando lo que debería ser más bien una práctica de debate amplio.
Debemos pues asumir la mirada al espejo y tomar consciencia de a dónde vamos y
de lo que estamos convirtiéndonos. </DIV>
<DIV align=justify><BR>El TIPNIS es una herida que nos duele. Y nos duele más
porque estamos reaccionando tarde, cuando ya los tramos están avanzados y sólo
queda la "rayita" del tres en raya, aquella que marca una triste victoria y
confina finalmente ese territorio a ser carcomido dejando sangrar la selva, el
cuerpo de la Madre Tierra. Aquí siempre nos dijeron que el IIRSA era un cuento,
que no había ni plata para hacerlo, pero resulta que se estaba incubando en cada
gobierno de América del Sur aunque se llamara de izquierda o progresista y
responde a la dinámica expansionista de las economías fuertes de la región,
proyectos que no descansan en consolidar un modelo y una infraestructura
regional al servicio de las grandes transnacionales y de un crecimiento
depredador que podría tragarse el continente. </DIV>
<DIV align=justify><BR>El TIPNIS es un tema nacional y de la mayor trascendencia
pues tiene que ver con qué tipo de país queremos construir, qué tipo de
integración aspiramos a tener, cómo debemos encarar y concebir los proyectos de
desarrollo, cómo la infraestructura debe ayudar a cumplir las deudas del estado
con los más pobres y al mismo tiempo cómo recuperamos o mantenemos los
equilibrios con la naturaleza, cuál debería ser la relación con las empresas y
el gran capital que parece ahora adelantarse a los preceptos que acordamos en la
constitución. De hecho, el contrato con la empresa Odebrecht y el financiamiento
del BNDES ya está acordado antes de proceder a la consulta previa establecida en
la Constitución, el Convenio 169 de la OIT y la Declaración de los Derechos de
los Pueblos Indígenas de la ONU suscrito por el estado boliviano. El análisis de
conflictividad que se hace es claro al mostrar los diferentes vértices que
acompañan este proceso y que están en una tensión entre lógicas de integración
regional e integración nacional, la problemática de la tierra, la cuestión de
los modelos de desarrollo y los múltiples temas derivados de una realidad social
y política muy compleja.</DIV>
<DIV align=justify><BR>Y no tenemos las bases de debate y reflexión colectiva
que permita aclarar las incógnitas abiertas. Estamos pagando la factura de haber
evitado el debate amplio, sincero y por lo tanto de haber debilitado la
capacidad colectiva de crítica, reflexión, diálogo e interpelación al sistema
que caracterizó la sociedad boliviana hasta 2007. Será que hemos creído
ingenuamente que el poder tiene otras virtudes cuando está vestido del ropaje
popular? O será que hemos cedido a una dinámica patriarcal sin darnos cuenta,
dejando que el silencio se convierta en el síntoma? El debate sobre el
desarrollismo no se está dando en Bolivia con las condiciones que debe tener una
reflexión de esta magnitud y no estaba instalado totalmente en las épicas
jornadas que dieron lugar a la nueva Constitución.</DIV>
<DIV align=justify><BR>Esto se expresa hoy en la conflictiva situación causada
por la construcción de la carretera del TIPNIS. Aunque los movimientos indígenas
que encabezan su defensa mantienen con valor la idea de cuidar a la Madre Tierra
y preservar el territorio y su biodiversidad, el pliego incluye además otros
temas que de igual manera pueden quebrar la coherencia del cuidado de la Madre
Tierra con lógicas de mercantilización y usufructo. Cada vez es un desafío mayor
el articular los consensos necesarios.<BR></DIV>
<DIV align=justify>El pliego de la CIDOB, si bien se constituye en un postulado
de defensa del territorio del TIPNIS y por tanto recupera un amplio sentimiento
nacional de preservar el Isiboro Sécure, incorpora en sus puntos la demanda del
pago por los servicios ambientales, es decir que se les pague a los pobladores
de esos territorios por cuidar el bosque. Y ese es un tema delicado, porque
tiene que ver precisamente con el conflicto global entre la opción de
desarrollar sociedades concientes de la problemática ambiental o someter el
cuidado de la naturaleza a la lógica del mercado. Es decir, una opción de cuidar
la vida y la naturaleza ateniéndose a formas de organización social y de
conciencia humana restauradora más allá del mercado o mercantilizar el cuidado
de la tierra, adaptando cualquier iniciativa ecológica al comercio y la
compensación económica y, por tanto, avalar los mercados de carbono, los
proyectos REDD+ y la economía verde que se prepara como una solución arrolladora
para mercantilizar todo el planeta y alimentar un sistema que beneficia sobre
todo a las grandes economías y a las grandes empresas transnacionales.
<BR></DIV>
<DIV align=justify>Un tema en el que Bolivia como Estado se ha pronunciado en el
proceso de negociaciones del clima y el proceso Rio + 20 oponiéndose a la
economía verde y los mercados de carbono por constituirse en una falsa solución,
pues en lugar de derivar en las reducciones de emisiones necesarias de los
países desarrollados crean una burbuja especulativa con la naturaleza
transfiriendo además sus responsabilidades a los países del sur a precios más
convenientes para ellos. Estamos hablando de un tema que en sus versiones más
polarizadas está dividiendo a las organizaciones indígenas y a los movimientos
sociales en todo el mundo, dividió a la sociedad civil en las jornadas de Cancún
cuando se negociaba la Convención por el Clima de las NNUU en diciembre de 2010.
</DIV>
<DIV align=justify><BR>Es una tensión global en la que debemos asumir un
posicionamiento. Y debemos extender las interrogantes hacia el tema del
desarrollo y su relación con la sobrevivencia en el planeta.</DIV>
<DIV align=justify><BR>Dónde nos colocamos nosotros en ese gran debate? Como
armonizamos (ya que está de moda la palabrita) nuestra demanda por un espacio
atmosférico para el desarrollo y al mismo tiempo el cuidado de la Madre Tierra?
Cuál es el proyecto de país para caminar en equilibrio en estas dos pistas
importantísimas construidas desde el sur: el derecho al desarrollo y el
equilibrio con la naturaleza? Finalmente, qué entendemos por desarrollo?
Desarrollo para quiénes? Cómo brindamos una alternativa distinta al "desarrollo"
impulsado por el Consenso de Washington y sus instituciones destinado al
beneficio de las élites y los poderosos? Cómo contraponemos una práctica
cultural de cuidado de la naturaleza en el campo y la ciudad -no lo olvidemos-,
a una visión de usufructo y mercantilización del cuidado de la misma? Cómo
hacemos para defender nuestro territorio no sólo de mega carreteras, sino
también de mega represas, de mega proyectos, mega negocios y mega expectativas
que con su tamaño empequeñecen cualquier atisbo de vida sencilla y sostenible
que podría muy bien concebirse con mayor humildad y consecuencia con la retórica
que estamos construyendo?</DIV>
<DIV align=justify><BR>Siempre hemos dicho que es bueno soñar y luchar por una
nueva sociedad. Una forma de reencontrar ese camino para la sociedad boliviana
sería quizá encarar con la dulzura que requiere la Pachamama este desafío
complejo de ubicarse en un mundo que se despeña hacia la destrucción pero que, a
pesar de los pesares, aún mantiene la intuición y las prácticas cotidianas por
la vida. </DIV>
<DIV align=justify><BR>No dejemos que el silencio sea cómplice, no caigamos en
la trampa de querer ver la esquina bien terminada, sin mirar la esencia de las
cosas que puede estarse evaporando detrás de los muros del éxito aparente. Ahora
queda escucharnos entre nosotros y nosotras. Enfrentar el reflejo de los espejos
y actuar. Para algunos significará quitarse de encima los fantasmas de la
confabulación y asumir la responsabilidad de aportar a los procesos con
coherencia, buscando los equilibrios sociales y la equidad. Cuidando y
respetando a la Madre Tierra que, por cierto, es Madre Soltera. <BR></DIV>
<DIV align=justify>* Elizabeth Peredo (Bolivia) es Psicóloga Social,
investigadora y escritora, activista por el agua, la cultura y contra el
racismo.
<HR>
</DIV>
<DIV align=justify> </DIV>
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