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<DIV align=center><STRONG><FONT size=4><U>boletín solidario de
información</U><BR><FONT color=#800000 size=5>Correspondencia de
Prensa</FONT><BR><U>9 de octubre 2011<BR></U><FONT color=#800000
size=5>Colectivo Militante - Agenda Radical</FONT><BR>Montevideo -
Uruguay<BR>redacción y suscripciones: <A
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<DIV align=justify><STRONG><FONT size=3>Colombia</FONT></STRONG></FONT></DIV>
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<DIV align=justify><FONT face=Arial><STRONG>Santos, primer
año</STRONG></FONT></DIV>
<DIV align=justify><FONT face=Arial><STRONG></STRONG></FONT> </DIV>
<DIV align=justify><FONT size=2 face=Arial><STRONG><FONT size=3>Con giros en la
"continuidad"</FONT></STRONG><BR><BR></FONT></DIV>
<DIV align=justify><FONT size=2 face=Arial><STRONG></STRONG></FONT> </DIV>
<DIV align=justify><FONT size=2 face=Arial><STRONG>Carlos Gutiérrez
</STRONG></FONT></DIV>
<DIV align=justify><FONT size=2 face=Arial><STRONG>Le Monde Diplomatique,
edición colombiana</STRONG></FONT></DIV>
<DIV align=justify><FONT size=2 face=Arial><STRONG>Bogota, octubre
2011</STRONG></FONT></DIV>
<DIV align=justify><FONT size=2 face=Arial><A
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title="http://www.eldiplo.info/ CTRL + clic para seguir el vínculo">http://www.eldiplo.info/</STRONG></A></FONT></DIV>
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<DIV align=justify><FONT size=2 face=Arial></FONT> </DIV>
<DIV align=justify><FONT size=2 face=Arial>Una popularidad alta durante el
primer año de gobierno ha sido una constante de todos los presidentes
colombianos. Más aún desde cuando es norma gobernar mediante un constante
mensaje a los gobernados o encabezar un gobierno mediático por su uso y su
utilización. Así son los datos de los más recientes presidentes: César Gaviria
72 por ciento, Álvaro Uribe y Andrés Pastrana, 71 por ciento, Ernesto Samper 60
por ciento, y ahora, Juan Manuel Santos, 72 por ciento, en una ratificación de
tal constante.</FONT></DIV><FONT size=2 face=Arial>
<DIV align=justify><BR>En un primer término, la recomposición de las relaciones
con sus vecinos (Ecuador, Venezuela) o la mejora de otras (Brasil, Argentina),
pero a la vez proyectando al país en el concierto continental, sin disputar con
ninguno de sus pares; prudentes giros frente a la herencia que recibió favorecen
la percepción social y la imagen del actual jefe de Estado. Un timonazo con
origen y motivo en el tiempo político-económico que vive el mundo.<BR><BR>Tiempo
que, aunque no es totalmente diferente del de su antecesor, sí tiene las
características de una marejada que golpea las estructuras de las potencias del
Norte, y de manera muy notoria las murallas que protegían y favorecían el
dominio global de los Estados Unidos (patrón dólar, endeudamiento sin fin). La
realidad despierta una oportunidad o una amenaza.<BR><BR>Mientras para unos
habría sido nada más que un yunque para atarlos más a la potencia dominante,
para otros -entre ellos Santos-, con previsión de las consecuencias económicas
en sus propios intereses, es la ocasión para desatarse un poco, el necesario en
propia defensa, del dominio de Estados Unidos. O al menos una oportunidad para
maniobrar y no cargar con las consecuencias de la caída de su economía: más
atención a Mercosur, tratados de libre comercio con variedad de países, llegando
a desestimar o menguar la prioridad del mismo acuerdo que está pendiente con los
estadounidenses, relaciones bilaterales más dinámicas con los países de
frontera, incluso con Brasil -potencia en ascenso y competidora de Estados
Unidos en la región- son parte de la gestión de Santos y de la brisa que sopla
en estas costas.<BR><BR>Recupera así, en parte, el factor internacional que su
antecesor perdió, y la opinión pública acepta y califica de manera favorable
esta forma de proceder. Así lo confirman las encuestas. Sin embargo, no le dan
carta blanca en otros aspectos (empleo, por ejemplo), como destaca Libardo
Sarmiento Anzola en su artículo de esta edición (pág. 4). Pero las novedades y
los giros no terminan en este punto.<BR><BR>En economía, con su afirmación,
mirando al ex presidente brasileño Lula da Silva, "el neoliberalismo puro no
funciona", deja en claro hasta qué punto Santos capta la crisis y hasta advierte
sobre la firma de sorpresivas -y desde hace años impensables- decisiones
económicas en Colombia. Como podrían ser algunas 'progresistas' a cargo de un
Estado con más vocación social. Tal ruptura podría incluso dar cuenta de
aspectos parciales -no estructurales- de la política económica que ha dominado
en Colombia durante décadas y en cuyo diseño participó como ministro de
distintos ramos, en más de una década, el ahora Presidente (1).<BR><BR>Aquello
no significa favorecer a los negados de siempre. Pudiera sorprender con una
visión del Estado y de la economía más acorde con los tiempos que corren. Son
parte de los cambios por notar entre la era Uribe y el gobierno Santos. De su
mano resaltan las diferencias entre las cabezas más visibles de dos proyectos de
dominio en el país. Para el caso, el papel de la tierra en la actual coyuntura
mundial es parte de esta contradicción.<BR><BR>La reciente declaración del
Presidente sobre el particular, "[.] poner a producir en forma más selectiva los
38 millones de hectáreas dedicadas a la ganadería extensiva, que es la forma más
ineficiente de todas de utilizar nuestro sector agropecuario, nuestra tierra"
(2), resume las visiones de disparidad sobre el particular y pone en claro las
tensiones que están por ahondarse con la base más tradicional del
establecimiento.<BR><BR>La rentabilidad es el fondo de la discordia. No el
beneficio social que pueda desprenderse de su uso. Igual cosa sucede con la
apropiación -ilegal- ineficiente del campo, que tiene lugar en medio de la
confrontación contra la insurgencia entre la penúltima y la última década del
siglo XX, y la primera del presente. Una vez puesto en práctica ese violento
proceso con apoyo e impunidad de fuerzas estatales e instituciones, ahora
corresponde que esos miles de hectáreas entren en producción. Es éste un viraje
a favor de la rentabilidad, que implica, para la visión del Gobierno, una
reorganización del territorio y sus pobladores. Medida parcial -sin verdad y sin
total reparación y justicia- que, sin desconocer a los propietarios originales
del suelo, los vincula para una legalización de la propiedad vía alianza con
multinacionales agrarias, con adelanto en los próximos años y consecuencias
desfavorables para los eternos negados.<BR><BR>El inmenso diseño en cierne para
la zona de la altillanura -Vichada, Meta, Casanare- dibuja en toda su proyección
los intereses en juego y el modelo agrario por consolidarse en el país. Para
este modelo ya no es necesaria una alianza poco santa con sectores tradicionales
del campo. Así lo indicó Juan Manuel Santos: "[.] Colombia es uno de los pocos
países en el mundo que tiene un área por explotar, por conquistar, muy amplia.
En la sola altillanura se han identificado 4,3 millones de hectáreas listas para
poner a producir. Y tengan ustedes en cuenta que la totalidad de las hectáreas
que están produciendo en Colombia suman cinco millones"
(3).<BR><BR>Ineficiencia, corrupción, criminalidad, exclusión, concentración de
la riqueza, son parte de las principales características del campo colombiano.
El proyecto ahora por potenciar desde la Casa de Gobierno, afin a las
orientaciones de la banca multinacional (4), considera posible romper la
tradición improductiva y señorial a partir de sus nuevos aliados: las
multinacionales del campo -ya no los terratenientes, ni necesariamente los
agentes del agro-narco-paramilitarismo. Pero esta participación multinacional,
según los indicadores globales, no garantiza redistribución ni equidad ni
equilibrio ambiental sino todo lo contrario.<BR><BR>Sin reparar en tales datos,
afanado por la titulación de los tradicionales propietarios de miles de
hectáreas arrebatadas a la selva en las últimas cuatro o cinco décadas por los
colonos desplazados de la llanura, las sabanas y la cordillera, Santos propicia,
a través de la "Ley de víctimas y de restitución de tierras", una reorganización
de la propiedad y la producción. Sin embargo, contrario a los mensajes
oficiales, hará de Colombia no un país de campesinos propietarios -como siempre
desean y luchan ellos- sino un refugio de grandes propietarios, sembrando con
subsidios estatales.<BR><BR>Es así como la coca y otros psicotrópicos ya no
cumplen papel alguno en este modelo agrario: ahora estorban. Selva adentro será
el destino de esta producción, que no desaparecerá mientras el gran mercado en
expansión del Norte global la demande. Y en este contexto, como en el del
conjunto del Estado, la ineficiencia y la corrupción que liquida la integración
vial del país con el resto del continente ya no ayuda ni procede con la magnitud
anterior para sus intereses. Por tanto, bandera fundamental de la economía en
esta administración es la integración regional, que buscará llevar a cabo. Es
época de negocios y la ideología puede esperar.<BR><BR>A la par con identificar
una parte de los corruptos y el intento por mayor eficiencia en el manejo del
Estado, debilita y aisla a los sectores más peligrosos del mismo, que se acabó
de heredar. En su nuevo propósito, identifican algunas de sus fuentes de
financiación, les reducen el aire, como ocurrió entre agosto 2010 y 2011 con
algunas de las contrataciones dentro del ejército y de las rentas de la salud,
así como las que soportan inmensos contratos en varias ciudades o entre
departamentos. <BR><BR>En la gestión del primer año aparecen estos logros
mediáticos como la inclusión dentro de la agenda económica global-continental, y
las proyecciones económico-empresariales de la élite criolla, con los cuales
santos espera superar la miseria y la pobreza del país, con índices que destacan
tal tragedia en primerísimo lugar del continente y el mundo. En repetidas
ocasiones, el Presidente destacó esta realidad, con promesas de que en poco
tiempo ya no será así.<BR><BR>La pobreza, la indigencia, la desigualdad social,
son producto palpable de un modelo económico, social y político que ha dominado
por décadas al país. ¿Cómo superar sus efectos sin romper el modelo que las
propicia? Y, en contrario, insisten en lo mismo, involucionan a los orígenes
(siglo XIX): según sus intereses y aliados, la minería será la fuente de
recursos que permitirá que algunos fluyan para que los miserables dejen de serlo
y los pobres mejoren su estatus.<BR><BR>En Santander, quienes consideran
inviolables los páramos y las fuentes de agua se han opuesto a la "locomotora
minera". Lo mismo ocurrió en el Quindío el pasado 5 de agosto (5), cuando en
sesión pública con el gobernador y el alcalde de su capital, Armenia, cientos de
ambientalistas y líderes sociales declararon su oposición al arrasamiento del
territorio. La inconformidad con este modelo que deja al país a expensas de la
depradación es creciente y marca, sin duda, un aspecto de los más negativos del
primer año santista.<BR><BR>A la par de la minería, se ofrece revolucionar el
campo (6) con las medidas que se están tomando. Una exageración, cuando no una
manipulación de la vilipendiada palabra revolución. En efecto, ¿cómo
revolucionar una realidad que se mantiene sobre la misma estructura que la
soporta por tanto tiempo, estructura que permite el despojo de los campesinos y
la multiplicación de la pobreza en el país?<BR><BR>Indudablemente, son
contradicciones y límites de la economía, la política y el lenguaje del proyecto
que lidera el actual Presidente, y que permiten visualizar las fronteras entre
un proyecto nacional auténtico -que reforme e incluso transforme la estructura
económica, política y social heredada- y las simples medidas de reajuste que no
hacen más que reacomodar las cargas en la cima del poder. Todo en un
reacomodo/disputa que prolonga la dominación histórica que sojuzga a la mayoría
de los habitantes de Colombia.<BR><BR><BR>Estamos, pues, no ante un giro sino
ante la continuidad que sigue también por el lado de la justicia y la reforma
que se intentan. Con más concentración del poder y menos espacio para el
ejercicio de los derechos sociales con más y continuas violaciones, como
muestra el quebrantamiento del derecho a la salud, al trabajo, a la educación,
pero también a la vida misma. Esta violación extiende una inmensa sombra de
continuidad con su antecesor. Del dicho al hecho, como asegura la sabiduría
popular, hay mucho trecho, y en este caso es evidente.<BR><BR>Peor aún, la
continuidad se acompaña de la repetición del discurso en relación con el
conflicto armado. La fórmula no pasa de concebir la rendición de la guerrilla,
aunque la realidad muestre que el conflicto adquiere nuevas modalidades y
proporciones de territorio afectado, y del número de choques con las Fuerzas
Armadas y de los hostigamientos en contra suya. Este motivo militar lleva al
recién nombrado Comandante Édgar Cely Núñez a reestructurar el "dispositivo
general" para confrontar múltiples puntos de ataque. Frente al conflicto, Santos
no hace una ruptura igual como la declarada contra la ganadería extensiva y la
rentabilidad del suelo.<BR><BR>Por ahora, los logros de Juan Manuel Santos en la
opinión pública son innegables. Sus rupturas parciales con el pasado gobierno
también. Pero romper con su herencia exige mucho más que propaganda y buena fe,
elementos que parecen dominar ahora en la Casa de Nariño. Los triunfos iniciales
de la Selección Colombia, usados de manera populista por el Presidente (7), y su
inmediata eliminación en el reciente certamen futbolístico que tuvo por sede al
país, así lo evidencian.<BR><BR><BR><STRONG><U>Notas</U></STRONG></DIV>
<DIV align=justify><STRONG></STRONG><FONT size=3
face=Calibri></FONT> </DIV>
<DIV align=justify>1. Juan Manuel Santos fue ministro de Comecio Exterior en la
administración Gaviria, de Hacienda y Crédito Público durante la de Pastrana, y
de Defensa con Uribe Vélez.<BR>2. Palabras del presidente Juan Manuel Santos en
el lanzamiento del Índice de Pobreza Multidimensional, La nueva línea de pobreza
y la Misión de Movilidad Social, 24 de agosto,
http://wsp,presidencia.gov.co/.<BR>3. íd.<BR>4. Ver, Lallau, Benoi, "A la caza
de tierras", p. 11.<BR>5
www.calarca.net/cosmos/en-quindio-decimos-no-a-la-gran-mineria.<BR>6. "[.]si
logramos esa revolución del sector agropecuario que queremos, porque lo que
estamos haciendo es una verdadera revolución, porque queremos atacar varios
problemas al mismo tiempo en el sector agropecuario, pero si logramos eso este
país va a cambiar y va a cambiar para bien por el resto de nuestras vidas.
Palabras del presidente Juan Manuel Santos en el Acuerdo para la Prosperidad
número 42 Paipa, Boyacá, 6 de agosto de 2011.<BR>7. Vamos bien, ayer ganamos el
partido y ayer ganamos con algo muy importante: la Selección, tal vez de los
tres partidos, cuando jugó más en equipo fue el día de ayer. [.] Yo tengo mucha
fe en que la Selección va a seguir con sus triunfos y que nos va a dejar muy en
alto., palabras del Presidente, Paipa.
<HR>
</FONT></DIV></BODY></HTML>