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<DIV align=center><STRONG><FONT size=4><U>boletín solidario de
información</U><BR><FONT color=#993300 size=5>Correspondencia de
Prensa</FONT><BR><U>4 de setiembre 2012</U><BR><FONT color=#800000
size=5>Colectivo Militante - Agenda Radical</FONT><BR>Montevideo -
Uruguay<BR>redacción y suscripciones: <A
title="mailto:germain5@chasque.net CTRL + clic para seguir el vínculo"
href="mailto:germain5@chasque.net">germain5@chasque.net</A></FONT></STRONG><A
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<DIV align=justify><STRONG><FONT size=3>Siria<BR><BR>Entrevista a Gilbert Achcar
<BR> <BR>"Construir redes de resistencia popular en torno a una
constitución democrática"</FONT></STRONG> <BR> <BR></DIV></FONT>
<DIV align=justify><FONT size=2 face=Arial><STRONG>A
l´encontre</STRONG></FONT></DIV>
<DIV align=justify><FONT size=2 face=Arial><A
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title="http://alencontre.org/ CTRL + clic para seguir el vínculo">http://alencontre.org/</STRONG></A><BR><STRONG>Traducción
de Faustino Eguberri<BR>Viento Sur</STRONG></FONT></DIV>
<DIV align=justify><FONT size=2 face=Arial><A
title="http://www.vientosur.info/ CTRL + clic para seguir el vínculo"
href="http://www.vientosur.info/"><STRONG
title="http://www.vientosur.info/ CTRL + clic para seguir el vínculo">http://www.vientosur.info/</STRONG></A></FONT></DIV>
<DIV align=justify><FONT size=2 face=Arial><BR><BR><STRONG>Publicamos a
continuación una entrevista con Gilbert Achcar, profesor en la Escuela de
Estudios Orientales y Africanos de la Universidad de Londres (SOAS). La
entrevista ha sido realizada en árabe por Oudai al-Zubi para el diario Al-Quds
Al-Arabi y publicada en su edición del 25 de agosto. La traducción al francés ha
sido realizada por Jihane Al Ali para la página web A l´encontre. En su
presentación, Al-Quds Al-Arabi precisa: "Considerando que todos los que se
pretenden de izquierdas no pueden sino colocarse al lado del pueblo sirio en su
lucha contra la tiranía, Gilbert Achcar afirma que la resistencia popular es en
adelante el único camino que lleva a la victoria de la revolución siria".
(Redacción de A l´encontre).</STRONG></FONT></DIV><FONT size=2 face=Arial>
<DIV align=justify><BR><STRONG></STRONG> </DIV>
<DIV align=justify><STRONG>Algunos militantes de izquierdas temen la
islamización de la revolución, lo que les ha empujado a veces a luchar contra
ella, o en cualquier caso, a no apoyarla. ¿Cuál es tu opinión, como marxista,
sobre la posición a adoptar ante la revolución siria?</STRONG></DIV>
<DIV align=justify><BR>Gilbert Achcar: Es normal que todos los que creen en la
democracia -y la democracia supone evidentemente el laicismo- teman la llegada
de una fuerza religiosa integrista que tomaría por fuente de legislación "textos
sagrados" en lugar de la voluntad del pueblo. Tememos todos que el gran
levantamiento árabe, sobre el que hemos fundado muchas esperanzas, se transforme
en regresión reaccionaria. Hay un precedente histórico: la revolución iraní que
comenzó como revolución democrática y desembocó en un estado integrista. Este
temor es, por tanto, natural para quien cree en la democracia.</DIV>
<DIV align=justify><BR>Añado a esto que las fuerzas religiosas son las más
capaces de asumir el poder en el estadio actual, al ser demasiado débiles o
habiendo sido demasiado debilitadas las fuerzas nacionalistas y de izquierdas.
Pero, a pesar de todo lo que constatamos, sigo siendo optimista. Hay en efecto
una enorme diferencia entre la llegada al poder de Jomeini en Irán y la de los
islamistas en las revueltas árabes. Jomeini era el jefe de la revolución iraní,
era su verdadero dirigente, lo que no es el caso de los movimientos islámicos
actuales. No están en el origen de las revoluciones árabes, se han sumado a
ellas. Además, como se puede constatar en Túnez y en Egipto, su llegada al poder
coincide con el desarrollo de un espíritu crítico muy agudo entre el pueblo en
general y la juventud en particular.</DIV>
<DIV align=justify><BR>Por otra parte, no estamos en presencia de una revolución
acabada, sino ante un proceso revolucionario prolongado, que puede durar aún
numerosos años y que está movido por contradicciones socioeconómicas que
representan los principales obstáculos al desarrollo. Estos obstáculos están
ligados a la naturaleza profunda del sistema sociopolítico, y no solo a la
corrupción visible en la superficie y señalada por todos con el dedo. Sin
embargo, los movimientos islámicos no tienen programa serio para cambiar esto.
Resulta claramente de la lectura de sus programas que se suman a las recetas
neoliberales, siguiendo la onda de los regímenes actuales o de los que han sido
derrocados. Es la razón de que el proceso proseguirá hasta la resolución de las
contradicciones mencionadas.</DIV>
<DIV align=justify><BR><STRONG>¿Se puede hacer una lectura de clase de la
revolución siria?</STRONG></DIV><FONT size=3 face=Calibri></FONT>
<DIV align=justify><BR>Si se trata de analizar la revolución siria como una
lucha de clases "pura", entre obreros y burgueses por ejemplo, entonces mi
respuesta es no. La batalla en Siria está realizada contra una tiranía
hereditaria: el movimiento reúne obreros, campesinos y pequeñoburgueses, e
incluso fracciones de la burguesía. La revolución siria en su fase actual es
ante todo una revolución democrática, en el marco de una dinámica movida por las
contradicciones socioeconómicas que he evocado antes. Resolver estas últimas en
el largo plazo no será posible más que suprimiendo la estructura de clases
actual, y adoptando políticas de desarrollo centradas en el estado, pero en un
marco popular democrático, y no en un marco dictatorial como era el caso en los
años 60.</DIV>
<DIV align=justify><BR>A medio plazo, cuando el pueblo se haya librado de la
tiranía, las divisiones de clase aparecerán inevitablemente en el proceso
revolucionario. Pero por el momento, es el pueblo en todas sus componentes de
clase el que quiere librarse de la tiranía. Cualquiera que se considere de
izquierdas no puede sino colocarse al lado de pueblo sirio en su lucha contra la
tiranía.</DIV>
<DIV align=justify><BR><STRONG>Has vaticinado la militarización inevitable de la
revolución desde su fase inicial ¿Por qué?</STRONG></DIV><FONT size=3
face=Calibri></FONT>
<DIV align=justify><BR>Mira a Egipto y Túnez, donde triunfaron revoluciones
pacíficas. El llamamiento lanzado el 25 de enero de 2011 en Egipto era la
conclusión de grandes huelgas obreras y de protestas políticas realizadas por
movimientos como Kifaya, con una fuerte presencia en la calle de las fuerzas de
oposición religiosas organizadas. Las manifestaciones del 25 de enero prendieron
la mecha, pero fueron las luchas previas las que acumularon la pólvora. En
Siria, por el contrario, ha sido la represión extrema la principal razón del
retraso de la extensión del movimiento a las principales ciudades del país,
ciudades que no habían conocido ninguna acumulación previa de huelgas y de
protestas como ocurrió en Egipto o Túnez.</DIV>
<DIV align=justify><BR>El retraso de la extensión no era debido al hecho de que
esas ciudades fueran favorables al régimen, como se ha pretendido. La razón del
retraso de la entrada en rebelión de las ciudades de Alepo y de Damasco no es
tanto la importancia de la base social del régimen como el despliegue masivo de
las fuerzas de represión y la ausencia de una acumulación previa de
luchas.</DIV>
<DIV align=justify><BR>Vengo aquí a la cuestión de la militarización. No soy
partidario de la militarización, prefiero los procesos revolucionarios
pacíficos. La militarización engendra una destrucción colosal, empuja a una
degeneración de la oposición y amenaza la democracia naciente, pues las
organizaciones militares son raramente democráticas.</DIV>
<DIV align=justify><FONT size=3 face=Calibri></FONT><BR>Sin embargo -desde el
comienzo, como has indicado- he afirmado que la militarización de la revolución
siria era inevitable. Con el comienzo de la formación de los grupos del Ejército
Sirio Libre, miembros del Consejo Nacional Sirio llamaron a una intervención
extranjera directa que, en su pensamiento, habría permitido controlar la
militarización. Esta demanda es peligrosa y me opongo a ella. Otros -en
particular miembros del Comité Nacional de Coordinación- llamaron a restringir
el movimiento a la lucha pacífica, condenando la militarización.</DIV>
<DIV align=justify><BR>Desde mi punto de vista, estas dos posiciones traducían
una carencia estratégica. El régimen sirio es fundamentalmente diferente de los
de Egipto y Túnez. En Siria, como antes en Libia, existe un lazo orgánico entre
la institución militar y la familia reinante, mientras que en Egipto y en Túnez,
Mubarak y Ben Alí habían salido de la institución militar y no eran sus
creadores. La reorganización del estado, y en particular de sus fuerzas armadas,
por Gadafi y Hafez el-Assad ha hecho el derrocamiento pacífico de sus regímenes
algo completamente ilusorio.</DIV>
<DIV align=justify><BR>Hafez el-Assad reconstruyó las fuerzas armadas sirias
sobre bases confesionales bien conocidas. Constatando esto, no condenamos en
absoluto a una comunidad religiosa particular (alauita); denunciamos más bien el
confesionalismo del régimen. No se trata de reemplazar un confesionalismo por
otro, sino de reconstruir el estado sobre bases no confesionales.</DIV>
<DIV align=justify><BR>No se puede apostar por el abandono del tirano por sus
unidades de élite militares en países como Libia o Siria. Derrocar pacíficamente
al régimen en países como esos es imposible. No todas las revoluciones, como las
luchas de liberación nacional, pueden alcanzar la victoria de forma pacífica. La
estrategia no se define en función de lo que sería deseable, sino en función de
la naturaleza del estado. Por esta razón he afirmado desde el comienzo que el
derrocamiento del régimen sirio no podrá hacerse más que por la lucha
armada.</DIV>
<DIV align=justify><BR>Por el contrario, el llamamiento a la intervención
extranjera es un error grave. He enumerado los riesgos que una intervención así
crearía en mi contribución a una reunión de la oposición siria en Estocolmo, y
en artículo publicado a continuación en el periódico Al Akhbar de Beirut. Ahora
bien, algunos de esos riesgos han llevado a los propios estados occidentales a
rechazar de entrada la militarización. Los dirigentes occidentales ven hoy con
preocupación la expansión de la organización Al-Qaeda en Siria; están muy
inquietos. Y si comienzan ahora a contemplar una intervención directa, no es
ciertamente por amor por el pueblo sirio, sino únicamente en razón de su temor a
Al Qaeda y grupos semejantes. En Libia también, es un temor similar de una
deriva de la situación, así como la tentativa de tomar el control del proceso de
cambio los que motivaron su intervención. Pero su tentativa ha fracasado.</DIV>
<DIV align=justify><BR>Existe una tercera ilusión a propósito de Siria,
propagada por Estados Unidos: es la solución llamada yemenita que ha apoyado,
entre otros, Obama. Consistiría en realizar un acuerdo con el principal padrino
de Assad, Rusia, a fin de que ésta le aparte de la misma forma que el padrino
saudí apartó al Ali Abdalá Saleh. Es una pura ilusión. Como he indicado, los
aparatos centrales del estado están ligados orgánicamente a la familia reinante
en Siria y están construidos sobre bases confesionales. Es impensable que
abandonen el poder sin derrota sobre el terreno, incluso si se pone en escena
una salida de Bachar el-Assad como se hizo con Ali Abdalá Saleh en Yemen.</DIV>
<DIV align=justify><BR>Estas tres ilusiones son el resultado de una carencia
estratégica en la aprensión de la realidad y de las diferencias entre Siria, de
un lado, y Egipto, Túnez e incluso Yemen, del otro. Esta carencia ha conducido a
que la oposición siria no haya sabido tomar la iniciativa de organizar la
militarización sobre bases sanas. A fin de cuentas, la democracia en Siria no
vencerá más que rompiendo el aparato del poder, es decir desmantelando las
fuerzas armadas para reconstruirlas sobre bases que no sean ni confesionales ni
dictatoriales.</DIV>
<DIV align=justify><FONT size=3 face=Calibri></FONT><BR><STRONG>Algunos piensan
que la militarización conduce a la guerra civil. ¿Ha entrado Siria en una guerra
civil?</STRONG></DIV><FONT size=3 face=Calibri></FONT>
<DIV align=justify><BR>Por supuesto, desde hace varios meses. Pero la guerra
civil no significa la guerra confesional. La guerra civil designa todo conflicto
armado que opone a partes de una misma sociedad, como era el caso durante la
guerra civil española en los años 1930, o en Francia tras la revolución de 1789,
o en Rusia tras la de 1917. Las guerras civiles no son necesariamente guerras
confesionales o religiosas. Cuando afirmé, hace más de un año, que Siria iba
inevitablemente hacia la guerra civil, no entendía con ello una guerra
confesional. Quería solo subrayar la inevitabilidad de la confrontación militar
sin la que el régimen no podría ser derrocado.</DIV>
<DIV align=justify><BR>Además, el régimen ha intentado, e intenta aún,
desencadenar una guerra confesional, ayudado en esto por ciertas fuerzas
reaccionarias en la oposición. Hemos visto cómo, desde los primeros días, el
régimen ha atribuido el levantamiento a grupos salafistas o a Al Qaeda. Esta
propaganda del régimen enviaba dos mensajes: uno dirigido a las minorías y el
otro a los sunitas ordinarios que rechazan el wahabismo, sin olvidar el tercer
mensaje dirigido a los países occidentales. En realidad, cuanto más se prolonga
el conflicto, más se refuerzan las fuerzas confesionales. Es indispensable
impedir que prevalezca la lógica confesional. Para ello, la oposición debe
adoptar una posición firme contra los discursos confesionales.</DIV>
<DIV align=justify><BR>En cambio, el llamamiento a un movimiento estrictamente
pacífico con el pretexto de poner en guardia contra el confesionalismo, como
hacen algunos miembros de la izquierda siria, se ha acompañado de un llamamiento
al diálogo con el régimen. Era evidente, de entrada, que estos llamamientos no
conseguirían nada. Las fuerzas de izquierda habrían debido adoptar una posición
radical desde el comienzo del movimiento, habrían debido llamar al derrocamiento
del régimen y no a un diálogo ilusorio con él. A pesar de mi profundo respeto y
mi amistad por algunos militantes de la izquierda siria, considero que estos
llamamiento fueron, y siguen siendo, sermones en el desierto.</DIV>
<DIV align=justify><BR><STRONG>Por otra parte, ¿no conduce la militarización a
la supresión del carácter popular pacífico de la revolución?</STRONG> </DIV>
<DIV align=justify><BR>Ya he tenido la ocasión de decir que el principal dilema
estratégico de la revolución siria es lograr combinar el movimiento pacífico de
masas con la lucha armada. No es concebible, frente a un régimen de la
naturaleza del régimen siro, que la lucha pacífica pueda proseguirse hasta el
infinito. Esto equivaldría a desear que los manifestantes pacíficos continuaran
haciéndose asesinar como corderos, día tras día.</DIV>
<DIV align=justify><BR>Es un dilema clásico en las revoluciones populares contra
regímenes tiránicos que no dudan en matar. Se impone entonces crear un brazo
armado de la revolución para proteger al movimiento pacífico, y llevar a cabo
una guerrilla contra las fuerzas del poder y sus milicias criminales
(shabbiha).</DIV>
<DIV align=justify><BR>El deslizamiento hacia una guerra confesional conduciría,
por el contrario, a la prolongación del conflicto y a la ampliación de la base
del régimen de Assad más que a su estrechamiento. La solución consiste en
construir redes de resistencia popular en torno a una constitución democrática
que rechace claramente el confesionalismo, cuyos esbozos estamos viendo ya. Esto
es crucial para el futuro de la revolución y del estado en Siria.
<HR>
<BR></DIV></FONT></BODY></HTML>