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<HR>
</DIV>
<DIV align=center><STRONG><FONT size=4><U>boletín solidario de
información<BR></U><FONT color=#800000 size=5>Correspondencia de
Prensa</FONT><BR><U>9 de marzo 2013</U><BR><FONT color=#800000
size=5>Colectivo Militante - Agenda Radical<BR></FONT>Montevideo -
Uruguay<BR>redacción y suscripciones: <A
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href="mailto:germain5@chasque.net">germain5@chasque.net</A></FONT></STRONG><A
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<HR>
</DIV>
<DIV align=justify> </DIV>
<DIV align=justify><STRONG><FONT size=3>Palestina<BR><BR>Pedradas de furia
<BR><BR>Crónica desde la Cisjordania ocupada</FONT></STRONG>
<BR> <BR></DIV>
<DIV align=justify><STRONG></STRONG> </DIV>
<DIV align=justify><STRONG>María Landi <BR>Brecha, Montevideo, 8-3-2013<BR><A
title="http://www.brecha.com.uy/ CTRL + clic para seguir el vínculo"
href="http://www.brecha.com.uy/">http://www.brecha.com.uy/</A></STRONG><A
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href="http://www.brecha.com.uy/"><STRONG
title="http://www.brecha.com.uy/ CTRL + clic para seguir el vínculo"></STRONG></A></FONT></DIV>
<DIV align=justify><FONT size=2 face=Arial><BR><BR>¿Qué va a pasar si muere uno
de los presos palestinos en huelga de hambre? ¿Cuál será la gota que desborde el
vaso? ¿Estamos en vísperas de una nueva Intifada? Esas preguntas han estado en
boca de mucha gente estos días en Palestina; aun sabiendo que son imposibles de
responder, porque ningún alzamiento se pudo prever antes: todos surgieron de
manera espontánea, cuando en un momento dado la gente sintió que ya no podía ni
quería aguantar más. Las últimas semanas parecen ser uno de esos
momentos.</FONT></DIV><FONT size=2 face=Arial>
<DIV align=justify><BR>Cada día uno se pregunta qué más hace falta para que los
palestinos y palestinas exploten. Y es que cada nueva acción de protesta o
resistencia pacífica es respondida por Israel con más balas, más gas
lacrimógeno, más cañones de agua pestilente, más y más arrestos, e incluso con
la muerte. Cuando los palestinos se hartan del muro, del robo incesante de
tierras, de las demoliciones de sus casas, de los arrestos y allanamientos
nocturnos, de la violencia impune de los colonos fanáticos asentados en sus
tierras robadas, de la represión sistemática y brutal a sus marchas pacíficas,
de los presos torturados hasta la muerte, reaccionan lanzando piedras que son
respondidas con un derroche absurdo de violencia bélica, y donde los muertos los
ponen siempre ellos. </DIV>
<DIV align=justify><BR>Estas semanas asistimos a una nueva escalada de violencia
por parte de Israel: es la típica respuesta (y la única que conocen y practican
las fuerzas de ocupación) a un incremento en la movilización de la sociedad
palestina reclamando por los prisioneros en huelga de hambre, que se encuentran
bajo detención administrativa (sin cargo ni juicio, indefinidamente), aislados
de los demás prisioneros y sin recibir visitas de sus familiares. Los cuatro que
se encontraban en huelga de hambre de varios meses fueron recientemente
hospitalizados al agravarse su frágil condición de salud: Samer Isawwi, Ayman
Sharawrna, Jafar Ezzedine y Tareq Qaadan. Estos dos últimos anunciaron que
levantaban la huelga después de una audiencia que determinó su liberación para
mayo. Muna Qaa­dan, hermana del último, se sumó recientemente a la huelga de
hambre, al igual que otros presos. Muna había sido liberada en el intercambio de
prisioneros de octubre de 2011, pero es una de los 14 que fueron nuevamente
arrestados desde entonces, al igual que Isawwi y Sharawrna, que están en peligro
de muerte inminente, según fuentes médicas. Ambos fueron re-arrestados sólo bajo
la acusación de "violar la libertad condicional" en cuanto a las restricciones
de movimiento. </DIV>
<DIV align=justify><BR><STRONG>El hilo más sensible</STRONG></DIV>
<DIV align=justify> </DIV>
<DIV align=justify>A quienes hemos vivido bajo regímenes autoritarios no tienen
que explicarnos lo que es la cárcel política; sabemos que cuando no existe
Estado de derecho (y los palestinos no tienen absolutamente ningún derecho bajo
la ocupación israelí) la gente es arrestada simplemente por organizarse para
expresar su oposición o para resistir al régimen. Sabemos también que bajo el
sistema de "justicia militar" (ya ese término es un oxímoron) las personas
detenidas y juzgadas por motivos políticos carecen de las garantías del debido
proceso en todas sus etapas: la detención, el acceso a defensa legal, la
independencia del tribunal, el respeto de los plazos y procedimientos legales,
las formas en que se obtienen de testimonios de acusación, y por supuesto la
sentencia. Y los palestinos son "expertos" en esto, porque hace seis décadas y
media que soportan un régimen brutal de colonización y ocupación militar. </DIV>
<DIV align=justify><BR>Quizás sí sea bueno explicitar que la inmensa mayoría de
los más de 4.500 presos políticos palestinos jamás en su vida usó un arma; están
presos por resistir pacíficamente a la ocupación y el robo permanente de su
tierra, su agua, sus recursos, su cultura y su libertad. Escribá estos días
Gideon Levy, el gran periodista israelí en el diario Haaretz: "Ochocientas mil.
Ese es el número de personas palestinas detenidas y encarceladas en las
prisiones israelíes desde el comienzo de la ocupación, de acuerdo con The New
York Times. Casi un millón de personas. Esta estimación podría ser un poco alta;
algunos dicen que son 'sólo' 600.000. Después de todo, no hay un número exacto.
Pero el cuadro general es claro y escalofriante: cuando la gente dice que Israel
encarcela al pueblo palestino, esto es lo que quieren decir: el encarcelamiento
concreto, físico, el hacinamiento y la tortura de personas en la cárcel. No son
sólo los puestos de control, el muro de separación y las barreras psicológicas,
sino también las reales. </DIV>
<DIV align=justify><BR>Cientos de miles de palestinos que viven bajo la
ocupación han sufrido esa experiencia, aunque sólo sea una vez en sus vidas.
Entre los aproximadamente 4 millones de habitantes de Cisjordania y Gaza,
centenares de miles de personas llevan cicatrices físicas y emocionales y cargan
con el recuerdo de su encarcelamiento. Lo mismo ocurre con otros varios millones
de personas: los miembros de sus familias. Cerca de 4.500 palestinos están
encarcelados en la actualidad. Casi todos los hogares tienen un familiar que fue
detenido. Cada familia tiene un preso, o uno que fue puesto en libertad".</DIV>
<DIV align=justify><BR>En todos los casos, la detención no se ejecuta en el
contexto de enfrentamientos violentos (de nuevo: lo más violento que los
palestinos hacen es tirar piedras), sino mediante incursiones nocturnas en las
que los soldados irrumpen en las casas con gran violencia, sacan a los niños u
hombres jóvenes de la cama, los maltratan delante de sus hijos, esposa, padre o
madre, y se los llevan con los ojos vendados y las manos atadas. La acusación es
siempre la misma: arrojar piedras al ejército de ocupación.</DIV>
<DIV align=justify><BR>En mayo de 2012 las autoridades israelíes lograron
desactivar una verdadera Intifada que se estaba gestando en las cárceles. En el
acuerdo que puso fin a una huelga de hambre masiva de casi dos meses, Israel se
comprometió a poner fin a dos prácticas abominables: la detención administrativa
y el aislamiento de ciertos prisioneros. Menos de un año después, Israel
demuestra una vez más que es experto en romper acuerdos con los palestinos. Issa
Qaraqee, el ministro palestino para Asuntos de los Prisioneros, informó que hay
un incremento alarmante en la aplicación del aislamiento prolongado a los
presos, y más de 200 están bajo detención administrativa (incluidos los que
están en huelga de hambre). <BR></DIV>
<DIV align=justify>La última semana de febrero, en medio de las protestas
generalizadas en las calles palestinas, algunos de los presos en huelga de
hambre prolongada comparecieron en audiencias ante los tribunales militares que,
con absoluta indiferencia por la gravedad de su estado de salud, se limitaron a
prolonga la detención administrativa por varias semanas más sin tomar resolución
alguna, sabiendo que eso no es otra cosa que una sentencia de muerte.<BR></DIV>
<DIV align=justify><STRONG></STRONG> </DIV>
<DIV align=justify><STRONG>Torturado hasta la muerte</STRONG></DIV>
<DIV align=justify> </DIV>
<DIV align=justify>La gota que estuvo a punto de desbordar el vaso de la
paciencia palestina fue la muerte por torturas de Arafat Jaradat, el 23 de
febrero, en la prisión israelí de Megiddo. Este hombre de 30 años, padre de una
niña de 4, un niño de 2, y a la espera de su tercer hijo, había sido arrestado
seis días antes bajo la única acusación de haber tirado piedras en un incidente
donde un israelí fue herido, en noviembre de 2012 (mientras Israel estaba
bombardeando Gaza masivamente). La autopsia -que las autoridades se vieron
obligadas a realizar debido a las presiones internas y externas- reveló que la
causa de la muerte fueron las múltiples y graves torturas a que fue sometido, y
no un paro cardíaco, como habían informado. Jaradat tenía seis huesos rotos en
la columna, brazos y piernas, y contusiones graves en el pecho y el
rostro.<BR>Según la organización de derechos de los presos Addameer, desde 1967
más de 200 prisioneros murieron en cautiverio; de ellos, 72 por tortura y 53 por
negligencia médica. Recientemente ha habido un alarmante aumento de los presos
que mueren poco después de ser liberados en delicado estado de salud. Menos de
un mes antes de la muerte de Jaradat, Ashraf Abu Dhra entró en coma y murió diez
días después de ser liberado; había estado preso seis años y medio. </DIV>
<DIV align=justify><BR>La impunidad del Shin Bet (el servicio secreto israelí,
conocido como gss) está largamente probada. Entre 2001 y 2011, los presos
palestinos presentaron 700 denuncias ante el procurador del Estado, pero ni una
sola ha sido investigada. Bana Shoughry-Badarne, abogada y directora legal del
Comité Público contra la Tortura en Israel, afirmó en un informe de 2012: "La
impunidad del gss es absoluta". </DIV>
<DIV align=justify><BR>La Suprema Corte de Israel ha respaldado reiteradamente
al Shin Bet en su negativa a rendir cuentas de sus acciones en conformidad con
el derecho internacional. En 2012 la Corte rechazó la solicitud presentada por
tres organizaciones de derechos humanos israelíes para que el Estado realizara
una investigación sobre las denuncias de torturas por parte del gss Y este mes,
dos semanas antes del asesinato de Jaradat, la Suprema Corte rechazó otra
solicitud para que el gss grabara y filmara los interrogatorios, a fin de
cumplir con las exigencias de la Convención Internacional contra la Tortura
-ratificada por Israel. </DIV>
<DIV align=justify><BR>El asesinato de Arafat Jaradat desató una ola de
indignación en el territorio palestino. Activistas de todos los grupos políticos
(en una auspiciosa muestra de unidad) y cientos de miles de personas
provenientes de toda Cisjordania asistieron al funeral en la aldea de Sa'ir, en
el norte de Hebrón. Hubo protestas e incidentes en casi todas las ciudades
palestinas, incluyendo las que hoy forman parte de Israel (Haifa, Nazaret,
Jaffa). Como respuesta, las fuerzas de ocupación invadieron hogares y arrestaron
a decenas de jóvenes cuyas edades oscilan entre 16 y 22 años. Según informó el
centro de derechos humanos Ahrar, sólo en febrero las fuerzas israelíes
arrestaron a 382 personas, incluido Omar Nawaf Awar, de 5 años y medio, también
acusado de tirar piedras.</DIV>
<DIV align=justify><BR>El 25 de febrero, el mismo día que Jaradat era enterrado
en Hebrón y la gente protestaba en las calles, los soldados israelíes dispararon
con armas de fuego a los niños que tiraban piedras contra el muro de apartheid
que rodea a Belén, pegado al campo de refugiados de Aida. Mohammed Al-Kurdi, de
13 años, recibió dos disparos y tuvo que ser intervenido en el hospital de la
contigua Beit Jala. Los médicos no pudieron extraer una de las balas, por
encontrarse demasiado cerca del corazón. Pero sí pudieron comprobar que la
munición era de un calibre cuyo uso está prohibido desde hace años por el propio
reglamento del ejército. </DIV>
<DIV align=justify><BR>Pocas horas después, otro adolescente fue gravemente
herido en el mismo campo de refugiados de Aida: los soldados dispararon
directamente a la cabeza de Uday Sarhan, de 16 años. Sus compañeros aseguran que
Uday fue arrestado y arrastrado por los soldados al otro lado del muro, donde de
hecho le dispararon antes de devolverlo, y luego demoraron en permitir que fuera
asistido. Uday fue trasladado al hospital Hadassah en Jerusalén, donde
permanecía -según algunas versiones- con muerte cerebral. Otras fuentes
afirmaron que había muerto, pero hasta el momento de escribir esta nota no se
había confirmado el deceso. </DIV>
<DIV align=justify><BR>También el mismo día, en Nablus, Mohammed Daraghmeh (25)
fue hospitalizado después de que un soldado israelí disparó una granada de gas
lacrimógeno directamente a su cabeza. </DIV>
<DIV align=justify><BR>El viernes pasado casi 100 palestinos fueron heridos por
el ejército en distintos puntos de Cisjordania durante las protestas por los
presos en huelga de hambre y bajo detención administrativa; la mayoría por balas
de acero forradas de goma, pero también por munición real. Más de la mitad
fueron heridos frente a la prisión militar de Ofer, cerca de Ramalá. Allí el
viernes 1 el periodista Jihad al Qady fue gravemente herido y a hora se
encuentra en la unidad de cuidados intensivos del hospital de Ramalá, donde
tuvieron que extraerle parte del bazo. También hubo choques y heridos cuando los
soldados invadieron la Explanada de las Mezquitas en Jerusalén para reprimir la
protesta en solidaridad con los presos. <BR></DIV>
<DIV align=justify>En contraste, los medios israelíes informaron que sólo un
soldado fue herido levemente por una piedra lanzada por un niño palestino cerca
de la colonia ilegal Gush Etzion.</DIV>
<DIV align=justify><BR><STRONG>Violencia uniformada y de la otra</STRONG> </DIV>
<DIV align=justify> </DIV>
<DIV align=justify>Paralelamente al incremento en la escalada represiva del
ejército israelí, estos días también asistimos a un aumento exponencial de los
ataques de los colonos judíos fanáticos, que gozan de la misma impunidad que las
fuerzas de ocupación. En el norte de Cisjordania, en la región de Nablus (famosa
por la violencia de sus colonos), en el último mes dos aldeas Qusra y Urif, han
venido sufriendo ataques casi cotidianamente, con un resultado de palestinos
heridos y hospitalizados, autos incendiados, olivos arrancados, cultivos
destruidos y viviendas vandalizadas.</DIV>
<DIV align=justify><BR>Unos quince colonos de los asentamientos vecinos de Esh
Kodesh y Shilo entraron armados en Qusra y atacaron personas y propiedades. Un
adolescente de 16 años recibió un disparo en el rostro que le comprometió el ojo
izquierdo, y un joven de 26 fue herido en el pecho. </DIV>
<DIV align=justify><BR>Por otro lado, en la cercana Nablus cientos de colonos
ultraortodoxos invadieron el barrio palestino de Balata para realizar rituales
talmúdicos en la Tumba de José (un lugar que consideran sagrado). Esto desató
enfrentamientos con los residentes (pues los colonos no tienen permitido entrar
en las ciudades palestinas). Los testigos afirman que los colonos llegaron por
lo menos en diez autobuses, escoltados por un gran número de soldados y
dispararon gases lacrimógenos y balas de plástico a la población de Balata.
</DIV>
<DIV align=justify><BR>Para quienes vivimos en Cisjordania, y en particular en
zonas como Nablus y Hebrón, estos incidentes son el pan de cada día. La
presencia de los soldados invariablemente es para "proteger" a los colonos y
unirse a ellos para agredir a los palestinos.</DIV>
<DIV align=justify><BR><STRONG>¡Y también Gaza !</STRONG> </DIV>
<DIV align=justify> </DIV>
<DIV align=justify>El 26 de febrero los medios occidentales difundieron con gran
despliegue la noticia de que la resistencia palestina había lanzado un cohete
desde Gaza hacia territorio israelí, "rompiendo el alto el fuego" acordado
después del último ataque de Israel ("pilar de defensa") a la Franja.</DIV>
<DIV align=justify><BR>Irónicamente, apenas un par de días antes el periodista
peridista británico Ben White mostraba en una infografía la cantidad de ataques
lanzados por cada una de las partes en estos tres meses desde el alto el fuego.
Desde fines de noviembre, las fuerzas israelíes han realizado casi una agresión
diaria a Gaza, a saber: 63 ataques con disparos de las tropas ubicadas a lo
largo del muro que separa a Israel de la Franja; 30 ataques de la armada contra
pescadores en las costas de Gaza; 13 incursiones terrestres del ejército. Como
resultado, 91 palestinos resultaron heridos y cuatro murieron (incluyendo
menores). En contraste, los palestinos en el mismo período lanzaron dos morteros
y ningún cohete, y no hubo víctimas. En el mismo período, pero en Cisjordania,
seis palestinos fueron muertos y 618 heridos, en comparación con ningún israelí.
</DIV>
<DIV align=justify><BR>White señalaba que estos datos son relevantes para
ilustrar el silencio de los medios occidentales sobre las reiteradas agresiones
israelíes. El patrón es siempre el mismo: para ellos los "períodos de calma" se
definen por la ausencia de ataques desde Gaza hacia Israel; los de éste hacia la
población palestina, no se cuentan.</DIV>
<DIV align=justify><BR>Al mismo tiempo, las cifras reflejan la realidad
cotidiana en Palestina y el enorme desequilibrio de poder entre ocupante y
ocupado. Y también es importante recordar estas cifras -terminaba White- cuando
Israel y sus aliados utilicen una vez más la narrativa de los "cohetes" para
justificar un nuevo asalto a Gaza. "Entonces recuerden estos datos, y lo que
Israel ha estado haciendo mientras -en palabras del propio cónsul israelí en Los
Ángeles, 'durante los últimos tres meses no ha habido ningún cohete disparado
desde Gaza'."</DIV>
<DIV align=justify><BR>En una línea similar, el analista Yousef Munayyer
observaba que los temores de una posible Intifada son vistos con preocupación
por Israel y Occidente sólo por cómo podría afectar la seguridad de la sociedad
israelí. El hecho de que la ocupación en sí misma es un sistema de violencia
constante e intolerable, desde hace seis décadas y media, no parece preocupar al
mundo. La inseguridad perpetua en que los palestinos viven bajo la ocupación
israelí nunca es vista como crisis. "Pero en realidad, la negación del derecho a
la autodeterminación a millones de personas mediante ocupación militar sí es una
crisis: una crisis de derechos humanos y una catástrofe."</DIV>
<DIV align=justify><BR><STRONG>Retórica versus rebelión</STRONG> </DIV>
<DIV align=justify><FONT size=3 face=Calibri></FONT> </DIV>
<DIV align=justify>La retórica israelí puede seguir intentando presentarse ante
el mundo como la víctima que necesita defenderse de la agresión de sus
peligrosos vecinos. Pero es evidente que esa narrativa cada día funciona menos.
La comunidad internacional -tanto la opinión pública como los gobiernos- sabe
bien quién tiene la mayor responsabilidad por la violencia actual, y también
quién la tendrá si efectivamente se produce una nueva Intifada. </DIV>
<DIV align=justify><FONT size=3 face=Calibri></FONT><BR>Como dijo al periodista
del Palestine Monitor Hakim, un estudiante de la Universidad Politécnica de
Hebrón durante el entierro de Arafat Jaradat: "Cuando nosotros optamos por la
violencia es una reacción a la violencia de Israel. Y la nuestra no es nada
comparada con la violencia de ellos. Ellos nos están matando; nuestra violencia
es una reacción normal, porque ellos empezaron". Y agregó: "Pero necesitamos
nuevos líderes para una nueva Intifada".</DIV>
<DIV align=justify><BR>Quizás esta última frase explica en buena medida por qué
no ha estallado aún una nueva Intifada: el pueblo palestino conoce bien el costo
brutal que tuvo cada uno de los alzamientos anteriores, y probablemente no
quiere arriesgar más sufrimiento sin sentir que cuenta con un liderazgo fuerte y
unificado capaz de conducir estratégicamente la lucha popular. </DIV>
<DIV align=justify><BR>Es indudable que a nivel de las cúpulas políticas las
perspectivas no son alentadoras: ni para reencauzar el tortuoso e interminable
"diálogo" de reconciliación entre Hamas y Fatah (una división que hace imposible
cualquier proyecto de liberación nacional y debilita incluso los esfuerzos en el
terreno diplomático, ambas cosas funcionales a Israel) ni menos aun para retomar
cualquier posible proceso de negociaciones con la potencia ocupante. Y es que el
reelecto primer ministro israelí Beniamin Netaniahu (cualquiera sea la
configuración final de la coalición de gobierno que está tratando de formar)
sólo tiene un plan para los territorios ocupados: continuar con la expansión
colonizadora y seguir confinando a la población palestina en enclaves o
bantustanes cada vez más reducidos. </DIV>
<DIV align=justify><BR>Por eso todo el mundo sabe de antemano que la primera
visita del presidente de Estados Unidos, Barack Obama, el 20 de marzo, a estas
tierras no pasará de ser otro ejercicio de retórica, donde el papá contrariado
volverá a rezongar al hijo malcriado -convertido en el matón del barrio- por
maltratar a los vecinos. pero sabiendo que ya es demasiado tarde para intentar
ponerle límites. </DIV>
<DIV align=justify><BR>Habrá que ver, no obstante, hasta dónde llega la
paciencia de los de abajo, que en última instancia han sido y serán siempre
quienes definan el momento del "Ya basta" sin pedirle permiso a los que mandan.
No deja de ser significativo que las banderas de Fatah, el mismo partido que
detenta la Autoridad Palestina (tan preocupada como Israel por la amenaza de una
Intifada), hayan estado masivamente visibles en esta ola reciente de indignación
callejera. </DIV>
<DIV align=justify><BR>(Fuentes consultadas: Al Jazeera, Al Arabiya, Maan News,
Palestine Monitor, Middle East Monitor, International Middle East Media Center,
International Solidarity Movement, Haaretz, Sabbah, The Daily Star.)
<HR>
</FONT></DIV></BODY></HTML>