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<DIV align=center><STRONG><FONT size=4><U>boletín solidario de
información</U><BR><FONT color=#800000 size=5>Correspondencia de
Prensa</FONT><BR><U>16 de abril 2013</U><BR><FONT color=#800000 size=5>Colectivo
Militante - Agenda Radical</FONT><BR>Montevideo - Uruguay<BR>redacción y
suscripciones: <A
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href="mailto:germain5@chasque.net">germain5@chasque.net</A></FONT></STRONG><A
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<DIV align=justify><STRONG><FONT size=3>Venezuela</FONT></STRONG></FONT></DIV>
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<DIV align=justify><FONT face=Arial><STRONG>Llego la hora de la verdad:
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<DIV align=justify><FONT size=2 face=Arial><STRONG><FONT size=3>La lealtad como
tragedia o como esperanza radical</FONT></STRONG> <BR></FONT></DIV>
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<DIV align=justify><FONT size=2 face=Arial><STRONG>Roland Denis
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<DIV align=justify><FONT size=2 face=Arial><STRONG>Aporrea<BR><A
title="http://www.aporrea.org/ CTRL + clic para seguir el vínculo"
href="http://www.aporrea.org/">http://www.aporrea.org/</A></STRONG></FONT><A
href="http://www.aporrea.org/"><FONT
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title="http://www.aporrea.org/ CTRL + clic para seguir el vínculo"></STRONG></FONT></A></DIV>
<DIV align=justify><BR><FONT size=2 face=Arial>Los votos lo dijeron clarito, el
pueblo del 27 de febrero, el pueblo leal al mensaje libertario y la obra
justiciera de Chávez, salvaron al límite este proceso en el momento en que ha
podido desmoronarse por la acumulación arrogancias y garrafales errores que
vienen conjugándose con los años. La votación prácticamente 50 a 50 tiene sus
antecedentes en estos 14 años, pero en este caso no es lo mismo ni mucho menos
tomando en cuenta los altos índices de participación electoral, en este caso se
trató de un ejercicio estrictamente de lealtad (y reitero lo de la lealtad
porque mucho del clientelismo político comprado por la maquinaria burocrática en
este caso desvío por centenares de miles sus votos a la derecha sin complejo)
hacia el propósito revolucionario. No obstante y no estando Chávez como
candidato podemos asumir que es inmensa la sombra revolucionaria regada como
hegemonía de los valores transformadores en estos años la que garantizó la
ínfima victoria.<BR><BR>Pero al mismo tiempo tal y como le sucedieron en los
terribles años treinta europeos a aquellos dirigentes como Bujarin o Zinoviev y
casi toda la dirigencia bolchevique original, esa lealtad se vivió en sus
últimos días como una tragedia, como aquellos que aceptaron ser acusados como
los más viles conspiradores a la patria y la revolución obrera solo por salvar
la causa final revolucionaria aunque el déspota de Stalin sea quien la liderice.
Dieron toda su vida -fueron fusilados- y su gloria por la causa final del
pueblo, al menos así los ha salvado la historia al interpretarlos de esa manera.
Si tuvo sentido o no el gesto degradante de sumisión al déspota de aquellos
hombres en el momento histórico que les tocó vivir, todavía podemos discutirlo.
Lo que sí no tiene ningún sentido es que nosotros, esa mitad del pueblo
venezolano, en una circunstancia radicalmente distinta, donde no hay déspota de
por medio y no son nuestras vidas vidas individuales las que tenemos que medir
en valor frente a una gigantesca causa revolucionaria, que vivamos igualmente
esto como una tragedia. Es decir, que la lealtad del voto expuesto este 14 de
Abril se convierta en un acto donde a conciencia oculta sabemos que esto es una
causa perdida bajo el esquema de política, mando y comunicaciones que se ha
solidificado a través de la costra corporativa-burocrática impuesta, pero aún
así como último gesto y por odio a la vieja oligarquía tan bien sintetizada
políticamente en Capriles, nos tiremos al río sin hacer nada y nos convirtamos
en un "voto despido" por sumisión y por silencio.<BR><BR>Esa tragedia en nuestro
caso es inaceptable precisamente porque al contrario de la URSS aquí no hay otro
despotismo que el potencial fascismo de la derecha, porque nosotros podemos
decirle ¡basta! con todo derecho y moral para hacerlo a toda esa realidad que ha
supuesto el quiebre monetario, la vida del cacique Sabino entre tantos, el
desmoronamiento del salario por inflación, la burocratización del liderazgo
popular, el lenguaje moralista en boca de quienes lo niegan todos los días con
su corrupción, el cierre del debate y la transparencia de verdades en los
sistemas públicos de comunicaciones, el verticalismo cooptativo de partido, las
finanzas para banqueros y jamás para el desarrollo autogestionario de inmensas
fuerzas productivas que podríamos potenciar, la misión social social en manos de
camarillas burocráticas inútiles y arrogantes. No hay derecho a que nuestra
ínfima mayoría nos comportemos como Bujarín o Zinoviev. Aquí por razón de vida o
muerte de la revolución por el contrario hay que alzar la palabra, lo otro es
por seguro una guerra que la gran burguesía ya tiene todas las posibilidades de
desatar de nuevo pero en este caso con un pueblo desmoralizado porque perdió la
guerra inmediata contra los monstruos que nosotros mismos hemos dejado que se
creen que crezcan y terminen hegemonizando el comportamiento real y discursivo
del gobierno. No tenemos derecho a ello. Ni el más beneficiado por el
consentimiento monetario del gobierno a tantos grupos de base tienen derecho a
ello. El silencio, la autocensura, la criminalización del disenso y la lucha, el
no ejercicio con dignidad y sin descanso de los derechos populares conquistados,
es la traición originaria, el "salto de talanquera" es solo que viene a
consecuencia, así nos fusilamos éticamente hasta no valer nada.<BR><BR>La
lealtad por tanto tenemos que vivirla hoy como nunca como una esperanza radical.
Como una autocrítica profunda frente a la quietud del silencio y la falta de
autonomía política del pueblo en lucha, frente a la sumisión que muchos cuadros
nobles de gobierno aceptan por lealtad a un ideal genérico que nada tiene que
ver con sus jefes. Como una conciencia de que estamos a las puertas de una nueva
ofensiva fascista que puede sin mayor problema desatar una conspiración inmensa
contando con la traición interna que hoy se va a desatar y que ayer 14 de Abril
mismo comenzó a funcionar al dar falsos avances de victoria al mediodía y
desmovilizar a última hora la capacidad de arrastre que pueden tener las
"multitudes movilizadas" como en efecto pasó el 7 de Octubre. Prácticamente ocho
millones o más de cuerpos y conciencias que han hecho de la revolución verdadera
su deseo y su necesidad vital es un caudal inmenso para enfrentar lo que venga,
un milagro maravilloso de nuestra rebelión. Pero aquí es obligatorio actuar sin
compasión con nada, el gesto compasivo como dicen los brujos naguales mexicanos
no es más que una compasión hacia nosotros mismos, un gesto de miedo y debilidad
que nos impide mover las energías internas necesarias para comprender y
enfrentar la realidad que sea, desdoblándonos en los propios hechos, ayudando al
otro aplastado a alzarse contra su condición y sin compasión. Por ello se trata
de una esperanza radical donde asumimos de raíz nuestra condición de
revolucionarios pase lo que pase. Los retos más difíciles, la contrarrevolución
más agresiva como siempre ha sido desde hace 24 para acá debe engrandecernos. Lo
que pasó ayer nos debe en ese sentido llenar de alegría porque hacía falta un
hecho crucial, al límite de un definitivo abismo para hacer renacer el alma real
de la historia actual venezolana, y nuevamente llegamos a él para poner a prueba
la verdad libertadora que hemos defendido. Desde Nicolás para abajo,
independientemente de juicios y de quien es y ha sido el presidente y quien el
simple militante pero que lo mueve todo, estamos obligados a entrar en esa
lealtad esperanzada que no se somete a nada, no tenemos derecho al sometimiento.
Pero igual, estas alturas y priori no podemos creer en nadie, ese privilegio con
justificación o no solo lo tuvo Chávez y ya no está y todo lo dejó...cada quien
tendrá que probarse en los hechos y en su inteligencia, en su capacidad
comunicante, organizadora y luchadora, en su capacidad de inventar en su terreno
toda esa política hoy más que nunca posible de crear una patria libre y de
autogobierno del pueblo, armas en mano. Vivir en la alegría y el reto de la
esperanza, asumir de lleno lo fuerte y hermoso que es ¡por fin! vencer la
opresión imperial y capitalista....nuevamente llegó la hora de la verdad ¡somos
Chávez!, pero en este caso ya ésta no tiene después.
<HR>
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