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<DIV align=center><STRONG><FONT size=4><U>boletín solidario de
información</U><BR><FONT color=#800000 size=5>Correspondencia de
Prensa</FONT><BR><U>2 de mayo 2013<BR></U><FONT color=#800000 size=5>Colectivo
Militante - Agenda Radical</FONT><BR>Montevideo - Uruguay<BR>redacción y
suscripciones: </FONT></STRONG><A
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<DIV align=justify><STRONG><FONT size=3>Colombia<BR><BR>Declaración final del
Congreso para la paz <BR><BR>Pueblos construyendo paz para la vida
digna</FONT></STRONG><BR><BR></DIV></FONT>
<DIV align=justify><FONT size=2 face=Arial><STRONG>Congreso de los Pueblos<BR><A
href="http://www.congresodelospueblos.org/">http://www.congresodelospueblos.org/</A></STRONG><A
title="http://www.congresodelospueblos.org/ CTRL + clic para seguir el vínculo"
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<DIV align=justify><BR> </DIV>
<DIV align=justify>Considerando que la búsqueda de la paz con justicia social es
un asunto que le concierne al conjunto de la sociedad colombiana, nos
encontramos cerca de 20.000 personas en el Congreso para la Paz para mandatar en
torno a una agenda, y el movimiento social, que requiere el país para encontrar
una solución definitiva al conflicto social, político y armado que nos aqueja
hace casi medio siglo. <BR> <BR>Seguimos sosteniendo que la paz no
consiste únicamente en el silenciamiento de los fusiles. A nuestro juicio, no
podrá consolidarse una sociedad en paz sin los cambios necesarios que ataquen de
manera decidida las raíces del conflicto y sin revertir las acciones del Estado
que vulneran los derechos de los pueblos. Las graves problemáticas que vive la
mayoría del pueblo colombiano son factores que profundizan el conflicto, por esa
razón avanzamos en delinear una agenda social de paz planteada en perspectiva de
superar las condiciones de pobreza, desigualdad, marginalidad, impunidad y
exclusión política que han caracterizado al régimen político imperante, a través
de la lucha organizada. Esa agenda social de paz es expresión de los anhelos de
las comunidades, pueblos y organizaciones sociales que buscan una sociedad con
una paz genuina basada en la plena garantía de los derechos humanos y la
construcción de un país más equitativo. <BR> <BR>Consideramos que no podrá
construirse la paz sin el concurso de los sectores sociales populares que hemos
padecido la guerra. Insistimos en que la salida al conflicto armado no le
compete solamente al gobierno nacional y las insurgencias, pues los sectores
populares también tenemos mucho que aportar en la construcción de paz. Si el
cese del conflicto armado requiere de consolidar una sociedad democrática,
es necesario empezar por democratizar la búsqueda de la paz.
<BR> <BR>Saludamos la mesa de diálogo entre el gobierno y las FARC-EP, es
un espacio importante en el avance hacia la paz, sabemos que ésta es restringida
porque no hay partición desde el movimiento popular, la agenda es limitada y no
están todas las insurgencias. El movimiento popular es un sujeto real y sus
opiniones tienen que hacer parte de las salidas al conflicto y de un acuerdo
nacional. La paz no es una prerrogativa exclusiva de los armados, debe ser un
propósito nacional que vincule a diversos sectores de la sociedad colombiana.
Hacemos un llamado para que se instituyan caminos similares con el ELN y EPL
para que avancen en nuevos escenarios de diálogo.<BR> <BR>Para nosotros y
nosotras la paz tiene que ver con cambios estructurales, por ello nuestra agenda
contiene un programa que persigue el fin del conflicto, la construcción de
políticas que generen justicia social, la defensa de los territorios, las
salidas a la crisis humanitaria, la democratización del régimen político y de la
riqueza, la lucha contra la impunidad y la plena garantía de los derechos
humanos. En ese orden, nuestra apuesta de paz pasa por:<BR> <BR>Un nuevo
modelo económico que redistribuya los ingresos y la riqueza, que democratice los
medios de producción y las fuentes de riqueza, cuyo principal objetivo no sea la
acumulación de capital sino el bien-estar de la población. Un modelo que
no agreda los territorios y los ecosistemas, sino que parta de su protección, el
respeto a la naturaleza y la afirmación de la diversidad social, cultural y
ambiental. En suma, una nueva concepción de la economía que desmonte el
neoliberalismo, la dependencia, la privatización, la mercantilización, la
financiarización, el despojo y el autoritarismo. <BR> <BR>La reinvención de
la política, plantear nuevas formas de gobernabilidad, así como nuevas maneras
de defensa de lo público, para concebir un nuevo modelo de sociedad y de Estado.
Por lo tanto, mandatamos construir política desde los territorios para construir
un nuevo Estado y una nueva forma de gobernar. <BR> <BR>Es necesaria una
transformación estructural del modelo de justicia imperante en nuestro país,
caracterizado por legitimar un conjunto de medidas que le apuntan a garantizar
el orden social y político impuesto. Como rechazo a este modelo de justicia
hegemónico, represor y elitista, los pueblos que mandatamos paz para la vida
digna concebimos urgente la construcción de un nuevo modelo de justicia que
tenga como objetivo central la garantía integral de los derechos de los pueblos,
partiendo de los mecanismos comunitarios y populares que existen y han existido,
y proyectándose hacia las grandes decisiones judiciales que se toman en el país,
un nuevo modelo de justicia que fortalezca el tejido social de las comunidades y
responda a las necesidades concretas del pueblo Colombiano, expresadas en la
agenda legislativa de país que proponemos como alternativa de vida digna y
justicia social, así si podemos hablar de paz.<BR> <BR>Seguiremos luchando
por salud y educación públicas, universales, gratuitas, sin discriminaciones de
ningún tipo, a partir de un enfoque de derechos que reemplace la
mercantilización de la vida. La ley 100 de 1993 y las propuestas de
reforma a la educación son factores de guerra contra la sociedad, especialmente
contra los sectores populares. ¡Trabajo digno y sin distinción de
género, economía que parta de lo regional, socialización de la riqueza y de los
medios que permiten la producción, economía propia y soberanía, una educación
amplia, gratuita y de calidad. El reconocimiento de la diversidad de pueblos que
habitamos este territorio que pasa por reconocer la autonomía y dar la
posibilidad de existencia a pueblos que han sido condenados al
exterminio!<BR> <BR>Consideramos que para llegar al fin del conflicto es
necesario solucionar el problema histórico de la tierra y el territorio. Es
inaplazable la formulación de figura jurídica y política que garantice el
territorio y la territorialidad para el campesinado como base para una genuina
política de reforma agraria integral. Es crucial una reforma tributaria que
grave con impuestos altos a los grandes propietarios de la tierra. Consideramos
que las Zonas de Reserva Campesina son una ganancia del movimiento campesino
colombiano, consideramos fundamental defenderlas como instrumento de la lucha de
las comunidades rurales. También creemos que es necesario generar otras figuras
que solucionen los problemas del campo abarcando todo el territorio nacional y
atacando la gran propiedad terrateniente para buscar una genuina redistribución
de la tierra y la pervivencia en el territorio. Por lo anterior, no compartimos
la sustracción de Zonas de Reserva Forestal para instaurar Zonas de Reserva
Campesina. Es necesario seguir buscando el reconocimiento, ampliación y
saneamiento de resguardos indígenas y territorios colectivos afro.
<BR> <BR>Seguiremos luchando por la suspensión de las concesiones de
territorios a empresas transnacionales. Seguiremos expulsando a esas compañías
de nuestras regiones. Buscaremos derogar las normas que legalizan el despojo y
que amenazan la vida y la permanencia en los territorios. La minería a
cielo abierto debe ser erradicada en su totalidad. Nos oponemos a toda forma de
extranjerización de la tierra y cesión de baldíos de la nación a grandes
inversionistas. Rechazamos la posible aprobación del derecho de
superficie, el vuelo forestal y demás formas de privatización soterrada de la
tierra y el territorio. Es necesario reformar el régimen de licencias
ambientales con el fin de generar mecanismos jurídicos efectivos que protejan
los ecosistemas. Las comunidades delimitaremos Zonas de Biodiversidad para
proteger los territorios.<BR> <BR>Proponemos una ley marco de hidrocarburos
que reivindique elementos de soberanía nacional y redistribución de la
renta petrolea y gasífera. Buscaremos que Ecopetrol vuelva a ser una empresa
completamente pública y buscaremos instituir una empresa nacional minera
pública. De igual manera defendemos el carácter público de los demás bienes
comunes de carácter estratégico para la nación. Es necesario generar una
política de pago de la deuda ambiental generada por la extracción de
recursos.<BR> <BR>Buscamos una cultura de la vida que propague una nueva
ética de sobrevivencia y de convivencia, y que libere la re-creación de la
sociedad. En ese gran propósito, será necesario consolidar un movimiento
cultural que involucre el conjunto de acciones que promuevan la cultura de la
vida, desde la educación, las comunicaciones, el arte, el deporte y la
recreación.<BR> <BR>Asumimos el comprimiso de establecer y fortalecer los
lazos con los pueblos hermanos de nuestra américa y especialmente con movimiento
sociales y populares que encaminan sus luchas por la autodeterminación, la
soberanía y la construcción de la patria grande. Hablamos de CLOC-via campesina,
Frente Darío Santillán, Coordinadora de Movimientos Populares de América
(COMPA), Movimiento de los Sin Tierra y otros. Buscaremos interlocusión ante
UNASUR, MERCOSUR, CELAC Y ALBA en camino de lograr acompañamiento efectivo para
el proceso de paz en Colombia y para presentar nuestra agenda de país para la
vida digna.<BR> <BR>Finalmente, como Congreso para la paz planteamos que
vivimos hoy una crisis humanitaria en nuestros territorios, como consecuencia de
las lógicas extractivitas, represivas y excluyentes que el actual régimen ha
establecido durante décadas, y que se agudiza por la existencia del
conflicto armado. Esta crisis se manifiesta, entre otras, en la militarización
de los territorios indígenas, campesinos, afro decendientes, y urbanos; en la
sistemática violación a los derechos humanos y las infracciones al DIH; en
la precariedad de la población carcelaria y en especial de los
y las detenidas políticas que por su estado de sujeción se ven
excluidos de todos sus derechos; en la criminalización de los sectores
rurales; en la sistemática violencia sexual ejercida contra las mujeres y
niñas, hombres y niños que genera no solo afecciones individuales sino
afecciones colectivas que generan rupturas del tejido social y
familiar.<BR> <BR>En consecuencia, la construcción de esta agenda social el
Congreso para la paz ratifica y propone como escenarios para la acción
política:<BR> <BR>1. Configurar espacios regionales y locales de diálogo
(insurgencia, Gobierno, comunidades) para solucionar la crisis.<BR>2. Promover y
establecer una comisión de la verdad para esclarecer los crímenes, los
beneficiarios y los autores intelectuales de la crisis humanitaria al tiempo que
avanzamos en la exigencia de la libertad inmediata para lxs luchadores detenidxs
(presas y presos políticos) arbitrariamente y le exigimos tanto al Estado como a
las insurgencias el cese bilateral al fuego. <BR> <BR>3. La Ruta Social
Común para la Paz, en la que seguiremos participando de manera más activa y
aunaremos esfuerzos para vincular otras organizaciones sociales y políticas que
le apuestan hoy a la Paz. Es necesario que la tomemos como propia y definamos
más claramente la participación de todas las regiones en ella. Además de ello
debemos jalonar desde allí la construcción de una agenda de paz conjunta para el
país, que contemple iniciativas como las constituyentes por la
paz.<BR> <BR>4. La construcción de un espacio multilateral de dialogo,
donde juegue nuestra visión de paz, permita la participación directa y decisoria
de sectores populares, sociales y democráticos. Lo nuevo de este escenario es
que participaran los excluidos, los sin voz.<BR> <BR>5. La construcción del
movimiento social por la paz persiguiendo una gran confluencia democrática y
popular por la paz y los cambios. En este propósito no partimos de cero, ya
tenemos unos acumulados en cuanto a movilización y encuentro con otros,
requerimos que se escuchen muchas más voces. Debemos retomar las experiencias
que diversas comunidades han venido construyendo en la conformación de
territorios de paz. Estos serían escenarios idóneos para desarrollar propuestas
de diálogos regionales. <BR> <BR>Dicho movimiento debe reunir a los
diversos sectores sociales y políticos que coincidan en la necesidad de impulsar
la movilización por una agenda social de paz y la pertinencia de la
participación de los sectores populares en los procesos de paz. La unidad debe
entenderse como principio permanente de ampliación de la agenda política del
movimiento social por la paz y como la acción conjunta de diversas expresiones
políticas y sociales. Este debe ser ante todo un agente de impulso de una agenda
política por la superación del conflicto social y armado y por la erradicación
de las condiciones que lo hacen posible. Por esa razón el movimiento por la paz
cristaliza sus propósitos en la acción política y la movilización por una
sociedad con justicia social y vida digna.
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