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<DIV align=center><STRONG><FONT size=4><U>boletín solidario de
información</U><BR><FONT color=#800000 size=5>Correspondencia de
Prensa</FONT><BR><U>27 de mayo 2013<BR></U><FONT color=#800000 size=5>Colectivo
Militante - Agenda Radical</FONT><BR>Montevideo - Uruguay<BR>redacción y
suscripciones: </FONT></STRONG><A
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<DIV align=justify><STRONG><FONT size=3>Colombia<BR><BR>Entrevista a Pablo
Catatumbo<BR><BR>Uno de los hombres fuertes de las Farc habla sobre las
posibilidades de un acuerdo</FONT></STRONG><BR></DIV></FONT>
<DIV align=justify><FONT size=2 face=Arial></FONT> </DIV>
<DIV align=justify><FONT size=2 face=Arial><STRONG>María Jimena Duzán<BR>Semana,
Bogotá, 25-5-2013<BR><A
href="http://www.semana.com/">http://www.semana.com/</A></STRONG><A
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<DIV align=justify><BR><BR><STRONG></STRONG> </DIV>
<DIV align=justify><STRONG>-MARÍA JIMENA DUZÁN: ¿Hace cuánto no salía del
monte?</STRONG><BR><BR>PABLO CATATUMBO: A la civilización no vengo desde las
negociaciones de Tlaxcala. Es decir, desde hace casi 25 años. Y hace 12 no veía
a Iván Márquez.<BR><BR><STRONG>-M. J. D.: Usted fue el primer miembro del
secretariado que dio el paso que inició este proceso de paz. ¿Qué lo motivó a
darlo?</STRONG><BR><BR>P. C.: Es cierto. Las exploraciones comenzaron con
el gobierno de Uribe cuando nos envió una carta, firmada por el entonces
comisionado Frank Pearl. En ese momento, sin embargo, consideramos que no era
viable insistir en un proceso de paz cuando su mandato estaba acabando.
<BR><BR><STRONG>-M. J. D.: ¿Y por qué decidieron iniciar los diálogos
exploratorios con el gobierno Santos?<BR></STRONG><BR>P. C.: Porque las cartas
que él nos mandó y los mensajes que nos hizo llegar tenían otro contenido.
Además, estaba comenzado un gobierno y desde el día de su posesión el presidente
dijo que no tenía cerradas las puertas de la paz y que las llaves las tenía él.
Con Alfonso Cano y el secretariado analizamos esa alocución y nos pareció que
ahí había un mensaje. Sentimos que había la posibilidad de llegar a encontrar
una solución política, que nunca ha estado ausente de nuestro planteamiento
estratégico. El resto no se lo puedo decir porque tenemos compromisos de
confidencialidad con el presidente, que ambos hemos respetado.
<BR><BR><STRONG>-M. J. D.: ¿Qué impacto puede tener en el proceso de paz la
posible reelección del presidente Santos?</STRONG><BR><BR>P. C.: Me parece
positivo. Si el presidente es reelegido se le da continuidad al proceso. De otro
lado, le da la oportunidad para que lo defienda, cosa que no ha hecho hasta
ahora con suficiente fuerza y convicción. <BR> <BR><STRONG>-M. J. D.:
¿Por qué lo dice?</STRONG> <BR><BR>P. C.: Siempre tiene un doble mensaje. Por un
lado está la mesa de La Habana, pero por el otro nos vive hablando de plazos.
Primero nos dio uno y luego lo alargó hasta noviembre. Y en varias ocasiones ha
dado a entender que si esto no funciona, nada se pierde porque volvemos a la
guerra de siempre. <BR><BR><STRONG>-M. J. D.: En el documento escrito por el
alto consejero para la paz, Sergio Jaramillo, se defiende el proceso y se
plantea la importancia del fin del conflicto. ¿No lo entendió
así?</STRONG><BR><BR>P. C.: ¿Qué hizo Sergio Jaramillo? Exponer de manera clara
y coherente el pensamiento que tiene el gobierno de lo que debe ser este diálogo
de paz. Desde ese punto, me parece interesante porque antes no lo habían hecho.
Pero le aclaro, esa es la opinión del gobierno, no la nuestra.
<BR><BR><STRONG>-M. J. D.: ¿Y qué es lo que no comparte del documento del alto
comisionado?</STRONG><BR><BR>P. C.: Para empezar, diferimos en los tiempos. No
queremos un proceso exprés. A una confrontación que ha causado tanta tragedia en
el país y que se ha prolongado durante casi 50 años es muy complicado ponerle
plazos. <BR><BR><STRONG>-M. J. D.: ¿Significa eso que este año no habrá humo
blanco?</STRONG> <BR><BR>P. C.: Yo no quisiera caer en esos escenarios.
Nosotros queremos más bien recordarle al gobierno que hay temas muy gruesos en
los que todavía no hay acuerdo, como sucede con la propiedad terrateniente en
Colombia. El latifundismo es lo que históricamente nos ha llevado a la guerra.
Si usted revisa, este conflicto comenzó cuando López Pumarejo dijo que los
campesinos tenían derecho a su tierra e inmediatamente el poder terrateniente se
le vino encima. Ahí empezó la guerra. <BR><BR><STRONG>-M. J. D.: Le pide al
gobierno que defienda el proceso, pero ustedes se han tomado seis meses
discutiendo el primer punto. A ese ritmo no van a terminar
nunca.</STRONG><BR><BR>P. C.: Estoy de acuerdo con que el proceso tiene que
avanzar. Pero para eso hay que poner voluntad de lado y lado. El gobierno ha
dicho que tiene unas líneas rojas y que sabe hasta dónde llegar. Eso, si no lo
explican bien, se presta para conjeturas. Se parece mucho a lo que Uribe llamaba
los inamovibles. <BR><BR><STRONG>-M. J. D.: En el Congreso se está moviendo una
propuesta de suspender el proceso de paz, mientras se llevan a cabo las
elecciones. ¿Le parece viable?</STRONG><BR><BR>P. C.: Puede estar bien
intencionada, pero faltó sustentarla más y podría hacer inviable el proceso.
Insisto: ha habido avances, pero no los suficientes. El gobierno ha ofrecido
devolverles las tierras a quienes se las han arrebatado, pero eso no es ninguna
reforma agraria, ni mucho menos una revolución. Tan solo un acto de elemental
justicia y hasta incompleto, pues el despojo según la Contraloría suma 8
millones de hectáreas y solo ofrecen restituir 2 millones. Para que haya
una revolución en el campo, mínimo tendríamos que cambiar la injusta
concentración de la propiedad de la tierra. Por eso, cuando nos dicen que la
propiedad privada no se va a afectar, pensamos que esas son las líneas rojas de
las que habla el presidente Santos. <BR><BR><STRONG>-M. J. D.: Nadie cuestiona
que haya concentración de la tierra. Pero también hay derecho a la propiedad
privada y el gobierno ha sido muy claro en que no se va a tocar ese tema en la
mesa. ¿No será que ustedes también tienen sus líneas rojas que tampoco los están
dejando avanzar? <BR></STRONG><BR>P. C.: Le aclaro, nosotros no estamos hablando
de expropiar toda la propiedad latifundista. Solo que se apliquen los
instrumentos administrativos y las leyes que hay para ponerle límites a esa
concentración. Por eso proponemos que si hay 40 millones de hectáreas en
ganadería extensiva que por lo menos se incorpore la mitad a la producción de
alimentos. Además en el tema de las Zonas de Reserva Campesina hemos pedido que
se legalicen los 9 millones y medio de hectáreas de tierra que están en proceso
de construcción, pero el gobierno se niega argumentando que solo hay 3 millones
y medio.<BR><BR>Cuando yo entré a la guerrilla, San Vicente del Caguán no
existía, la zona de La Uribe y de El Pato eran una selva. El general Rojas había
implementado una reforma agraria para darle a los campesinos tierras, pero en la
selva, y estos habían llegado con sus hachas a derribar montaña. Esos son los
campesinos que hoy están clamando por que les titulen sus tierras. Eso pasó
hasta en los Estados Unidos, cuando se pobló el oeste, pero Colombia es el único
país donde hay que armar una guerra para conseguir que les titulen una tierra
que ya es suya de hecho. <BR><BR>-<STRONG>M. J. D.: Si este proceso de paz
llega a feliz término, ¿usted quisiera llegar al Congreso?</STRONG><BR><BR>P.
C.: María Jimena... Si mi objetivo fuera llegar al Congreso, no habría
necesitado pasar 40 años en el monte. Si he luchado tantos años no es para
llegar a ser simplemente un parlamentario. Para eso, me habría metido a un
partido tradicional y me hubiera vuelto un clientelista más. Nosotros tenemos
una inmensa voluntad de paz, pero sería injusto con el país que una guerra que
ha costado tanto se termine sin que haya un cambio mínimo en las condiciones
sociales de la gente. Y sería un acto irresponsable de parte de las guerrillas
colombianas que solamente se buscaran beneficios personales.<BR><BR><STRONG>-M.
J. D.: ¿Y entre esos beneficios personales, el de no ir a la cárcel después de
todos los crímenes que han cometido es uno que les interesa?</STRONG><BR><BR>P.
C.: Lo que creemos es que la propuesta de Santos no es generosa en ese sentido.
El M-19 obtuvo amnistía, constituyente, circunscripción electoral especial,
ministerios y hasta noticieros. Todo eso se lo dieron acabando de hacer la toma
del Palacio de Justicia. A las Farc-EP, que es una guerrilla mucho más
importante, nos ofrecen un marco jurídico en el que nos toca ir a la cárcel.
¿Cuántos años?, pregunta uno. Poquitos, por ahí de cuatro a ocho, le dicen. Eso
no tiene lógica. <BR><BR><STRONG>-M. J. D.: Tampoco tiene lógica que pidan
esos beneficios judiciales sin que hayan aclarado cómo es que van a enfrentar el
tema de las víctimas. <BR></STRONG><BR>-P.
C.: Eso no es cierto. Nosotros ya dijimos que vamos a ponerles la cara a las
víctimas. Lo que pasa es que cuando nosotros decimos que también somos víctimas,
muchos lo interpretan como una manera cínica de decir que nosotros no tenemos
ninguna responsabilidad. No hay tal. Lo que ocurre, así muchos no quieran
aceptarlo, es que nosotros también somos víctimas. Cada uno de los
representantes de las Farc-EP en La Habana, fuera de los que hay en el monte,
tiene una tragedia para contar. <BR><BR><STRONG>-M. J. D.: En su caso, tengo
entendido que una hermana suya fue secuestrada por Carlos Castaño en
1998.</STRONG> <BR><BR>-P. C.: Mi hermana no era ni siquiera
de izquierda, era una muchacha normal. Esta es la historia que ella me escribió
antes de que la desaparecieran: Castaño había diseñado una estrategia para
humillarnos a los comandantes y tomar retaliaciones contra nosotros y decidió
secuestrar a varios de nuestros familiares.<BR><BR>En mi caso, intentó
secuestrar primero a mi madre, a otra hermana y a la mamá del hijo mío. Cuando
no pudo, la emprendió contra mi hermana Yanette. Ella tenía una relación con un
señor que era casado y que estaba en trámites de divorcio. Él le dijo que iba a
vender un apartamento y que esa plata se la iba a dar a ella. Eran 28 millones
de pesos<BR><BR>Los Castaño, que la tenían infiltrada, supieron de esos millones
en la cuenta de mi hermana y asumieron que eran "los dineros malditos de las
Farc", como me lo escribió ella en su carta. Cuando se la llevaron a Castaño, mi
hermana fue acusada de ser testaferro de los dineros de Pablo Catatumbo, cuando
yo no tengo sino una carpa para hacer mi cambuche. <BR> <BR><STRONG>-M. J.
D.: ¿Es cierto que su hermana y Carlos Castaño se enamoraron?<BR></STRONG><BR>P.
C.: ¡Eso qué va a ser cierto! ¿Cómo es que la van a secuestrar y luego se
enamoran de ella? Lo que sucedió después es que Castaño nos presionó para que
negociáramos. Me mandó razones, pero le dije que no iba a hablar con él, que no
le tenía miedo. Fue una decisión que tomamos todos en el secretariado, porque no
era solo mi hermana sino la mamá y la hermana de Iván, el hermano de Alfonso, la
hermana de Simón Trinidad.<BR><BR>Después de un tiempo los Castaño decidieron
liberarlos a todos, pero a ella le tocó exiliarse en Costa Rica. Allá se
estableció, pero siempre con el sueño de volver a Cali, que era donde estaban su
hijo y su novio. Un día recibió una llamada de los Castaño en la que le decían
que si quería volver, arreglara con ellos. A pesar de que la familia le dijo que
no fuera, ella insistió con el argumento de que quería volver a ver a sus hijos
y que no debía nada. Se vino y cuando llego a Panamá, se bajó del avión y hasta
ahí supimos de ella. <BR><BR><STRONG>-M. J. D.: ¿Ustedes aceptan haber
secuestrado y asesinado al papá de Carlos Castaño?</STRONG> <BR><BR>P. C.:
Aunque yo no era comandante en ese momento, ni estaba en esa zona, sí fue cierto
que al padre lo retuvieron las Farc, pero no lo ejecutaron. Su padre murió al
parecer en un intento de rescate cuando se estaba procediendo a su liberación.
Pero, ¿sabe? No guardo rencores. Yo entiendo que este es un conflicto que nos ha
afectado a todos. Y por eso hablamos de las víctimas del conflicto, que incluyen
a los familiares de los soldados, de los guerrilleros.<BR><BR><STRONG>-M. J. D.:
.a las de los diputados del Valle, asesinados por las Farc o a las de los Turbay
Cote que corrieron con la misma suerte.</STRONG> <BR><BR>P. C.: Sí,
las de los políticos. En realidad yo no tuve participación directa en ninguno de
esos dos operativos, pero entiendo que debe ser un drama inmenso y terrible que
no podemos negar y que en su momento debemos abordar como
organización.<BR><BR><STRONG>-M. J. D.: En el caso dramático del asesinato de
los 11 diputados del Valle, ¿están dispuestos a asumir su
responsabilidad?</STRONG><BR><BR>P. C.: Le estoy diciendo que ahí hay una
responsabilidad que debemos abordar como organización.
<BR> <BR><STRONG>-M. J. D.: La hermana de los Turbay Cote, en una
entrevista en El Tiempo, dice que los perdona solo si dicen la verdad. ¿Qué le
contestan?</STRONG><BR><BR>-P. C.: Me parece un gesto de tolerancia y de nobleza
por parte de ella. Pero le repito: en este tema de las víctimas hay que poner
sobre la mesa todo el rompecabezas. ¡Armémoslo, pero completo!
<BR><BR><STRONG>M. J. D.: Una pareja de españoles acaba de ser secuestrada en La
Guajira. Ustedes han negado tenerlos. ¿Por qué es tan difícil creerles que
ustedes no siguen secuestrando?</STRONG> <BR><BR>P. C.: Vuelvo y le
repito: las Farc les hemos dado órdenes a todos nuestros frentes de que no
detengan a personas. Y definitivamente, la retención de esa pareja de ciudadanos
españoles no fue obra de las Farc. <BR><BR><STRONG>-M. J. D.: Hoy está en
La Habana, pero mañana puede volver al monte a librar una guerra que van
perdiendo. ¿No teme terminar como Alfonso Cano?</STRONG><BR><BR>P. C.: Lo de que
vamos perdiendo la guerra es relativo. Lo que sí es cierto es que ni el Ejército
nos ha podido derrotar, ni nosotros hemos podido ganar la guerra. Extender este
conflicto no puede ser bueno para el país. Me pregunta que si le tengo miedo a
la muerte y le respondo: cuando uno asume un compromiso revolucionario tiene que
asumir las consecuencias. A los revolucionarios no nos mueve el afán de
conservar la vida, sino el de defender nuestros ideales. Por eso el Che Guevara
decía que somos unas especies raras. Y en cuanto a la muerte de Alfonso, yo creo
que haberlo mandado matar fue el peor error de Santos. Él era el gran hombre de
la paz. <BR><BR>-<STRONG>M. J. D.: Esa imagen altruista de los
alzados en armas contrasta con la que se han hecho ustedes a través de tantos
años de guerra. Son una guerrilla cada vez más aliada con el narcotráfico y que
somete a la población civil a la extorsión y el secuestro, al reclutamiento de
menores y a las minas antipersona. </STRONG><BR><BR>P. C.: Mire, un Ejército que
ha luchado, que ha soportado un tren de guerra como el que hemos soportado, si
fuera integrado por narcotraficantes, se habría quebrado hace rato. Hemos
soportado ocho años de Plan Patriota, más dos años de combate con este Ejército
de Santos. Y le digo una cosa: no es cierto que en este gobierno se haya
aminorado el combate. La intensidad del enfrentamiento es igual o mayor que con
Uribe. Yo vengo del frente de esa guerra.
<BR> <BR><STRONG>-M. J. D.: ¿Cómo se siente
sentado enfrente del general Mora y el general Naranjo?</STRONG><BR>
<BR>P. C.: Nos saludamos de manera cordial. Nosotros nunca hemos entendido esto
como una pelea personal. Los vemos como adversarios dentro de una confrontación
política en la que ellos están en un bando y nosotros en el otro. En estos días
le escuché decir al general Naranjo que cuando el enemigo se respeta, uno mismo
se hace respetable. Me parece una muy buena frase.<BR><BR><STRONG>-M. J. D.: Si
es cierto que no están secuestrando y que no tienen que ver con el narcotráfico,
cosa difícil de creer, ¿cómo están entonces financiando la
guerra?<BR></STRONG><BR>P. C.: Definitivamente el tema de las retenciones con
fines económicos está cancelado. Lo que sí le quiero decir es que nosotros no
somos narcotraficantes.<BR><BR><STRONG>-M. J. D.: ¿Por qué se metió a la
guerrilla?</STRONG><BR><BR>P. C.: Me hice guerrillero después de una
conversación con Jaime Bateman, que en ese momento era de la red urbana de las
Farc. Era un pelao. De esa conversación salí convencido de que el camino era la
lucha armada. Ingresé a la guerrilla, me encontré con que mi hermano ya
pertenecía a ella y luego con Carlos Pizarro y Álvaro Fayad. A pesar de que
estos dos desertaron y se fueron a fundar el M-19, yo no lo hice porque siempre
he seguido la política de las Farc. Sin embargo, respeté mucho a Pizarro. Otra
cosa es Navarro y compañía. Ellos abandonaron los ideales de Pizarro y
Bateman. Navarro nunca fue un revolucionario y Petro creo que ni siquiera fue
guerrillero. <BR><BR><STRONG>-M. J. D.: Ustedes dicen que siempre han
tenido voluntad de paz pero Pastrana se quedó esperando con una silla vacía a
Marulanda, que nunca llegó.</STRONG> <BR><BR>P. C.: Pastrana se
comprometió a acabar con los grupos paramilitares. Pero no lo hizo. Y Marulanda,
que era desconfiado, se levantó dos veces de la mesa por el tema de las masacres
paramilitares. Marulanda le fue perdiendo confianza. Esa fue la verdad.
Marulanda sí quería la paz. Si hasta mandó a hacer una casa en el Caguán con
piscina y eso que creo que no sabía ni nadar. <BR><BR><STRONG>-M. J. D.: ¿Y sí
piensa que esta vez se va firmar el fin del conflicto?</STRONG><BR><BR>P. C.:
Hay que construir una sólida convicción de que este proceso es posible en
ambas partes. Nosotros nos la vamos a jugar toda en ese propósito. Pero desde el
comienzo dijimos muy claramente que lo nuestro no es una reinserción, ni es un
proceso similar al del M-19. Estamos hablando de un fin del conflicto, pero que
nos conduzca a la justicia social. ¡Nosotros no estamos mamando gallo! El
presidente lo sabe y eso quedó claro en las primeras cartas que nos cruzamos. Le
voy a decir una perogrullada: los procesos de paz no han funcionado en el país
por una razón muy simple.<BR><BR><STRONG>-M. J. D.: ¿Y cuál es esa
razón?</STRONG><BR><BR>P. C.: La de que no nos entendemos. Cuando hablamos de
paz, el establecimiento entiende desmovilización. Y para nosotros, paz significa
justicia social y algunas reformas y garantías de participación política. Ese
desencuentro es lo que tenemos que superar. Por eso le digo: hay avances y hay
que ser optimistas, pero sobre todo no hay que levantarse de la mesa.
<BR><BR><STRONG>-M. J. D: Pero es que ustedes son expertos en no levantarse de
la mesa. Les conviene el estatus político que les da la
negociación.</STRONG><BR><BR>P. C.: Podemos ir avanzando en el tema de la
participación política sin cerrar el primer punto agrario. Ahí puede haber
varios temas en que estemos de acuerdo, aunque hay uno en el que no lo estamos:
el gobierno habla de referendo para refrendar lo acordado y nosotros de una
constituyente. Pero para eso estamos aquí, no para imponer condicionamientos
sino para acordar vías que nos permitan buscar un acuerdo.</DIV>
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