<!DOCTYPE HTML PUBLIC "-//W3C//DTD HTML 4.0 Transitional//EN">
<HTML><HEAD>
<META content="text/html; charset=unicode" http-equiv=Content-Type>
<META name=GENERATOR content="MSHTML 8.00.7600.16385"></HEAD>
<BODY style="PADDING-LEFT: 10px; PADDING-RIGHT: 10px; PADDING-TOP: 15px"
id=MailContainerBody leftMargin=0 topMargin=0 CanvasTabStop="true"
name="Compose message area"><FONT size=2 face=Arial>
<DIV align=justify>
<HR>
</DIV>
<DIV align=center><STRONG><FONT size=4><U>boletín solidario de
información</U><BR><FONT color=#800000 size=5>Correspondencia de
Prensa</FONT><BR><U>2 de junio 2013<BR></U><FONT color=#800000 size=5>Colectivo
Militante - Agenda Radical</FONT><BR>Montevideo - Uruguay<BR>redacción y
suscripciones: <A
title="mailto:germain5@chasque.net CTRL + clic para seguir el vínculo"
href="mailto:germain5@chasque.net">germain5@chasque.net</A></FONT></STRONG><A
title="mailto:germain5@chasque.net CTRL + clic para seguir el vínculo"
href="mailto:germain5@chasque.net"><STRONG><FONT
title="mailto:germain5@chasque.net CTRL + clic para seguir el vínculo"
size=4></FONT></STRONG></A></DIV>
<DIV align=justify>
<HR>
</DIV>
<DIV align=justify> </DIV>
<DIV align=justify><STRONG><FONT size=3>Memoria<BR><BR>Vasili Grossman y la
literatura antiestalinista en la URSS</FONT></STRONG><BR><BR></DIV></FONT>
<DIV align=justify><FONT size=2 face=Arial><STRONG>Miguel Salas <BR>Sin
Permiso<BR><A
title="http://www.sinpermiso.info/ CTRL + clic para seguir el vínculo"
href="http://www.sinpermiso.info/">http://www.sinpermiso.info/</A></STRONG></FONT></DIV>
<DIV align=justify><FONT size=2 face=Arial><STRONG><A
title="http://www.sinpermiso.info/ CTRL + clic para seguir el vínculo"
href="http://www.sinpermiso.info/"></A></STRONG><A
title="http://www.sinpermiso.info/ CTRL + clic para seguir el vínculo"
href="http://www.sinpermiso.info/"><STRONG
title="http://www.sinpermiso.info/ CTRL + clic para seguir el vínculo"></STRONG></A></FONT> </DIV>
<DIV align=justify><FONT size=2 face=Arial><BR>Con la novela que presentamos,
Vida y destino, se produce una enorme paradoja. Vasili Grossman la acabó en
1960. Hasta 1980 no fue publicada en Francia y la primera edición en castellano
data de 1985, y pasó con más pena que gloria. Volvió a editarse en 2007 y tuvo
un éxito editorial espectacular. Durante semanas apareció entre los 10 libros
más vendidos en la lista que publica La Vanguardia en su suplemento cultural y
El País lo presentó como el libro del año y sigue reeditándose. El éxito
permitió su traducción al catalán, también con un gran éxito de ventas.
<BR> <BR>La paradoja consiste en que hemos tenido la ocasión de leer una
novela -y la recomiendo a quien no lo haya hecho- que no deberíamos haber leído
hasta dentro de 150 o 200 años. Cuando Grossman fue a preguntar sobre la
publicación de su novela, el funcionario soviético -algunos dicen que fue
Suslov, el "vigilante" ideológico del estalinismo- le contestó: "no es probable
que el libro salga a la luz antes de 200 o 300 años". Celebremos que se
equivocara y que podamos gozar de esta estupenda novela.<BR> <BR>Celebremos
también que gracias a algunas novelas hemos podido conocer, o mejor dicho, nos
han ayudado a comprender la compleja realidad de la Rusia tras la Revolución de
Octubre. Se ha comparado Vida y destino a la novela de León Tolstoi Guerra y
Paz. Quizás alguien ha estudiado, o debería ser materia de estudio, explicar la
razón por la cual algunos escritores rusos se atreven a abarcar con una visión
totalizadora un panorama de su país en un determinado momento histórico, e
incluso lograr que la parte de ficción que toda literatura tiene quede en la
memoria como un reflejo fiel de la sociedad de ese momento. Es así como Guerra y
Paz retrata la época napoleónica en Rusia. Hay que leer Vida y destino para
hacerse una idea de los complejos problemas de la sociedad soviética en torno a
la batalla de Stalingrado, tema central de la novela. Las comparaciones entre
una novela y otra no lo son solo por el esfuerzo de abarcar una determinada
etapa histórica, sino porque Vasili Grossman parece que durante toda la Guerra
Mundial leyó y releyó la novela de Tolstoi. Otro ejemplo de esa tradición de la
literatura rusa es Una saga moscovita de Vasili Aksiónov, hijo de Eugenia
Ginzburg, publicada en 1994, que abarca la historia soviética a través de una
familia desde los días posteriores a los sucesos de Cronstadt hasta la muerte de
Stalin; otro libro recomendable que bien podría formar parte de esta serie de
debates.<BR> <BR>Vasili Grossman fue un escritor y periodista de mucho
éxito en la Rusia de la época de Stalin. Tenía millones de lectores. Pravda
publicaba sus informaciones sobre la batalla de Stalingrado, posteriormente
acompañó al Ejército Rojo en la liberación de Ukrania de los nazis, entró en
Berlín con la avanzadilla del ejército y fue uno de los primeros periodistas que
informó al mundo sobre los campos de concentración, en concreto sobre Treblinka.
En esa época, nada hacía presagiar que Grossman pudiera escribir esta novela,
romper con el régimen estalinista y acabar arrinconado en la vida cultural de la
época. <BR> <BR>Escribe Grossman: "La verdad es una. No hay dos verdades.
Es duro vivir sin verdad, o con migajas de verdad, con una verdad recortada y
encogida. Una verdad parcial no es una verdad. En esta noche tranquila, digamos
toda la verdad, sin restricciones". Quizás fue la búsqueda de la verdad, o el
cansancio de medias verdades y grandes mentiras lo que le llevara a escribir
esta novela. Quizás pensara que todas las concesiones, mentiras y sufrimientos
tenían la función de salvar a la URSS del nazismo y que una vez muerto Stalin la
verdad podía y debía resplandecer. Solo así puede explicarse su ingenuidad en
que le publicaran el libro y que sólo cuando oyó la brutalidad del funcionario
diciéndole que no aparecería hasta "200 o 300 años" comprendió el verdadero
carácter del régimen y se hundió en una profunda depresión que le llevó a la
muerte. <BR> <BR>No es un caso aislado en la literatura posterior a
la revolución. Sucedió con otros. Maiakovski no pudo soportar el giro
estalinista y se suicidó. Boris Pasternak, autor de Doctor Zhivago, pasó de ser
un autor con enorme prestigio a ser llamado cerdo y aislado hasta su muerte. Con
Grossman ocurrió algo parecido, o con el ya mencionado Aksiónov. Es evidente que
los hubo de todo tipo, desde los que murieron en el Gulag hasta los que se
adaptaron y vivieron siempre bajo la protección del régimen. Pero hay algunos,
entre ellos Grossman, que rompen con el régimen o incluso rompen sin ser
excesivamente conscientes de ello porque el mismo régimen les empuja a una
situación insostenible. Escribe Grossman: "¿Era aquello el socialismo? Los
campos de Kolimá, el canibalismo durante la colectivización, la muerte de
millones de personas"<BR> <BR>Ya hemos señalado que es una excelente
novela, que en torno a la batalla de Stalingrado reconstruye la vida soviética y
la reflexión sobre diferentes aspectos de lo que fue el estalinismo: la vida
miserable que nada tiene que ver con el socialismo; los mecanismos psicológicos
para imponer la arbitrariedad como forma de poder; el antisemitismo y el odio
hacia otras nacionalidades; el debate sobre si había o no paralelismo entre
nazismo y estalinismo, la falta de libertades, etc. "Sabéis que es la libertad
de prensa -escribe Grossman- Una hermosa mañana después e la guerra, abrís
vuestro periódico y, en lugar de hallar en él un editorial triunfante, una carta
de los trabajadores al gran Stalin.¡Adivinad qué! ¡Informaciones! ¿Os imagináis?
¡Un periódico que da informaciones!"<BR> <BR>Pero a una novela o a un
escritor no se le puede pedir una explicación o una alternativa a los procesos
históricos, y más con la complejidad del estalinismo. Una excelente denuncia de
lo que la perversión del socialismo por el estalinismo no garantiza una posición
alternativa o de continuidad con el socialismo revolucionario. Entre los
novelistas y los intelectuales encontramos evoluciones políticas de todo tipo.
Leemos en Vida y destino: "No condenar, sino odiar con toda su alma, con toda su
fe de revolucionario, los campos, la Lubianka, al sangriento Ejov, a Iagoda, a
Beria. No es bastante, ¡hay que odiar a Stalin y su dictadura! ¡Pero no, no,
mucho más! ¡Hay que condenar a Lenin! El camino conducía al abismo."
Efectivamente, es la dificultad para sacar conclusiones políticas frente al
estalinismo, que a mucha, mucha gente le hizo abjurar de Lenin, a identificar
leninismo con estalinismo, a identificar la barbarie estalinismo como el hilo
conductor de la Revolución de Octubre, que evidentemente la burguesía hizo mucho
por asimilar.<BR> <BR>Pero hay una dificultad objetiva, real, para salir de
esa confusión, que quizás hemos subvalorado. El estalinismo logró reprimir y
aislar a la vanguardia, a la Oposición de Izquierdas y a la mayoría de la
intelectualidad soviética. Ese aislamiento fue una dificultad para lograr
continuar y renovar las tradiciones revolucionarias, y en el marco del atraso
del país y de su casi nula relación con el resto del movimiento obrero
internacional hizo prácticamente imposible generar un relato y una alternativa
al estalinismo. Los que criticamos la teoría del socialismo en un solo país
tendríamos también que tener en consideración que en el marco de un solo país
era difícil que surgiera una alternativa. En el caso de Grossman se hace más
evidente en su última novela Todo fluye, su testamento literario, en la que se
sumerge en la reflexión sobre la identificación entre leninismo y
estalinismo.<BR> <BR>Uno de los momentos más brillantes de la novela, en su
sentido político, es cuando presenta al lector la victoria sobre el ejército
alemán. Leemos: "Stalingrado, la ofensiva de Stalingrado, contribuyeron a crear
una nueva conciencia de sí en el ejército y la población.La historia de Rusia se
convertía en la historia d la gloria rusa, en lugar de ser la historia de los
sufrimientos y de las humillaciones de obreros y campesinos rusos. Lo nacional
cambiaba de naturaleza; no pertenecía ya al terreno de la forma, sino al del
contenido, se había convertido en un nuevo fundamento de la comprensión del
mundo. Así, la lógica de los acontecimientos hizo que, en el momento en que la
guerra popular alcanzaba su punto culminante durante la defensa de Stalingrado,
esta guerra permitiera a Stalin proclamar abiertamente la ideología del
nacionalismo estatal" Esa es una de las características fundamentales del
estalinismo, el nacionalismo de la gran Rusia, y por lo tanto la defensa de sus
intereses nacionales por encima de la clase trabajadora, tanto la rusa como la
del resto del mundo. Esa es la base de las políticas traidoras a la revolución
que el estalinismo exportó por todo el mundo.<BR> <BR>Para acabar, sólo una
pequeña reflexión sobre Trotsky y el trotsquismo en la literatura soviética. La
Oposición de Izquierda fue reprimida, aislada y derrotada, pero su lucha estuvo
en el centro de los debates y, de una manera u otra, ha estado presente en la
vida intelectual, política y artística. También en Vida y destino a través de
diversos personajes, pero es significativo el momento en el que presenta a
Stalin saboreando la victoria en Stalingrado y escribe: "De repente, recordó los
ojos penetrantes de Trotsky, su despiadada inteligencia, el pliegue
despreciativo de los párpados, y lamentó, por primera vez, que Trotsky hubiera
muerto; él habría oído hablar de este día." Fue valiente Grossman al escribir
esto en la URSS y en 1960. Hasta en el momento de mayor prestigio de Stalin,
estuvo presente la sombra de Trotsky, en realidad de los que no se rindieron y
siguieron defendiendo el socialismo. <BR> <BR>* Miguel Salas,
veterano resistente antifranquista y militante sindical, contribuyó con esta
ponencia al debate organizado por la Fundación Andreu Nin sobre la literatura en
la URSS en tiempos de Stalin el 23 de mayo 2013.
<HR>
</FONT></DIV></BODY></HTML>