Grecia/ "lo más importante es que desde el primer día se ha expresado la resistencia en Syriza" [Antonis Ntavanellos]

Ernesto Herrera germain5 en chasque.net
Vie Jul 17 16:31:05 UYT 2015


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Correspondencia de Prensa

boletín informativo – 17 de julio 2015

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A l’encontre – La Breche

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Grecia

Declaraciones de Antonis Ntavanellos, miembro de la dirección de Syriza y
portavoz de Izquierda Obrera Internacionalista (DEA)

"Lo más importante es que desde el primer día se ha expresado la resistencia
en Syriza"

A l’encontre-La Breche

http://alencontre.org/

Traducción de Viento Sur

El voto en el Parlamento griego sobre el acuerdo-diktat tuvo lugar al
amanecer del 16 de julio: 229 votos SI, 64 votos NO. Dicho de otro modo, el
acuerdo fue aprobado gracias a los votos de los diputados y diputadas del
Pasok, de To Potami y de Nueva Democracia, que no dudaron en atacar de forma
virulenta al gobierno de Tsipras.

El voto del grupo parlamentario de Syriza se dividió de la siguiente manera:
sobre 149 electos, 110 votaron SI y 32 votaron NO, entre ellos, los
ministros Panagiotis Lafazanis y Dimitris Stratoulis. No olvidemos que el 11
de julio (cuando se votó la propuesta que debía presentar el gobierno de
Tsipras al Eurogrupo) solo Ioanna Gaitani y Elena Psarrou de Red Network
(DEA y APO) votaron No. A los votos en contra del acuerdo hay que añadir 6
abstenciones (votan "presente") y 1 ausente (Kevala Alexandra Tsanaka).
Entre quienes votaron No cabe destacar a Stathis Leoutsakos, Thanasis
Petrakos, Yanis Varoufakis (exministro de finanza), Zoe Konstantopoulou
(predisenta del Parlamento), Aglaia Kyritsi, Cstas Quiet, Nadia Valavani
(vice-ministra de Finanzas, que dimitió de su puesto el día 15), Costas
Lapavitsas, Ioanna Gaitani, Elena Psarrou, Eugenio Ouzounidou, Kodela
Dimitris, Zisis Zannas, Eleni Sotiriou, etc. Hacia las cinco de la mañana
del 16 de junio, el portavoz del gobierno declaró lo siguiente: "El
Parlamento ha dado el primer paso a favor de este acuerdo votando medidas
difíciles. Sin embargo, el voto muestra una seria división en la unidad del
grupo parlamentario de Syriza. Treinta y dos diputados y diputadas han
decidido no apoyar al gobierno de la izquierda en su intento de evitar el
riesgo de una quiebra. Para el primer ministro y para el gobierno la
prioridad fundamental consiste en aplicar el acuerdo de aquí en adelante."
(Redacción de A l’encontre. “Las manifestaciones de Antonis Ntavanellos,
miembro de la dirección de Syriza y portavoz de DEA, que publicamos a
continuación están recogidas antes del voto en el Parlamento el 15 de
julio).

Para comprender la situación actual, hay que referirse al acuerdo entre la
dirección de Syriza, dirigido por Alexis Tsipras y los acreedores. Creo que
Tsipras ha sido víctima de una trampa que, a lo largo de las últimas
negociaciones en Bruselas, se ha ido cerrando en torno suyo. La situación
actual es el resultado de todos los compromisos que ha ido adquiriendo a lo
largo de los cinco meses de gobierno. Entiendo por ello, todo lo que ha
hecho -y lo que no ha hecho- en lo que se refiere al sistema bancario, al
control de capitales y a las privatizaciones. Esos compromisos han jugado un
papel importante como obstáculos a la posibilidad de construir una
alternativa real. El gobierno jamás ha prestado atención a las propuestas de
la izquierda de Syriza (de la Plataforma de izquierda, compuesta por la
Corriente de Izquierda y Red Network), a pesar del eco que las mismas tenían
en el seno de Syriza y cuya muestra más palpable es la declaración de los
109 miembros del Comité Central (ver:
http://www.vientosur.info/spip.php?article10304).
<http://www.vientosur.info/spip.php?article10304>

A partir del acuerdo del 20 de febrero, el gobierno puso en pie medidas que
han demostrado ser un verdadero suicidio político. Reembolsó puntualmente la
deuda, hasta el punto de no poder pagar ni al funcionariado ni a las y los
pensionistas. En ese momento, los acreedores comprendieron la debilidad del
gobierno y lanzaron su contra-ataque, yendo mucho más allá en sus presiones
iniciales y organizando el chantaje con el objetivo de derrocar el gobierno
a corto o medio plazo. El acuerdo impuesto por los acreedores es muy duro y
representa un nuevo memorándum, el tercero, que incluye mecanismos
inmediatos de control y supervisión por parte de los acreedores.
Evidentemente no se puede aceptar. Tsipras decidió firmarlo [el 13 de julio]
porque jamás se comprometió en la menor política de confrontación efectiva
con los acreedores, con lo que ello implicaría de prepararse social y
políticamente; no sólo económicamente.

Nos encontramos a las puertas de un nuevo período político. Al no poder
contar ya con el apoyo de Syriza (que dispone de 149 escaños y precisa de
los 12 de ANEL para asegurarse la mayoría) Tsipras se ha tenido que apoyar
en los partidos de la burguesía. En lo inmediato, el primer paso (tras la
votación habida en el Parlamento la madrugada del 16) será una remodelación
gubernamental. Esto abre la posibilidad de que sea nombrado un gobierno
"técnico" con la única función de aplicar con decisión el memorándum, es
decir, las leyes que lo desarrollan, que son muchas y que deben ser
sometidas al Parlamento. A este gobierno le podría seguir otro de unidad
nacional con la participación de los partidos burgueses (To Potami, Pasok,
ND, etc.). La dimisión de Samaras tras el referéndum del 5 de julio facilita
este proceso. El campo de la burguesía podría agruparse en torno a la figura
de Theodora (Dora) Bakoyanni/1, que aun siendo muy liberal y reaccionaria,
tiene la inteligencia suficiente como para dejar abierta la puerta a la
discusión con la "izquierda".

En este contexto, lo más importante es que la resistencia [al acuerdo] se
haya expresado en el seno de Syriza desde el primer día. Siempre hemos dicho
que Syriza es un partido anti-austeridad y que no es posible ni fácil
transformarlo en un partido de austeridad. La situación interna en Syriza se
ha convertido en muy tensa tras el anuncio del último memorándum. Los
primeros rechazos fueron de las y los parlamentarios de izquierda que
votaron o bien NO o "Presente" o que no participaron en el voto el 11 de
julio de 2015. Eso no fue más que el principio. Actualmente, ante la
votación que va a desarrollarse en el Parlamento, todo indica que más de 30
diputados y diputadas de Syriza van a votar NO.

Ahora bien, esto no representa más que la punta del iceberg. La discusión
está abierta en todas las instancias regionales y locales de Syriza. Las
secciones de Atenas o Tesalónica -las dos más grandes- ya se han expresado
contra el acuerdo, al igual que la corriente sindical animada por Syriza. Es
significativo que esta última se encuentre en el origen de la jornada de
huelga que se ha desarrollado en el sector público ante el voto en el
Parlamento.

Los acontecimientos actuales se desarrollan a un ritmo vertiginoso y en la
sociedad reina la confusión. La mayoría de trabajadores y de las fuerzas
populares se comprometieron en la batalla del referéndum apoyando a Syriza y
a Tsipras. Hay que decir que actualmente Tsipras es muy popular (un sondeo
el martes 14 de julio le otorgaba un apoyo del 68 %). No es fácil cambiar
esta situación en unas pocas semanas. Los trabajadores y trabajadoras y las
fuerzas populares en Grecia tienen experiencia práctica en torno a las
políticas neoliberales y son capaces de reconocer una política neoliberal,
incluso cuando los textos son muy sofisticados.

Creo que la sociedad está bajo un shock. Los trabajadores y trabajadoras
comprenden los peligros del último memorándum. Por eso ha sido muy
importante que el sindicato de la función pública (Adedy) haya reaccionado
con rapidez organizando la primera huelga antes incluso de que se dé el voto
en el parlamento. Lo importante en esta huelga no es su éxito, sino que se
haya llevado a cabo. Porque es de ese modo como el factor de la resistencia
obrera y popular puede intervenir en el debate en el seno de la izquierda.
Nadie puede escapar al hecho de que la entrada en vigor de este memorándum
suponga un enfrentamiento con los trabajadores y trabajadoras, con el
proletariado. Serás muchos en Syriza quienes elegirán estar del lado de los
obreros y de las clases populares.

Ayer 109 miembros de los 201 del Comité central de Syriza suscribieron una
declaración que se oponía al acuerdo y exigía que el Comité central fuese
convocado para que se pronunciara sobre el mismo. No lo firmaron solo los
componentes de las corrientes revolucionarias. Entre quienes lo firmaron
están: la Plataforma de izquierda, el llamado grupo de los 53 que apoya a
Tsipras y varios intelectuales independientes. El texto afirma también que
la unidad de Syriza no puede garantizarse más que en base a las decisiones
políticas, programáticas y estratégicas del Congreso.

Esta declaración deja atrás el debate puesto lanzado en las televisiones
privadas por miembros de la mayoría presidencial, en torno a la pertinencia
de sancionar a las y los diputados que se oponen a este tercer memorándum.
Así pues, estamos confrontados a un crisis abierta de la que nadie puede
pronosticar su futuro. Si es necesario adoptar medidas disciplinarias, no
está claro quién se vería concernido por ello: ¿las y los diputados que se
oponen al memorándum o Tsipras que lo ha firmado? Es importante señalar que
el lunes próximo (20 de julio) Red Network organiza un importante mitin en
un polideportivo en Atenas para discutir sobre la situación actual.
Esperamos que acuda mucha gente.

Para nuestros camaradas internacionales es difícil comprender el desarrollo
de la situación en Grecia y aceptar que un gobierno de Syriza firma un nuevo
memorándum. Al igual que la existencia de corrientes de izquierda en Syriza
que luchan y continuarán luchando sin aceptar nunca un nuevo memorándum. Es
significativo que el mismo día del voto en el Parlamento, la prensa burguesa
se manifestara, por primera vez, de forma amistosa con Tsipras, apoyándole
claramente contra la izquierda de Syriza. La burguesía comprende que sus
verdaderos enemigos se encuentran en la Plataforma de izquierda.

Desde el principio, hicimos un llamamiento al resto de organizaciones de la
izquierda radical que no está en Syriza para constituir un frente común
contra la burguesía. La Plataforma de izquierda siempre ha afirmado que para
Syriza la única alianza política posible es con los partidos y
organizaciones de izquierda, en la tradición del frente único obrero. Jamás
hemos aceptado las alianzas establecidas por Tsipras con partidos burgueses
como el de Griegos Independientes (ANEL).

En nuestros llamamientos a la resistencia contra el nuevo memorándum nos
dirigimos a los camaradas menos sectarios, como los de Antarsya, así como a
los militantes del Partido Comunista (KKE) en desacuerdo con su dirección.
La situación ha cambiado considerablemente estos últimos días. Muchos
camaradas de otras tendencias se manifiestan dispuestos a trabajar con
nosotros en este nuevo periodo. No estamos mas que al comienzo de un nuevo
proceso de reorganización de la izquierda radical cuyos perfiles están lejos
de estar definidos.

De los últimos intercambios que hemos tenido con los otros componentes
emerge la necesidad de profundizar en la colaboración sobre una base más
seria en los próximos meses. Numerosos militantes han comprendido que en
Syriza existe una izquierda radical seria. Es necesario comprender que
nosotros ya habíamos reflexionado y nos habíamos preparado sobre lo que
implica para las organizaciones revolucionarias estar en los grandes
partidos de izquierda que acceden al gobierno. Las experiencias históricas
en otros países, de Brasil a Italia, nos han ayudado a la hora de buscar
cómo evitar los obstáculos a los que se han enfrentado. Es por ello que
hemos reaccionado con rapidez para organizar una política de resistencia.

El texto firmado por 109 miembros del Comité central representa un punto de
partida para permitir la recomposición de la izquierda radical. Se trata del
inicio de una corriente de resistencia que dentro de poco se verá obligada a
dar respuestas políticas. No hay que descartar que tras el voto del 16 de
julio, los componentes de la izquierda de Syriza opuestos al acuerdo
representen, de hecho y a su manera, la tercera fuerza política en el
Parlamento. Esto es una muestra de lo que puede pasar, más allá de la
situación muy difícil de confrontación entre las clases y fracciones de
clase.

Nota de la Redacción de A l´encontre

1/ Dora Bojayanni es la hija del antiguo primer ministro Constantinos
Mitsotakis. De 1990 a 1993 desempeño el cargo de Ministra de la cultura en
el gobierno de su pare. Fue elegida parlamentaria, en principio en una
circunscripción controlada de la Grecia central; después, en 1996, en Atenas
donde también alcanzó la alcaldía entre enero de 2003 y febrero de 2006 (fue
elegida con el 60 % de los sufragios); es decir, durante los juegos
olímpicos de 2004. Después fue Ministra de Asuntos Extranjeros con Nueva
Democracia, hasta 2009 en la ND pierde las elecciones frente al Pasok cuyo
líder fue Georgios Papandreu que ligró 43,92 % de los votos. En esas
elecciones el resultado de Syriza fue de 4,6 %. En 2009, tras la dimisión de
Kostas Karamanlis, se presenta para dirigir ND pero es batida por Antonis
Samaras. Puso en pie una especie de thin tank, un laboratorio de ideas
(Fórum por Grecia) y se lanzó a la construcción de la Alianza democrática
antes de volver a Nueva Democracia.

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