Brasil/ La calle es la estrategia de Lula para el ballotage. [Marco Teruggi]

Ernesto Herrera germain5 en chasque.net
Dom Oct 9 23:37:25 UYT 2022


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Correspondencia de Prensa

9 de octubre 2022

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Brasil



El candidato favorito estuvo en Belo Horizonte, capital de Minas Gerais



La calle es la estrategia de Lula para el ballotage



El líder del PT trazó una gran línea de demarcación desde el inicio:
democracia o Bolsonaro, y en el marco de ese clivaje político amplió
alianzas. Actos masivos.



Marco Teruggi, desde San Pablo

Página/12, 9-10-2022

https://www.pagina12.com.ar/



Es domingo y Lula da Silva está en Belo Horizonte, capital de Minas Gerais,
un estado representativo de la diversidad de Brasil. Allí ganó el pasado
domingo con 48.29% contra 43.60% de Jair Bolsonaro, muy cercano al resultado
presidencial. Lula anunció su actividad temprano por su cuenta de Twitter,
donde se puede seguir su agenda a diario desde los “bom dia” hasta los “boa
noite”. El sábado realizó una movilización por las calles de la ciudad de
Campinas, en el estado de San Pablo, una zona adversa electoralmente: en la
primera Bolsonaro ganó 49.07% a 39.78%, y en el estado, de cerca de 45
millones de personas, obtuvo 47.71% a 40.89%.



El candidato del Partido de los Trabajadores (PT) estuvo en Campinas junto a
Fernando Haddad que pelea por la gobernación y Gerardo Alckmin, candidato a
vicepresidente y antiguo rival político del Partido de la Social Democracia
Brasileña. “Me voy a encontrar con mucha gente que otrora no votaba por mí y
ahora quiere votar, porque ve la candidatura Lula-Alckmin como la
posibilidad de recuperar la democracia de este país”, dijo Lula ante la
pregunta de un periodista sobre la foto del viernes en la noche junto al ex
presidente Fernando Henrique Cardoso.



Respaldos para Lula



El respaldo recibido por Henrique Cardoso fue uno de los varios logrados
durante la semana. Primero estuvo el del partido de Ciro Gomes, el Partido
Democrático Laborista, y luego del mismo ex candidato presidencial que
obtuvo 3.04% el pasado domingo. Simone Tebet, del Movimiento Democrático
Brasileño, tercera en la contienda presidencial con 4.16%, también sumó su
apoyo al candidato del PT. Lula trazó una gran línea de demarcación desde el
inicio: democracia o Bolsonaro, y en el marco de ese clivaje político amplió
alianzas, desde Alckmin hasta los más recientes apoyos, un gran frente
democrático.



La amplitud política se combinó con pragmatismo: el martes, día de San
Francisco de Asís, se reunió con frailes franciscanos y ratificó su creencia
en Dios; luego el PT difundió un video con Lula manifestándose contrario al
aborto con el cierre de “Lula está a favor de la vida”. La moderación se
articuló a la reivindicación de los logros alcanzados durante sus gobiernos
entre el 2003 y el 2010, así como, por ejemplo, la defensa y orgullo de su
procedencia del nordeste de Brasil ante las declaraciones de Bolsonaro que
relacionó el alto desempeño de Lula en la región -66.7% entre los cinco
estados- con la alta tasa de analfabetismo.



Más redes y menos calle



Mientras Lula está en Belo Horizonte, Bolsonaro está en vivo por YouTube. El
historial de su Twitter muestra menos grandes actos, movilizaciones,
imágenes habituales de campaña, sino transmisiones por redes, actos de
gobierno, clivajes ideológicos y noticias falsas o al límite. La última
acusación contra Lula es que cuenta con el “apoyo masivo de presos” y de
Marcola, el líder del Primer Comando de la Capital, el cartel narco que
controla favelas, cárceles, y negocios diversos desde la droga hasta la
minería ilegal. El hecho recuerda la reciente campaña en Colombia, cuando se
difundió la noticia falsa acerca del apoyo que tenía Gustavo Petro entre
capos y corruptos dentro de las cárceles.



No es el único paralelismo posible con Colombia. Allá también mientras el
candidato progresista recurría a un despliegue clásico de campaña en primera
vuelta, su contrincante Rodolfo Hernández apeló con fuerza a la estrategia
de redes, desde Tik Tok a una maquinaria masiva y participativa de WhatsApp
que le otorgó un crecimiento imperceptible a primera vista. Bolsonaro tiene
larga experiencia en el uso de redes y sus números los demuestran: 9.2
millones de seguidores en Twitter vs 4.8 de Lula, 23.1 millones en Instagram
vs 8.5, 3.94 millones en YouTube vs 693 mil, y 3.6 millones en Tik Tok vs
2.8 millones del líder del PT.



“Lo que está en juego en este momento es el futuro de nuestro país, es hora
de unir fuerzas para proteger las libertades y la dignidad del pueblo
brasilero y evitar que la cuadrilla que asaltó y casi destruyó al país
vuelva al poder”, afirmó Bolsonaro en uno de sus mensajes recientes contra
Lula a quien acusa una y otra vez de corrupto. El presidente también se alza
a sí mismo como “el último obstáculo para el socialismo”, que según un
reciente video de campaña encarnan tanto Nicolás Maduro y Daniel Ortega,
como Alberto Fernández, Gabriel Boric y Petro.



Bolsonaro utiliza instrumentos y discursos característicos del repertorio de
las nuevas derechas. El presidente brasileño es uno de sus principales
referentes, y su desempeño el domingo, presidencial, regional, y en
particular Legislativo, son la reconfirmación que una radicalidad puede
cosechar buenos resultados, y que aún catástrofes, como su gestión ante la
pandemia, pueden ser revertidas, como lo muestra el hecho de que no perdió
votos en comparación con el 2018 en los municipios más afectados por la
covid. Parte de sus resultados se deben, a su vez, a políticas sociales,
como el Auxilio Brasil, que le permitió mejorar su performance en el Norte,
Nordeste y Medio Oeste. Su primera acción de segunda vuelta fue adelantar
los pagos del Auxilio para que coincidan con el cronograma electoral.



Números



El resultado obtenido por Lula en primera vuelta coincidió con lo que
indicaban la mayoría de encuestadoras. El problema resultó en crear la
expectativa acerca de un posible batacazo de más de 50%, algo nunca
alcanzado por Lula que siempre fue a ballotage. Por esa razón, y sobre todo
el número más elevado de Bolsonaro del que anticipaban las encuestas, corrió
una suerte de desilusión militante en las filas del lulismo al conocerse los
números el domingo pasado. Sobre-expectativa y cierta subestimación del
arraigo y capacidad política del bolsonarismo marcaron una victoria con
sabor a no haber ganado. Algo similar, también, a la primera vuelta
presidencial en Colombia en mayo.



El voto oculto de Bolsonaro parece haberse debido a la desconfianza de su
electorado con los grandes medios, las encuestadoras, ese establishment al
cual dice enfrentarse el presidente en sus discursos en una lógica similar a
la de Donald Trump. ¿Pasará lo mismo en la segunda vuelta? Por el momento
las encuestas –IPEC, Datafolha, Quaest y PoderData- dan ventaja a Lula en lo
que se anuncia como una larga campaña a la que aún le faltan tres semanas
que se anuncian intensas, cargadas de noticias falsas, actos de campaña y
seguramente tensiones, como las ocurridas durante la primera vuelta. Se
trata, como dicen muchos en Brasil, de la elección más importante desde la
vuelta de la democracia.

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