[vecinet] vecinales 08/04-624-03.
vecinet
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Lun Ago 16 12:44:17 UYT 2004
vecinet - No. 624 - vecinales - 13/08/04
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Comunicación alternativa independiente para la participación y la
organización popular
"La causa de los pueblos no admite la menor demora" "... que los más
infelices sean los más privilegiados" José Artigas
<http://www.chasque.net/guifont/artigas.htm>
"...es necesario contar historias del pueblo de tal forma que en vez de
paralizarnos nos lleve a la acción". Danny Glover
S U M A R I O (hacé clic en el título)
1- Pobreza y calidad democrática <#1>
2- El trabajo infantil <#2>
3- Pediatras preocupados por deterioro de salud infantil <#3>
4- Políticos no tienen a los niños en agenda <#4>
5- La infantilización de la pobreza en Uruguay <#5>
6- El gasto social en los niños y adolescentes no alcanza <#6> <#6>
7- Colonia: niños y madres solteras los más afectados por
suspensión de canastas <#7>
8- San José: más de 5.500 niños viven en hogares pobres <#8> <#8>
9- Carmen Terra: la pobreza crónica genera lesiones muy fuertes <#9>
1- Pobreza y calidad democrática
(Extractado de la Guía del Mundo)
Esta situación se podría verificar en la evolución de su defensa,
que pasó de ser el "gobierno del pueblo por el pueblo y para el pueblo"
que proclamara el presidente estadounidense Abraham Lincoln en el siglo
XIX, al "menos malos de los regímenes", como reiterara un siglo más
tarde Winston Churchill.
No obstante, el prestigio del vocablo sigue intocado y difícilmente
haya existido, en la modernidad, palabra más prestigiosa (y, si se
quiere, esperanzadora) que "democracia". Es así que, a lo largo de los
últimos doscientos años ha sido refinada mediante distintos adjetivos,
como "representativa", "popular", "participativa". De todos modos, la
caída de los regímenes totalitarios (que se autocatalogaban como
"democráticos") que acompañó la del muro de Berlín pareciera demostrar
que su perdurabilidad no está garantizada por adjetivos o etiquetas sino
que depende de que ciertos principios que se adscriben a la democracia
existan en realidad.
El vigor convocatorio de una de las variantes de democracia, la
electoral, es apreciable en la historia reciente: si en el año 1900,
cuando predominaban monarquías e imperios, no existían los estados que
pudieran ser juzgados democracias electorales por el estándar de
sufragio universal -mediante elecciones multipartidarias- para el fin de
ese siglo 120 de los 189 países que integran Naciones Unidas se
definieron formalmente como democracias electorales. Este proceso
experimentó una notable aceleración en el último cuarto de siglo: los
países con alguna forma de gobierno democrático, que eran el 28% en
1962, llegaron al 62% en 2000. Desaparecidas o "contenidas" las
principales alternativas a la democracia sufragista del siglo XX
(comunismo, fascismo y nazismo), el cambio de milenio llevó a que el 58%
de la población mundial viva bajo regímenes que, al menos a nivel
formal, se proclaman democracias electorales.
Sin embargo, el modelo triunfante ha tenido un magro desempeño en
cuanto al alivio de la pobreza o a garantizar derechos y recursos tanto
dentro de los países que se encontraban entre los "no alineados" como
entre aquellos que abrazaron la democracia electoral tras la caída del
bloque socialista. El 32% de la población en los países del Sur vive con
menos de un dólar diario, y a nivel mundial las personas que subsisten
con esa cifra aumentó, de 1.200 millones en 1987 a 1.500 millones en la
actualidad: si la tendencia persiste, esta cifra alcanzará los 1.900
millones para el año 2015. Durante la década de 1990, el número de
pobres en la ex Unión Soviética y Europa Oriental aumentó en 150
millones, superando entonces el total de las poblaciones de países
europeos -todos con alto grado de desarrollo humano- como el Reino
Unido, Holanda, Francia, Dinamarca, Noruega y Suecia.
Esta situación ha llevado a que en muchas partes se perciba que
existe un vínculo directo entre la transición a la democracia y el
aumento de la pobreza. Por otra parte, el aumento de la pobreza también
se ha dado en la más antigua de las democracias modernas, la de Estados
Unidos, donde aproximadamente el 15% de la población vive en condiciones
paupérrimas y donde la pobreza infantil avanzó, de 15% en 1970 a 22% en
1993. Dentro de este contexto es imprescindible señalar que, a escala
mundial, la desigualdad en el ingreso ha respondido de forma casi
simétrica a la imposición de democracias electorales. Así, durante los
últimos dos siglos, la brecha entre los más ricos y los más pobres se ha
multiplicado abrumadoramente. Si la relación era de 3 a 1 en 1820, de 7
a 1 en 1870, y de 11 a 1 en 1913, la progresión se disparó violentamente
en pocas décadas, llegando a 35 a 1 en 1950, subiendo a 44 a 1 en 1973 y
pegando otro notable salto y llegando a 72 a 1 en 1992. Es imposible no
observar que, en el último período, en el que más países asumen la
democracia electoral, más estalla la brecha entre ricos y pobres.
Calidad democrática
Si bien no es posible encontrar una ley de concomitancia entre la
generalización de las democracias electorales y la de la pobreza y la
desigualdad económica, sí, sin embargo, ha sido imprescindible
cuestionar la relación entre ambos términos y, en los últimos años, la
pregunta "¿cuánta pobreza puede tolerar la democracia?" se ha vuelto
leit motiv del análisis político. Se ha sostenido repetidamente que el
fracaso que, en varias regiones, ha experimentado el sistema
democrático-electoral para mejorar el bienestar de las poblaciones se
debe a que, en gran medida, se trataría de sistemas de gobiernos sin
vocación democrática "real". Dicho de otro modo, se trataría de
"democracias falladas", que terminan siendo fallidas porque no atienden
los verdaderos principios de la democracia, es decir, el bienestar de
sus pueblos. Estos principios serían la representación política,
elecciones verdaderamente libres, derechos igualitarios, libertades
individuales, responsabilidad y resolución pacífica de los conflictos y,
por sobre todo, la protección de los derechos humanos, que debería estar
en su corazón: por ella, los ciudadanos estarían en condiciones de vivir
sin temor y en paz. Sólo atendiendo estos principios, se entiende, se
crearía una atmósfera democrática en la cual cada individuo pueda
participar tanto de su propio destino como del de la sociedad y aspirar
a una parte justa del progreso económico y social.
En este sentido, es en rigor difícil hablar de democracias cuando
aproximadamente 1.000 millones de personas en el planeta, se ven
privadas del derecho a la educación, al agua potable o a la
alimentación. ¿De qué manera puede aproximarse al cumplimiento de la
protección de los derechos humanos cuando un cuarto de la población del
Sur muere antes de cumplir los cuarenta años y 110 millones de niños, de
los cuales el 80% son niñas, quedan fuera del sistema educativo? ¿De qué
manera se puede esperar, por otra parte, que poblaciones famélicas,
enfermas e iletradas puedan alcanzar algún grado de participación
política, siquiera voluntad por realizar un discernimiento cabal,
manifestado a través del voto?
En buena medida, la extendida pero fallida imposición de sistemas
democráticos (de acuerdo a lo expuesto más arriba, sistemas
superficiales pero no intrínsecamente democráticos) ha llevado a que,
últimamente, se desarrollara la variable "calidad democrática", que mide
la distancia entre el ideal de buen gobierno y gobierno real. Se estima
que una buena democracia es aquella que ofrece parámetros estables a sus
ciudadanos en lo que hace al orden político, económico y social, que
incorpora de manera creciente en lo político y social a sus ciudadanos y
que, en toda la extensión del territorio nacional, garantiza a sus
ciudadanos la protección de la ley democrática.
La idea de la calidad democrática, por su parte, responde a una
multiplicidad de carencias que se identifican en las democracias reales
cuando se las compara con el ideal democrático de buen gobierno. No debe
entenderse, sin embargo, que la calidad democrática, en tanto variable,
cuestione la presencia de la democracia; por el contrario, debe ser
entendida como el producto de la gobernabilidad, la profundidad y la
legalidad democrática. En tanto la primera dimensión hace a la noción de
orden y estabilidad, la segunda responde a la incorporación sustantiva
de la ciudadanía y la tercera a los derechos civiles; ninguna de las
tres es de todos modos alcanzable en tanto las respectivas democracias
no solucionen el problema de la pobreza.
Pobreza y calidad democrática
De todas formas, queda pendiente la pregunta: ¿cómo puede
alcanzarse un buen gobierno democrático si la democracia no resuelve el
problema de la pobreza? En el año 2000 el Instituto Para la Democracia y
la Asistencia Electoral, creado por 14 países, realizó un foro titulado
"Democracia y pobreza, ¿un eslabón perdido?". El foro concluyó que, si
bien se había dado un explosivo aumento en la adopción del sistema
democrático-sufragista a nivel mundial, la democracia está lejos de
consolidarse en el planeta a menos que las políticas de ayuda ataquen
simultáneamente los problemas generados por la pobreza junto a la
construcción democrática.
Según IDEA, es imprescindible una aproximación que no sólo busque
poner la reducción de la pobreza y el logro democrático al tope de la
agenda internacional sino que los integre como elementos gemelos en un
programa de acción. Dentro de este enfoque combinado, habría mejores
posibilidades de alcanzar metas que redundarían en logros como la paz,
el desarrollo, la estabilidad y el crecimiento económico. De todos
modos, IDEA especifica que, para alcanzar estos logros, la democracia no
es una garantía aunque sí puede ser considerada una precondición que
coadyuvaría a que, a largo plazo, estos objetivos puedan ser alcanzados.
Al respecto, es conveniente realizar un par de precisiones más. En
muchos casos, sobre todo por parte de las instituciones prestatarias y
aquellas de ayuda, se suele confundir a la democracia con un fin en sí
mismo. La democracia no lo es: desde sus orígenes ha sido considerada un
medio, en primera instancia, para que la soberanía resida efectivamente
en el pueblo y que, por este medio, cada ciudadano pueda ver que
derechos, aspiraciones y dignidad respetados. Se podría decir, y se ha
dicho más de una vez, que la pobreza es el mayor enemigo de la
democracia; de todas formas, es menos arriesgado señalar que, si las
democracias siguen sin atacar el problema de la pobreza (que, como se
veía, no sólo afecta a los países económicamente pobres), están dejando
de cumplir con su responsabilidad más básica, que es la de proteger la
dignidad humana. (Guía del Mundo) (vecinet)
2- El trabajo infantil
(Extractado de la Guía del Mundo)
En el mundo hay 400 millones de niños que realizan trabajos de
tiempo completo o parcial. De esta cantidad, 250 millones de menores
entre 5 y 14 años trabajan en países en vías de desarrollo. Por lo menos
un millón de niños son obligados a ejercer la prostitución y 80 millones
trabajan bajo condiciones peligrosas o corriendo riesgo de vida.
Las raíces y el impacto publicitario
En 1999, los estados miembro de la Organización Internacional del
Trabajo, que son la gran mayoría de los miembros de Naciones Unidas,
firmaron el Convenio sobre las peores formas de trabajo infantil cuya
meta sería liberar a cientos de millones de menores de la esclavitud y
de la servidumbre por deudas, la prostitución y la pornografía, el
trabajo peligroso y el reclutamiento forzoso.
El Convenio 182, que se aplica a toda persona menor de 18 años,
exige "medidas inmediatas y eficaces para conseguir la prohibición y la
eliminación de las peores formas de trabajo infantil con carácter de
urgencia.
Según el convenio, los estados ratificantes deberían "elaborar y
poner en práctica programas de acción" para eliminar, como medida
prioritaria, las peores formas de trabajo infantil y "establecer o
designar mecanismos apropiados" para vigilar la aplicación del Convenio,
previa consulta con las organizaciones de empleadores y trabajadores.
Además, los ratificantes deberían "prestar asistencia para librar a los
niños de las peores formas de trabajo infantil y asegurar su
rehabilitación; asegurar a todos los niños que hayan sido librados de
las peores formas de trabajo infantil el acceso a la enseñanza básica
gratuita o a la formación profesional; identificar a los niños que están
particularmente expuestos a riesgos; y tener en cuenta la situación
particular de las niñas". Recomienda, asimismo, que las peores formas de
trabajo sean consideradas delito por parte de los estados ratificantes y
que éstos impongan sanciones penales a aquellos que los cometan.
Otra visión
La visión de muchos sindicatos y organizaciones no gubernamentales
es que los gobiernos, si bien han "declarado" mucho, hasta el momento
han hecho poco y nada para atacar el problema global. Se alzan voces
señalando que el impacto publicitario de la tópica (sobre todo en lo
atinente a la prostitución, la esclavitud y el tráfico) parecería en
neto contraste con la práctica efectiva. Más aún, este impacto
publicitario impediría que se profundice en las raíces del problema, que
son invariablemente económicas. Generar conciencia sobre el trabajo
infantil también requiere generar conciencia sobre los factores que
contribuyen a su existencia; para atacar las causas fundamentales es
necesario lidiar con aspectos económicos, influencias culturales y
tradicionales, posibilidades de acceso a la escuela, etcétera.
Si los problemas subyacentes no son tomados en cuenta, en lo
inmediato el hecho de sólo arrancar al niño de su lugar de trabajo y
mantenerlo en la escuela podría hacer más daño que provecho. En un
congreso sostenido en Ciudad de México, en 1998, la Central
Latinoamericana de Trabajadores enfatizó que para entender la magnitud
del problema era importante comprender que los niños y niñas que
trabajan contribuyen con un ingreso adicional a su propia supervivencia,
así como la de sus familias. Agregó que, si el trabajo infantil fuera
completa e inmediatamente eliminado, la pobreza empeoraría en aquellas
familias con menores ingresos, profundizando la miseria y la
marginación. La CLAT propuso vincular los esfuerzos para erradicar el
trabajo infantil con la lucha en pos de trabajos decentes, salarios
justos, educación de calidad y entrenamiento profesional efectivo. (Guía
del Mundo) (vecinet)
3- Pediatras preocupados por deterioro de salud infantil
Denuncian que "la situación actual, favorece la aparición de brotes
o epidemias de enfermedades graves"
En un informe de la Comisión Directiva del Instituto de Pediatría a
"todos los integrantes de la Facultad de Medicina", cuya copia llegó a
la redacción de vecinet, expresan que sienten "la obligación de
compartir algunos datos oficiales que apoyan nuestra preocupación por el
deterioro de la salud de los niños y en particular de aquellos
tributarios del Ministerio de Salud Pública."
Afirman los médicos que "el aumento de la tasa de mortalidad
infantil registrado en el año 2003 (15,0%) en relación al año 2002
(13,6%), es un ejemplo de esta grave situación. Dicha tasa que venía
descendiendo lentamente, sufrió un estancamiento en los últimos 5 años y
finalmente aumentó a partir del año 2002. Este deterioro se produjo a
expensas fundamentalmente del aumento del número de muertes de niños
menores de un año de algunos departamentos del país que duplicaron o
tuvieron un importante crecimiento de las cifras (Artigas, Lavalleja,
Salto, Río Negro, Montevideo)."
"Otras cifras preocupantes", agregan los pediatras, "son aquellas
correspondientes a los componentes de esta mortalidad infantil.
Tradicionalmente la mortalidad más difícil de abatir fue la mortalidad
neonatal, siendo la correspondiente al período posneonatal más factible
de disminuir, ya que figuran entre sus primeras causas de muerte
enfermedades infecciosas prevenibles o posibles de ser tratadas con
diagnóstico oportuno (influenza, neumonía, y otras afecciones
respiratorias agudas; sepsis bacteriana del recién nacido y menores de
un año; diarrea y gastroenteritis)."
"Situación de similar deterioro es la referente a cobertura de
vacunaciones", continúan denunciando en su informe los médicos
pediatras. "Hasta hace algunos años nuestro país, con un esquema de
vacunaciones obligatorio y gratuito, fue ejemplo en la región tanto por
el número de vacunas que incluía como por las cifras de cobertura
logradas. Ello hizo que se lo incluyera entre aquellos de las Américas
libres de poliomielitis, que el sarampión sólo apareciera en pequeños
brotes producidos por casos importados de países vecinos. La situación
actual, en cambio, puede favorecer la aparición de brotes o epidemias de
enfermedades graves y tiene el agravante de que los niveles de cobertura
son aún inferiores en algunos departamentos del país y en algunas zonas
dentro de los departamentos, que corresponden a aquellas donde habitan
niños de familias carenciadas", aseguran.
Pero por si ello fuera poco, los directivos del Instituto de
Pediatría agregan que "no menos preocupantes son las cifras de
mortalidad por accidentes que constituyen la primera causa de muerte en
niños de 1 a 14 años de edad" También "el suicidio, que se ubicó en el
2002 como tercera causa, luego de los accidentes y los tumores, en la
población de 10 a 14 años."
Los médicos, que se muestran muy preocupados por la situación,
afirman que "la mejora de las condiciones de vida de la población en
general y de los niños en particular y del acceso a una atención de
salud que priorice la prevención y el diagnóstico precoz de eventos y
enfermedades potencialmente graves son tareas imprescindibles que
deberemos afrontar los distintos sectores involucrados en el cuidado de
la salud de la población. Este compromiso no puede esperar." (vecinet)
4- Políticos no tienen a los niños en agenda
por Alvaro J. Amoretti / (extractado de El País)
La representante delegada de UNICEF en Uruguay, la noruega Anne
Beathe Jensen, dijo que antes de las elecciones la institución invitará
a los candidatos presidenciales a participar de un foro en el que
tendrán la oportunidad de exponer sus respuestas a la situación por la
que atraviesa la niñez carenciada en el país.
Jensen, quien llegó a Uruguay en julio pasado, señaló que en
Uruguay hay un número "muy importante" de casos en el que los derechos
básicos de los niños están siendo "vulnerados" y advirtió que la
situación actual sólo podrá ser revertida en el largo plazo.
"El problema de la mendicidad infantil en Uruguay lo vemos como un
síntoma de algo, que ciertamente es mucho más profundo de lo que todos
podemos ver a simple vista. Sólo si entendemos eso y si identificamos
esas causas profundas, investigando la situación de esos niños y de la
sociedad en la que se mueven, podremos entender por qué pasa lo que hoy
está pasando", aseguró.
Cuando UNICEF observa la proliferación de la mendicidad infantil en el
Uruguay, ¿le preocupa lo que ve?
- Nos preocupa que, de acuerdo a las cifras oficiales, la mitad de los
niños uruguayos estén viviendo en situación de pobreza. Y nos preocupa
que entre los pobres haya, cada vez, una proporción mayor de niños. Nos
tiene que preocupar porque UNICEF trabaja en el marco de la Convención
Internacional de los Derechos del Niño, y allí se establece que todos
los niños tienen que ver respetados todos sus derechos.
Hay quienes sostienen que en el tema de la mendicidad infantil, como en
tantos otros, el Uruguay es un país sobrediagnosticado, en el que está
claro lo que habría que hacer pero nadie parece dispuesto o decidido a
hacerlo.
- Es que estas cosas requieren de un proceso. Esto se corrige cambiando
vínculos, y eso lleva mucho tiempo. Hay que investigar, generar
conocimiento y, con ese conocimiento, ambientar debates en los que se
comprometa a la sociedad uruguaya.
¿Cuál es la percepción de UNICEF respecto de la situación de Uruguay en
materia de inversión en infancia?
- El gasto social en Uruguay es mayor que en el resto de las naciones
de esta zona. Pero si profundizamos, si investigamos veremos que sin
embargo no es tanto lo que se destina específicamente a la infancia. Se
está invirtiendo bastante, pero no se está direccionando adecuadamente
esa inversión. ¿Cuánto más de lo que invertimos en infancia en Uruguay
deberíamos invertir, por ejemplo, para garantizar el derecho de un niño
a tener diez años de educación? Y lo que es más importante: cuánto más
tendríamos que invertir para que la calidad de esa educación nos
asegurara que esos diez años sirven para algo.
El tema es que mientras ese debate se genera y se obtienen acuerdos que
tardan en implementarse y en arrojar resultados, los niños siguen en la
calle. ¿Qué opinión tiene UNICEF de la iniciativa lanzada tiempo atrás
por el INAME, en el sentido de poner en juego la patria potestad de los
mayores que envían a sus hijos a la calle a pedir limosna y de retirar a
esos menores de la vida pública para evitar que sus derechos sigan
siendo violentados?
- Esa iniciativa del INAME que usted menciona es un buen ejemplo de lo
que, a nuestro juicio, no hay que hacer para resolver este problema. La
Convención Internacional de los Derechos del Niño dice que sacar a un
niño de la calle e internarlo en una institución no equivale a
protegerlo, sino a privarle de su libertad. Para UNICEF la respuesta
está en la familia. Si apoyamos a la familia permitimos que ese niño se
siga desarrollando en ella.
El tema es si, con ese apoyo y esas políticas sociales integrales, las
familias que hoy envían a sus hijos a pedir a la calle no lo seguirán
haciendo. ¿Cómo cree usted que procederán esos padres?
- Es que también hay que capacitar a esos padres, para que además de
conocer sus derechos como padres conozcan sus deberes y
responsabilidades a la hora de asegurar los derechos de sus propios
hijos. Muchas de esas familias viven en una situación muy difícil, en un
contexto muy crítico. No tienen la educación ni los conocimientos
necesarios. Nosotros advertimos que hay personas desesperadas, porque
carecen de los ingresos necesarios para manejarse en la vida, y hacen
cualquier cosa para sobrevivir.
Eso puede ser cierto, ¿pero no hay casos en los que la necesidad ha ido
dejando paso a la explotación lisa y llana de menores? ¿No hay
situaciones en las que algunas personas piden con un "hijo" hoy y otro
diferente mañana, porque pedir con un niño es más redituable que trabajar?
- Hay que conocer la situación, y para eso hay que hacer más estudios,
porque sólo así daremos la respuesta adecuada a cada caso.
¿Y qué se hace en esos casos?
- Bueno, hay que ver cómo se trabaja en materia de Asignaciones
Familiares, y qué políticas se ponen en marcha para asegurar que haya
trabajo para todos y salarios dignos, que hagan que la gente no tenga
que salir a pedir. Y eso debe ser parte de una política social integral.
¿No le llama la atención a UNICEF que la mendicidad infantil no parece
ocupar a los grandes partidos políticos, a sus líderes, a sus candidatos
presidenciales?
- Nosotros creemos que este es un tema en el que la sociedad uruguaya
se está debiendo una discusión, fundamentalmente este año, que es un año
de elecciones.
¿Pero no les alarma el hecho de que esa discusión no esté en los
estrados políticos en estas elecciones?
- Debería ser una prioridad, no sólo por los niños que piden en la
calle, sino por todos, porque esto involucra a la forma en que se
desarrolla un país. Deberían ustedes estar discutiendo qué desarrollo
socio-económico van a tener en este país. Deberían estar analizando con
qué recursos humanos desarrollados van a contar el día de mañana, a la
hora de utilizar los recursos productivos. En lo personal, yo creo que
el gasto no es el que se vuelque a la infancia carenciada, sino que el
gasto mayor es tener niños en la calle que no están aprovechando el
tiempo para educarse, para formarse, para desarrollarse.
¿Y se ha acercado, aunque más no sea en este tiempo electoral, algún
candidato o algún partido político a UNICEF para pedir apoyo, para
manifestar su voluntad de profundizar en estos temas?
- No. Por eso nosotros queremos generar un debate sobre estos temas del
que participen los protagonistas políticos de este país. Estamos
pensando en implementar un foro que permita discutir de estos temas a
finales de setiembre o principios de octubre, a más tardar. Honestamente
creemos que este no es un tema de partidos, sino de país, y que es
posible un acuerdo general acerca de las acciones a encarar en el
futuro. Tenemos esa esperanza. (El País) (vecinet)
5- La infantilización de la pobreza en Uruguay
Un problema del presente que amenaza el futuro
La sociedad uruguaya enfrenta un problema de gran trascendencia. En
un país con una población pequeña y envejecida, y con natalidad que
figura entre las más bajas del continente, cerca de la mitad de sus
ciudadanos trascurrirán su infancia en medio de la pobreza acumulando
las mayores dificultades para enfrentar su futuro, según un informe
publicado en el periódico Centenario.
La crisis que golpeó al Uruguay a mediados del 2002, catalogada
como una de las peores que sufrió el país a lo largo de su historia,
agudizó el fenómeno de la pobreza infantil que Uruguay arrastra desde
hace décadas.
A pesar de que el país ratificó en el año 1990 la Convención de los
Derechos del Niño, aprobada en Naciones Unidades un año anterior, en el
que se consagra un avance fundamental en el objetivo de alcanzar un
mejor bienestar para los niños, una década después de ese compromiso,
Uruguay enfrenta hoy el fenómeno de la pobreza infantil.
Este problema revela la brecha existente entre la norma ratificada
y el efectivo ejercicio de los derechos de las personas más vulnerables
de la sociedad.
Con la ley 16.137 el país se comprometió entre otras cosas a
adaptar la legislatura interna, evaluar y modificar las políticas
públicas sociales y los sistemas legislativos, revisar los presupuestos
destinados a la infancia y adoptar las medidas necesarias para asegurar
que las normas fijadas en la Convención sean efectivas. Esa perspectiva
aún está lejos por cumplirse, de acuerdo a los datos difundidos por
UNICEF sobre los derechos humanos en la niñez y adolescencia en Uruguay.
Las condiciones de vida de los niños
El modelo de integración social que ha caracterizado históricamente
al país se ha visto perturbado por señales de fisura que se manifiestan
a través de cambios en los indicadores de pobreza, de desigualdad en la
distribución del ingreso y de segmentación laboral.
Los principales estudios en materia social en la última década han
concentrado sus esfuerzos en el análisis del deterioro generado en los
niveles de bienestar e integración social alcanzados por el país. Dentro
de ese marco, las investigaciones han puesto de manifiesto un hecho
central en la historia más reciente del Uruguay: el proceso de
infantilización de la pobreza.
El estudio de UNICEF señala que en el año 2002 prácticamente uno de
cada dos niños de 0 a 5 años vivía en un hogar pobre. Los datos del año
anterior mostraban que un 38,3% de los niños de 0 a 5 años estaban por
debajo de la Línea de Pobreza, mientras que en el 2002 ese valor aumentó
al 46,6%. Esto equivale en términos absolutos a 104.000 niños que no
logran cubrir los costos de alimentación y de otros bienes y servicios
no alimentarios considerados básicos.
Uruguay se caracteriza además por mostrar grandes disparidades o
brechas de pobreza entre los diferentes grupos de edad. Los niños de 0 a
5 años representan tan solo el 8,5% de la población total del país, pero
contribuyen con el 16% del total de los pobres.
En el año 2002 aproximadamente 12 mil niños, que representan un
5,4% vivían en hogares en los que no se pueden cubrir los requerimientos
mínimos de nutrición.
En cuanto al grupo de población de 6 a 12 años, el informe de
UNICEF Uruguay, hace hincapié en los niveles de repetición escolar y su
relación con los centros de enseñanza localizados en las zonas más
pobres de las ciudades y localidades. Uno de los grandes problemas de la
educación primaria radica en los altos niveles de repetición del
sistema. Uno de cada cinco niños repite en el primer año de escuela,
tendencia que no ha mostrado variaciones en los últimos años.
Las principales características en las escuelas públicas son dos:
el flujo de la misma está marcadamente concentrado en el primer grado, y
que la repetición es significativamente en aquellas escuelas cuya
composición del alumnado es más vulnerable.
Desde el punto de vista de las condiciones de vida, este grupo en
especifico (6 a 12 años) presenta las mayores desigualdades en la
distribución de los ingresos y un mayor desempleo de cónyuges en estos
hogares.
En cuanto a los adolescentes (13 a 17 años), el informe expresa que
en Uruguay parecen invisibles. La sociedad los asocia a conductas
desviadas pero los olvida cuando se definen las políticas sociales de
protección.
Se habla de los problemas, el embarazo, el consuno de drogas, la
delincuencia, pero nunca de las necesidades o de las dificultades que la
sociedad les plantea para que puedan ejercer plenamente sus derechos.
Los adolescentes uruguayos, así como los niños han sido
tradicionalmente uno de los grupos más afectados por la pobreza. Los
datos del año 2001 mostraban que un 27,7% de los adolescentes estaba por
debajo de la línea de pobreza, mientras que en el 2002 ese valor aumentó
al 34,6%, lo que representa aproximadamente a 76 mil adolescentes. Por
lo tanto, en Uruguay más de la tercera parte de los adolescentes del
país vive en condiciones de pobreza.
En materia educativa el panorama tampoco es nada alentador para esa
franja de edad. Uno de cada seis adolescentes entre los 13 y 17 años no
asiste a ningún tipo de establecimiento educativo. La situación es más
preocupante entre los varones, donde el 17,2% se encuentra fuera del
sistema educativo.
La no participación en el sistema educativo está relacionado con el
trabajo adolescente. Según las últimas estimaciones realizadas por
UNICEF en 1999, el 17,6% de las personas mayores de 13 años y menores de
18 trabajaban en todo el país.
Conclusiones
El dato de que cerca de la mitad de los niños, niñas y adolescentes
en Uruguay viven por debajo de la línea de pobreza tiene ya más de dos
décadas, destaca el documento de UNICEF. Si bien en los noventa el
número de niños pobres desminuyó, a partir de 1999 y luego de la crisis
del 2002 muestra un 46% de los menores de 6 años por debajo de la línea
de pobreza.
Subraya asimismo que resulta impactante saber que más allá de las
variaciones mencionadas, el número de niños y niñas pobres en relación
con los mayores de 65 años pobres ha aumentado sistemáticamente desde
entonces. A mediados de los 80 la relación entre niños pobres y adultos
mayores pobres era de 2 a 1; luego en los 90 la relación aumentó a 7
niños por cada adulto y en la más reciente crisis la relación volvió a
crecer a 9 niños por cada adulto pobre.
Cabría formularse aquí la interrogante de porqué a pesar de contar
con una expectativa de vida alta, una natalidad baja y niveles de
bienestar sostenidamente más alto que la mayoría de los países de la
región, Uruguay no ha logrado transferir adecuadamente esos beneficios a
la población más joven. (Centenario) (vecinet)
6- El gasto social en los niños y adolescentes no alcanza
A pesar de que Uruguay es uno de los países de la región que
invierte más en gasto social en la población (23% del Producto Bruto
Interno), lo distribuye en forma desigual. Sólo el 20% de ese 23% del
PBI está destinado a políticas sociales en niños y adolescentes, aseguró
a Centenario Gustavo de Armas encargado del informe "Infancia y
Adolescencia en Uruguay". Lo que sigue es un resumen de la charla con el
experto en la materia de UNICEF, publicada en el periódico Centenario.
¿Uruguay distribuye mal los recursos que se destinan al gasto social?
- Hay varios factores que explican la evolución de la pobreza en
Uruguay. Uno de ellos tiene que ver con las transformaciones que vienen
operando en las estructuras familiares, donde la mayoría de los niños
nacen en hogares pobres; los hogares pobres tienen tasas de natalidad
más altas que aquellos de ingresos medios y altos, esta es la
explicación directa de los altos porcentajes de pobreza entre los niños.
El tema es que del otro lado están las políticas del Estado, las
políticas que se implementan y en este sentido hay que destacar los
aspectos positivos, pero también llamar la atención sobre las
asignaturas pendientes.
El Uruguay ha desarrollado en los últimos años algunas políticas
sociales que han amortiguado el impacto de la crisis, como la expansión
de la educación inicial, la cobertura socio educativa de 0 a 3 años a
través del plan CAIF, ha habido esfuerzos importantes que han movilizado
recursos públicos.
Pero entre las asignaturas pendientes sobre las que hay que llamar
la atención es que buena parte de las familias que se encuentran en la
situación de pobreza más extrema en su mayoría esta compuesta por niños,
son hogares que están por fuera del circuito de políticas sociales del
Estado.
Por lo tanto en términos generales la población que se haya en
situación de pobreza extrema es la que menor cobertura tiene de las
políticas sociales tradicionales.
¿Cuales son las consecuencias de esta infantilización de la pobreza?
A mediano plazo las consecuencias se pueden ver en los resultados
que está logrando el sistema educativo en el presente. En la actualidad,
sólo el 60% de los niños que ingresan al sistema escolar logran terminar
el ciclo básico de educación media, es decir llegan a tener 9 años de
escolarización. Son un 34% los jóvenes que logran terminar la educación
secundaria completa y muchos de ellos luego de repetir muchos años; esa
población en el futuro cercano es población que va a tener un capital
educativo que les va a impedir insertarse en el mercado laboral y en la
sociedad, les será difícil eludir el riesgo de la pobreza.
¿Por lo tanto los recursos que destina el país en gasto social no
son suficientes?
- Hay dos conclusiones principales si uno analiza la evolución del
gasto social en el país. Por un lado Uruguay es uno de los países que
más invierte en políticas sociales en América Latina. Prácticamente la
cuarta parte del Producto Bruto Interno se destina a políticas sociales,
como educación, salud, vivienda, seguridad social, nutrición, etc.
El problema que buena parte de esa inversión está destinada a la
seguridad social, por lo tanto lo que se denomina la inversión en
capital humano, es decir educación más salud en Uruguay es en términos
comparativos con la región relativamente baja.
Nuestro país que tiene el nivel de gasto social más alto de
Latinoamérica en términos porcentuales, sin embargo lo que destina a
educación y salud, ubica a Uruguay a media tabla dentro de la región.
En el caso de la educación si bien en los últimos años ha aumentado
el presupuesto de la ANEP, siendo un 2,7% del Producto Bruto Interno,
otros países de la región de similar nivel de desarrollo humano y
social, destina más del 4% del PBI a la educación.
Si consideramos que prácticamente el universo de los niños y
adolescentes está dentro del sistema educativo, entonces es necesario un
esfuerzo grande del Estado para asegurar niveles de calidad educativa
mayores.
Este es un tema que tiene que estar en la agenda, para que se
aumente la inversión en educación porque es una de las claves para el
desarrollo humano y socio económico.
Datos salientes
* 46,6% de los niños de 0 5 años son pobres en Uruguay.
* Son 104 mil niños en esa edad que no logran cubrir los costos de
alimentación.
* La probabilidad de ser un niño pobre en el último trimestre del año
2002 era del 60,5%
* La relación de niños pobres con mayores pobres era en 1996 de 2 por
cada adulto, en el 2002 trepó a 9 niños por cada adulto pobre.
* Uno de cada cinco niños repite en el primer año escolar.
* Al finalizar el ciclo escolar el 10% de los alumnos ha repetido uno o
más años.
* El 17,6% de las personas mayores de 13 años y menores de 18 años
trabaja en todo el país.
* El porcentaje de madres adolescentes entre 15 y 19 años alcanzó el
16.12%. (Centenario) (vecinet)
7- Colonia: niños y madres solteras los más afectados por suspensión
de canastas
Niños y madres solteras son el sector más afectado por la
suspensión de la canasta de alimentación por parte del INDA en la ciudad
de Florencio Sánchez, según informa el periódico Centenario. El hecho
que tomó notoriedad pública la semana anterior cuando se distribuyó la
ayuda y más de 170 familias que recibían la asistencia quedaron sin
ella, sigue siendo motivo de preocupación por parte de los damnificados.
En instalaciones de la Escuela Nº 93 un grupo de madres con sus
hijos se reunieron para tratar lo sucedido, anunciándose serían
recibidas por la Junta Local de Florencio Sánchez, a quien le requieren
apoyo en su reclamo.
Aún desconocen los criterios que se tomaron para decidir a quienes
dar o no la canasta, por lo que aguardan una explicación para comprender
casos de gente que tiene vehículo y a su vez recibe el beneficio,
mientras decenas de familias de madres solteras sin trabajo se quedaron
sin el mismo, explicaron los afectados por la medida del INDA.
Aguardan contar con el respaldo de autoridad comunal local, para al
menos exigir se estudie nuevamente la asignación del beneficio que ha
dejado al margen fundamentalmente a familias constituidas por varios
niños y madres solteras. Antes de ser afectadas por la medida de recorte
del organismo gubernamental, cerca de 200 familias recibían la ayuda, de
ellos quedaron 28, de los cuales sólo 6 recibían originalmente las canastas.
En la pasada sesión de la Junta Local, los ediles recibieron en
sala a la Comisión de Cultura local, oportunidad donde entre otros temas
se trató el problema generado ante el recorte en la entrega de canastas
de INDA a personas carenciadas de la ciudad, hecho que dejó a 182
personas sin el servicio. Los vecinos manifestaron su interés por hacer
llegar la preocupación a las autoridades correspondientes, como también
solicitar la presencia en la ciudad de las asistentes sociales antes del
8 de setiembre -fecha manejada por el Plan- para que realicen
entrevistas en hogares de familias carenciadas.
Inmediatamente ingresaron a sala, madres damnificadas con la
medida, quienes presentaron una nota haciendo referencia a la
disconformidad por el hecho, solicitando también el apoyo de ediles y la
Comisión de Cultura para que sus palabras tengan eco en la ciudad de
Colonia. Las madres representantes de las familias que no recibieron
canastas del Plan Nacional de Complementación Alimentaria, señalaron que
en la distribución del beneficio no se contempló a las familias con
mayores carencias. Luego de esta reunión quedó en claro que se
unificarán los reclamos para que junto a un expediente de la Junta Local
llegue ante las autoridades que corresponde.
Nota dirigida a la Junta Local de Florencio Sánchez
En nota dirigida a los ediles de la Junta Local de Florencio
Sánchez un grupo de madres representantes de las familias que no
recibieron canasta de INDA señalaron: "Nos dirigimos a ustedes
solicitando vuestra colaboración para que intercedan ante la Dirección
de Acción Social, específicamente con la Asistente Social a fin de
buscar juntos una posible solución ante el problema mencionado. Como es
de público conocimiento se nos realizó un intenso cuestionario para que
dicha profesional pudiera evaluar la realidad de cada hogar.
Grande fue nuestra sorpresa cuando concurrimos como en meses
anteriores, a levantar nuestra canasta y nos encontramos con una lista
muy diferente a la acostumbrada. Sólo se entregaron 28 canastas quedando
alrededor de 150 familias sin recibir dicho beneficio. La primera
interrogante que nos planteamos es ¿cuál fue el criterio escogido para
entregar dichas canastas? Es importante tener en cuenta que hogares con
jefas de familia sin trabajo y con más de dos niños a cargo no
obtuvieron ayuda; por otra parte la Asistente Social en sus fichas tiene
riesgo de alto índice de desocupación que nos aqueja.
Nuestro conocimiento de la realidad nos permite decirles que si
bien los actuales beneficiarios tienen necesidades, no se contempló a
otras familias con carencias mayores; hogares que no tienen ningún
ingreso salarial: a niños que sólo reciben correcta alimentación una vez
al día en los comedores escolares o en el centro CAIF. Sabedores de
vuestra solidaridad para con las clases más necesitadas apelamos a su
buena voluntad para encontrar una solución pronta y que satisfaga a
todos, la cual deberá contemplar a un mayor número de personas".
...siguen firmas. (Centenario) (vecinet)
8- San José: más de 5.500 niños viven en hogares pobres
por Ricardo Cardozo (extractado del periódico digital San José
Noticias)
Más de 5.500 niños viven en San José en hogares pobres y esperan el
milagro maragato de conseguir la comida que les falta aunque más no sea
en un contenedor de basura.
El tema que planteó Ricardo en la jornada, tras el taller del que
tuvo la posibilidad de participar en la ciudad de Mercedes junto a otros
tres comunicadores de nuestro departamento, es uno de los temas más
preocupantes que tenemos pendientes en nuestra sociedad.
Hace algunos días hacíamos una breve referencia a esta realidad
cuando hablábamos de la situación que se generaba en cuanto a la calidad
de la comida servida en los comedores que el INDA y la Intendencia
llevan adelante. Los comedores y merenderos son lamentablemente una
necesidad, pero lo malo es que lejos de irse reduciendo estos van en
aumentos y las autoridades no han sido capaces de encontrar una solución
real al problema.
En San José, un departamento con poco menos de 100.000 habitantes,
hay algo más de 5.500 niños menores de 6 años que viven en un hogar
pobre. En Uruguay la pobreza infantil aumentó en forma sistemática desde
1986. Según el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia esto se
debió entre otras razones porque sucesivos gobiernos no supieron
aprovechar los mejores momentos económicos.
En 1986, había dos niños pobres por cada adulto mayor de 65 años
pobre. En 1995, esa relación pasó a 7 niños por cada adulto y hoy en día
es de nueve niños por cada adulto.
"En Uruguay la pobreza tiende a concentrase en los sectores de
población más joven, y particularmente en los niños, presentando uno de
los índices proporcionalmente más altos de pobreza entre sus niños",
señala el trabajo, que responsabiliza en gran medida a sucesivos
gobiernos, incluido el actual. "La situación de (vivir en la) calle y el
trabajo infantil son caras visibles de la pobreza que reclaman una
respuesta más decidida e innovadora que no sólo atienda lo inmediato,
sino que articule redes de protección más firmes y duraderas". UNICEF
señaló que "no se haría justicia" si el aumento de la pobreza infantil
se atribuyera exclusivamente a las últimas crisis económicas, como la
desatada en 2002, una de las peores de la historia del país.
El dato acerca de que casi la mitad de las niñas, niños y
adolescentes uruguayos viven en la pobreza tiene ya más de dos décadas,
recordó UNICEF. Uruguay estuvo en recesión entre 1999 y 2001. En 2002 se
registró una caída más pronunciada del empleo, del salario, de las
exportaciones y de las reservas internacionales. El sistema financiero
colapsó y el desempleo llegó a 17 por ciento de la población
económicamente activa, máximo histórico desde 1985. Hoy el desempleo se
ubica en torno a 14 %.
El país "no logró aprovechar los mejores momentos económicos de los
años 90 para reducir la brecha existente entre la pobreza infantil y la
pobreza de los adultos mayores. Aun más, no sólo no pudo reducir estas
disparidades, sino que incrementó la desigualdad generacional". UNICEF
sostiene que "el conjunto de políticas y programas sociales dirigidos a
la infancia aseguran la supervivencia, pero no logran cubrir
suficientemente las necesidades de bienestar de todos los niños y jóvenes".
El estudio también subraya que los adolescentes, como los niños,
han sido tradicionalmente uno de los grupos más afectados por la
pobreza. Prácticamente 1 de cada 6 adolescentes está fuera del sistema
educativo. "Existe una marcada relación entre el trabajo adolescente y
la deserción educativa: 7 de cada 10 adolescentes que trabajan no asiste
a ningún centro educativo".
San José no es ajeno a esta realidad, aquí no se ha producido
ningún milagro, no estamos en una isla. Estamos viviendo a escasos
metros de un contenedor que oficia de recipiente de residuos, de lugar
de búsqueda de materia prima de cartoneros y botelleros, pero también de
restaurante de varias personas, muchos de ellos niños.
Luego de leer el informe de Ricardo tomé mi camarita, mi grabadora
y salí dispuesto a esperar que apareciera alguien a hurgar en el
contenedor de la esquina de Treinta y Tres y Asensio, aquí en la capital
maragata. No fue necesaria la espera, en realidad tenía para elegir y
había cola para el contendor. Apenas pasado el mediodía del martes,
Christian, buscaba comida en el contenedor mientras por otra parte
Jonhatan y Germán esperaban su turno al tiempo que terminaban de hacer
su recorrida por los apartamentos del complejo.
Ellos son los más pequeños de esta triste, real, cotidiana y
cercana historia, tienen 5 y 8 años respectivamente. Su madre los
esperaba con una beba en brazos en la esquina de Manuel D Rodríguez,
sentada bajo un árbol y fumando. "Mamá nos manda a buscar algo para
comer, porque ella no puede trabajar", me dijo Germán sin dar mayores
detalles con sus palabras pero expresando muchas sensaciones y vivencias
en su rostro y su mirada.
Luego que Christian terminara de revolver el contendedor me contó
que tenía 14 años, juntaba cartones y alimentos. "El compañero de mamá
se fue, ella hace changas cuando puede y nosotros le vendemos cartones a
un vecino". Cuando le pregunté por el caballo y el carro me dijo que era
de un amigo, y cuando le pregunté donde vivía me respondió "vivo por
allá" tratando de evitar dar mayores detalles. Christian no se quedó
atrás en las preguntas y quiso saber además de si tenía algún pedazo de
pan "porque tengo hambre" donde iban a salir las fotos. De lo que era la
Internet tenía una leve idea, pero poco fundada y no me supo precisar si
en alguna oportunidad se "enfrentó" a un computador.
Debo confesar que sentí por un instante la misma sensación que
seguramente te está pasando a vos en este momento y que por ahí es la
que tenemos incorporada, es decir que ante el hambre poco puede importar
la tecnología y los conocimientos. El hambre se puede calmar
momentáneamente con un plato de comida, pero sólo si generamos los
ámbitos para darle capacitación y posibilidades vamos a logar erradicarlo.
El domingo pasado en una de esas reuniones familiares y de amigos
donde se habla de todo un poco, alguien me dijo que la solución del país
pasa por volver a generar espacios para el autoabastecimiento. Por
volver a las quintitas en los fondos de las casas de los barrios. Por
volver a los gallineros y por qué no a alguna vaquita en algún terreno
baldío. Siguiendo su razonamiento llegué a compartir que mucho más
productivo que darle un guiso, con o sin carne en un comedor sería
darles un pedazo de tierra para que puedan plantar y criar animales para
su propio consumo y vender el sobrante de manera de poder acceder a
otros beneficios. Pero la conclusión de este desencantado amigo
expositor fue lapidaria "el problema es que si les das trabajo no
quieren trabajar y como les das comida se conforman con eso y al tiempo
se están quejando que les falta la carne".
Entonces reafirmé la idea que tengo sobre la importancia de la
información, el conocimiento y los medios de aprendizaje y comunicación,
y que había flaqueado ante el hambre de un adolescente y dos niños. Sólo
ofreciendo educación, capacitación y conocimiento estaremos ayudando a
solucionar el problema y no a mantenerlo vivo históricamente como hemos
hecho. Seguramente, quienes menos necesitan, necesitan de la ignorancia
de los más necesitados para poder ocupar los roles que ocupan. (San José
Noticias) (vecinet)
9- Carmen Terra: la pobreza crónica genera lesiones muy fuertes
Volver a generar una buena convivencia social lleva generaciones.
fuimos perdiendo en el transcurso de los años una integración que no era
perfecta pero que era mucho mejor que la que tenemos ahora.
(reportaje de Diego Sempol en Brecha a Carmen Terra, asistente
social y directora del Departamento de Trabajo Social de la Facultad de
Ciencias Sociales)
¿La noción de pobreza ha cambiado en el tiempo?
- Siempre existió en distintas épocas y sociedades algo llamado pobreza
pero nunca fue el mismo fenómeno. La pobreza es una noción histórica que
surge en un contexto material y societal determinado y las
representaciones sociales que se construyen sobre ella dependen del
acervo existente a nivel cultural, ideológico, ético y político.
Existieron históricamente tres grandes tendencias de tematización
de esta problemática. Una que naturaliza la pobreza y la incluye
simplemente como un elemento más de un orden social y que puede terminar
culpabilizando al sujeto al entender el fenómeno como fruto de un
comportamiento individual o hereditario (raza, pueblo) que lo hace
responsable de la situación en la que está envuelto. Otra que valora a
la pobreza como un bien y una opción contestataria al orden social y a
sus estilos de vida valorados. Por último las visiones más economicistas
han considerado a la pobreza como una virtud en tanto estimula el
trabajo y el progreso social.
Después de la Segunda Guerra Mundial el concepto de pobreza pasó a
ser mediado por la construcción de estados de bienestar. En Europa
durante esos años se desarrolló la idea de un horizonte de pleno empleo
y de desarrollo. Se buscaba la "superación de la pobreza" y ésta pasó a
ser considerada como algo del pasado, relacionado con sectores sociales
a los que les costaba integrarse al progreso. En América Latina en
cambio nunca hubo un horizonte tan claro, y mucho menos se llegó a
plantear la superación de la pobreza debido a que los estados sociales
se constituyeron mucho más parcialmente que en el caso europeo. Mientras
para Europa vencer esos bolsones retrógados implicaba sólo distribuir
ingresos, en América Latina cualquier medida severa ante la pobreza
implicaba una revisión radical de la base del acuerdo social con una
correspondiente fuerte redistribución de los recursos.
En Latinoamérica la marginalidad aparece tematizada ya desde los
cincuenta en medio de un fuerte debate entre aquellos que la
consideraban como un problema cultural y quienes la entendían como un
factor económico. El culturalismo enfatizaba la falta de participación y
terminaba haciendo de los comportamientos individuales una suerte de
factor último que directa o indirectamente culpabiliza a la víctima al
dejar de lado todo proceso de empobrecimiento.
Luego las dictaduras de los setenta y la presión de los organismos
internacionales influyeron marcadamente en la discusión sobre la
pobreza, la que se pasó a entender y reducir a un tema de necesidades
básicas insatisfechas.
Se pasó a hablar de un modo de aproximarse a la estimación
normativa del problema, abandonando los intentos diagnósticos y el
trabajo sobre las causas del fenómeno (lo que excluyó la dimensión
política). El análisis pasó a centrarse en los efectos y la intervención
buscó influir sobre ellos mejorando los términos de distribución a
efectos de evitar que la población llegara a situaciones críticas. En
Europa, mientras tanto, comienza a pensarse el fenómeno como algo mucho
más ligado a la desigualdad y a la exclusión, visión que posiciona a la
centralidad del trabajo y al desempleo como ingredientes clave del
inicio de los procesos de empobrecimiento. Actualmente la pobreza se
entiende como una situación en la que está en juego la subsistencia,
grado crítico que en otras épocas se denominó como indigencia.
¿Cuál sería la diferencia entre la noción de pobreza y la de marginación?
- Se puede ser pobre y no necesariamente marginado. Un ejemplo es el
empleado público, que tiene un trabajo formal, estable y bastantes
garantías si está presupuestado. Su pobreza está ligada a la negativa
del Estado a pagar mejores salarios, a la crisis económica y a la propia
capacidad o no de mejorar la calificación para ascender en una escala
funcionarial y no tanto a la competencia en el mercado laboral y a la
dificultad de ingresar en los círculos que son valorados económicamente.
Es una pobreza integrada, lo que no quiere decir que no pueda llegar a
ser crítica. Sus conflictos pueden tornarse un problema político ya que
los trabajadores estatales pueden llegar a exigir derechos que
formalmente están garantizados. Los marginales en cambio están fuera del
Estado, reclaman como sociedad civil y quedaron excluidos del mercado
laboral formal. Si bien en América Latina la marginación vino ligada al
empobrecimiento o la miseria, teóricamente no tiene por qué ser así.
Durante la dictadura existieron excluidos políticos, separados de
espacios de trabajo formales, así como en otras sociedades opera una
exclusión cultural debido a fuertes fracturas étnicas y religiosas que
no se traslucen en un empobrecimiento económico.
Actualmente se habla mucho de la importancia que tiene el capital
social. ¿Qué peso realmente tiene en los hechos este aspecto?
- Esta noción está muy pensada en función de atribuciones individuales
y familiares. La idea es determinar qué vínculos y bienes puede utilizar
una familia para lograr un nivel de vida decoroso. Pero nuestro sistema,
fuertemente competitivo y consumidor, genera una fragmentación en la que
cada uno termina cuidándose a sí mismo. El cambio progresivo de los
marcos normativos erosiona la confianza de la sociedad en su capacidad
de autorregulación. La mayoría pasa a creer entonces que cualquier
trayectoria es posible, cuando en los hechos pensar que uno va a llegar
socialmente a donde quiera en base a su voluntad individual es algo
completamente falso y una fuerte negación de los contextos de los que se
parte.
Actualmente la mayoría de los empleados públicos perciben muy bajos
salarios, pero sin embargo siguen autopercibiéndose como integrantes de
la clase media. ¿Por qué se producen estas permanencias aun cuando
enfrentan una realidad cotidiana tan acuciante?
- Casi siempre las representaciones sociales cambian más lento que la
propia realidad. Por ello un grupo puede estar económicamente muy
empobrecido y sin embargo su prestigio social y sus niveles de
participación no sufrieron modificaciones. Esto está relacionado con la
forma en que es conceptuado este sector por su entorno social pero
también con las expectativas que pueda generar en términos de proyecto.
La clase media aquí estuvo marcada por la idea de empleo estable, un
proyecto de vida individualizado pero que pasaba por espacios estatales
muy claros (educación pública) y por una expectativa de progreso
económico. Ahora la clase media ve la expectativa de progreso
cuestionada en lo inmediato y está obligada cada vez más a enviar a sus
hijos a escuelas y liceos públicos aunque ya no los considere como
lugares de legitimación y prestigio social. Lo público cada vez más
empieza a equipararse a lo pobre (salvo la formación universitaria a la
que aún no llegan hijos de los sectores más empobrecidos). Es una clase
media que no se quiere ver como pobre pero que cada vez tiene un menú
más reducido de opciones. Unos lustros atrás podía optar por la escuela
pública o el hospital con orgullo. Hoy retiene la mutualista pero no
puede hacer uso del servicio.
¿Cuál es el verdadero impacto de la llamada "pobreza de los estables"?
- Esta noción alude a los sectores sociales que son trabajadores
formales pero cuyo salario está por debajo de la línea de pobreza, sea
porque el salario es bajo, o porque las cargas familiares no le permiten
mantener al núcleo familiar. En la medida que es un trabajador formal,
gana un ingreso que le permitiría a él vivir mínimamente en forma
decorosa, pero cuando pasa a tener menores a su cargo los gastos de
salud, ropa y educación impiden que su presupuesto alcance para llegar a
fin de mes, Aquí lo que opera es la falla de la protección social, que
al no garantizar la posibilidad de la reproducción del núcleo termina
polarizando mucho más la situación social. ¿Puede el pago de
asignaciones familiares impedir este empobrecimiento? La diferenciación
-pautada por lo que no parece interesar al capital- fractura a una misma
categoría social y a una familia en función de dónde se estabilice cada
uno de sus miembros.
Muchos sujetos de clase media terminan viviendo en un asentamiento
debido al descenso de los salarios o por estar desempleados. ¿A qué
perjuicios los expone este cambio?
- Los asentamientos han ido sufriendo un proceso de diversificación,
hace algunos años se los veía como un espacio de solidaridad y una
opción "mientras arreglo ciertas situaciones", ya que mudarse a un
asentamiento permitía a muchos núcleos familiares evitar el pago de
alquileres y evitar el ingreso temprano de los hijos en el mundo
laboral, lo que impediría que continuaran con su educación. Muchas
familias agregaban a esta estrategia una rigurosa selección de los
vínculos y un intento de relacionamiento hacia el. "afuera". Hoy en día
esto parece menos posible: quien construye un rancho o una vivienda en
un asentamiento ya no lo ve como algo transitorio, debido a que el
cambio es fruto de un claro proceso de descenso social cargado de fuerte
negatividad. Si bien el discurso puede seguir siendo que no se es de ahí
y que sólo se está de paso, actualmente es claro que es un discurso que
no acompaña una práctica. El nuevo lugar de residencia viene asociado a
una fuerte estigmatización (se pierden oportunidades laborales por vivir
en un cantegril) y abre las brechas de una fragmentación social. Antes
una persona iba a un cantegril buscando un espacio transitorio de
solidaridades (hay apoyos mutuos que comúnmente se dan) que lo ayudara a
recomponer una situación crítica. Hoy en día el fenómeno aparece mucho
más ligado a una pérdida, que vuelve central la lucha por la
supervivencia y que trae aparejado una pérdida de libertad y de valores.
En la sociedad existen numerosas redes de poder y riqueza, como afirma
el sociólogo catalán Manuel Castel, y los excluidos pasan a integrarse
en redes "alternativas" debido a que no les quedan más opciones, redes
vinculadas con la criminalidad (tráfico de sexo y drogas).
Los sectores medios y obreros empobrecidos son víctimas de esta
"integración perversa", ya que tienen aún algún tipo de formación que
puede resultar beneficiosa para las redes criminales.
A su vez la representación social sobre la marginación impide
diferenciar a la población que vive en un asentamiento: junto a
marginados de segunda generación hay universitarios, maestros, policías
e incluso abogados recién llegados. Los que trabajan con esta población
pueden darse cuenta de estos fuertes matices y detectar cómo la pobreza
crónica genera la pérdida de un conjunto de referentes compartidos. Algo
similar sucede en la otra punta de la sociedad, pero sin embargo este
fenómeno nunca se ha estudiado. ¿Qué pautas perdieron los sectores altos
en lo que se refiere a sociabilidad y solidaridad?
¿Qué caminos existen para abordar la problemática de la marginación
crónica? ¿Es posible revertir este tipo de problemas?
- La pobreza crónica genera lesiones muy fuertes y volver a generar una
buena convivencia social lleva generaciones. Fuimos perdiendo en el
transcurso de los años una integración que no era perfecta pero que era
mucho mejor que la que tenemos ahora. Los que han sido más postergados
exigen un enorme esfuerzo de redistribución que permita irles
devolviendo progresivamente las oportunidades que los ayuden a
constituirse como sujetos y ciudadanos. No basta dar un canasto con
alimentos sino que hay que distribuir poder, conocimiento y bienes, Las
redes de "integración perversa" tienen un efecto muy fuerte, ya que
permiten al sujeto ganar altas sumas de dinero con poco esfuerzo y mucho
riesgo. De ahí que cualquier política dirigida a este sector es poco
efectiva si no es sinérgica y no logra reconstruir redes de
sociabilización perdidas. Se necesita educación, salud y apoyo en la
participación, así como romper la noción de micromundo para comenzar a
pensar lo territorial como algo abierto y como una red que se vincula a
otras redes. Pero también queda pendiente otro problema: los barrios
privados y sus habitantes, que viven encerrados en una campana erigida
de espaldas al sufrimiento de los demás. ¿Qué hacemos con esos monstruos
sociales? Me dan mucho más pavor todos los que se están acostumbrando a
vivir de espaldas al otro que las propias víctimas del sufrimiento.
Después de todo los primeros son inalcanzables, mientras que con los
marginados se puede lograr cambios mediante intervenciones múltiples y
mucho esfuerzo." (vecinet)
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