[vecinet] vecinales 08/04-624-03.

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Lun Ago 16 12:44:17 UYT 2004


vecinet - No. 624 - vecinales - 13/08/04

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Comunicación alternativa independiente para la participación y la 
organización popular

 "La causa de los pueblos no admite la menor demora" "... que los más 
infelices sean los más privilegiados" José Artigas 
<http://www.chasque.net/guifont/artigas.htm>

"...es necesario contar historias del pueblo de tal forma que en vez de 
paralizarnos nos lleve a la acción". Danny Glover

S U M A R I O (hacé clic en el título)
     1- Pobreza y calidad democrática <#1>
     2- El trabajo infantil <#2>
     3- Pediatras preocupados por deterioro de salud infantil <#3>
     4- Políticos no tienen a los niños en agenda <#4>
     5- La infantilización de la pobreza en Uruguay <#5>
     6- El gasto social en los niños y adolescentes no alcanza <#6> <#6>

     7- Colonia: niños y madres solteras los más afectados por 
suspensión de canastas <#7>

     8- San José: más de 5.500 niños viven en hogares pobres <#8> <#8>

     9- Carmen Terra: la pobreza crónica genera lesiones muy fuertes <#9>

 

1- Pobreza y calidad democrática

     (Extractado de la Guía del Mundo)

     Esta situación se podría verificar en la evolución de su defensa, 
que pasó de ser el "gobierno del pueblo por el pueblo y para el pueblo" 
que proclamara el presidente estadounidense Abraham Lincoln en el siglo 
XIX, al "menos malos de los regímenes", como reiterara un siglo más 
tarde Winston Churchill.
     No obstante, el prestigio del vocablo sigue intocado y difícilmente 
haya existido, en la modernidad, palabra más prestigiosa (y, si se 
quiere, esperanzadora) que "democracia". Es así que, a lo largo de los 
últimos doscientos años ha sido refinada mediante distintos adjetivos, 
como "representativa", "popular", "participativa". De todos modos, la 
caída de los regímenes totalitarios (que se autocatalogaban como 
"democráticos") que acompañó la del muro de Berlín pareciera demostrar 
que su perdurabilidad no está garantizada por adjetivos o etiquetas sino 
que depende de que ciertos principios que se adscriben a la democracia 
existan en realidad.

     El vigor convocatorio de una de las variantes de democracia, la 
electoral, es apreciable en la historia reciente: si en el año 1900, 
cuando predominaban monarquías e imperios, no existían los estados que 
pudieran ser juzgados democracias electorales por el estándar de 
sufragio universal -mediante elecciones multipartidarias- para el fin de 
ese siglo 120 de los 189 países que integran Naciones Unidas se 
definieron formalmente como democracias electorales. Este proceso 
experimentó una notable aceleración en el último cuarto de siglo: los 
países con alguna forma de gobierno democrático, que eran el 28% en 
1962, llegaron al 62% en 2000. Desaparecidas o "contenidas" las 
principales alternativas a la democracia sufragista del siglo XX 
(comunismo, fascismo y nazismo), el cambio de milenio llevó a que el 58% 
de la población mundial viva bajo regímenes que, al menos a nivel 
formal, se proclaman democracias electorales.

     Sin embargo, el modelo triunfante ha tenido un magro desempeño en 
cuanto al alivio de la pobreza o a garantizar derechos y recursos tanto 
dentro de los países que se encontraban entre los "no alineados" como 
entre aquellos que abrazaron la democracia electoral tras la caída del 
bloque socialista. El 32% de la población en los países del Sur vive con 
menos de un dólar diario, y a nivel mundial las personas que subsisten 
con esa cifra aumentó, de 1.200 millones en 1987 a 1.500 millones en la 
actualidad: si la tendencia persiste, esta cifra alcanzará los 1.900 
millones para el año 2015. Durante la década de 1990, el número de 
pobres en la ex Unión Soviética y Europa Oriental aumentó en 150 
millones, superando entonces el total de las poblaciones de países 
europeos -todos con alto grado de desarrollo humano- como el Reino 
Unido, Holanda, Francia, Dinamarca, Noruega y Suecia.

     Esta situación ha llevado a que en muchas partes se perciba que 
existe un vínculo directo entre la transición a la democracia y el 
aumento de la pobreza. Por otra parte, el aumento de la pobreza también 
se ha dado en la más antigua de las democracias modernas, la de Estados 
Unidos, donde aproximadamente el 15% de la población vive en condiciones 
paupérrimas y donde la pobreza infantil avanzó, de 15% en 1970 a 22% en 
1993. Dentro de este contexto es imprescindible señalar que, a escala 
mundial, la desigualdad en el ingreso ha respondido de forma casi 
simétrica a la imposición de democracias electorales. Así, durante los 
últimos dos siglos, la brecha entre los más ricos y los más pobres se ha 
multiplicado abrumadoramente. Si la relación era de 3 a 1 en 1820, de 7 
a 1 en 1870, y de 11 a 1 en 1913, la progresión se disparó violentamente 
en pocas décadas, llegando a 35 a 1 en 1950, subiendo a 44 a 1 en 1973 y 
pegando otro notable salto y llegando a 72 a 1 en 1992. Es imposible no 
observar que, en el último período, en el que más países asumen la 
democracia electoral, más estalla la brecha entre ricos y pobres.

     Calidad democrática

     Si bien no es posible encontrar una ley de concomitancia entre la 
generalización de las democracias electorales y la de la pobreza y la 
desigualdad económica, sí, sin embargo, ha sido imprescindible 
cuestionar la relación entre ambos términos y, en los últimos años, la 
pregunta "¿cuánta pobreza puede tolerar la democracia?" se ha vuelto 
leit motiv del análisis político. Se ha sostenido repetidamente que el 
fracaso que, en varias regiones, ha experimentado el sistema 
democrático-electoral para mejorar el bienestar de las poblaciones se 
debe a que, en gran medida, se trataría de sistemas de gobiernos sin 
vocación democrática "real". Dicho de otro modo, se trataría de 
"democracias falladas", que terminan siendo fallidas porque no atienden 
los verdaderos principios de la democracia, es decir, el bienestar de 
sus pueblos. Estos principios serían la representación política, 
elecciones verdaderamente libres, derechos igualitarios, libertades 
individuales, responsabilidad y resolución pacífica de los conflictos y, 
por sobre todo, la protección de los derechos humanos, que debería estar 
en su corazón: por ella, los ciudadanos estarían en condiciones de vivir 
sin temor y en paz. Sólo atendiendo estos principios, se entiende, se 
crearía una atmósfera democrática en la cual cada individuo pueda 
participar tanto de su propio destino como del de la sociedad y aspirar 
a una parte justa del progreso económico y social.
     En este sentido, es en rigor difícil hablar de democracias cuando 
aproximadamente 1.000 millones de personas en el planeta, se ven 
privadas del derecho a la educación, al agua potable o a la 
alimentación. ¿De qué manera puede aproximarse al cumplimiento de la 
protección de los derechos humanos cuando un cuarto de la población del 
Sur muere antes de cumplir los cuarenta años y 110 millones de niños, de 
los cuales el 80% son niñas, quedan fuera del sistema educativo? ¿De qué 
manera se puede esperar, por otra parte, que poblaciones famélicas, 
enfermas e iletradas puedan alcanzar algún grado de participación 
política, siquiera voluntad por realizar un discernimiento cabal, 
manifestado a través del voto?

     En buena medida, la extendida pero fallida imposición de sistemas 
democráticos (de acuerdo a lo expuesto más arriba, sistemas 
superficiales pero no intrínsecamente democráticos) ha llevado a que, 
últimamente, se desarrollara la variable "calidad democrática", que mide 
la distancia entre el ideal de buen gobierno y gobierno real. Se estima 
que una buena democracia es aquella que ofrece parámetros estables a sus 
ciudadanos en lo que hace al orden político, económico y social, que 
incorpora de manera creciente en lo político y social a sus ciudadanos y 
que, en toda la extensión del territorio nacional, garantiza a sus 
ciudadanos la protección de la ley democrática.
     La idea de la calidad democrática, por su parte, responde a una 
multiplicidad de carencias que se identifican en las democracias reales 
cuando se las compara con el ideal democrático de buen gobierno. No debe 
entenderse, sin embargo, que la calidad democrática, en tanto variable, 
cuestione la presencia de la democracia; por el contrario, debe ser 
entendida como el producto de la gobernabilidad, la profundidad y la 
legalidad democrática. En tanto la primera dimensión hace a la noción de 
orden y estabilidad, la segunda responde a la incorporación sustantiva 
de la ciudadanía y la tercera a los derechos civiles; ninguna de las 
tres es de todos modos alcanzable en tanto las respectivas democracias 
no solucionen el problema de la pobreza.

Pobreza y calidad democrática
     De todas formas, queda pendiente la pregunta: ¿cómo puede 
alcanzarse un buen gobierno democrático si la democracia no resuelve el 
problema de la pobreza? En el año 2000 el Instituto Para la Democracia y 
la Asistencia Electoral, creado por 14 países, realizó un foro titulado 
"Democracia y pobreza, ¿un eslabón perdido?". El foro concluyó que, si 
bien se había dado un explosivo aumento en la adopción del sistema 
democrático-sufragista a nivel mundial, la democracia está lejos de 
consolidarse en el planeta a menos que las políticas de ayuda ataquen 
simultáneamente los problemas generados por la pobreza junto a la 
construcción democrática.

     Según IDEA, es imprescindible una aproximación que no sólo busque 
poner la reducción de la pobreza y el logro democrático al tope de la 
agenda internacional sino que los integre como elementos gemelos en un 
programa de acción. Dentro de este enfoque combinado, habría mejores 
posibilidades de alcanzar metas que redundarían en logros como la paz, 
el desarrollo, la estabilidad y el crecimiento económico. De todos 
modos, IDEA especifica que, para alcanzar estos logros, la democracia no 
es una garantía aunque sí puede ser considerada una precondición que 
coadyuvaría a que, a largo plazo, estos objetivos puedan ser alcanzados.

     Al respecto, es conveniente realizar un par de precisiones más. En 
muchos casos, sobre todo por parte de las instituciones prestatarias y 
aquellas de ayuda, se suele confundir a la democracia con un fin en sí 
mismo. La democracia no lo es: desde sus orígenes ha sido considerada un 
medio, en primera instancia, para que la soberanía resida efectivamente 
en el pueblo y que, por este medio, cada ciudadano pueda ver que 
derechos, aspiraciones y dignidad respetados. Se podría decir, y se ha 
dicho más de una vez, que la pobreza es el mayor enemigo de la 
democracia; de todas formas, es menos arriesgado señalar que, si las 
democracias siguen sin atacar el problema de la pobreza (que, como se 
veía, no sólo afecta a los países económicamente pobres), están dejando 
de cumplir con su responsabilidad más básica, que es la de proteger la 
dignidad humana. (Guía del Mundo) (vecinet)

2- El trabajo infantil

     (Extractado de la Guía del Mundo)

      En el mundo hay 400 millones de niños que realizan trabajos de 
tiempo completo o parcial. De esta cantidad, 250 millones de menores 
entre 5 y 14 años trabajan en países en vías de desarrollo. Por lo menos 
un millón de niños son obligados a ejercer la prostitución y 80 millones 
trabajan bajo condiciones peligrosas o corriendo riesgo de vida.

     Las raíces y el impacto publicitario

     En 1999, los estados miembro de la Organización Internacional del 
Trabajo, que son la gran mayoría de los miembros de Naciones Unidas, 
firmaron el Convenio sobre las peores formas de trabajo infantil cuya 
meta sería liberar a cientos de millones de menores de la esclavitud y 
de la servidumbre por deudas, la prostitución y la pornografía, el 
trabajo peligroso y el reclutamiento forzoso.
     El Convenio 182, que se aplica a toda persona menor de 18 años, 
exige "medidas inmediatas y eficaces para conseguir la prohibición y la 
eliminación de las peores formas de trabajo infantil con carácter de 
urgencia.

     Según el convenio, los estados ratificantes deberían "elaborar y 
poner en práctica programas de acción" para eliminar, como medida 
prioritaria, las peores formas de trabajo infantil y "establecer o 
designar mecanismos apropiados" para vigilar la aplicación del Convenio, 
previa consulta con las organizaciones de empleadores y trabajadores. 
Además, los ratificantes deberían "prestar asistencia para librar a los 
niños de las peores formas de trabajo infantil y asegurar su 
rehabilitación; asegurar a todos los niños que hayan sido librados de 
las peores formas de trabajo infantil el acceso a la enseñanza básica 
gratuita o a la formación profesional; identificar a los niños que están 
particularmente expuestos a riesgos; y tener en cuenta la situación 
particular de las niñas". Recomienda, asimismo, que las peores formas de 
trabajo sean consideradas delito por parte de los estados ratificantes y 
que éstos impongan sanciones penales a aquellos que los cometan.
     Otra visión
     La visión de muchos sindicatos y organizaciones no gubernamentales 
es que los gobiernos, si bien han "declarado" mucho, hasta el momento 
han hecho poco y nada para atacar el problema global. Se alzan voces 
señalando que el impacto publicitario de la tópica (sobre todo en lo 
atinente a la prostitución, la esclavitud y el tráfico) parecería en 
neto contraste con la práctica efectiva. Más aún, este impacto 
publicitario impediría que se profundice en las raíces del problema, que 
son invariablemente económicas. Generar conciencia sobre el trabajo 
infantil también requiere generar conciencia sobre los factores que 
contribuyen a su existencia; para atacar las causas fundamentales es 
necesario lidiar con aspectos económicos, influencias culturales y 
tradicionales, posibilidades de acceso a la escuela, etcétera.

     Si los problemas subyacentes no son tomados en cuenta, en lo 
inmediato el hecho de sólo arrancar al niño de su lugar de trabajo y 
mantenerlo en la escuela podría hacer más daño que provecho. En un 
congreso sostenido en Ciudad de México, en 1998, la Central 
Latinoamericana de Trabajadores enfatizó que para entender la magnitud 
del problema era importante comprender que los niños y niñas que 
trabajan contribuyen con un ingreso adicional a su propia supervivencia, 
así como la de sus familias. Agregó que, si el trabajo infantil fuera 
completa e inmediatamente eliminado, la pobreza empeoraría en aquellas 
familias con menores ingresos, profundizando la miseria y la 
marginación. La CLAT propuso vincular los esfuerzos para erradicar el 
trabajo infantil con la lucha en pos de trabajos decentes, salarios 
justos, educación de calidad y entrenamiento profesional efectivo. (Guía 
del Mundo) (vecinet)

 

3- Pediatras preocupados por deterioro de salud infantil

     Denuncian que "la situación actual, favorece la aparición de brotes

     o epidemias de enfermedades graves"
     En un informe de la Comisión Directiva del Instituto de Pediatría a 
"todos los integrantes de la Facultad de Medicina", cuya copia llegó a 
la redacción de vecinet, expresan que sienten "la obligación de 
compartir algunos datos oficiales que apoyan nuestra preocupación por el 
deterioro de la salud de los niños y en particular de aquellos 
tributarios del Ministerio de Salud Pública."
     Afirman los médicos que "el aumento de la tasa de mortalidad 
infantil registrado en el año 2003 (15,0%) en  relación al año 2002 
(13,6%), es un ejemplo de esta grave situación. Dicha tasa que venía 
descendiendo lentamente, sufrió un estancamiento en los últimos 5 años y 
finalmente aumentó a partir del año 2002. Este deterioro se produjo a 
expensas fundamentalmente del aumento del número de muertes de niños 
menores de un año de algunos departamentos del país que duplicaron o 
tuvieron un importante crecimiento de las cifras (Artigas, Lavalleja, 
Salto, Río Negro, Montevideo)."
     "Otras cifras preocupantes", agregan los pediatras, "son aquellas 
correspondientes a los componentes de esta mortalidad infantil. 
Tradicionalmente la mortalidad más difícil de abatir fue la mortalidad 
neonatal, siendo la correspondiente al período posneonatal más factible 
de disminuir, ya que figuran entre sus primeras causas de muerte 
enfermedades infecciosas prevenibles o posibles de ser tratadas con 
diagnóstico oportuno (influenza, neumonía, y otras afecciones 
respiratorias agudas; sepsis bacteriana del recién nacido y menores de 
un año; diarrea y gastroenteritis)."
     "Situación de similar deterioro es la referente a cobertura de 
vacunaciones", continúan denunciando en su informe los médicos 
pediatras. "Hasta hace algunos años nuestro país, con un esquema de 
vacunaciones obligatorio y gratuito, fue ejemplo en la región tanto por 
el número de vacunas que incluía como por las cifras de cobertura 
logradas. Ello hizo que se lo incluyera entre aquellos de las Américas 
libres de poliomielitis, que el sarampión sólo apareciera en pequeños 
brotes producidos por casos importados de países vecinos. La situación 
actual, en cambio, puede favorecer la aparición de brotes o epidemias de 
enfermedades graves y tiene el agravante de que los niveles de cobertura 
son aún inferiores en algunos departamentos del país y en algunas zonas 
dentro de los departamentos, que corresponden a aquellas donde habitan 
niños de familias carenciadas", aseguran.
     Pero por si ello fuera poco, los directivos del Instituto de 
Pediatría agregan que "no menos preocupantes son las cifras de 
mortalidad por accidentes que constituyen la primera causa de muerte en 
niños de 1 a 14 años de edad" También "el suicidio, que se ubicó en el 
2002 como tercera causa, luego de los accidentes y los tumores, en la 
población de 10 a 14 años."
     Los médicos, que se muestran muy preocupados por la situación, 
afirman que "la mejora de las condiciones de vida de la población en 
general y de los niños en particular y del acceso a una atención de 
salud que priorice la prevención y el diagnóstico precoz de eventos y 
enfermedades potencialmente graves son tareas imprescindibles que 
deberemos afrontar los distintos sectores involucrados en el cuidado de 
la salud de la población. Este compromiso no puede esperar." (vecinet)

 

4- Políticos no tienen a los niños en agenda

      por Alvaro J. Amoretti / (extractado de El País)

     La representante delegada de UNICEF en Uruguay, la noruega Anne 
Beathe Jensen, dijo que antes de las elecciones la institución invitará 
a los candidatos presidenciales a participar de un foro en el que 
tendrán la oportunidad de exponer sus respuestas a la situación por la 
que atraviesa la niñez carenciada en el país.

     Jensen, quien llegó a Uruguay en julio pasado, señaló que en 
Uruguay hay un número "muy importante" de casos en el que los derechos 
básicos de los niños están siendo "vulnerados" y advirtió que la 
situación actual sólo podrá ser revertida en el largo plazo.

     "El problema de la mendicidad infantil en Uruguay lo vemos como un 
síntoma de algo, que ciertamente es mucho más profundo de lo que todos 
podemos ver a simple vista. Sólo si entendemos eso y si identificamos 
esas causas profundas, investigando la situación de esos niños y de la 
sociedad en la que se mueven, podremos entender por qué pasa lo que hoy 
está pasando", aseguró.

Cuando UNICEF observa la proliferación de la mendicidad infantil en el 
Uruguay, ¿le preocupa lo que ve?

  - Nos preocupa que, de acuerdo a las cifras oficiales, la mitad de los 
niños uruguayos estén viviendo en situación de pobreza. Y nos preocupa 
que entre los pobres haya, cada vez, una proporción mayor de niños. Nos 
tiene que preocupar porque UNICEF trabaja en el marco de la Convención 
Internacional de los Derechos del Niño, y allí se establece que todos 
los niños tienen que ver respetados todos sus derechos.

Hay quienes sostienen que en el tema de la mendicidad infantil, como en 
tantos otros, el Uruguay es un país sobrediagnosticado, en el que está 
claro lo que habría que hacer pero nadie parece dispuesto o decidido a 
hacerlo.

 - Es que estas cosas requieren de un proceso. Esto se corrige cambiando 
vínculos, y eso lleva mucho tiempo. Hay que investigar, generar 
conocimiento y, con ese conocimiento, ambientar debates en los que se 
comprometa a la sociedad uruguaya.

¿Cuál es la percepción de UNICEF respecto de la situación de Uruguay en 
materia de inversión en infancia?

 - El gasto social en Uruguay es mayor que en el resto de las naciones 
de esta zona. Pero si profundizamos, si investigamos veremos que sin 
embargo no es tanto lo que se destina específicamente a la infancia. Se 
está invirtiendo bastante, pero no se está direccionando adecuadamente 
esa inversión. ¿Cuánto más de lo que invertimos en infancia en Uruguay 
deberíamos invertir, por ejemplo, para garantizar el derecho de un niño 
a tener diez años de educación? Y lo que es más importante: cuánto más 
tendríamos que invertir para que la calidad de esa educación nos 
asegurara que esos diez años sirven para algo.

El tema es que mientras ese debate se genera y se obtienen acuerdos que 
tardan en implementarse y en arrojar resultados, los niños siguen en la 
calle. ¿Qué opinión tiene UNICEF de la iniciativa lanzada tiempo atrás 
por el INAME, en el sentido de poner en juego la patria potestad de los 
mayores que envían a sus hijos a la calle a pedir limosna y de retirar a 
esos menores de la vida pública para evitar que sus derechos sigan 
siendo violentados?

 - Esa iniciativa del INAME que usted menciona es un buen ejemplo de lo 
que, a nuestro juicio, no hay que hacer para resolver este problema. La 
Convención Internacional de los Derechos del Niño dice que sacar a un 
niño de la calle e internarlo en una institución no equivale a 
protegerlo, sino a privarle de su libertad. Para UNICEF la respuesta 
está en la familia. Si apoyamos a la familia permitimos que ese niño se 
siga desarrollando en ella.

El tema es si, con ese apoyo y esas políticas sociales integrales, las 
familias que hoy envían a sus hijos a pedir a la calle no lo seguirán 
haciendo. ¿Cómo cree usted que procederán esos padres?

 - Es que también hay que capacitar a esos padres, para que además de 
conocer sus derechos como padres conozcan sus deberes y 
responsabilidades a la hora de asegurar los derechos de sus propios 
hijos. Muchas de esas familias viven en una situación muy difícil, en un 
contexto muy crítico. No tienen la educación ni los conocimientos 
necesarios. Nosotros advertimos que hay personas desesperadas, porque 
carecen de los ingresos necesarios para manejarse en la vida, y hacen 
cualquier cosa para sobrevivir.

Eso puede ser cierto, ¿pero no hay casos en los que la necesidad ha ido 
dejando paso a la explotación lisa y llana de menores? ¿No hay 
situaciones en las que algunas personas piden con un "hijo" hoy y otro 
diferente mañana, porque pedir con un niño es más redituable que trabajar?

 - Hay que conocer la situación, y para eso hay que hacer más estudios, 
porque sólo así daremos la respuesta adecuada a cada caso.

¿Y qué se hace en esos casos?

 - Bueno, hay que ver cómo se trabaja en materia de Asignaciones 
Familiares, y qué políticas se ponen en marcha para asegurar que haya 
trabajo para todos y salarios dignos, que hagan que la gente no tenga 
que salir a pedir. Y eso debe ser parte de una política social integral.

¿No le llama la atención a UNICEF que la mendicidad infantil no parece 
ocupar a los grandes partidos políticos, a sus líderes, a sus candidatos 
presidenciales?

 - Nosotros creemos que este es un tema en el que la sociedad uruguaya 
se está debiendo una discusión, fundamentalmente este año, que es un año 
de elecciones.

¿Pero no les alarma el hecho de que esa discusión no esté en los 
estrados políticos en estas elecciones?

 - Debería ser una prioridad, no sólo por los niños que piden en la 
calle, sino por todos, porque esto involucra a la forma en que se 
desarrolla un país. Deberían ustedes estar discutiendo qué desarrollo 
socio-económico van a tener en este país. Deberían estar analizando con 
qué recursos humanos desarrollados van a contar el día de mañana, a la 
hora de utilizar los recursos productivos. En lo personal, yo creo que 
el gasto no es el que se vuelque a la infancia carenciada, sino que el 
gasto mayor es tener niños en la calle que no están aprovechando el 
tiempo para educarse, para formarse, para desarrollarse.

¿Y se ha acercado, aunque más no sea en este tiempo electoral, algún 
candidato o algún partido político a UNICEF para pedir apoyo, para 
manifestar su voluntad de profundizar en estos temas?

 - No. Por eso nosotros queremos generar un debate sobre estos temas del 
que participen los protagonistas políticos de este país. Estamos 
pensando en implementar un foro que permita discutir de estos temas a 
finales de setiembre o principios de octubre, a más tardar. Honestamente 
creemos que este no es un tema de partidos, sino de país, y que es 
posible un acuerdo general acerca de las acciones a encarar en el 
futuro. Tenemos esa esperanza. (El País) (vecinet)

 

5- La infantilización de la pobreza en Uruguay

    Un problema del presente que amenaza el futuro

     La sociedad uruguaya enfrenta un problema de gran trascendencia. En 
un país con una población pequeña y envejecida, y con natalidad que 
figura entre las más bajas del continente, cerca de la mitad de sus 
ciudadanos trascurrirán su infancia en medio de la pobreza acumulando 
las mayores dificultades para enfrentar su futuro, según un informe 
publicado en el periódico Centenario.

     La crisis que golpeó al Uruguay a mediados del 2002, catalogada 
como una de las peores que sufrió el país a lo largo de su historia, 
agudizó el fenómeno de la pobreza infantil que Uruguay arrastra desde 
hace décadas.

     A pesar de que el país ratificó en el año 1990 la Convención de los 
Derechos del Niño, aprobada en Naciones Unidades un año anterior, en el 
que se consagra un avance fundamental en el objetivo de alcanzar un 
mejor bienestar para los niños, una década después de ese compromiso, 
Uruguay enfrenta hoy el fenómeno de la pobreza infantil.

     Este problema revela la brecha existente entre la norma ratificada 
y el efectivo ejercicio de los derechos de las personas más vulnerables 
de la sociedad.

     Con la ley 16.137 el país se comprometió entre otras cosas a 
adaptar la legislatura interna, evaluar y modificar las políticas 
públicas sociales y los sistemas legislativos, revisar los presupuestos 
destinados a la infancia y adoptar las medidas necesarias para asegurar 
que las normas fijadas en la Convención sean efectivas. Esa perspectiva 
aún está lejos por cumplirse, de acuerdo a los datos difundidos por 
UNICEF sobre los derechos humanos en la niñez y adolescencia en Uruguay.

     Las condiciones de vida de los niños

     El modelo de integración social que ha caracterizado históricamente 
al país se ha visto perturbado por señales de fisura que se manifiestan 
a través de cambios en los indicadores de pobreza, de desigualdad en la 
distribución del ingreso y de segmentación laboral.

     Los principales estudios en materia social en la última década han 
concentrado sus esfuerzos en el análisis del deterioro generado en los 
niveles de bienestar e integración social alcanzados por el país. Dentro 
de ese marco, las investigaciones han puesto de manifiesto un hecho 
central en la historia más reciente del Uruguay: el proceso de 
infantilización de la pobreza.

     El estudio de UNICEF señala que en el año 2002 prácticamente uno de 
cada dos niños de 0 a 5 años vivía en un hogar pobre. Los datos del año 
anterior mostraban que un 38,3% de los niños de 0 a 5 años estaban por 
debajo de la Línea de Pobreza, mientras que en el 2002 ese valor aumentó 
al 46,6%. Esto equivale en términos absolutos a 104.000 niños que no 
logran cubrir los costos de alimentación y de otros bienes y servicios 
no alimentarios considerados básicos.

     Uruguay se caracteriza además por mostrar grandes disparidades o 
brechas de pobreza entre los diferentes grupos de edad. Los niños de 0 a 
5 años representan tan solo el 8,5% de la población total del país, pero 
contribuyen con el 16% del total de los pobres.

     En el año 2002 aproximadamente 12 mil niños, que representan un 
5,4% vivían en hogares en los que no se pueden cubrir los requerimientos 
mínimos de nutrición.

     En cuanto al grupo de población de 6 a 12 años, el informe de 
UNICEF Uruguay, hace hincapié en los niveles de repetición escolar y su 
relación con los centros de enseñanza localizados en las zonas más 
pobres de las ciudades y localidades. Uno de los grandes problemas de la 
educación primaria radica en los altos niveles de repetición del 
sistema. Uno de cada cinco niños repite en el primer año de escuela, 
tendencia que no ha mostrado variaciones en los últimos años.

     Las principales características  en las escuelas públicas son dos: 
el flujo de la misma está marcadamente concentrado en el primer grado, y 
que la repetición es significativamente en aquellas escuelas cuya 
composición del alumnado es más vulnerable.

     Desde el punto de vista de las condiciones de vida, este grupo en 
especifico (6 a 12 años) presenta las mayores desigualdades en la 
distribución de los ingresos y un mayor desempleo de cónyuges en estos 
hogares.

     En cuanto a los adolescentes (13 a 17 años), el informe expresa que 
en Uruguay parecen invisibles. La sociedad los asocia a conductas 
desviadas pero los olvida cuando se definen las políticas sociales de 
protección.

     Se habla de los problemas, el embarazo, el consuno de drogas, la 
delincuencia, pero nunca de las necesidades o de las dificultades que la 
sociedad les plantea para que puedan ejercer plenamente sus derechos.

     Los adolescentes uruguayos, así como los niños han sido 
tradicionalmente uno de los grupos más afectados por la pobreza. Los 
datos del año 2001 mostraban que un 27,7% de los adolescentes estaba por 
debajo de la línea de pobreza, mientras que en el 2002 ese valor aumentó 
al 34,6%, lo que representa aproximadamente a 76 mil adolescentes. Por 
lo tanto, en Uruguay más de la tercera parte de los adolescentes del 
país vive en condiciones de pobreza.

     En materia educativa el panorama tampoco es nada alentador para esa 
franja de edad. Uno de cada seis adolescentes entre los 13 y 17 años no 
asiste a ningún tipo de establecimiento educativo. La situación es más 
preocupante entre los varones, donde el 17,2% se encuentra fuera del 
sistema educativo.

     La no participación en el sistema educativo está relacionado con el 
trabajo adolescente. Según las últimas estimaciones realizadas por 
UNICEF en 1999, el 17,6% de las personas mayores de 13 años y menores de 
18 trabajaban en todo el país.

     Conclusiones

     El dato de que cerca de la mitad de los niños, niñas y adolescentes 
en Uruguay viven por debajo de la línea de pobreza tiene ya más de dos 
décadas, destaca el documento de UNICEF. Si bien en los noventa el 
número de niños pobres desminuyó, a partir de 1999 y luego de la crisis 
del 2002 muestra un 46% de los menores de 6 años por debajo de la línea 
de pobreza.

     Subraya asimismo que resulta impactante saber que más allá de las 
variaciones mencionadas, el número de niños y niñas pobres en relación 
con los mayores de 65 años pobres ha aumentado sistemáticamente desde 
entonces. A mediados de los 80 la relación entre  niños pobres y adultos 
mayores pobres era de 2 a 1; luego en los 90 la relación aumentó a 7 
niños por cada adulto y en la más reciente crisis la relación volvió a 
crecer a 9 niños por cada adulto pobre.

     Cabría formularse aquí la interrogante de porqué a pesar de contar 
con una expectativa de vida alta, una natalidad baja y niveles de 
bienestar sostenidamente más alto que la mayoría de los países de la 
región, Uruguay no ha logrado transferir adecuadamente esos beneficios a 
la población más joven. (Centenario)  (vecinet)

 


        6- El gasto social en los niños y adolescentes no alcanza

     A pesar de que Uruguay es uno de los países de la región que 
invierte más en gasto social en la población (23% del Producto Bruto 
Interno), lo distribuye en forma desigual. Sólo el 20% de ese 23% del 
PBI está destinado a políticas sociales en niños y adolescentes, aseguró 
a Centenario Gustavo de Armas encargado del informe "Infancia y 
Adolescencia en Uruguay". Lo que sigue es un resumen de la charla con el 
experto en la materia de UNICEF, publicada en el periódico Centenario.

     ¿Uruguay distribuye mal los recursos que se destinan al gasto social?

     - Hay varios factores que explican la evolución de la pobreza en 
Uruguay. Uno de ellos tiene que ver con las transformaciones que vienen 
operando en las estructuras familiares, donde la mayoría de los niños 
nacen en hogares pobres; los hogares pobres tienen tasas de natalidad 
más altas que aquellos de ingresos medios y altos, esta es la 
explicación directa de los altos porcentajes de pobreza entre los niños.

El tema es que del otro lado están las políticas del Estado, las 
políticas que se implementan y en este sentido hay que destacar los 
aspectos positivos, pero también llamar la atención sobre las 
asignaturas pendientes.

     El Uruguay ha desarrollado en los últimos años algunas políticas 
sociales que han amortiguado el impacto de la crisis, como la expansión 
de la educación inicial, la cobertura  socio educativa de 0 a 3 años a 
través del plan CAIF, ha habido esfuerzos importantes que han movilizado 
recursos públicos.

     Pero entre las asignaturas pendientes sobre las que hay que llamar 
la atención es que buena parte de las familias que se encuentran en la 
situación de pobreza más extrema en su mayoría esta compuesta por niños, 
son hogares que están por fuera del circuito de políticas sociales del 
Estado.

     Por lo tanto en términos generales la población que se haya en 
situación de pobreza extrema es la que menor cobertura tiene de las 
políticas sociales tradicionales.

     ¿Cuales son las consecuencias de esta infantilización de la pobreza?

     A mediano plazo las consecuencias se pueden ver en los resultados 
que está logrando el sistema educativo en el presente. En la actualidad, 
sólo el 60% de los niños que ingresan al sistema escolar logran terminar 
el ciclo básico de educación media, es decir llegan a tener 9 años de 
escolarización. Son un 34% los jóvenes que logran terminar la educación 
secundaria completa y muchos de ellos luego de repetir muchos años; esa 
población en el futuro cercano es población que va a tener un capital 
educativo que les va a impedir insertarse en el mercado laboral y en la 
sociedad, les será difícil eludir el riesgo de la pobreza.

     ¿Por lo tanto los recursos que destina el país en gasto social no 
son suficientes?

     - Hay dos conclusiones principales si uno analiza la evolución del 
gasto social en el país. Por un lado Uruguay es uno de los países que 
más invierte en políticas sociales en América Latina. Prácticamente la 
cuarta parte del Producto Bruto Interno se destina a políticas sociales, 
como educación, salud, vivienda, seguridad social, nutrición, etc.

     El problema que buena parte de esa inversión está destinada a la 
seguridad social, por lo tanto lo que se denomina la inversión en 
capital humano, es decir educación más salud en Uruguay es en términos 
comparativos con la región relativamente baja.

     Nuestro país que tiene el nivel de gasto social más alto de 
Latinoamérica en términos porcentuales, sin embargo lo que destina a 
educación y salud, ubica a Uruguay a media tabla dentro de la región.

     En el caso de la educación si bien en los últimos años ha aumentado 
el presupuesto de la ANEP, siendo un 2,7% del Producto Bruto Interno, 
otros países de la región de similar nivel de desarrollo humano y 
social, destina más del 4% del PBI a la educación.

     Si consideramos que prácticamente el universo de los niños y 
adolescentes está dentro del sistema educativo, entonces es necesario un 
esfuerzo grande del Estado para asegurar niveles de calidad educativa 
mayores.

     Este es un tema que tiene que estar en la agenda, para que se 
aumente la inversión en educación porque es una de las claves para el 
desarrollo humano y socio económico.


               Datos salientes

* 46,6% de los niños de 0 5 años son pobres en Uruguay.

* Son 104 mil niños en esa edad que no logran cubrir los costos de 
alimentación.

* La probabilidad de ser un niño pobre en el último trimestre del año 
2002 era del 60,5%

* La relación de niños pobres con mayores pobres era en 1996 de 2 por 
cada adulto, en el 2002 trepó a 9 niños por cada adulto pobre.

* Uno de cada cinco niños repite en el primer año escolar.

* Al finalizar el ciclo escolar el 10% de los alumnos ha repetido uno o 
más años.

* El 17,6% de las personas mayores de 13 años y menores de 18 años 
trabaja en todo el país.

* El porcentaje de madres adolescentes entre 15 y 19 años alcanzó el 
16.12%. (Centenario) (vecinet)

 


  7- Colonia: niños y madres solteras los más afectados por suspensión
  de canastas

     Niños y madres solteras son el sector más afectado por la 
suspensión de la canasta de alimentación por parte del INDA en la ciudad 
de Florencio Sánchez, según informa el periódico Centenario. El hecho 
que tomó notoriedad pública la semana anterior cuando se distribuyó la 
ayuda y más de 170 familias que recibían la asistencia quedaron sin 
ella, sigue siendo motivo de preocupación por parte de los damnificados.

     En instalaciones de la Escuela Nº 93 un grupo de madres con sus 
hijos se reunieron para tratar lo sucedido, anunciándose serían 
recibidas por la Junta Local de Florencio Sánchez, a quien le requieren 
apoyo en su reclamo.

     Aún desconocen los criterios que se tomaron para decidir a quienes 
dar o no la canasta, por lo que aguardan una explicación para comprender 
casos de gente que tiene vehículo y a su vez recibe el beneficio, 
mientras decenas de familias de madres solteras sin trabajo se quedaron 
sin el mismo, explicaron los afectados por la medida del INDA.

     Aguardan contar con el respaldo de autoridad comunal local, para al 
menos exigir se estudie nuevamente la asignación del beneficio que ha 
dejado al margen fundamentalmente a familias constituidas por varios 
niños y madres solteras. Antes de ser afectadas por la medida de recorte 
del organismo gubernamental, cerca de 200 familias recibían la ayuda, de 
ellos quedaron 28, de los cuales sólo 6 recibían originalmente las canastas.

     En la pasada sesión de la Junta Local, los ediles recibieron en 
sala a la Comisión de Cultura local, oportunidad donde entre otros temas 
se trató el problema generado ante el recorte en la entrega de canastas 
de INDA a personas carenciadas de la ciudad, hecho que dejó a 182 
personas sin el servicio. Los vecinos manifestaron su interés por hacer 
llegar la preocupación a las autoridades correspondientes, como también 
solicitar la presencia en la ciudad de las asistentes sociales antes del 
8 de setiembre -fecha manejada por el Plan- para que realicen 
entrevistas en hogares de familias carenciadas.

     Inmediatamente ingresaron a sala, madres damnificadas con la 
medida, quienes presentaron una nota haciendo referencia a la 
disconformidad por el hecho, solicitando también el apoyo de ediles y la 
Comisión de Cultura para que sus palabras tengan eco en la ciudad de 
Colonia. Las madres representantes de las familias que no recibieron 
canastas del Plan Nacional de Complementación Alimentaria, señalaron que 
en la distribución del beneficio no se contempló a las familias con 
mayores carencias. Luego de esta reunión quedó en claro que se 
unificarán los reclamos para que junto a un expediente de la Junta Local 
llegue ante las autoridades que corresponde.

     Nota dirigida a la Junta Local de Florencio Sánchez

     En nota dirigida a los ediles de la Junta Local de Florencio 
Sánchez un grupo de madres representantes de las familias que no 
recibieron canasta de INDA señalaron: "Nos dirigimos a ustedes 
solicitando vuestra colaboración para que intercedan ante la Dirección 
de Acción Social, específicamente con la Asistente Social a fin de 
buscar juntos una posible solución ante el problema mencionado. Como es 
de público conocimiento se nos realizó un intenso cuestionario para que 
dicha profesional pudiera evaluar la realidad de cada hogar.

      Grande fue nuestra sorpresa cuando concurrimos como en meses 
anteriores, a levantar nuestra canasta y nos encontramos con una lista 
muy diferente a la acostumbrada. Sólo se entregaron 28 canastas quedando 
alrededor de 150 familias sin recibir dicho beneficio. La primera 
interrogante que nos planteamos es ¿cuál fue el criterio escogido para 
entregar dichas canastas? Es importante tener en cuenta que hogares con 
jefas de familia sin trabajo y con más de dos niños a cargo no 
obtuvieron ayuda; por otra parte la Asistente Social en sus fichas tiene 
riesgo de alto índice de desocupación que nos aqueja.

     Nuestro conocimiento de la realidad nos permite decirles que si 
bien los actuales beneficiarios tienen necesidades, no se contempló a 
otras familias con carencias mayores; hogares que no tienen ningún 
ingreso salarial: a niños que sólo reciben correcta alimentación una vez 
al día en los comedores escolares o en el centro CAIF. Sabedores de 
vuestra solidaridad para con las clases más necesitadas apelamos a su 
buena voluntad para encontrar una solución pronta y que satisfaga a 
todos, la cual deberá contemplar a un mayor número de personas". 
...siguen firmas. (Centenario) (vecinet)

 

8- San José: más de 5.500 niños viven en hogares pobres

     por Ricardo Cardozo (extractado del periódico digital San José 
Noticias)

    Más de 5.500 niños viven en San José en hogares pobres y esperan el 
milagro maragato de conseguir  la comida que les falta aunque más no sea 
en un contenedor de basura.
      El tema que planteó Ricardo en la jornada, tras el taller del que 
tuvo la posibilidad de participar en la ciudad de Mercedes junto a otros 
tres comunicadores de nuestro departamento, es uno de los temas más 
preocupantes que tenemos pendientes en nuestra sociedad.

     Hace algunos días hacíamos una breve referencia a esta realidad 
cuando hablábamos de la situación que se generaba en cuanto a la calidad 
de la comida servida en los comedores que el INDA y la Intendencia 
llevan adelante. Los comedores y merenderos son lamentablemente una 
necesidad, pero lo malo es que lejos de irse reduciendo estos van en 
aumentos y las autoridades no han sido capaces de encontrar una solución 
real al problema.

     En San José, un departamento con poco menos de 100.000 habitantes, 
hay algo más de 5.500 niños menores de 6 años que viven en un hogar 
pobre. En Uruguay la pobreza infantil aumentó en forma sistemática desde 
1986. Según el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia esto se 
debió entre otras razones porque sucesivos gobiernos no supieron 
aprovechar los mejores momentos económicos.

     En 1986, había dos niños pobres por cada adulto mayor de 65 años 
pobre. En 1995, esa relación pasó a 7 niños por cada adulto y hoy en día 
es de nueve niños por cada adulto.

     "En Uruguay la pobreza tiende a concentrase en los sectores de 
población más joven, y particularmente en los niños, presentando uno de 
los índices proporcionalmente más altos de pobreza entre sus niños", 
señala el trabajo, que responsabiliza en gran medida a sucesivos 
gobiernos, incluido el actual. "La situación de (vivir en la) calle y el 
trabajo infantil son caras visibles de la pobreza que reclaman una 
respuesta más decidida e innovadora que no sólo atienda lo inmediato, 
sino que articule redes de protección más firmes y duraderas". UNICEF 
señaló que "no se haría justicia" si el aumento de la pobreza infantil 
se atribuyera exclusivamente a las últimas crisis económicas, como la 
desatada en 2002, una de las peores de la historia del país.

     El dato acerca de que casi la mitad de las niñas, niños y 
adolescentes uruguayos viven en la pobreza tiene ya más de dos décadas, 
recordó UNICEF. Uruguay estuvo en recesión entre 1999 y 2001. En 2002 se 
registró una caída más pronunciada del empleo, del salario, de las 
exportaciones y de las reservas internacionales. El sistema financiero 
colapsó y el desempleo llegó a 17 por ciento de la población 
económicamente activa, máximo histórico desde 1985. Hoy el desempleo se 
ubica en torno a 14 %.

     El país "no logró aprovechar los mejores momentos económicos de los 
años 90 para reducir la brecha existente entre la pobreza infantil y la 
pobreza de los adultos mayores. Aun más, no sólo no pudo reducir estas 
disparidades, sino que incrementó la desigualdad generacional". UNICEF 
sostiene que "el conjunto de políticas y programas sociales dirigidos a 
la infancia aseguran la supervivencia, pero no logran cubrir 
suficientemente las necesidades de bienestar de todos los niños y jóvenes".

     El estudio también subraya que los adolescentes, como los niños, 
han sido tradicionalmente uno de los grupos más afectados por la 
pobreza. Prácticamente 1 de cada 6 adolescentes está fuera del sistema 
educativo. "Existe una marcada relación entre el trabajo adolescente y 
la deserción educativa: 7 de cada 10 adolescentes que trabajan no asiste 
a ningún centro educativo".
     San José no es ajeno a esta realidad, aquí no se ha producido 
ningún milagro, no estamos en una isla. Estamos viviendo a escasos 
metros de un contenedor que oficia de recipiente de residuos, de lugar 
de búsqueda de materia prima de cartoneros y botelleros, pero también de 
restaurante de varias personas, muchos de ellos niños.

     Luego de leer el informe de Ricardo tomé mi camarita, mi grabadora 
y salí dispuesto a esperar que apareciera alguien a hurgar en el 
contenedor de la esquina de Treinta y Tres y Asensio, aquí en la capital 
maragata. No fue necesaria la espera, en realidad tenía para elegir y 
había cola para el contendor. Apenas pasado el mediodía del martes, 
Christian, buscaba comida en el contenedor mientras por otra parte 
Jonhatan y Germán esperaban su turno al tiempo que terminaban de hacer 
su recorrida por los apartamentos del complejo.

     Ellos son los más pequeños de esta triste, real, cotidiana y 
cercana historia, tienen 5 y 8 años respectivamente. Su madre los 
esperaba con una beba en brazos en la esquina de Manuel D Rodríguez, 
sentada bajo un árbol y fumando. "Mamá nos manda a buscar algo para 
comer, porque ella no puede trabajar", me dijo Germán sin dar mayores 
detalles con sus palabras pero expresando muchas sensaciones y vivencias 
en su rostro y su mirada.

     Luego que Christian terminara de revolver el contendedor me contó 
que tenía 14 años, juntaba cartones y alimentos. "El compañero de mamá 
se fue, ella hace changas cuando puede y nosotros le vendemos cartones a 
un vecino". Cuando le pregunté por el caballo y el carro me dijo que era 
de un amigo, y cuando le pregunté donde vivía me respondió "vivo por 
allá" tratando de evitar dar mayores detalles. Christian no se quedó 
atrás en las preguntas y quiso saber además de si tenía algún pedazo de 
pan "porque tengo hambre" donde iban a salir las fotos. De lo que era la 
Internet tenía una leve idea, pero poco fundada y no me supo precisar si 
en alguna oportunidad se "enfrentó" a un computador.

     Debo confesar que sentí por un instante la misma sensación que 
seguramente te está pasando a vos en este momento y que por ahí es la 
que tenemos incorporada, es decir que ante el hambre poco puede importar 
la tecnología y los conocimientos. El hambre se puede calmar 
momentáneamente con un plato de comida, pero sólo si generamos los 
ámbitos para darle capacitación y posibilidades vamos a logar erradicarlo.

     El domingo pasado en una de esas reuniones familiares y de amigos 
donde se habla de todo un poco, alguien me dijo que la solución del país 
pasa por volver a generar espacios para el autoabastecimiento. Por 
volver a las quintitas en los fondos de las casas de los barrios. Por 
volver a los gallineros y por qué no a alguna vaquita en algún terreno 
baldío. Siguiendo su razonamiento llegué a compartir que mucho más 
productivo que darle un guiso, con o sin carne en un comedor sería 
darles un pedazo de tierra para que puedan plantar y criar animales para 
su propio consumo y vender el sobrante de manera de poder acceder a 
otros beneficios. Pero la conclusión de este desencantado amigo 
expositor fue lapidaria "el problema es que si les das trabajo no 
quieren trabajar y como les das comida se conforman con eso y al tiempo 
se están quejando que les falta la carne".

     Entonces reafirmé la idea que tengo sobre la importancia de la 
información, el conocimiento y los medios de aprendizaje y comunicación, 
y que había flaqueado ante el hambre de un adolescente y dos niños. Sólo 
ofreciendo educación, capacitación y conocimiento estaremos ayudando a 
solucionar el problema y no a mantenerlo vivo históricamente como hemos 
hecho. Seguramente, quienes menos necesitan, necesitan de la ignorancia 
de los más necesitados para poder ocupar los roles que ocupan. (San José 
Noticias) (vecinet)

9- Carmen Terra: la pobreza crónica genera lesiones muy fuertes

    Volver a generar una buena convivencia social lleva generaciones. 
fuimos perdiendo en el transcurso de los años una integración que no era 
perfecta pero que era mucho mejor que la que tenemos ahora.

    (reportaje de Diego Sempol en Brecha a Carmen Terra, asistente 
social y directora del Departamento de Trabajo Social de la Facultad de 
Ciencias Sociales)

¿La noción de pobreza ha cambiado en el tiempo?
 - Siempre existió en distintas épocas y sociedades algo llamado pobreza 
pero nunca fue el mismo fenómeno. La pobreza es una noción histórica que 
surge en un contexto material y societal determinado y las 
representaciones sociales que se construyen sobre ella dependen del 
acervo existente a nivel cultural, ideológico, ético y político.
     Existieron históricamente tres grandes tendencias de tematización 
de esta problemática. Una que naturaliza la pobreza y la incluye 
simplemente como un elemento más de un orden social y que puede terminar 
culpabilizando al sujeto al entender el fenómeno como fruto de un 
comportamiento individual o hereditario (raza, pueblo) que lo hace 
responsable de la situación en la que está envuelto. Otra que valora a 
la pobreza como un bien y una opción contestataria al orden social y a 
sus estilos de vida valorados. Por último las visiones más economicistas 
han considerado a la pobreza como una virtud en tanto estimula el 
trabajo y el progreso social.
     Después de la Segunda Guerra Mundial el concepto de pobreza pasó a 
ser mediado por la construcción de estados de bienestar. En Europa 
durante esos años se desarrolló la idea de un horizonte de pleno empleo 
y de desarrollo. Se buscaba la "superación de la pobreza" y ésta pasó a 
ser considerada como algo del pasado, relacionado con sectores sociales 
a los que les costaba integrarse al progreso. En América Latina en 
cambio nunca hubo un horizonte tan claro, y mucho menos se llegó a 
plantear la superación de la pobreza debido a que los estados sociales 
se constituyeron mucho más parcialmente que en el caso europeo. Mientras 
para Europa vencer esos bolsones retrógados implicaba sólo distribuir 
ingresos, en América Latina cualquier medida severa ante la pobreza 
implicaba una revisión radical de la base del acuerdo social con una 
correspondiente fuerte redistribución de los recursos.
     En Latinoamérica la marginalidad aparece tematizada ya desde los 
cincuenta en medio de un fuerte debate entre aquellos que la 
consideraban como un problema cultural y quienes la entendían como un 
factor económico. El culturalismo enfatizaba la falta de participación y 
terminaba haciendo de los comportamientos individuales una suerte de 
factor último que directa o indirectamente culpabiliza a la víctima al 
dejar de lado todo proceso de empobrecimiento.
     Luego las dictaduras de los setenta y la presión de los organismos 
internacionales influyeron marcadamente en la discusión sobre la 
pobreza, la que se pasó a entender y reducir a un tema de necesidades 
básicas insatisfechas.
     Se pasó a hablar de un modo de aproximarse a la estimación 
normativa del problema, abandonando los intentos diagnósticos y el 
trabajo sobre las causas del fenómeno (lo que excluyó la dimensión 
política). El análisis pasó a centrarse en los efectos y la intervención 
buscó influir sobre ellos mejorando los términos de distribución a 
efectos de evitar que la población llegara a situaciones críticas. En 
Europa, mientras tanto, comienza a pensarse el fenómeno como algo mucho 
más ligado a la desigualdad y a la exclusión, visión que posiciona a la 
centralidad del trabajo y al desempleo como ingredientes clave del 
inicio de los procesos de empobrecimiento. Actualmente la pobreza se 
entiende como una situación en la que está en juego la subsistencia, 
grado crítico que en otras épocas se denominó como indigencia.

¿Cuál sería la diferencia entre la noción de pobreza y la de marginación?
 - Se puede ser pobre y no necesariamente marginado. Un ejemplo es el 
empleado público, que tiene un trabajo formal, estable y bastantes 
garantías si está presupuestado. Su pobreza está ligada a la negativa 
del Estado a pagar mejores salarios, a la crisis económica y a la propia 
capacidad o no de mejorar la calificación para ascender en una escala 
funcionarial y no tanto a la competencia en el mercado laboral y a la 
dificultad de ingresar en los círculos que son valorados económicamente. 
Es una pobreza integrada, lo que no quiere decir que no pueda llegar a 
ser crítica. Sus conflictos pueden tornarse un problema político ya que 
los trabajadores estatales pueden llegar a exigir derechos que 
formalmente están garantizados. Los marginales en cambio están fuera del 
Estado, reclaman como sociedad civil y quedaron excluidos del mercado 
laboral formal. Si bien en América Latina la marginación vino ligada al 
empobrecimiento o la miseria, teóricamente no tiene por qué ser así. 
Durante la dictadura existieron excluidos políticos, separados de 
espacios de trabajo formales, así como en otras sociedades opera una 
exclusión cultural debido a fuertes fracturas étnicas y religiosas que 
no se traslucen en un empobrecimiento económico.

Actualmente se habla mucho de la importancia que tiene el capital 
social. ¿Qué peso realmente tiene en los hechos este aspecto?
 - Esta noción está muy pensada en función de atribuciones individuales 
y familiares. La idea es determinar qué vínculos y bienes puede utilizar 
una familia para lograr un nivel de vida decoroso. Pero nuestro sistema, 
fuertemente competitivo y consumidor, genera una fragmentación en la que 
cada uno termina cuidándose a sí mismo. El cambio progresivo de los 
marcos normativos erosiona la confianza de la sociedad en su capacidad 
de autorregulación. La mayoría pasa a creer entonces que cualquier 
trayectoria es posible, cuando en los hechos pensar que uno va a llegar 
socialmente a donde quiera en base a su voluntad individual es algo 
completamente falso y una fuerte negación de los contextos de los que se 
parte.

Actualmente la mayoría de los empleados públicos perciben muy bajos 
salarios, pero sin embargo siguen autopercibiéndose como integrantes de 
la clase media. ¿Por qué se producen estas permanencias aun cuando 
enfrentan una realidad cotidiana tan acuciante?
 - Casi siempre las representaciones sociales cambian más lento que la 
propia realidad. Por ello un grupo puede estar económicamente muy 
empobrecido y sin embargo su prestigio social y sus niveles de 
participación no sufrieron modificaciones. Esto está relacionado con la 
forma en que es conceptuado este sector por su entorno social pero 
también con las expectativas que pueda generar en términos de proyecto. 
La clase media aquí estuvo marcada por la idea de empleo estable, un 
proyecto de vida individualizado pero que pasaba por espacios estatales 
muy claros (educación pública) y por una expectativa de progreso 
económico. Ahora la clase media ve la expectativa de progreso 
cuestionada en lo inmediato y está obligada cada vez más a enviar a sus 
hijos a escuelas y liceos públicos aunque ya no los considere como 
lugares de legitimación y prestigio social. Lo público cada vez más 
empieza a equipararse a lo pobre (salvo la formación universitaria a la 
que aún no llegan hijos de los sectores más empobrecidos). Es una clase 
media que no se quiere ver como pobre pero que cada vez tiene un menú 
más reducido de opciones. Unos lustros atrás podía optar por la escuela 
pública o el hospital con orgullo. Hoy retiene la mutualista pero no 
puede hacer uso del servicio.

¿Cuál es el verdadero impacto de la llamada "pobreza de los estables"?
 - Esta noción alude a los sectores sociales que son trabajadores 
formales pero cuyo salario está por debajo de la línea de pobreza, sea 
porque el salario es bajo, o porque las cargas familiares no le permiten 
mantener al núcleo familiar. En la medida que es un trabajador formal, 
gana un ingreso que le permitiría a él vivir mínimamente en forma 
decorosa, pero cuando pasa a tener menores a su cargo los gastos de 
salud, ropa y educación impiden que su presupuesto alcance para llegar a 
fin de mes, Aquí lo que opera es la falla de la protección social, que 
al no garantizar la posibilidad de la reproducción del núcleo termina 
polarizando mucho más la situación social. ¿Puede el pago de 
asignaciones familiares impedir este empobrecimiento? La diferenciación 
-pautada por lo que no parece interesar al capital- fractura a una misma 
categoría social y a una familia en función de dónde se estabilice cada 
uno de sus miembros.

Muchos sujetos de clase media terminan viviendo en un asentamiento 
debido al descenso de los salarios o por estar desempleados. ¿A qué 
perjuicios los expone este cambio?
 - Los asentamientos han ido sufriendo un proceso de diversificación, 
hace algunos años se los veía como un espacio de solidaridad y una 
opción "mientras arreglo ciertas situaciones", ya que mudarse a un 
asentamiento permitía a muchos núcleos familiares evitar el pago de 
alquileres y evitar el ingreso temprano de los hijos en el mundo 
laboral, lo que impediría que continuaran con su educación. Muchas 
familias agregaban a esta estrategia una rigurosa selección de los 
vínculos y un intento de relacionamiento hacia el. "afuera". Hoy en día 
esto parece menos posible: quien construye un rancho o una vivienda en 
un asentamiento ya no lo ve como algo transitorio, debido a que el 
cambio es fruto de un claro proceso de descenso social cargado de fuerte 
negatividad. Si bien el discurso puede seguir siendo que no se es de ahí 
y que sólo se está de paso, actualmente es claro que es un discurso que 
no acompaña una práctica. El nuevo lugar de residencia viene asociado a 
una fuerte estigmatización (se pierden oportunidades laborales por vivir 
en un cantegril) y abre las brechas de una fragmentación social. Antes 
una persona iba a un cantegril buscando un espacio transitorio de 
solidaridades (hay apoyos mutuos que comúnmente se dan) que lo ayudara a 
recomponer una situación crítica. Hoy en día el fenómeno aparece mucho 
más ligado a una pérdida, que vuelve central la lucha por la 
supervivencia y que trae aparejado una pérdida de libertad y de valores. 
En la sociedad existen numerosas redes de poder y riqueza, como afirma 
el sociólogo catalán Manuel Castel, y los excluidos pasan a integrarse 
en redes "alternativas" debido a que no les quedan más opciones, redes 
vinculadas con la criminalidad (tráfico de sexo y drogas).
     Los sectores medios y obreros empobrecidos son víctimas de esta 
"integración perversa", ya que tienen aún algún tipo de formación que 
puede resultar beneficiosa para las redes criminales.
     A su vez la representación social sobre la marginación impide 
diferenciar a la población que vive en un asentamiento: junto a 
marginados de segunda generación hay universitarios, maestros, policías 
e incluso abogados recién llegados. Los que trabajan con esta población 
pueden darse cuenta de estos fuertes matices y detectar cómo la pobreza 
crónica genera la pérdida de un conjunto de referentes compartidos. Algo 
similar sucede en la otra punta de la sociedad, pero sin embargo este 
fenómeno nunca se ha estudiado. ¿Qué pautas perdieron los sectores altos 
en lo que se refiere a sociabilidad y solidaridad?

¿Qué caminos existen para abordar la problemática de la marginación 
crónica? ¿Es posible revertir este tipo de problemas?
 - La pobreza crónica genera lesiones muy fuertes y volver a generar una 
buena convivencia social lleva generaciones. Fuimos perdiendo en el 
transcurso de los años una integración que no era perfecta pero que era 
mucho mejor que la que tenemos ahora. Los que han sido más postergados 
exigen un enorme esfuerzo de redistribución que permita irles 
devolviendo progresivamente las oportunidades que los ayuden a 
constituirse como sujetos y ciudadanos. No basta dar un canasto con 
alimentos sino que hay que distribuir poder, conocimiento y bienes, Las 
redes de "integración perversa" tienen un efecto muy fuerte, ya que 
permiten al sujeto ganar altas sumas de dinero con poco esfuerzo y mucho 
riesgo. De ahí que cualquier política dirigida a este sector es poco 
efectiva si no es sinérgica y no logra reconstruir redes de 
sociabilización perdidas. Se necesita educación, salud y apoyo en la 
participación, así como romper la noción de micromundo para comenzar a 
pensar lo territorial como algo abierto y como una red que se vincula a 
otras redes. Pero también queda pendiente otro problema: los barrios 
privados y sus habitantes, que viven encerrados en una campana erigida 
de espaldas al sufrimiento de los demás. ¿Qué hacemos con esos monstruos 
sociales? Me dan mucho más pavor todos los que se están acostumbrando a 
vivir de espaldas al otro que las propias víctimas del sufrimiento. 
Después de todo los primeros son inalcanzables, mientras que con los 
marginados se puede lograr cambios mediante intervenciones múltiples y 
mucho esfuerzo." (vecinet)

 

 

A U T O S E R V I C I O Tío Pancho de Font y Bueno Cadena de 
Autoservicios URUCOMPRAS
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Fernandez, Leopoldo Font, Mariana Gerosa, Leonardo Machado, Gustavo 
Pacheco, Juan Sosa, Pedro Stefano y Eduardo Terrazo.
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Felde 1662 local 1, entre Almiron y Rivera - Malvin (atras de la 
pizzeria) T. 613 3582.
      Puede hacerse voluntariamente una vez o periódicamente.
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participan de los sorteos.

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